Discursos y otros documentos del Secretario General

CHINA-AMRICA LATINA Y EL CARIBE: LAZOS QUE UNEN ACADEMIA CHINA DE CIENCIAS SOCIALES BEIJING, CHINA

1 de marzo de 2016 - Beijing, China

***cotejar con texto pronunicado***

Aunque la sólida relación que China y América Latina vienen forjando desde el año 2000 surgió de un aumento del comercio de productos básicos y la cooperación financiera, su profundización tendrá que ser impulsada por otros factores basados en metas y valores comunes de progreso económico y social de nuestros pueblos. Eso conducirá a relaciones más amplias y sólidas entre China y América Latina y el Caribe.

Queridos amigos:

• Permítanme decirles cuán complacido estoy de estar de vuelta en China, donde tuve el gran honor de servir en calidad de Embajador de mi país (Uruguay) de 2007 a 2010 y luego visitar en varias oportunidades como canciller del Uruguay entre 2010 y 2015.

• Permítanme también agradecer a la Academia la oportunidad que me ha dado de formular algunas reflexiones sobre la relación entre China y nuestra región.

• Hoy me enorgullece estar aquí en calidad de Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y abordar la forma en que podemos fortalecer aún más la relación entre nuestras regiones.

• Las relaciones entre China y Latinoamérica y el Caribe (LAC) se encuentran en un nivel muy alto y en un momento clave para su desarrollo futuro.

• China ha realizado un enorme progreso social y económico en los últimos decenios. Ha mostrado al mundo que, con constancia, determinación y la participación cada vez más activa de los ciudadanos, se puede reducir la pobreza drásticamente creando oportunidades para todos.

• China ha logrado un nivel de crecimiento económico con inclusión social que es motivo de estudio para otras economías emergentes y de desarrollo medio. Es un manantial de enseñanzas inagotable.

• En un mundo multipolar, China es un jugador global que ha contribuido a la resolución de problemas globales, desde cambio climático hasta el evitar conflictos de carácter regionales, pasando por el exitoso combate a amenazas a la salud de la población

• Como ustedes saben, la presencia de China en América Latina y el Caribe data de 500 años. De hecho, los primeros contactos de los que se tiene constancia se remontan al siglo XVI. Por la “Ruta de la Seda por mar” navegaban entre 20 y 60 buques todos los años entre las regiones costeras de China y Acapulco, en México, intercambiando seda, algodón, joyas y pólvora por calzado, aceite de oliva y vino. En el siglo XIX migraron trabajadores chinos a Perú, Brasil, Argentina, Chile, Nicaragua y Panamá, así como a Jamaica, Trinidad y Tobago, Suriname y Guyana en el Caribe.

• En 1920, 26.000 chinos integraban el grupo de inmigrantes más grande de México después de los españoles.

• Con una población combinada de alrededor de 2.000 millones, es decir, 28% de la población mundial, China y América Latina y el Caribe ya gozan de una relación considerablemente madura y fructífera, y estamos listos para dar un salto cualitativo hacia una alianza mutuamente más beneficiosa que no esté basada solamente en el comercio y las inversiones, sino que tenga un alcance más amplio, guiado por un modelo renovado de cooperación Sur-Sur.

• No cabe duda de que el “Documento de política sobre América Latina y el Caribe” publicado por el Gobierno de China en noviembre de 2008 abrió nuevos caminos.

• Puso de relieve numerosas áreas de cooperación (14), entre ellas el comercio, las inversiones, la infraestructura, la energía y el turismo, así como la seguridad y asuntos culturales y sociales.

• Más recientemente, en julio de 2014, el Presidente Xi Jinping presentó el esquema “1+3+6” para la cooperación en la primera Cumbre de Líderes de China y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) en Brasilia, a la que tuve el placer de asistir.

