Discursos y otros documentos del Secretario General

CONFERENCIA DE APERTURA DEL FORO DEL SISTEMA INTERAMERICANO, EL FUTURO DE LOS DERECHOS HUMANOS EN AMRICA

4 de diciembre de 2017 - Washington, DC

*** Cotejar con discurso pronunciado ***

La historia de los derechos humanos es el reflejo de una lucha por el reconocimiento de la dignidad del ser humano. El conjunto de las normas y tratados que conforman el derecho internacional referido a los derechos humanos nutre el comportamiento de los órganos de los Estados y el respeto a los derechos humanos es uno de los componentes fundamentales de un Estado de derecho.

  • En vísperas de la conmemoración de Día Internacional de los Derechos Humanos, quiero destacar la importancia de este primer Foro Interamericano de Derechos Humanos organizado conjuntamente por los dos órganos del Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos. 
  • Basado en los tratados, normas y convenciones sobre el tema, el sistema interamericano ha salvado y continúa salvando vidas, ha permitido abrir espacios democráticos y contribuye a consolidar las democracias, ha combatido la impunidad y hoy ayuda a traer justicia y reparaciones a víctimas de violaciones a los derechos humanos. 

    Por esa razón, resulta especialmente significativo que este Foro incluya un debate sobre cómo aumentar y mejorar el cumplimiento de las decisiones de la Comisión y la Corte por parte de los Estados miembros.
  • A partir de la década de los setenta, la Comisión ejerció un papel  fundamental al denunciar las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en contextos de dictaduras. En ese período, fue la única vía para que miles de personas obtuviesen algún tipo de respuesta frente a detenciones ilegales, torturas, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas de sus seres queridos perpetradas por agentes estatales vinculados a regímenes autoritarios. 

    Las visitas in loco, comunicados de prensa e informes de países dieron una amplia visibilidad a los abusos que venían siendo cometidos impunemente por dictaduras militares. 
  • Además, la Comisión fue el primer órgano intergubernamental especializado en determinar que las leyes de amnistía para graves violaciones a los derechos humanos cometidas bajo estos regímenes autoritarios, en cualquiera de sus nombres o formas, son violatorias del derecho internacional de los derechos humanos.

    Así se cimentó una base sobre la cual se crearon estándares y se avanzó en las siguientes décadas en justicia y reparación de estos graves crímenes.
  • Tras las transiciones a la democracia en varios países de la región, la CIDH se ha mantenido vigilante ante situaciones como rupturas del orden democrático-constitucional, ausencia de elecciones libres y periódicas, declaratorias de estados de excepción, altos niveles de violencia e impunidad, entre otras condiciones que comprometen el pleno goce de los derechos y garantías fundamentales. 
  • Lamentablemente, se continúa observando en algunos Estados del continente, la pervivencia de problemas institucionales heredados de los antiguos regímenes autoritarios. Esto incluye Fuerzas policiales ineficaces y corruptas, quienes utilizan además la tortura como método de investigación o que ejercen un uso excesivo de la fuerza para responder reclamos sociales y limitan la libertad de expresión. Cuando esto sucede, los cuerpos estatales se constituyen en una amenaza para los habitantes en lugar de su escudo protector. 
  • También vemos graves problemas en el Poder Judicial. Jueces con escasa o ninguna formación en los instrumentos internacionales sobre derechos humanos y en particular, que desconocen la jurisprudencia de la Comisión y de la Corte como instrumentos reparadores; la falta de respeto al concepto de "carrera judicial", que lleva a que muchos magistrados sean nombrados de manera temporal, dejando abierta la posibilidad de ser removidos o castigados de diversas maneras si adoptan decisiones que no son del agrado de otras autoridades. 
  • Otra situación que preocupa profundamente es la proliferación de amenazas contra jueces, testigos y personas defensoras de derechos humanos. En particular, las amenazas, atentados y hasta asesinatos se dan contra líderes  sindicales, jueces y fiscales, líderes indígenas y ambientalistas que se oponen a proyectos extractivos y otros megaproyectos que afectan grandes intereses económicos. 

    Vemos con particular virulencia ataques contra defensoras y defensores de los derechos de las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos, los derechos de qlas personas lesbianas, gay, bisexuales, travestis e intersexuales (LGBTI), y el derecho a un medio ambiente sano. En todos los casos, un gran desafío continúa siendo la insuficiencia de las medidas de protección en respuesta a tales amenazas.
  • La región ha avanzado en muchos aspectos en la garantía de derechos en la última ola de gobiernos democráticos. Sin embargo, también quedan rezagos de la era autoritaria. Están aún vigentes antiguas legislaciones contrarias a los derechos humanos o aquéllas que simplemente obstaculizan su ejercicio. Vemos fuerzas armadas cumpliendo labores de seguridad ciudadana, bajo una errada concepción de seguridad nacional con consecuencias preocupantes. 
  • Se han adoptado medidas positivas para superar la discriminación racial estructural, pero falta mucho más por hacer.  Las necesidades de la población afrodescendiente tienden a ser invisibles en la legislación y la agenda pública. 

