Aviso de Prensa


Discurso Inaugural, Secretario General de la OEA, XLVIII Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos

  4 de junio de 2018

Es un honor recibirlos en nuestra casa, en el salón de las Américas, para llegar aquí han tenido que recorrer la galería de nuestros héroes para entrar a este Salón de las Américas. Yo mismo tengo que confrontar la figura de José Gervasio Artigas al entrar a este Salón de las Américas. El espíritu de esos héroes hoy nos dan la razón esencial para nuestras causas y propósitos, había algo en común a todos ellos: el valor de la libertad.

Todos aquí valoramos muchas cosas de ellos, su coraje manifiesto, el valor para sobreponerse al infortunio y a la derrota, sus victorias, su capacidad política, su compromiso con nuestra gente, con nuestros pueblos; pero es la causa de la libertad fundamentalmente lo que los movió y lo que debe mover a nosotros ahora.

La libertad nunca puede ser ni entregada, ni erosionada, ni relativizada en la conveniencia de intereses o diferentes procesos negociadores; la libertad de nuestros pueblos es sagrada, la expresión de nuestros héroes, definitivamente, nos marca el camino y el compromiso a seguir

La causa de la libertad se ha alimentado de todos: mujeres, indígenas, afrodescendencia, la defensa de sus derechos es un imperativo esencial en nuestros trabajos.

La OEA tiene que ser fuerza moral para el desarrollo, la fuerza moral también para luchar contra el cambio climático, el cambio climático mata gente y obliga a gente a emigrar.

La OEA también es una fuerza moral en la lucha por la democracia. La democracia es el único sistema político en el que podemos ser libres y dignos a la vez. Ningún opresor nos puede garantizar libertad y dignidad, solo en democracia el individuo tiene, ejerce y reclama sus derechos, solo en democracia existen garantías de justicia, memoria de los errores del pasado, verdad para seguir construyendo con consciencia, y la seguridad de que aprendimos de esos errores del pasado y de que no se repetirán nunca más.

Solo en democracia podemos luchar contra la impunidad desde sistemas de justicia legítimos e independientes. Desde la democracia es que tenemos derecho de luchar contra nuestros errores del presente como por ejemplo la corrupción enquistada en nuestras repúblicas, y resolver pacíficamente las tentaciones autoritarias y totalitarias. Solamente desde la democracia podemos luchar contra aquellos seducidos a no perder cargos y privilegios en un continente rico en recursos. Desde la democracia podemos evitar la pobreza ética en la política que le significa la seducción de no perder privilegios.

Nunca nos debemos perder en retórica y en justificaciones que vacíen de contenidos y derechos a la democracia. La gobernabilidad debe sostenerse en la tolerancia cero contra la corrupción. La gobernabilidad debe ser el instrumento para lograr los cambios necesarios para garantizar los derechos de todos y todas. La gobernabilidad debe ser tolerancia cero a la injusticia. Debe ser nuestro mejor esfuerzo de consolidación democrática, debe ser nuestra agenda de derecho más viva y sustentable que nunca.

Gobernabilidad por estabilidad de los cargos se transforma en un peligroso sinónimo de impunidad. Cuando este se afianza, la verdadera democracia pierde su razón de ser.

Cuando estamos dispuestos a celebrar elecciones con candidatos proscritos y presos políticos en las cárceles no estamos creando democracias, la estamos vaciando de contenido y, lo que es peor, estamos vulnerando los derechos de los ciudadanos. Estamos privando a ese pueblo de los valores que predicamos y que hacemos nuestra bandera. Estamos siendo cómplices de autoritarismo y violando los derechos humanos.

Definitivamente, es nuestro trabajo por delante fortalecer los instrumentos y las variables que tenemos para defender la democracia. Nuestra democracia está establecida en sus principios esenciales, en sus elementos fundamentales en la Carta Democrática Interamericana, también están los instrumentos para defenderla, esos instrumentos son esenciales, debemos honrar a los mismo permanentemente para mantener, para recuperar las democracias, debemos tener un continente definitivamente libre de dictaduras.

Referencia: D-031/18