Discursos y otros documentos del Secretario General

IDEA: V DILOGO PRESIDENCIAL: AMRICA LATINA: AHORA O NUNCA?

17 de noviembre de 2020 - Washington, DC

El tema central de esta reunión no podría ser más oportuno. Tenemos mucho que reflexionar y mucho más que trabajar para conservar, fortalecer y asegurar para las futuras generaciones una vida en democracia. Este es el único orden político que garantiza, o que debe garantizar como principio fundamental, libertades y derechos.

Se observan luces y sombras en la región, hemos visto cómo en estos tiempos se han fortalecido procesos electorales, cómo se han eliminado malas prácticas, cómo se ha fortalecido la lucha contra la corrupción y cómo el trabajo de la Organización de Estados Americanos ha sido cada vez más intenso, más fuerte, a la hora de promover estabilidad para llevar adelante los proyectos dentro del esquema hemisférico. Esos proyectos que tienen que ver con seguridad, que tienen que ver con desarrollo, que tienen que ver con acceso a derechos y equidad y fundamentalmente con las variables de democracia.


Los líderes de la región, las sociedades, los sistemas políticos, han buscado siempre, a través del tiempo, una forma de resolver las diferencias, los conflictos, a través de la institucionalidad, honrando lo más sagrado de la democracia que es respetar la voluntad popular.

Lo hemos comprobado en seis elecciones que hemos observado este año: Guyana, Surinam, Republica Dominicana, Bolivia y Estados Unidos. Además, hemos colaborado y también observado elecciones regionales y locales. Hemos colaborado con gobiernos y autoridades electorales para resolver controversias en varias de estas elecciones, ello nos causa satisfacción, porque se ha apelado no solamente a la institucionalidad interna de los países, sino también a la institucionalidad interamericana para resolver estos temas.

Obviamente que hemos tenido que trabajar y hemos seguido los acontecimientos en Perú. También en el respeto del marco institucional, vemos al Perú encontrando el camino de salida a la crisis y vemos enfocados en las próximas elecciones nacionales y legislativas de abril de 2021.

La celebración de elecciones constituye un paso esencial para asegurar la vida democrática y al respecto la presencia de la OEA en observación electoral ha significado garantías que se buscan en el sistema interamericano, que ha fortalecido esos procesos o que ha resuelto problemas, cuando se han presentado en esos procesos.

Subrayamos que las diferencias existentes deben canalizarse siempre a través de las instituciones, debemos ser siempre respetuosos de la Constitución de cada uno de los países y debemos ser consecuentes con las necesidades que tienen cada uno de los estados de ser consecuentes, también con sus obligaciones internacionales, específicamente con el sistema interamericano, en el marco de la Organización de los Estados Americanos.

Por otra parte, también persisten gobiernos que no son democráticos en el continente, debemos redoblar esfuerzos institucionales para ser coherentes con los mandatos de la OEA y del sistema interamericano: no más dictaduras en el hemisferio.

Cuba es la dictadura más longeva de América, la ausencia de derechos es flagrante. Se llaman dictadura del proletariado, pero es en realidad la dictadura contra el proletariado y contra los trabajadores, donde no existe el derecho básico de sindicalización independiente y perduran formas de trabajo forzoso, algunas de las cuales hemos denunciado en el marco de las misiones médicas.

Nicaragua continúa estancada y no avanza en un camino propuesto y ya aceptado en la comunidad interamericana: elecciones libres y observadas, como único mecanismo capaz de iniciar la solución de una prolongada crisis política, crisis de alto costo en términos de derechos vulnerados, crisis de alto costo en términos de vidas humanas.

En relación con Venezuela, hemos expresado rechazo a la propuesta de elecciones en diciembre. Es un esfuerzo más de la cooptación de poderes, que lleva adelante la dictadura bolivariana, en ese proceso gradual que empezó con el gobierno de (Hugo) Chávez y que se ha acelerado desde la asunción de Nicolás Maduro como presidente, hasta llegar a un término en el cual está absolutamente deslegitimado como presidente, deslegitimadas las elecciones en las que se reeligió, deslegitimado, además, ante la comunidad internacional y con todos los temas de justicia pendientes.

No existe en la comunidad internacional un caso semejante: denuncias, acusaciones, sentencias de corrupción, acusaciones y procesos de narcotráfico, acusaciones y procesos de investigación de crímenes de lesa humanidad. Todo eso es la dictadura venezolana hoy, todo eso son los dictadores venezolanos hoy.

Ese proceso de cooptación de la Asamblea Nacional no puede ser aceptado por la comunidad internacional, debemos ser claros al respecto, debemos rechazar esa propuesta, esa idea y cualquier atisbo que exista en cualquier margen político de tratar de validar ese proceso o de tratar de hacer parecer normales las relaciones con la dictadura venezolana. Es inaceptable desde todo punto de vista.