• El Primer Ministro del Consejo de Estado Li Keqiang amplió la estrategia en 2015, convirtiéndola en el modelo 3×3. El primer “3” se centra en la logística, la energía (electricidad) y la tecnología de la información. El segundo “3” comprende la interacción entre las empresas, la sociedad y el gobierno. El tercer “3” se refiere a la ampliación de los canales de financiamiento, crédito y seguros.

• Así el modelo inicial con predominio de productos básicos que hemos seguido en estos últimos 15 años se podrá ir ampliando.

• Esto ocurre además en un momento donde el sector de los productos básicos, que representa 75% de las exportaciones de LAC a China, está desacelerándose, en parte porque China ha adaptado su ritmo de crecimiento a las nuevas circunstancias de la economía mundial.

• Globalmente nos encontramos ante una tendencia, marcada por una desaceleración de la economía que afecta especialmente a muchas economías emergentes y desarrolladas y que repercute en el mundo en desarrollo.

• Al mismo tiempo advertimos una mayor interdependencia e interconectividad que ha colocado a los ciudadanos mucho más cerca y los problemas de un lado del mundo ya se reflejan con nitidez en el lado opuesto.
• Estamos en medio de una revolución tecnológica que alterará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Las posibilidades de miles de millones de personas conectadas por dispositivos móviles con una capacidad de procesamiento y almacenamiento sin precedentes y con acceso al conocimiento son ilimitadas. En su escala, alcance y complejidad, esta transformación será diferente de todo lo que la humanidad ha experimentado hasta ahora. Todavía no sabemos cómo se producirá, pero una cosa es clara: la respuesta a la Cuarta Revolución Industrial debe ser integrada y completa.

• Frente a estos retos futuros, necesitamos que China y la región de América Latina y el Caribe se sigan acercando, no solo en términos cuantitativos, sino también cualitativamente.

• Aunque el comercio entre China y nuestra región experimentó un aumento impresionante, de 2.000%, desde el año 2000 y el país ha facilitado miles de millones en préstamos a naciones de América Latina, debemos asegurarnos de que el crecimiento exponencial sea sostenible y no sea vulnerable a ciclos económicos de baja como el que estamos presenciando hoy en el mundo.

• Lo que es más importante, debemos asegurarnos de que, en adelante, esos indicadores económicos impresionantes continúen reflejándose en mejores oportunidades y una mayor inclusión para nuestros pueblos. Las relaciones basadas únicamente en la exportación de recursos naturales, que ahora están perdiendo terreno, son insostenibles en el largo plazo.

• LAC necesita diversificarse, mejorar su productividad y agregar valor a sus materias primas y China puede en el futuro cercano convertirse en un mercado más sofisticado que ha de demandar ese tipo de productos y servicios.

• Tenemos que cerciorarnos de que la cooperación futura en los ámbitos del comercio, las inversiones, la infraestructura, la energía, el turismo, la seguridad e incluso las metas culturales y educacionales fortalezca los avances sociales y el progreso alcanzado durante el super-ciclo “dorado” del último decenio.

• Esto es crucial, porque -- aunque LAC alcanzo un progreso impresionante en el frente económico y social en los últimos 10 años, con la caída de la tasa de pobreza de 40% en 2005 a 28% en 2014, mientras que por primera vez en la historia la clase media superó el número de pobres-- todavía queda mucho por hacer.

• 40 por ciento de los latinoamericanos se encuentran en una posición vulnerable. Los que ganan entre 4 y 10 dólares al día se encuentran en la situación incierta de que un shock externo o interno puede llevarlos otra vez a la pobreza.

• Los retos persistentes de derrotar la pobreza de una vez por todas y reducir considerablemente la desigualdad no solo son tareas ineludibles de índole ética, sino también condiciones para avanzar hacia un desarrollo sostenible congruente con la agenda para el desarrollo sostenible para 2030 adoptada en Naciones Unidas.

• La pobreza sigue afectando a una de cada cuatro personas (167 millones) y América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo. La movilidad intergeneracional es limitada.

