Economía
La economía de Chile ha
pasado en las últimas décadas de ser una economía monoexportadora de
productos primarios (principalmente Cobre), a un país de rápida
industrialización, fruto de un crecimiento económico promedio de 7%
durante los años 90 (en torno al 5% durante 2000 - 07), con una sólida
base institucional y fuerte cohesión parlamentaria en torno a la
dirección de la política económica. Ésta se caracteriza por mantener
el carácter de economía abierta y flexible, combinado con una política
fiscal contracíclica de acumulación de reservas, alto grado de
solvencia fiscal (posición acreedora neta externa e interna) y
políticas sociales focalizadas efectivas.
Un aspecto crítico en la base
del crecimiento económico chileno, es su elevada dependencia
energética del exterior. Los recientes recortes de gas proveniente de
la Argentina con el consecuente riesgo de racionamiento energético,
han agotado esta posibilidad y se ha acelerado el impulso al
desarrollo de nuevas fuentes energéticas. Es así como además de nuevos
proyectos renovables, hidroeléctricos o gasíferos (importación de gas
licuado procedente de Asia) se estudia la posibilidad de instalar a
medio plazo infraestructura nuclear para diversificar la matriz
energética, tanto en tipología como en procedencia de las
importaciones.