Discursos y otros documentos del Secretario General

III DILOGO PRESIDENCIAL: EL CRIMEN ORGANIZADO SECUESTRA LAS DEMOCRACIAS EN AMRICA LATINA? PANEL: LA EXPERIENCIA REGIONAL DE LAS COMISIONES CONTRA LA IMPUNIDAD Y LOS ALCANCES DE LA LLAMADA JUSTICIA TRANSICIONAL

23 de octubre de 2018 - Miami, Florida

*Cotejar con texto pronunciado*

América Latina ha sido pionera en el uso de mecanismos de justicia transicional, principalmente a través de Comisiones de la Verdad. La región ha contado con una serie de comisiones contra la impunidad que contribuyeron a fortalecer la democracia en diferentes períodos históricos, y que todavía desempeñan un rol clave en muchos países del continente.

• En la fase de las transiciones hacia la democracia, en los años ochenta y noventa, los mecanismos de lucha contra la impunidad fueron creados para la protección de los derechos humanos y combatir los delitos de lesa humanidad.

• Esto se llevó a cabo a través de la creación de tribunales internacionales, o tribunales constitucionales nacionales, derivados en gran parte de los tratados internacionales de protección de los derechos humanos tales como la Corte y Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

• Las dificultades de los Poderes Judiciales de adaptarse a la nueva realidad de cerrar el pasado con verdad y justicia, fueron acompañadas por la creación de comisiones especializadas para salvaguardar los derechos humanos y así activar a la justicia.

• En la historia regional, ha quedado demostrado que la creación de mecanismos especiales ha sido clave a la hora de recuperar los valores democráticos y reparar los derechos humanos, atropellados por gobiernos dictatoriales, guerras civiles y conflictos armados.

• Los mecanismos de justicia transicional han servido para lidiar con aspectos fundamentales para la transición a la vida democrática.

• Una sociedad democrática no puede construirse sin verdad que esclarezca los crímenes de derechos humanos, sin la aplicación de la justicia contra quienes violaron los derechos humanos, y sin la puesta en práctica de medidas de reparación, tanto material como moral, para todas aquellas víctimas que sufrieron los abusos y violaciones de los derechos humanos.

• Uno de estos mecanismos son las Comisiones de la Verdad y Justicia y los tribunales constitucionales, que se encargan de la investigación y juzgamiento de casos específicos y nacen como respuesta a las constantes violaciones de derechos humanos en conflictos armados o dictaduras. Estos mecanismos, por ejemplo, contribuyeron a la construcción institucional en las etapas de post-guerra en El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

• Si bien cada país ha experimentado de manera diferente las transiciones políticas y demandas de justicia, es indiscutible que lo central que se busca mediante estos mecanismos es la protección y el respeto de la dignidad humana como valor universal.

• En los países del Cono Sur las comisiones de verdad, acompañadas de tribunales constitucionales, fueron importantes en las transiciones a la democracia que partiera del reconocimiento de las violaciones de los derechos humanos con garantía de no repetición. Países como Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay reconstruyeron el sistema político hacia la democracia amparándose en estas figuras.

• Es a través de esa verdad, justicia y reparación que muchas de nuestras sociedades, en mayor o menor medida, han logrado iniciar un proceso de reconciliación.

• Sin duda se ha avanzado hacia el cierre de un período oscuro de la historia del Siglo XX en nuestra región.

• Es crítico que aprendamos de los errores y aciertos del pasado en materia de derechos humanos y respeto de la dignidad de las personas, para afrontar las crisis de hoy.

• Sin duda, la lección número uno es que la justicia llega, sí o sí. No hay margen alguno para la impunidad.
• No en contextos de dictaduras. No en contextos de transición a la democracia. No en contextos democráticos.

• En democracia, seguimos con la necesidad de buscar mecanismos de lucha contra la impunidad, y hacer frente a fenómenos y malas prácticas que amenazan la preservación de los derechos humanos como el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción.

• La democracia regional se ve golpeada en sus cimientos mismos por la corrupción y lo que es peor aún la impunidad ante ella. Estos son males sistémicos, que erosionan la democracia, alejan a la ciudadanía del sistema político, generan desconfianza y una perenne percepción de injusticia en la sociedad.

• Los únicos beneficiados por la corrupción son quienes pertenecen a un pequeño grupo, que se apropia de los recursos públicos y como siempre los perjudicados son siempre los más débiles, los más humildes, los que viven de su esfuerzo. No importa cuántas reformas o acuerdos logren la clase política a favor de la ciudadanía: si la clase política no muestra señales que lucha genuinamente contra la corrupción y la impunidad, la desafección continuará.

