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GUATEMALA: INICIATIVA REGIONAL DE SEGURIDAD PARA AMÉRICA CENTRAL (CARSI)

GUATEMALA: INICIATIVA REGIONAL DE SEGURIDAD PARA AMÉRICA CENTRAL (CARSI)

Descripción y resultados

Este paquete de intervenciones – es decir, el “tratamiento” – incluye actividades como la planificación de los comités a nivel municipal; observatorios de delincuencia y recolección de datos; prevención de la delincuencia a través de un diseño ambiental (tales como una mejora en el alumbrado público, borrado de grafitis, limpieza de espacios públicos); programas para los jóvenes en situación de riesgo (tales como centros de alcance, capacitación profesional, programas de mentores); y policía comunitaria. Los proyectos de prevención de la delincuencia de USAID basados en la comunidad son intrínsecamente intersectoriales. Es decir, integran intervenciones en educación y capacitación profesional, desarrollo económico y empleo, salud pública y gobernanza.

Los objetivos generales del gobierno de los Estados Unidos para CARSI incluyen: (1) La interrupción de la circulación de los delincuentes y del contrabando dentro de las naciones de América Central y entre ellas; (2) apoyar el desarrollo de gobiernos centroamericanos fuertes, capaces y responsables; (3) el restablecimiento de la presencia efectiva del Estado, de servicios y seguridad en las comunidades en situación de riesgo; y (4) el fomento de mayores niveles de coordinación y cooperación entre las naciones de la región, otros socios internacionales y donantes para combatir las amenazas de seguridad regional.

La evaluación de impacto realizada por LAPOP, concluye que varios aspectos clave han permitido tener éxito en el programa. Específicamente, los resultados en las comunidades de tratamiento mejoraron más (o disminuyeron menos) de lo que sería si los programas de USAID no hubieran sido administrados. En los resultados cuantitativos se identificaron: a) significativas reducciones del nivel esperado de victimización y violencia; b) significante incremento de la sensación de seguridad de los ciudadanos; c) significativa reducción de la percepción de desorden en el barrio (incluyendo jóvenes vulnerables al actividad de pandillas); d) Mejoró el control social sobre el desorden a un nivel superior al esperado; e) La satisfacción del desempeño policial aumentó; y f) Indirectamente se fortalecieron los valores democráticos. Desde los aspectos cualitativos, el cambio de roles en la comunidad por parte de las escuelas, la familia, la iglesia y la comunidad han favorecido la prevención de la vinculación de jóvenes vulnerables con el delito.

Lecciones Aprendidas

  • A través del programa innovador de Convivencia Escolar y la institucionalización de varios grupos de liderazgo estudiantil dentro de las escuelas, junto con la capacitación de maestros y estudiantes en mediación y conflictos alternativos resolución, las escuelas crearon un mejor entorno para los jóvenes en riesgo.
  • La incorporación de psicólogos en las escuelas para atender y resolver los conflictos con los jóvenes que presentan problemas ha generado resultados positivos. Los jóvenes disponen de un nuevo canal de comunicación en el que pueden comunicar las situaciones de abuso infantil y los problemas que enfrentan en sus hogares.
  • Los directores y maestros de la escuela han estado desempeñando un papel vital en descubrir el abuso infantil en el hogar, y han sido sensibles a situaciones de violencia doméstica frecuentemente encontradas que afectan adversamente el comportamiento de sus estudiantes. Por ejemplo, en los embarazos de adolescentes, a menudo una razón para abandonar la escuela, algunos administradores dijeron que hacen concesiones a los estudiantes que tienen bebés, haciendo lo que pueden para permitirles a estas jóvenes completar su educación secundaria.
  • La formación profesional, especialmente las clases de informática, es considerada por los jóvenes beneficiarios que se encuentran en situación de riesgo, como la más útil y valiosa.
  • Para que los jóvenes puedan abandonar exitosamente una pandilla, necesitan de la fuerza de voluntad para dejar atrás sus redes sociales e incluso las familias y el apoyo de las instituciones comunitarias (iglesias, asociaciones de desarrollo comunitario, escuelas) para ayudarlos a reconstruir nuevas vidas, redes sociales y oportunidades de empleo.
  • Una familia desintegrada es el factor de riesgo más alto para que un joven termine involucrado en pandillas. Sobre todo, los hogares de madres cabezas de hogar que al juntarse con parejas que no tienen el vínculo biológico con sus hijos corren mayor riesgo a ser sometidos a abusos lo que los termina expulsando del hogar y buscando refugio en las pandillas que representan familias sustitutas para jóvenes que buscan amistad y protección.
  • Las iglesias juegan un importante rol en la prevención de la violencia. Sus programas para jóvenes, algunos de ellos fundados por USAID, son vistos como preventivos al involucrar a los jóvenes en actividades socialmente positivas, algunas deportivas, religiosas y otras de empoderamiento a través de la capacitación en habilidades laborales.
  • Use el aula para crear conciencia sobre los problemas que rodean el abuso físico y sexual a fin de reducir los casos de abuso. Los estudiantes deben ser educados sobre las leyes que protegen a los niños contra la violencia en el hogar, y sobre los pasos que pueden tomar para salir de las situaciones de violencia. Asimismo, los directores deben estar informados de los pasos a seguir para realizar una denuncia el abuso infantil a las autoridades apropiadas, y estar capacitados en el manejo de las víctimas de tal abuso en sus interacciones cotidianas con ellos. Lo mismo para los profesores y sicólogos de las escuelas.
  • Jóvenes con problemas e incluso de comportamientos violentos, en lugar de ser expulsados de la escuela, necesitan recibir atención especial y positiva de la escuela, particularmente desde el sitio psicólogos, ya que los comportamientos socialmente inaceptables que exhiben en la escuela a menudo es el resultado de la violencia en el hogar.
  • Los agentes de policía deberían recibir asignaciones más estables, ayudándoles a arraigarse en las comunidades a las que sirven y más capaces de desempeñar roles de vigilancia comunitaria.
  • En comunidades donde predominan otras lenguas, por ejemplo indígenas, deben realizarse esfuerzos desde la institución policial para reclutar personal bilingüe/bicultural de las diferentes áreas de lengua indígena del país, esto facilitaría el acercamiento a la comunidad y la prestación del servicio.
Categoría:Mejores Prácticas
País:Guatemala
Idioma:Español
Año:2018
Institución:OEA
Información Adicional:Estrategias integradas de prevención y reducción de la violencia letal | Planes-Estrategias Nacionales

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