Estas elecciones son un mecanismo más de impunidad, son un mecanismo más de cooptación de los poderes del Estado. Los usurpadores deben irse, los usurpadores deben ser juzgados por sus crímenes; cada día adicional de la dictadura venezolana significa más hambre, significa más éxodo, más enfermedad, significa menos justicia, significa más impunidad para los dictadores.


Pocas cosas son mas tóxicas para la democracia que la corrupción, es gemela de la impunidad. Cuando las autoridades políticas y las instituciones se corrompen, cuando sus decisiones son completamente contrarias a los intereses públicos de la gente y los afecta directamente, ese orden sistémico que se crea aun en el marco de la democracia se transforma en abuso de poder, en el uso total de la discrecionalidad sin responsabilidad, la falta de responsabilidad de la opinión pública, la falta de responsabilidad ante el pueblo, la falta de responsabilidad ante la ley.

La corrupción es una forma de liderazgo, lamentablemente, obviamente, es la de peor clase. La corrupción somete, los corruptores transforman a sus corrompidos en sus súbditos. La acción de la corrupción dentro de una democracia puede conllevar a alteraciones tales de su funcionamiento, que terminan consolidando variables autoritarias. El chavismo-madurismo es el mejor peor ejemplo en ese sentido.

En esta área también enfrentamos desafíos de importancia, no podemos ignorar los déficits en esta materia. Corrupción y autoritarismo se refuerzan mutuamente y ello exacerba la vulneración de los derechos.

Pero también son exiguas las capacidades estatales, cuando ello ocurre, agrava el problema. Esta región, los estados a veces tienen debilidades estructurales, las instituciones tienen debilidades estructurales en su funcionamiento básico, ya sea a veces recaudar impuestos, ya sea impartir justicia, ya sea monopolizar el uso de la fuerza. Por consiguiente, garantizar la ley y el orden termina ocurriendo de manera parcial y fragmentada, tenemos todavía mucho trabajo que hacer en esta materia.

La democracia y los derechos en tiempo de pandemia nos muestran que el ciclo de expansión económica de este siglo permitió a setenta millones de personas abandonar la pobreza e incorporarse a las clases medias. En consecuencia, esas nuevas clases medias han quedado expuestas y con alta vulnerabilidad, primero ante el cambio de ciclo de precios y luego ante la crisis profunda causada por la pandemia. Muchos de esos setenta millones de personas podrían volver a la pobreza.

Y esto es de crucial importancia: la pobreza y la desigualdad fomentan la violencia, la pobreza y la desigualdad son los problemas estructurales más duros que enfrenta la democracia. Ya presenciamos hechos de violencia política en el pasado y eso es algo que tenemos que tener muy en cuenta y debemos ser claros a la hora de neutralizar las variables de violencia, en un continente naturalmente violento, de un hemisferio naturalmente violento.

Pero, también, hemos visto que la estabilidad política se transforma en un elemento fundamental, la gobernabilidad es esencial. La gobernabilidad nunca puede sustentarse sobre bases de impunidad, la gobernabilidad tiene que construirse sobre los principios motores del funcionamiento y la fortaleza institucional y también del funcionamiento democrático del sistema político.

Desde la Secretaría General de la OEA apoyamos la iniciativa del presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, para proteger la vida y reducir el impacto sobre la economía de los países en vías de desarrollo, de renta media, deben acceder a financiamiento en condiciones excepcionales, con tasas de apoyo presupuestario cero y fijas y líneas de largo plazo.

A tal efecto, es necesario capitalizar a las instituciones financieras multilaterales para que no solo brinden créditos, sino condiciones excepcionales, sino también fondos no reembolsables a los países en desarrollo, para enfrentar la contingencia sanitaria y sus consecuencias sobre la salud de la población, las condiciones de vida de la misma y su aparato productivo.

Vemos que nuestros países son permanentemente golpeados, han sido golpeados por el COVID-19 de la forma más dura. Hoy los países de Centroamérica, los países del Caribe son afectados por desastres naturales. Colombia también lo ha sido.

Por lo tanto, tenemos que pasar de la vulnerabilidad a la resiliencia, tenemos que generar esas instituciones fuertes que permitan las soluciones, porque es lo que permite a las personas salir de situaciones de vulnerabilidad, es lo que implica que los impactos no sean más profundos y más permanentes.

Debemos saber que los sistemas políticos, que están sufriendo tanto en este tiempo, nuestros
tejidos sociales, que están sufriendo tanto en este tiempo, que debemos emerger de esta situación más democráticos y con más derechos.

En consecuencia, la pandemia tampoco puede ser una excusa para alterar el orden constitucional, para alterar el funcionamiento de las libertades fundamentales. Debemos usar este momento para reforzar los valores indispensables para la vida y el desarrollo humano y asegurarnos de que las personas más excluidas de nuestras sociedades no se queden fuera ni atrás.

Gracias.