Discursos y otros documentos del Secretario General

DURANTE LA SESIN EXTRAORDINARIA DEL CONSEJO PERMANENTE DE LA OEA PARA CONSIDERAR LA SITUACIN EN ECUADOR

15 de octubre de 2019 - Washington, DC

En primer lugar, saludar y reconocer el informe presentado por el señor canciller de Ecuador, José Valencia, que verdaderamente es muy completo y absolutamente descriptivo de la realidad del país.

En ese sentido, queremos apoyar el diálogo como dinámica política principal de las democracias. Por eso, hemos trabajado lógicas de diálogo en todo el hemisferio para resolver los principales problemas de la democracia. Saludamos también muy especialmente los trabajos realizados por la Conferencia Episcopal y la Organización de las Naciones Unidas. Apoyamos el diálogo que se desarrolla en Ecuador. Felicitamos a las comunidades indígenas por los logros obtenidos en las negociaciones. Felicitamos al gobierno por la apertura para atender reclamos y para avanzar en los logros más importantes del país: La paz y la estabilidad de la democracia. Es el camino del futuro para Ecuador. Es el diálogo de actores políticos, actores y sociales, inclusivo, participativo, es el mejor instrumento para asegurar democracias estables y eficientes.

No puedo evitar hacer referencia a las palabras del presidente de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela respecto a las “brisas bolivarianas en el continente”. Las brisas bolivarianas solamente han traído desestabilización, violencia, narcotráfico, muerte, corrupción. Eso han sido costos muy grandes, especialmente para el pueblo venezolano. Pero hoy también los países del continente están pagando el precio de esta dictadura bolivariana.

Las “brisas bolivarianas” no son bienvenidas en este hemisferio. La amenaza de extenderlas a otros países como Colombia es inadmisible y solamente podemos condenarla de la manera más enérgica. Definitivamente, es inadmisible.

La exposición de la Secretaria General de la OEA ha sido absolutamente institucional. Nuestro posicionamiento tenía que ver con resguardar la Constitución y el mandato constitucional del Presidente de Lenín Moreno. Nuestro deber es sostener el orden institucional y, por eso, el último párrafo de nuestro comunicado, en el cual expresamos nuestro rechazo a cualquier forma de interrupción de su gobierno.

Quiero también expresar lo señalado en el primer párrafo de nuestro comunicado: “La libertad de expresión y de protesta pacífica son derechos fundamentales protegidos por la normativa interamericana”. En tal sentido, señalábamos que es deber del Gobierno del Ecuador garantizarlos en el marco de la Constitución y de la ley. El derecho a la protesta pacífica, a la protección de la vida de los manifestantes, protección de su discurso y su iniciativa, es su libertad y su derecho de expresión y de asociación. Por lo tanto, vemos positivamente la investigación que ha señalado el canciller que se está realizando respecto a los fallecimientos ocurridos durante las manifestaciones, así como respecto a todos los desmanes que se han cometido.

Las condiciones de protestas pacíficas, como la denuncia, la reivindicación, impulsar y llevar adelante decisiones, son elementos fundamentales de la democracia. La democracia, en esencia, es de los ciudadanos. Esa es la posición, el puesto más importante en la política. La libertad de los ciudadanos es esencial. La responsabilidad de los ciudadanos es esencial.

La criminalización de la protesta es inadmisible. La no criminalización de la violencia es inadmisible también. Y, en ese sentido, el derecho de los ciudadanos a protestar no es derecho a atacar medios de prensa, ni periodistas, ni incendiar oficinas del Estado, como la Contraloría. La violencia sobre la integridad de las personas es, en todo caso, condenable. Poner en peligro la integridad de las personas es condenable.

Saludamos, en ese sentido, a las comunidades indígenas por separarse de los actos de vandalismo y de violencia registrados.

Le agradezco mucho, señora presidenta, y agradezco nuevamente al señor canciller por el pormenorizado informe.