• La situación socioeconómica de los padres de un joven todavía desempeña un papel determinante en la creación de las oportunidades que ese joven tendrá en la vida.

• Como si esto fuera poco, la raza, el género o simplemente el lugar de nacimiento de una persona siguen determinando su potencial futuro.

• Estoy convencido que las relaciones entre América Latina y China pueden convertirse en una plataforma de cooperación decisiva para mejorar las oportunidades para todos los ciudadanos.

• Por eso es que el lema de la OEA es “Más derechos para más gente”.

• Es un lema que si bien está basado en la realidad del hemisferio occidental, es en parte una enseñanza que China ha entregado al mundo.

• Los lazos comerciales y económicos entre nosotros, son los más obvios. Para América Latina y el Caribe, el comercio con China aumentó 22 veces desde el año 2000, mientras que el comercio con el resto del mundo solamente se triplicó.

• Las exportaciones de China a América Latina aumentaron a $130.000 millones de dólares en 2014, de apenas $6.000 millones en 2000. Las exportaciones de la región a China llegaron a $85mil 300 millones de dólares ese mismo año. Las principales exportaciones de América Latina a China han sido aceite, mineral de hierro, cobre, soja, metales, harina de pescado, madera, azúcar y otros productos agrícolas

• En 2014, China representaba 12% del comercio global de América Latina y el Caribe. Entre 2000 y 2014, las exportaciones a China aumentaron de 2% a 9% del total de la región. Las importaciones de China aumentaron de 2% a 16%. China se ha convertido en el principal socio comercial de Brasil, Chile y Perú, sobrepasando a Estados Unidos.

• LAC en conjunto ocupa el cuarto lugar entre los socios comerciales más importantes de China, después de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. China tiene acuerdos de libre comercio con Chile (2006), Costa Rica (2011) y Perú (2011), además de los numerosos arreglos institucionales que tiene con otros países.

• China ha invertido en promedio casi $10.700 millones al año en los últimos cinco años en América Latina y el Caribe. Asimismo, está aumentando su presencia financiera en nuestra región. Los compromisos de crédito de bancos chinos con la región llegaron a los $125 mil millones de dólares el decenio pasado.

• En 2015, el financiamiento de bancos chinos a la región ascendió a $25mil millones. Eso equivale al financiamiento combinado del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, o quizás algo más, durante el mismo período.

• De la Primera Reunión Ministerial del Foro China-CELAC, celebrada en enero de 2015 en Beijing, surgió un plan de cooperación (2015-2019) con la finalidad de que el comercio anual aumente a más de $500 mil millones de dólares y las inversiones extranjeras directas de China lleguen a $250 mil millones en los próximos 10 años. China también se ha convertido en uno de los acreedores internacionales más importantes para los países de América Latina y el Caribe.

• En lo que se refiere a inversiones en infraestructura, China ya tiene una participación importante en nuestra región. En julio se adjudicó a la Red Estatal de Electricidad de China la construcción de una segunda línea de transmisión de electricidad, de 2.250 kilómetros, desde la gigantesca central hidroeléctrica de Belo Monte, en el estado de Pará, en el nordeste de Brasil, hasta Rio de Janeiro, en el sudeste. China Gezhouba Group Corporation, compañía china de construcción e ingeniería conocida por la construcción de la presa de Tres Gargantas en el país, actualmente está trabajando intensamente en la construcción de dos grandes presas en el sur de Argentina.

• En mayo, el Primer Ministro del Consejo de Estado Li firmó un memorando de entendimiento con Brasil y Perú para construir un ferrocarril interoceánico que cruzará América del Sur. El nuevo ferrocarril propuesto se extendería desde el puerto de Santos, en Brasil, sobre el Océano Atlántico, hasta el puerto de Ilo, en Perú, sobre el Océano Pacífico, y tendría alrededor de 3.500 kilómetros de largo.

