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30 de Julio - Día Mundial contra la Trata de Personas

30 de Julio fue el día elegido por las Naciones Unidas para relembrar este delito que afecta directamente a la dignidad humana

  • 30 julio 2019
  • Ingresado por: Anna Uchoa
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30 de Julio - Día Mundial contra la Trata de Personas

En el año 2010, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, los países del mundo se unieron y adoptaron un Plan de Acción Mundial para combatir la trata de personas y dar de este modo una respuesta estratégica a este cruel delito que encuentra a sus víctimas entre los más vulnerables de nosotros[1]. A partir de esa reunión, se estableció al 30 de julio como el día mundial contra la trata de personas, con el fin de concienciar sobre la situación de las víctimas de trata de personas y para promocionar y proteger sus derechos.   

Desde la OEA, tenemos vigente hasta el año 2020 el Segundo Plan de Trabajo para Combatir la Trata de Personas en el Hemisferio Occidental. Un reporte sobre el progreso de la implementación del Plan realizado por el Departamento de Seguridad Pública apuntó que todos los países de la región tienen tipificado el delito de la trata de personas. En todos los países existe un marco legislativo, un marco programático y una autoridad nacional institucionalizada para abordar el tema de la trata en sus diferentes etapas. 

En los últimos 15 años, la región ha sido testigo de una tendencia hacia la tipificación de la trata como un delito específico, vía la aprobación de leyes que modificaron los respectivos Códigos Penales o de “leyes integrales” que incluyen la tipificación. El levantamiento de un andamiaje legal, focalizado en la trata de personas, debe considerarse como un logro importante para la región.

En la mayoría de los países, se constató que existe una instancia colegiada, inter-institucional, compuesta por representantes de distintas entidades del Estado (e inclusive en algunos países se admite la participación de organizaciones de la sociedad civil), lo cual consideramos que coadyuva a un entendimiento y abordaje del problema desde una perspectiva integral, transversal y multidimensional, abarcando las “3 Ps” enunciadas en el Protocolo de Palermo: prevención, persecución y protección. Y en este punto quisiera enfatizar la importancia de adoptar y mantener un enfoque equilibrado entre las 3 Ps, evitando que la prevención y la protección, atención y reintegración de las víctimas queden relegadas a un plano secundario. 

Asimismo, 21 países informaron acerca de la existencia de unidades especializadas en al menos tres ámbitos: policial, fiscalía y tribunales. Esta construcción institucional especializada ha venido acompañada de la creación y formación de equipos especiales, y la adopción de técnicas de investigación. En ese sentido cabe resaltar que de entre las posibles estrategias de investigación, la más mencionada por los países fue la de carácter proactivo. Por otro lado, solo un país se refirió al uso de investigaciones financieras. Se torna necesario impulsar este tipo de investigación en lo que respecta al delito de trata.

Siendo el delito de trata un fenómeno delictual complejo, de múltiples aristas, llama la atención que sólo tres países: Antigua y Barbuda, Estados Unidos y Guatemala hubieran hecho referencia a la existencia de mecanismos institucionalizados para llevar a cabo investigaciones conjuntas entre varias agencias del Estado. Si fueron pocas las menciones sobre este tipo de mecanismos a nivel nacional, menos aún se encontraron a nivel bilateral, sub-regional o regional.

El informe evidencia un “sesgo” hacia la trata de personas con fines de explotación sexual, enfocándose en el flujo intra-regional (entre los países de la región de las Americas) e inter-regional (internacional).  Algunos países también hicieron referencia a la trata con fines de explotación laboral, y pocos hicieron referencia a la trata con otros fines, por ejemplo, para la extracción de órganos, servidumbre doméstica o la mendicidad. Esto evidencia la necesidad de hacer un esfuerzo regional para visibilizar estos otros tipos de explotación, y de tener en cuenta la trata en ámbito doméstico, es decir la que se produce al interior de los países.