• Hoy nos encontramos frente a una nueva etapa en el desarrollo histórico de mecanismos de lucha contra la impunidad en democracia. Existen diversas situaciones que llevan a la violación de derechos humanos, pero que por sus características propias requieren mecanismos específicos y especiales adaptados a cada país y su contexto para garantizar la democracia, así como el fortalecimiento de sus instituciones.

• La realidad es que cada vez la ciudadanía y los movimientos sociales se organizan mejor y cada vez hay más mecanismos para que sus reclamos sean oídos. En el mundo de la comunicación al instante y de las redes sociales todo se sabe al final y es bueno que ello sea así. La transparencia, la probidad, la ética son aspectos esenciales que devuelven a la gente la confianza en que la política puede cambiar el mundo para bien.

• En cambio, la colusión del dinero con la política no hace otra cosa que aumentar la desconfianza en los políticos y promueve alternativas anti sistema que no le hacen bien a la democracia. Lo esencial es fortalecer las instituciones de manera que los actos irregulares sean sancionados. El delito siempre ha existido y muy probablemente existirá, lo que no se puede tolerar es la impunidad.

• En los últimos años en la región se han venido desarrollando diversos modelos de lucha contra la impunidad que, además de responder a la falencia en materia de derechos humanos, también se han construido sobre la base de flagelos actuales como el crimen organizado y la corrupción.

• Se han creado iniciativas internacionales creadas para superar estos desafíos y fortalecer las instituciones.
• La OEA ha logrado establecer, con el apoyo de la sociedad civil y el Gobierno de Honduras, la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), que tiene una característica única en la región denominada “Colaboración activa” que la diferencia de la asesoría técnica, ya que se acompaña al Estado de Honduras desde el diseño de estrategias eficaces y efectivas hasta su aplicación, supervisión y evaluación.

• La MACCIH busca luchar contra la impunidad de la corrupción mediante el desmantelamiento de redes de corrupción y el fortalecimiento institucional de los órganos de control y del sistema de justicia hondureño.

• Quiero decir con satisfacción, que la MACCIH ya ha generado sus primeros buenos resultados: desde la creación de una jurisdicción especial así como la creación de unidades elites de lucha contra la corrupción en el Ministerio Publico hondureño, las instituciones de control y justicia del Estado Hondureño, apoyadas por la MACCIH, han logrado investigar varios casos de corrupción de alta envergadura.

• Por su parte, el Sistema de Naciones Unidas estableció en el año 2007 la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), resultado de un acuerdo con el gobierno de Guatemala. La principal fortaleza de la CICIG es su facultad para ejercer la investigación penal independiente o adherirse a investigaciones iniciadas por el Ministerio Público en el caso de delitos presuntamente cometidos por miembros de las estructuras criminales y que tengan vinculaciones con agentes públicos que puedan proveer impunidad.

• En el caso de México, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) concretó la colaboración nacional e internacional para abordar la tragedia de Ayotzinapa, demostrando la disposición a un acompañamiento internacional que produzca resultados y signifique un paso más hacia la verdad.

• También hay que reconocer otros modelos como el esfuerzo de El Salvador por implementar con el apoyo de las Naciones Unidas, una Misión de Apoyo a la Prevención, Investigación y Procesamiento de la Corrupción, la cual espero cumpla su propósito de fortalecer el estado de derecho y de la cual, nos harán mención detalladamente el día de hoy.
• Como muestran los casos anteriores, no hay soluciones únicas, ni modelos únicos para facilitarlas: cada país busca las formulas y soluciones propias.

• La impunidad es letal para cualquier sistema de justicia y, sin un sistema de justicia creíble para la sociedad en su conjunto, quien sufre es el sistema democrático como un todo.

• El futuro de la democracia en la región es un mapa que estamos dibujando a través de hacer realidad los valores éticos interamericanos y sacarlos del papel de los acuerdos jurídicos, para hacerlos parte indisoluble de la realidad diaria de la gente.

• Para ello tenemos que: responder a la corrupción con integridad y transparencia; responder a la impunidad con juicio y castigo a las culpables; asegurarles a todos los ciudadanos que nadie está por encima de la ley; y brindarle a la gente la esperanza que las oportunidades de progreso llegan a todos y no solo a los poderosos de siempre.

• Este es un camino difícil y con muchos escollos, pero hay que continuar en el camino correcto para garantizar los derechos que cada uno de los ciudadanos de este hemisferio merece, con el objetivo de alcanzar más derechos para más personas.

Muchas gracias