Discursos y otros documentos del Secretario General

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7 de mayo de 2020 - Washington, DC

Alejandro, amigas amigos,

¿De qué estamos hablando en primer lugar?, estamos hablando del fracaso de este sistema, del fracaso del sistema comunista cubano, una fórmula que fracasó en la Unión Soviética, fracasó en Rusia, en Europa Oriental, en Asia central, en China y obviamente también fracasó en Cuba.

¿Cuál es el problema?, que en Cuba el régimen no se da por enterado de ese fracaso, pretende omitir las razones, las causas y los efectos de este fracaso. No hay peor sordo que el que no quiere oír y no hay peor burro que el que no quiere entender. Este sentido de no entender es que han seguido aplicando esa fórmula que no funciona, a un costo altísimo para el pueblo cubano, desde el punto de vista personal para cada una de las cubanas y de los cubanos, a un costo altísimo desde el punto de vista social que ha inculcado derechos económicos, sociales y culturales básicos de la gente.

Emitir opiniones, hacer cultura independiente en Cuba no es posible, no es posible crecer en términos económicos y sociales, es imposible trabajar, es imposible generar innovaciones, es imposible generar tecnologías. Es imposible que los cubanos sean lo que son en las demás partes del mundo excepto en Cuba, porque es un pueblo oprimido por esta situación de éste régimen fracasado absolutamente. Fracasado económicamente, es un régimen que ha tenido que vivir siempre de lo que le prestan, de lo que le tiran los demás, lo que le prestaba, le tiraba la Unión Soviética, después de lo que estaban extrayendo de Venezuela, de los tantos y tantos miles de barriles de petróleo diario que sacan de Venezuela.

Es una revolución absolutamente parasitaria que ha conculcado los derechos de la gente y que ha llevado al fracaso más absoluto del pueblo cubano. Una revolución fracasada también en términos políticos porque su concepto siguió en todo el mundo y porque el fracaso último es que no pueden apelar a la soberanía de la nación. La famosa frase de soberanía de la revolución cubana no existe, porque la soberanía en cualquier lugar del mundo radica en el pueblo. Así lo dicen prácticamente todas las constituciones de este Hemisferio y hoy el pueblo en Cuba no puede expresarse, no puede ser consultado y no está representado por focas que aplauden cualquier cosa que dicen los tiranos, los dictadores. Porque van en contra de los principios esenciales del pueblo cubano, van en contra de los principios esenciales de los latinoamericanos en cualquier parte del mundo, en cualquier lugar del mundo.

Estamos en tiempos de pandemia, son tiempos del COVID-19, en que la salud -el tema que se ha abordado- es prioritario, porque la salud como ningún otro derecho, es fundamental, es esencial al derecho a la vida y los cubanos merecen lo mejor al respecto.

Los cubanos merecen otro sistema de salud, más inclusivo, más igualitario, con mejores condiciones. Los trabajadores de la salud cubanos, sea en Cuba o sea fuera de Cuba, merecen otras condiciones de trabajo, merecen otro salario, merecen otra consideración y merecen ser atendidos y reconocidos de otra manera.

Los cubanos y cubanas merecen otros hospitales, se merecen otros servicios médicos, otros tratamientos hechos de otra manera. Hoy los cubanos - como bien decía Rosa Maria Payá- necesitan ayuda humanitaria porque no tienen agua potable en varias zonas del país, ayuda humanitaria porque no tienen comida en varias zonas del país, ayuda humanitaria porque están viviendo en condiciones difíciles en las que practicamente no se satisfacen derechos económicos ni sociales, sino que se satisfacen necesidades básicas de la población. Un virus como el COVID-19 no se combate a través de tácticas represivas como las que aplica el régimen, se combate con el sentido humanitario, con el respeto al ser humano, la consideración de justicia dentro del sistema, con mejores condiciones de transparencia y sin corrupción. No como el régimen cubano que oculta la corrupción en esa falta absoluta de transparencia y que oculta la riqueza de su cleptocracia en la absoluta falta de transparencia.

Las brigadas médicas son un instrumento de propaganda del régimen, el dolor de la gente, el sufrimiento de estos profesionales es instrumento de propaganda del régimen, el trabajo forzado de esta gente es instrumento de propaganda del régimen. Este régimen que busca a través de estos mecanismos posicionarse internacionalmente, ya sean en organismos internacionales, ya sea en el marco de las relaciones bilaterales y esto es algo que lo hace valer, incluso lo hizo valer en la campaña furibunda que hicieron contra mi reelección en la OEA.

Ningún pueblo le teme a la libertad, ningún pueblo le puede temer a la libertad. La OEA va a estar siempre para apoyar al pueblo cubano, como dice la Carta Democrática interamericana “es un derecho de los pueblos”, como derecho de los pueblos tenemos que hacerlo vigente en cualquier lugar del Hemisferio.

