Discursos y otros documentos del Secretario General

CLAUSURA DE LA 53 ASAMBLEA GENERAL

23 de junio de 2023 - Washington, DC

Quiero sumarme al reconocimiento que se le ha formulado al Canciller de Guatemala, Roberto Álvarez, más que merecido por la conducción de los trabajos durante esta Asamblea que concluimos hoy y que nos ha reunido bajo el lema “Fortalecimiento de una cultura de responsabilidad democrática con promoción, protección e igualdad de los derechos humanos en las Américas”.

Esta asamblea que cierra sus trabajos hoy, nos abre muchos trabajos hacia el futuro, estamos todos convocados para que después de este periodo de sesiones que hoy culmina abracemos juntos la causa de más derechos, al tiempo que fortalezcamos una cultura responsabilidad democrática.

Con democracia, claro está, un orden político construido sobre la celebración de elecciones periódicas, libres, basadas en el sufragio universal y secreto. Un régimen plural de partidos, libre representación, participación de todos los sectores de la sociedad.

Que requiere un orden constitucional, que garantice la separación y el equilibrio de poderes, que reproduzca una normativa y una jurisprudencia para garantizar libertades fundamentales.

Y he allí la ciudadanía democrática, única garantía de que el Estado de derecho sea un Estado de derecho democrático. Así nos manda la Carta Democrática Interamericana.

Y, sin embargo, sabemos que con ello no alcanza. Pues la ciudadanía no se puede ejercer en plenitud en un contexto de pobreza y desigualdad. El ejercicio de esos derechos será desigual en tanto la desigualdad material sea profunda; cuando la riqueza está muy concentrada y el coeficiente de Gini tiende a uno.

Seamos claros y seamos honestos: esas son nuestras Américas. Es una desigualdad resistente, va de la mano de la discriminación, del abuso de poder y del privilegio.

Lo dije en la apertura, lo repito hoy y lo diré mil veces: no es una desigualdad nueva ni anónima. Viene del pasado y tiene rostro…rostro de afrodescendiente, de indígena, de mujer, de niña y niño en la pobreza.

Esa es la verdadera polarización en las Américas. Esa debe preocuparnos, esta tenemos que debatir, de esa tenemos que ocuparnos. Es la polarización de quien posee y quien no, quien accede a la educación y quien no, quien ejerce su ciudadanía a plenitud y quien no, o quien apenas alcanza una ciudadanía parcial, truncada.

Esa es la polarización que nos impide consolidar una verdadera cultura de responsabilidad democrática. Es la polarización que erosiona nuestra institucionalidad, desestabiliza nuestros sistemas políticos, debilita la confianza y las normas de interacción social.

Trabajemos juntos para reducir esa polarización. La otra polarización, la que tanto se discute, es ficticia, ideológica, es producto del conflicto entre dogmas. Si usamos nuestro tiempo debatiendo lo superestructural, no nos queda tiempo para trabajar a efectos de revertir la polarización de base, la polarización real.

Este es el foro de las Américas, el principal foro la organización multilateral más antigua del planeta, pionera en la defensa de los derechos humanos. Aquí todas las ideologías tienen cabida, todas las ideologías tienen que tener cabida, pero no toda ni cualquier forma de orden político.

Aquí no debatimos dogmas, debatimos nuestro orden constitucional, cómo mantenerlo y reforzarlo.
Estamos obligados a ello por los instrumentos de la Organización.

Por eso los invito a practicar nuestra liturgia más cercana: la cooperación internacional. Y los convoco a seguir trabajando juntos para aportar a la resolución de nuestros problemas más acuciantes:

• El cambio climático, las migraciones que surgen de la pobreza; la violencia, el narcotráfico y las dictaduras.
• La penetración del crimen organizado, la corrupción, los derechos postergados de todas las minorías; la discriminación, por género, clase social, origen étnico u orientación sexual, todas esas calamidades combinadas.
• Las violaciones a los derechos humanos, la falta de libertad religiosa, el antisemitismo.

Nadie puede quedar por fuera, la tarea es demasiado importante. Compete al Estado, la política, la sociedad civil, el sector empresarial y el sindical, las ONGs y otras instituciones multilaterales.

“Más derechos para más personas”, no puede ser sólo una reivindicación, mucho menos un slogan. Debe marcar la hoja de ruta para la implementación del cambio cultural e institucional para la lucha contra la desigualdad y la discriminación. “Más derechos para más personas” solo será realidad por medio de la cooperación y con trabajo.

Le agradecemos especialmente a nuestro Presidente por estos trabajos porque son fundamentales para el futuro de las Américas, para lo que debemos construir.

Y como Presidente de esta Asamblea General, señor Canciller Álvarez, le entregamos las banderas de todos los países de la Organización que simbolizan el reconocimiento de todos.

Muchas gracias