    Las condiciones estructurales de discriminación permean los sistemas judiciales y terminan teniendo una especial  incidencia e  el  uso desproporcionado de la fuerza policial contra las personas afrodescendientes, así como su sobrerrepresentación en el sistema carcelario. 
  • La situación de los migrantes en las Américas es igualmente motivo de preocupación por el aumento de la detención automática y generalizada en algunos países; la naturaleza punitiva de este tipo de privación de la libertad; y la falta de garantías de debido proceso y revisión judicial en casos que involucran la detención de migrantes. 
  • Para revertir los efectos de estas violaciones a los derechos humanos, resulta necesario que los Estados tomen medidas contundentes dirigidas a llegar a una cultura institucional y social basada en el respeto y protección a los derechos humanos. 

    Se hace necesario institucionalizar un enfoque de derechos humanos en las políticas públicas de los Estados atendiendo las recomendaciones de los órganos del SIDH
     y difundir este enfoque en todas las instituciones del Estado y en la sociedad en su conjunto. 
  • Desde el inicio de mi gestión como Secretario General de la OEA he tenido entre mis prioridades mantener un respeto irrestricto a la independencia y autonomía de la Comisión como órgano principal de la OEA. 

    Considero que preservar y mantener la autonomía de la CIDH es indispensable para garantizar que este órgano pueda cumplir con su mandato de proteger y defender los derechos de las personas. 
  • Al crear a la CIDH hace casi 60 años, los Estados Miembros tuvieron la visión de otorgar autonomía e independencia a la CIDH para asegurar que su trabajo no estuviera sujeto a los caprichos o intereses de los gobiernos de turno, en especial cuando se trata de dictaduras o cuando existen coyunturas desafiantes bajo gobiernos democráticamente electos. 
  • Para lograr la integridad y eficacia de la protección brindada por el sistema a los habitantes del hemisferio es necesario alcanzar la universalidad del sistema y que los Estados miembros ratifiquen la Convención Americana y los demás instrumentos sobre derechos humanos,  así como la aceptación de la jurisdicción de la Corte.  
  • También quiero enfatizar que atendiendo al compromiso y obligaciones asumidas por los Estados al crear los órganos de supervisión de derechos humanos, en mi gestión he atendido al llamado conjunto de ambos organismos para mejorar sus condiciones operativas, con el impulso de la duplicación del presupuesto. Celebro la aprobación por parte de los Estados de la duplicación del presupuesto de la Corte y la Comisión, ya que posibilitará una mayor protección y acceso al sistema de protección de los derechos humanos para las poblaciones del hemisferio. 
  • La incidencia de la CIDH y de la CorteIDH se seguirá fortaleciendo con este aumento de presupuesto. Esta incidencia se ve evidenciada en el constante incremento del número de personas que acuden a plantear sus peticiones, la diversidad de temas que se presentan, el alto número de personas, organizaciones de la sociedad civil y otros organismos internacionales que asisten a las audiencias, el nivel de representación estatal y de la sociedad civil de quienes participan en las mismas, el incremento de los mandatos que la Asamblea General le otorga a la Comisión y los tangibles resultados logrados en la defensa de los derechos humanos.
  • Para que tengamos un futuro con respeto y garantía a los derechos humanos, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos como mecanismo de protección regional depende, en gran medida, de que los Estados Miembros cumplan de manera plena y efectiva las decisiones de la Comisión y la Corte. 
    Para ello celebro que el Foro nos llevara a reflexionar  sobre cuales son las medidas que los Estados deben adoptar para garantizar que las decisiones que adoptan la Comisión y la Corte interamericanas cuenten con un mecanismo que permita y facilite su ejecución en el ámbito interno en  temas prioritarios para la región. 
  • Los invito a participar activamente para alimentar estos debates y actualizar de manera constructiva la agenda de derechos humanos y así encontrar mecanismos efectivos que permitan continuar perfeccionando el sistema interamericano de derechos humanos y el cumplimiento con las decisiones de la Comisión y de la Corte.

Les doy la bienvenida a todos y todas y les deseo un fructífero y apasionante debate.