Respecto al perfil de las víctimas, las dos variables más utilizadas para su caracterización fueron sexo (masculino o femenino) y edad. Es preciso destacar el esfuerzo de algunos países por visibilizar entre las poblaciones en situación de vulnerabilidad, a la personas LGTBI  y a las personas con discapacidad. Parece necesario hacer un esfuerzo por ampliar y estandarizar el número de variables de desagregación, incluyendo: etnicidad, nivel socio-económico, ocupación/profesión, tipo de explotación y nacionalidad.

Los países no brindaron información sobre los tratantes, sus características y cómo operan (el modus operandi). Este es un vacío que debería intentar cubrirse en el próximo ejercicio regional de recolección de información.   

El principal instrumento/canal para asistencia a víctimas y denuncia son las líneas telefónicas; fueron pocos los países que mencionaron sitios Web, correos electrónicos, chats y aplicativos para celular.

Los países reportaron un alto número y variedad de líneas telefónicas (líneas exclusivas para el delito de trata, líneas de emergencia tipo 911, líneas de denuncia de delitos, líneas telefónicas para denunciar delitos específicos, líneas telefónicas de Ministerios, entre otras), lo cual podría generar confusión en el público y entre las víctimas.

Dentro de esta multiplicidad de tipos de líneas telefónicas, destaca el hecho de que en 13 países existen líneas telefónicas exclusivas para el delito de trata. Se identificaron al menos 6 características fundamentales que estas líneas deberían tener:

  1. Gratuidad
  2. Anonimidad
  3. Facilidad de recordación
  4. Atendida por personal especializado
  5. Conectada con otros servicios para facilitar la derivación (aplicación del concepto de “ventanilla única”)
  6. Multilingüe

Al menos 20 países informaron acerca de la existencia de protocolos estandarizados para la identificación, asistencia, protección y derivación de las víctimas. Algunos de ellos son generales y otros varían según el ámbito de aplicación: policía, fiscalía, embajadas y oficinas consulares, y el público objetivo: enfocados en niños, niñas y adolescentes. Otros países citaron protocolos de detección y respuesta inmediata o para la certificación de victimización por trata de personas. En todo caso, se evidencia una rica y cuantiosa producción de protocolos. La clave está en saber si esos protocolos se aplican, cómo y si funcionan.

En relación a cómo se reúne, registra, sistematiza y reporta información sobre trata de personas, la mayoría utiliza los sistemas de información ya instalados para generar estadísticas delictivas, entre ellas las de trata. Parece haber una necesidad de mayor digitalización de la información, de estandarización de las variables de registro y de desagregación, y de interconexión/interoperabilidad de las herramientas utilizadas para recolectar, procesar y analizar información sobre trata para entender lo que está pasando en el terreno.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente el Objetivo 16, la Meta 16.2:  “Poner fin al maltrato, la explotación, la trata, la tortura y todas las formas de violencia contra los niños” y el Indicador 16.2.2: “Número de víctimas de trata de personas por 100.000 habitantes, por sexo, edad y tipo de explotación”, abren la posibilidad para que se trabaje en un núcleo estandarizado de variables/indicadores que permitan tener una idea integral del estado de situación de la trata de personas en cada país.

Un reducido número de países parecen tener sitios Web específicos sobre la trata de personas, a través de los cuales brindar y difundir información relevante y actualizada, recibir denuncias, conectarse con víctimas, rendir cuentas y transparentar la gestión. Entre los que tienen este tipo de sitios Web, son aún menos los que ofrecen datos en línea y publican informes temáticos y reportes estadísticos sobre trata en sus respectivas plataformas digitales.

Las políticas/planes nacionales de 18 países tendrían incorporada una perspectiva de género en su proceso de elaboración e implementación. Cabe preguntarse qué significa y cómo se materializa una perspectiva de género específicamente en el ámbito de la trata de personas. Pensamos que hay margen de acción para pensar y diseñar una serie de lineamientos e indicadores que sirvan de guía a los países para verificar que efectivamente los instrumentos de política pública incorporan de manera integral y transversal una perspectiva de género para abordar el delito de trata.

Para acceder al reporte completo siga a la Biblioteca Digital.

 

 

Categoría:Noticias
País:- NA
Idioma:Español
Año:2019
Institución:OEA
Autor:DSP/OEA
Categorías: News
Etiquetas:
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