Discursos y otros documentos del Secretario General

CUENTAS CLARAS PARA COMBATIR LA CORRUPCIN Y LA DESCONFIANZA EN LA DEMOCRACIA

13 de junio de 2018 - Ciudad de Panam

Los problemas de credibilidad que tenemos en las democracias del continente es un sentimiento de frustración que todos sentimos y escuchamos en la calle, en las organizaciones de la sociedad civil, en las redes sociales...

Y varios son los factores que explican esa frustración y desconfianza con la Democracia.

En primer lugar, transformaciones que alteran las reglas de juego en varios países respeto a cómo funciona la democracia, respeto a la independencia de poderes, pasando por temas institucionales hasta la propia violación de la libertad de prensa, libertad de expresión. Hasta las propias variables represivas que tienen que enfrentar ciudadanos y ciudadanas del continente.

Con claridad se perciben las injusticias que día a día golpean a los más vulnerables y a las cuales los sistemas políticos no terminan de dar respuesta. El decil más pobre de la población en el continente percibe que la igualdad ante la ley es un derecho que no se cumple. No por casualidad, el decil más rico percibe que sí.

Por otra parte, pero vinculado con lo anterior, aparece la corrupción y la percepción de impunidad de los corruptos como uno de los principales factores que explican la frustración, la pérdida de credibilidad, la falta de confianza, y ese es el tema que nos trae hoy al evento.

Hasta el propio tema con el cual Jorge Familiar arrancó su presentación no ha estado exento de corrupción, al contrario ha sido un motivo de juzgamientos internacionales e importantes.

Pero no por eso dejamos de creer en el fútbol. Y no por eso dejamos de creer en las posibilidades que da el deporte. No por eso podemos dejar creer en las posibilidades y las mejores condiciones que nos da la democracia para defendernos y para promover las políticas del desarrollo de nuestros países.

La corrupción y la concepción de impunidad de los corruptos es uno de los principales factores que explica la frustración, esa pérdida de credibilidad y la falta de confianza.

Para enfrentar la crisis de credibilidad de la Democracia es necesario enfrentar estos problemas, y para ello debemos trabajar en la rendición de cuantas y en la transparencia.

Por eso, la reciente Cumbre de las Américas con su declaración es la primera en mucho tiempo es la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, por eso estamos hoy aquí, asistiendo esta convocatoria para el acuerdo de Panamá.

No es posible la búsqueda de más derechos para más personas sin trabajar en la rendición de cuentas.

El Poder Ejecutivo rinde cuentas al Poder Legislativo, el Poder Judicial y los tribunales de jurisdicción administrativa le pueden exigir a ambos transparencia y rendición de cuentas, y cuando los representantes electos deben ser sometidos al escrutinio de la población el Poder Electoral, la libre expresión y la libertad de prensa, la libre asociación y las expresiones de la sociedad civil y el sector privado se vuelven también piezas fundamentales de transparencia para la rendición de cuentas.

El ejercicio efectivo de la democracia depende de la probidad de los gobernantes pero más aún de las instituciones formales, organismos y normas sociales que fomenten y aseguren la transparencia y la rendición de cuentas de la acción pública.

La corrupción resquebraja el funcionamiento de la democracia.

Pero además la corrupción impacta directamente sobre las variables en el desarrollo.

Impacta directamente sobre el tipo y los niveles de Inversión.

La corrupción no es solamente es un sobre-costo para el sector privado y para el sector público, es también lamentablemente una fuente de ganancias extraordinarias para algunos actores. Al mismo tiempo que desalienta la inversión en el resto de la economía y alienta la captura de los reguladores, el lobby y la búsqueda de rentas a través de relaciones ilegales y/o clientelares.

La corrupción no estimula el emprendedurismo, lo excluye y el desarrollo inclusivo es directamente afectado por este enriquecimiento ilegítimo, cuando no ilegal, de élites económicas, burocráticas y políticas.

El impacto indirecto sobre la capacidad del Estado para el desarrollo de políticas que aseguren el acceso a más personas a los derechos económicos, sociales y culturales es el corolario más evidente de este flagelo que inyecta y expande la desconfianza en las sociedades democráticas.

Debemos combatir la corrupción en y desde todos los frentes, en y desde los Poderes del Estado, en y desde la sociedad civil, en y desde los medios de comunicación y en y desde el sector privado.

Fue la Primera Cumbre de las Américas, en diciembre de 1994, la que le dio el mandato a la OEA de elaborar y poner en práctica una Convención Interamericana Contra la Corrupción, CICIC, la cual fue aprobada en 1996 y entró en pleno funcionamiento en 2001. Más adelante, se aprobó el Mecanismo de Seguimiento a la Implementación de la Convención Interamericana contra la Corrupción, MESICIC.

Adicionalmente, desde la Secretaría General, hemos seguido trabajando el tema sobre otras variables como la creación de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras, MACCIH, que ha venido trabajando arduamente desde entonces y cuyos resultados en estos últimos tres cuatro meses se han acelerado. Cada vez son mejores, cada vez son más fuertes y cada vez mejores capacidades.

Infortunadamente, y a pesar de los importantes esfuerzos que llevan a cabo lo países por combatir este fenómeno, y se diseñan nuevos mecanismos para enfrentar este problema, la corrupción se mantiene como una grave amenaza en contra de la gobernabilidad democrática, no solamente en las Américas, sino en el resto del mundo.

Es por eso que hoy estamos acá, para dar seguimiento a los mandatos emanados de la Última Cumbre de las Américas en Lima, y al Compromiso de “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”.

Para dar un paso más junto al Banco Mundial en la promoción de la Probidad, en la promoción y el apoyo al desarrollo de instituciones, normas sociales y capacidades en los países del continente para fortalecer la gobernanza, la transparencia y la rendición de cuentas.

Ese es el espíritu que guía este Acuerdo de Panamá, un acuerdo que permita fortalecer la democracia y el acceso a los derechos económicos sociales y culturales mediante recomendaciones para facilitar y fortalecer la movilización de recursos para el Desarrollo.

Alentamos a los Poderes de los Estados, de los sistemas políticos, al sector privado, a la sociedad civil, y a los medios de comunicación a sumarse a este Acuerdo, a difundirlo y a promoverlo.

Muchas gracias