Discursos y otros documentos del Secretario General

LA RESPONSABILIDAD DE PROTEGER EN LAS AMRICAS

21 de marzo de 2019 - Washington, DC

Conceptualmente, la Responsabilidad para Proteger ha revivido en el derecho internacional, en todos los lugares del mundo, en América Latina, por la crisis de Venezuela.

Esencialmente, porque ninguna situación de crímenes de atrocidad nos puede ser indiferente, ninguna situación masiva de crímenes de lesa humanidad nos puede ser indiferente. Ayer veíamos en las declaraciones del joven teniente Ronald cómo el aparato represivo se monta desde una dimensión integral que incluye la preparación y la capacitación desde las más básicas tareas represivas, hasta el aparato de inteligencia y la metodología de ejecuciones extrajudiciales y de tortura. Cuando tenemos en un país una estructura de comisión de crímenes de lesa humanidad, cuando hay un sistema que va desde la formación hasta la realización de las propias acciones, pasando por la preparación, implementación y ejecución con variables de cooperación, asesoramiento y ejecución por parte de actores externos como Cuba, definitivamente tenemos que encontrar mecanismos de respuesta conforme a las variables que nos ofrece el derecho internacional.

La respuesta irresponsable a la situación en Venezuela es Hands Off. Venezuela necesita todas las manos porque se están cometiendo crímenes de lesa humanidad, porque hay una crisis migratoria, porque hay una crisis humanitaria, porque se violan sistemáticamente los derechos humanos por la dictadura usurpadora, porque hay crímenes de atrocidad.

¿Cuál es la razón para dejar que todo eso pase?, ¿cuál es la razón para condenar a un pueblo entero a todo ello?, ¿cuál es la razón por la que deberíamos negar al pueblo venezolano instrumentos que el derecho internacional del siglo XXI ha ido afirmando como la responsabilidad de proteger?

Queremos paz en Venezuela, hoy no hay paz en Venezuela. En Venezuela hay una guerra declarada contra el pueblo venezolano, hay una guerra sucia. Hay una guerra que usa armas convencionales y armas no convencionales como los propios derechos de la gente.

Cuanto más en profundidad conocemos la responsabilidad de proteger, más necesaria se vuelve. En todo su proceso, no específicamente en el final del proceso. El otro día yo ponía el ejemplo de Ruanda, no porque sea comparable al caso venezolano, muy estúpido el que dijera eso, muy estúpido el que dijo eso, sino para mostrar hasta qué extremo puede llegar la indiferencia de la comunidad internacional, hasta qué punto puede llegar la cobardía de la comunidad internacional para tomar acción.

Por supuesto que hay un uso de la fuerza que es ilegitimo y que condenamos todos. Por supuesto que se debe dar una evaluación para determinar oportunidad y razón. Pero nunca, nunca, nunca podemos ser tan inmorales de tergiversar las razones para no actuar, nunca podemos ser indiferentes al sufrimiento de millones, a la violación sistemática de derechos de millones, nunca podemos ser indiferentes a una purga de millones de venezolanos forzados a abandonar su país por esta violación sistemática de derechos humanos, que van desde la salud, negar medicinas, negar tratamiento médico por razones políticas, negar alimentación a niños y a menores, llevar presos políticos, torturarlos, ejecutar extrajudicialmente en las comunidades, con un nivel de represión micro.

No podemos seguir llamando “colectivos” a los paramilitares, este es un sistema absolutamente coordinado represivo, que va desde la represión a nivel micro, a nivel comunitario hasta los más altos puestos de la política. Toda la sociedad venezolana es afectada por estos niveles de represión. Como ayer fue afectado el jefe de despacho del Presidente Juan Guaidó. Como es el caso de Marrero anoche, como es el caso del general Baduel, del diputado Requesens.

Nuestra respuesta no puede ser un comunicado de condena, esos tiempos ya están pasando, ya son completamente insuficientes, comunicados de condena “se llevaron preso a Marrero”, cuando se lleven preso a Guaidó ¿qué hacemos? ¿otro comunicado de condena?, esa, definitivamente, no es la clase de respuesta que la comunidad internacional tiene que dar a situaciones como esta.

Es curioso que sólo mencionar las tres palabras “responsabilidad para proteger” provoca fuertes reacciones inesperadas, que son además reacciones innecesarias. Sospecho que es porque la gente está confundida con lo que “R2P” es y no es. “R2P” no es sinónimo de intervención militar, como algunos la interpretan automáticamente. Tampoco su aplicación implica una agresión de facto al principio de autodeterminación y soberanía de las naciones, eso es no entender “R2P” desde el comienzo hasta el final.

Atajos mentales predominan también entre diplomáticos y la opinión pública con respecto a R2P. El sesgo de disponibilidad lleva a pensar en ejemplos inmediatos de R2P cuya implementación ha sido mucho menos que perfecta. Los ejemplos son negativos ya sea porque se pensó demasiado tarde o porque se implementó bajo una justificación política y no humanitaria. La persistencia de estos sesgos en los tomadores de decisión impide evaluar con objetividad las necesidades existentes de quienes tienen el derecho a la responsabilidad de proteger, como el pueblo venezolano, que vive en un limbo de derechos eliminados bajo el contexto de una dictadura usurpadora que se los ha despojado, un gobierno ilegítimo y otro gobierno legítimo pero que no tiene capacidad aun para protegerlos, y titubeos al actuar.


