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Informe de Progreso II Plan de Trabajo para Combatir la Trata de Personas en el Hemisferio Occidental 2015-2018

Informe de Progreso II Plan de Trabajo para Combatir la Trata de Personas en el Hemisferio Occidental 2015-2018

En la mayoría de los países, se constató que la Autoridad Nacional ha quedado configurada como una instancia colegiada, inter-institucional, compuesta por representantes de distintas entidades del Estado (e inclusive en algunos países se admite la participación de organizaciones de la sociedad civil). Este formato sería conducente a un entendimiento y abordaje integral, transversal y multidimensional del problema, abarcando las “3 Ps” enunciadas en el Protocolo de Palermo: prevención, persecución y protección.

En todos los países existe un marco legislativo (tipificación del delito de trata de personas y leyes integrales) y un marco programático (políticas y planes nacionales). En los últimos 15 años, la región ha sido testigo de una tendencia hacia la tipificación de la trata como un delito específico, vía la aprobación de leyes que modificaron los respectivos Códigos Penales o de “leyes integrales” que incluyeron la tipificación. El levantamiento de un andamiaje legal, focalizado en la trata de personas, debe considerarse como un logro importante para la región. Asimismo, al momento de elaboración del Informe, se pudo constatar que 14 planes nacionales continuaban vigentes. Por otro lado, hay 9 cuyo período de vigencia habría concluido. De entre esos 9, en solo 4 casos se pudo verificar la existencia de un nuevo plan.

Existen diferencias en la manera en que los países identifican a las poblaciones en situación de vulnerabilidad, describen las zonas de vulnerabilidad y registran los perfiles de las víctimas. Respecto a las víctimas, algunos hicieron mención únicamente a las víctimas del país que reportaba; otros, únicamente a las víctimas de otras nacionalidades; pocos hicieron mención a ambos tipos de víctimas. Las dos variables más utilizadas para su caracterización fueron sexo (masculino o femenino) y edad. Una situación similar pudo apreciarse con respecto a los flujos. La mayoría hizo mención a la trata intra-regional (entre los países de las Américas) o inter-regional (internacional, entre las Américas y otras regiones del mundo), pero sin hacer alusión a la trata interna o doméstica. Otro “sesgo” identificado en la manera de reportar fue el énfasis colocado por los países en la trata de personas con fines de explotación sexual. Algunos pocos países también hicieron referencia a la trata con fines de explotación laboral. Otros fines, como por ejemplo, para la extracción de órganos o la mendicidad no fueron mencionados. Lo anterior invita a hacer un esfuerzo regional para visibilizar estos otros tipos de explotación.   

Producto en gran medida del diseño del cuestionario, los países no brindaron información sobre los tratantes (perfil, tipo de organización a la que pertenecen, modus operandi, entre otras variables). Este es un vacío que debería intentar cubrirse en el próximo ejercicio regional de recolección de información.

Además de un andamiaje legal focalizado en la trata de personas, 21 países han venido construyendo un andamiaje institucional dirigido, específicamente, a la investigación, persecución y sanción del delito de trata. En ese sentido, esos 21 países informaron acerca de la existencia de unidades especializadas en al menos tres ámbitos: policial, fiscalía y tribunales. La construcción institucional especializada ha venido acompañada de la creación y formación de equipos especiales, y la adopción de técnicas de investigación. De entre las posibles estrategias de investigación, la más mencionada por los países fue la de carácter proactivo.

El principal instrumento/canal para asistencia a víctimas y denuncia son las líneas telefónicas. Destaca el hecho de que en 13 países existen líneas telefónicas exclusivas para el delito de trata. Se identificaron al menos 6 características fundamentales que estas líneas deberían tener: gratuidad, anonimidad, facilidad de recordación, atención por personal especializado, conectada con otros servicios para facilitar la derivación y multilingüe. En solo un país fue posible verificar la presencia de 5 de las 6 características mencionadas. La transnacionalización del delito de trata invita a pensar en la posibilidad de establecer un número de teléfono a nivel regional que, independientemente de dónde se encuentre la víctima o el/a denunciante, sea un número que se asocie directamente con el delito de trata.

Al menos 20 países informaron acerca de la existencia de protocolos estandarizados para la identificación, asistencia, protección y derivación de las víctimas. Se evidencia una rica y cuantiosa producción de protocolos pero es necesario hacer un esfuerzo adicional para saber si esos protocolos se aplican, cómo y qué resultados e impacto tienen en la vida de las víctimas.

En lo que respecta a la recolección, registro, procesamiento y análisis de la información sobre trata de personas, fue posible identificar cuatro modalidades diferentes. En la actualidad, la mayoría de los países se colocan en la cuarta modalidad, caracterizada como la utilización de los sistemas de información ya  instalados en las instituciones policiales, fiscalías generales o ministerios públicos (u otras instituciones) para reportar delitos, incluyendo el delito de trata. Lo anterior abre una ventana de oportunidad para mejorar, estandarizar y focalizar los sistemas de recolección, procesamiento y análisis de la información, enfocándose específicamente en el delito de trata y sus diferentes finalidades de explotación.   

Las políticas/planes nacionales de 18 países tendrían incorporada una perspectiva de género en su proceso de elaboración e implementación. Cabe preguntarse qué significa y cómo se materializa una perspectiva de género específicamente en el ámbito de la trata de personas. En ese sentido, existiría margen de acción para diseñar una serie de lineamientos e indicadores que sirvan de guía para incorporar de manera integral y transversal una perspectiva de género en el abordaje del delito de trata.

La posibilidad de elaborar este informe de progreso evidencia la importancia de contar con instrumentos a nivel hemisférico como el Plan de Trabajo contra la Trata de Personas. En el marco de dicho Plan, este ejercicio hemisférico permitió hacer un balance sobre los logros y avances alcanzados por los países e identificar herramientas, prácticas y experiencias valiosas para compartir e intercambiar. Adicionalmente, facilitó la identificación de áreas y temas pendientes, vacíos y necesidades, e inclusive trazar posibles líneas de acción para el futuro.

Category:Publications
Country:United States of America
Language:Spanish
Year:2018
Institution:DSP/OEA
Contact Information:publicsecurity@oas.org
Author:Karen Bozicovich

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