Yo hablaba de la propaganda del régimen que surge de las brigadas médicas, del posicionamiento internacional que busca, un posicionamiento internacional que tiene la peor base de todas: el sometimiento a la gente, el obligar a estos profesionales a hacer tareas de espionaje, de inteligencia, de acción política represivas, hacer que estos profesionales hagan propaganda política, infiltrarlos con actores políticos y comisarios políticos. Hacer que estas acciones trasciendan el campo de la salud y vayan al ataque frontal sobre la información que existe en cualquiera de los Estados. Además, es insostenible que esto se haga sobre la base del dolor y el sufrimiento de la gente, sobre la base del trabajo forzado. Como se ha dicho, estas personas no son libres, estas personas no tienen la posibilidad de decidir, estas personas no pueden decir si quieren pertenecer a esas misiones o no, si quieren trabajar o no, si quieren ejercer determinadas funciones o no.

Es una violación absoluta los derechos humanos porque este régimen, ¿qué es lo que tiene, esta dictadura qué es lo que tiene?. No es una dictadura del proletariado como lo define el concepto marxista, esta es una dictadura contra el proletariado, contra los trabajadores, es una dictadura que afecta a las mejores condiciones de vida de los trabajadores, es una dictadura que le impide crecer a los trabajadores como personas, les impide desarrollar mejor sus familias, les impide trascender en la dimensión social y en la dimensión creativa. Es definitivamente una dictadura contra el proletariado.

Los médicos son parte de ese pueblo oprimido, los médicos son parte de ese pueblo que sufre porque se les roba el fruto de su trabajo, porque se les somete a condiciones de trabajo forzosa, porque son sometidos a violaciones de derechos humanos, a ultrajes personales, a acoso sexual, violaciones porque no tienen libertad de circulación, porque se les quita los pasaportes, porque no tienen libertad de reunión, porque no pueden vivir donde quieran, porque ni siquiera pueden volver a su país lo cual es todavía más terrible. Imagínense no poder volver a su país a ustedes les pasa, a muchísimos de los cubanos que viven en el exterior les pasa.

José Martí dijo una frase que para mí es emblemática del sentimiento cubano al respecto: “Prefiero ser extranjero en otras patrias, a serlo en la mía. Jamás voy a envilecer mi alma pidiendo permiso para salir y mucho menos para entrar a mi país”. Eso es lo que le pasa a los médicos cubanos que desertan, a los cubanos que eligen el camino de la libertad.

Se ha hablado del embargo, las sanciones contra la dictadura y los dictadores son absolutamente necesarias. No puede haber un derecho a ser dictador, no puede haber un derecho a que los dictadores vivan en paz, no puede haber un derecho para que los dictadores tengan la impunidad absoluta de sus actuaciones en el marco internacional. El embargo apunta directamente contra eso, ¿cuál es el tema de sancionar a una dictadura?, porque la democracia es una identidad fundamental de nuestros pueblos, nuestros pueblos en Latinoamérica y en el Hemisferio -integralmente- se hicieron a la vez independientes y democráticos cuando salieron a la vida independiente y fueron creados como países, fueron creados como países democráticos.

Brasil era un impero y después se transformó en un país democrático, fue al que le llevó un proceso más largo (con la excepción de Puerto Rico y la propia Cuba que se independizaron después) pero nuestros países entienden a la democracia como una forma esencial de independencia. Por lo tanto esto, es absolutamente atentatorio contra el pueblo y es atentatorio contra la identidad de los pueblos, contra la identidad del pueblo cubano y la identidad del pueblo Latinoamericano. Una dictadura es algo de lo que tenemos que salir, las sanciones son un instrumento de presión sobre las dictaduras, los dictadores deben ser sancionados, las dictaduras son contrarias al derecho interamericano, no son reconocidas en ninguna parte del derecho interamericano como posibilidad de existir.

Yo una vez dije una frase, la llamé “revolución jinetera”, pido perdón a las personas que tienen que ejercer la prostitución hoy cuando no hay opciones de trabajo y ninguna de esas personas que tienen que hacer eso -que lo hagan por la razón que lo hagan- pueden ser comparadas con dictadores ominosos, oprobiosos. Dictadores que le han causado y le causan tanto dolor al pueblo cubano, que violan absolutamente sus derechos y no hay ningún derecho a comparar a nadie, a ninguna persona con esos dictadores oprobiosos. Así que quiero pedir perdón sinceramente a las jineteras y a todos lo que pueda haber comparado con estos dictadores, definitivamente no lo merecen.

Martí dijo: “la felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes”. En esa frase quiero reconocer el derecho a la libertad del pueblo cubano, saludo a los presos políticos que decidieron ser libres en la cárcel, aun sufriendo el yugo y la opresión de esta dictadura, pero ser libres en el alma, ser libres en la conciencia. Las etapas en los pueblos –como dijo Martí- no se cuentan por sus épocas de sometimiento infructuoso, si no por sus instantes de rebelión porque los derechos se toman, no se piden, se arrancan, no se mendigan, y esa frase de Martí nos enseña a ser libres, nos ha enseñado a ser libres desde siempre en este Hemisferio.

A todas las cubanas y a todos los cubanos quiero darles mi mensaje de qué estamos con ustedes y que vamos a estar con ustedes hasta que no haya más dictadura.

Gracias