• Asimismo, es bien sabido que un inversionista chino está financiando un canal en el istmo centroamericano.

• Hay más allá de estos grandes éxitos en el terreno económico, una clara voluntad de reforzar los lazos culturales entre ambas regiones.

• Hay 25 Institutos Confucio en nueve países de América Latina, entre ellos Brasil (8), México (5), Perú (4) y Chile (2). Los intercambios de estudiantes entre universidades están creciendo y con nuevos acuerdos de cooperación se procura promover agendas comunes de investigación y establecer proyectos binacionales.

• De manera análoga, varias organizaciones empresariales y universidades han establecido centros conjuntos en China para promover sus intereses comunes, mejorar las relaciones institucionales y facilitar la enseñanza de español en instituciones chinas.

• Junto a la OEA, China ha financiado parte de nuestro programa de becas que seguirá expandiéndose.

• Los lazos políticos han alcanzado una madurez excepcional en los últimos 15 años. Ha habido un proceso innegablemente histórico de fortalecimiento de los lazos entre China y nuestro hemisferio, ejemplificado por la participación de este país en organizaciones multilaterales y regionales de América Latina.

• China se incorporó a la OEA en calidad de observador permanente en 2004 y el Consejero de Estado Yang Jeichi con quién me entreviste ayer fue su primer representante permanente.

• China se integró al Banco Interamericano de Desarrollo en calidad de miembro oficial en 2009, y comenzó a participar en la CELAC, la Comunidad Andina y la Comunidad del Caribe.

• El Presidente de China y los primeros ministros han visitado la región con frecuencia. Según el Atlantic Council, desde el año 2000 el Presidente de China hizo 22 viajes y los primeros ministros hicieron nueve, es decir, 31 viajes en total. Los principales lugares de destino fueron Brasil, Argentina, Chile y Cuba.

• La cooperación y colaboración entre China y nuestra región son sólidas, y pueden profundizarse. Con ese fin, tal relación debe basarse en los valores y principios que compartimos acerca de que la prosperidad debe llegar a todos los ciudadanos

• Existe la necesidad de crear una agenda de desarrollo a largo plazo basada en principios, que amplíe los lazos actuales.

• Nuestra cooperación importa más si se traduce en avances sociales para los ciudadanos de China y América Latina.

• Nuestra guía es la voluntad expresa de que los derechos de los ciudadanos más vulnerables, los pobres y los excluidos sean ampliados.

• Y tenemos que cuidar el futuro común, por ello las inversiones deben ser sostenibles a largo plazo y, por lo tanto ser relevantes desde el punto de vista ambiental y social con además una observancia estricta del estado de derecho y la transparencia.

• Avancemos hacia una cooperación basada en principios para que los lazos que nos unen sean más fuertes en el futuro.

• En el plazo de cincuenta años, la arquitectura geopolítica de nuestro hemisferio y de las Américas ha cambiado mucho, así como la posición económica de China, que ahora es una potencia económica mundial. Es una China diferente. Es una OEA diferente.

• En calidad de Secretario General de esta organización multilateral, deseo contribuir a la construcción del marco para una relación diferente, más profunda y a largo plazo, entre China y América Latina, que parta de los lazos sólidos que ya tenemos y desarrolle una estrategia orientada a allanar el camino para una forma más sostenible de cooperación.

• La mejor manera de crear esta estrategia es la participación constructiva y el diálogo generando agendas comunes orientadas al futuro común.

• La OEA ofrece a China una plataforma única en su género para la cooperación política y técnica. Asimismo, es un foro político singular donde naciones grandes y ricas y países de ingresos medianos y pobres se reúnen en pie de igualdad para impulsar la democracia, los derechos humanos, la seguridad multidimensional y el desarrollo sostenible. Podemos aprender de la experiencia de China y avanzar juntos con agendas comunes en la región.

• Muchas Gracias.