Lo cierto es que R2P significa el rechazo a la indiferencia de la comunidad internacional de cara a crímenes de lesa humanidad, genocidio, crímenes de guerra, y limpieza étnica, crímenes de atrocidad, cometidos por un Estado contra su propia gente. R2P legitima la responsabilidad legal y visibiliza la obligación moral que la comunidad internacional tiene en la protección de los derechos humanos, sea donde sean violados gravemente en el mundo.

La lógica es muy sencilla: cuando el Estado fracasa, intencionalmente o no, cuando el Estado falla en su responsabilidad primaria de proteger los derechos de su gente, la comunidad internacional asume esta responsabilidad como suya.

Sería una actuación inmoral de la comunidad internacional, ni siquiera considerar, descartar a priori, el mecanismo de R2P en casos como el venezolano. Debe de mantenerse como una opción disponible, esto es lo correcto. Hacer otra cosa es actuar contrario a derecho, hacer otra cosa es negarle los derechos al pueblo venezolano, negarles mecanismos e instrumentos que el derecho internacional ha ido aceptando o han sido cada vez más aceptables para el derecho internacional. ¿Podemos negarles instrumentos de derecho internacional a un pueblo? ¿Tenemos esa potestad? ¿Tenemos esa capacidad? No, no la tenemos. ¿Tenemos esa potestad de decretar desde acá, a priori y en frio “no R2P para el pueblo venezolano”? ¿Qué clase de respuesta es esa, cuando millones de personas en todo el continente están siendo testigos de lo que ocurre en Venezuela?

Quizás por eso, una y otra vez, los conflictos y las violaciones flagrantes de derechos humanos de la historia reciente no se han podido evitar.

El patrón de crímenes atroces/shock internacional/indignación y promesas de no repetición/capacidad de acción lenta o nula – crímenes atroces-…, se repite tristemente sin fallar, son ciclos que vuelven. Es necesario romper este patrón y actuar, porque es el camino moral, porque es urgente para las víctimas, porque ¿cuánto es un minuto en la vida de un torturado?, ¿cuánto es un minuto en la vida de los presos políticos que vimos en los videos ayer, en la conferencia de prensa?, ¿cuánto es un minuto en la vida de alguien a quien van a ejecutar extrajudicialmente?, ¿cuánto es un minuto en la vida de un exiliado?, ¿cuánto es un minuto en la cabeza, hoy, de las personas que tienen la responsabilidad política en Venezuela, como el presidente encargado Juan Guaidó, cuando se llevan preso a su jefe de despacho…? Nosotros no podemos prescindir de esa conceptualización. Definitivamente, tenemos responsabilidades al respecto.

Posiciones cautelosas, conservadoras, de no asumir riesgo alguno, autocomplacientes, de informes y declaraciones alimentadas, retroalimentadas, autoalimentadas y supraalimentadas. Pero la lógica debe ser desde el punto de vista de las víctimas que sufren la falta de protección, la falta de quien se haga responsable de defender los derechos más básicos, como el derecho a la vida, contra amenazas reales y directas desde formas dictatoriales del poder.

Es necesario preguntarse qué opinan los venezolanos que han sido torturados y siguen siendo presos políticos, qué pensarán de R2P los padres de los niños venezolanos desnutridos, muertos en las puertas de los hospitales, qué valoración harán de R2P los pacientes de diálisis y de cáncer que no les permiten acceder a su tratamiento por cuestiones político-ideológicas.

La responsabilidad es, hoy por hoy, nuestra, de la comunidad internacional. La soberanía nacional no es incondicional cuando de protección de derechos humanos y del mantenimiento de una noción común humana de dignidad se trata.

En todo caso, el principio de responsabilidad de proteger debe ser analizado para Venezuela.

La comunidad internacional ya ha utilizado medios diplomáticos como la aplicación de sanciones y aprobación de resoluciones que declaran la ilegitimidad del gobierno del usurpador dictador, que refieren la crisis humanitaria y hacen evidente la necesidad de ayuda humanitaria.

El principio de R2P ya está en marcha en Venezuela, pero es necesario profundizarlo. En especial, debe mantenerse abierta la opción de otros medios pacíficos, pero deben mantenerse abiertas todas las opciones que implican la aplicación integral del proceso de R2P.

El camino responsable para Venezuela es el de R2P, el camino irresponsable es el de Hands Off Venezuela. Hoy, tenemos que pedir todas las manos para Venezuela, porque tenemos que resolver la crisis humanitaria más impactante, más importante, que ha tenido el continente, la crisis migratoria más importante que ha tenido el continente. Tenemos que resolver las ejecuciones extrajudiciales, tenemos que liberar a los presos políticos, tenemos que darle justicia al pueblo venezolano, tenemos que darle salud al pueblo venezolano, tenemos que darle alimentación al pueblo venezolano.

El pueblo venezolano debe recuperar la democracia, los derechos de la gente, y la paz, y deben cesar los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de atrocidad que se cometen día a día contra el mismo.