Discursos y otros documentos del Secretario General

LANZAMIENTO LEY MODELO INTERAMERICANA PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA MUERTE VIOLENTA DE MUJERES Y NIAS (FEMICIDIO)

15 de marzo de 2019 - Washington, DC

El reciente 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, nos hizo recordar la lucha de cientos de miles de mujeres por la igualdad, la no discriminación, el reconocimiento y la fehaciente lucha por el derecho básico de vivir una vida libre de violencia.

Todos los años, miles de mujeres y organizaciones salen a la calle a visibilizar las distintas consignas que buscan acabar con la desigualdad que aún viven millones de mujeres y niñas en el mundo.

Es admirable como las nuevas generaciones se han sumado con fuerza a esta iniciativa y como estas marchas cobran cada vez más protagonismo en nuestra región.

Hoy, nos reunimos para poner en tapete los desafíos de los Estados Parte de la Convención de Belém do Pará en cuanto a prevenir, sancionar, reparar y erradicar la muerte de mujeres por razones de género – el femicidio – en un escenario poco alentador.

Las cifras a nivel mundial indican que una de cada tres mujeres es, ha sido o será víctima de violencia en algún momento de su vida.

Esta violencia se exacerba cuando existen situaciones de emergencia, conflictos armados, desastres naturales u otras situaciones de riesgo.

En relación al femicidio, un estudio de las Naciones Unidas señaló que 87.000 mujeres fueron asesinadas en el 2017 en todo el mundo y de esta cifra, más de 50.000 fueron asesinadas por sus parejas, ex parejas o algún miembro de su familia. Esto quiere decir que 137 femicidios diarios.

Estas cifras ponen en evidencia que el hogar sigue siendo el lugar más peligroso para mujeres y niñas. Sin embargo, esta es solo una parte del problema. Sabemos que día a día, las mujeres mueren y desaparecen, como las mujeres de Ciudad Juárez, las que mueren a manos de las pandillas, el narcotráfico o las migrantes que emprenden el viaje hacia el norte y tienen grandes riesgos de caer
en las redes de trata.

Esta violencia no sólo ocurre en los hogares; también sucede en los centros de educación y de trabajo, el acoso, la violencia sexual, física, económica, psicológica, laboral e institucional se vuelven en muchos casos parte cotidiana de las vidas de las mujeres.

Caminar por la calle, salir de noche o de día, son algunas de las circunstancias en que mueren violentamente mujeres y niñas de la región por el hecho de ser mujeres.

Al mismo tiempo, la violencia simbólica que se ejerce en los medios de comunicación y en la publicidad sigue reproduciendo y reforzando patrones estereotipados de los roles de género y la cosificación y explotación de las mujeres.

En 1994, la aprobación de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres - Convención de Belém do Pará – estableció un nuevo marco legal en la defensa del derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el ámbito privado.

Se impulsó un avance en los cambios legislativos y de desarrollo de políticas públicas orientadas a la erradicación de la violencia de género.

En poco más de 20 años, todos los países de Latinoamérica y el Caribe adoptaron leyes específicas en la materia – aunque solo nueve desde un enfoque integral que respeta la definición de violencia consagrada en la Convención, lo que supone que la violencia, como hemos dicho, ocurre en el ámbito privado pero también en el ámbito público.

Sin embargo, estas leyes no han sido suficientes y por ello, en América Latina y el Caribe, 18 países han utilizado la vía penal para tipificar el femicidio como tal o como agravante del homicidio de mujeres por razones de género.

No obstante, este uso del derecho penal para erradicar la expresión más extrema de la violencia hacia las mujeres, tampoco ha impactado en la reducción de la muerte violenta de mujeres.

A pesar de los avances registrados en las últimas décadas, las cifras en América Latina y el Caribe son alarmantes y demandan una respuesta por parte de las autoridades.

En nuestra región existe una brecha entre los derechos formales y el acceso efectivo a la justicia de las mujeres.

Las leyes existentes carecen de uniformidad y hay una baja inversión de los Estados para adoptar medidas de prevención, sanción y erradicación de la violencia contra todas las mujeres y las niñas.

Y cuando digo todas me refiero a la discriminación y a la violencia que sufren todas las mujeres: niñas, adolescentes, mujeres mayores, mujeres con discapacidad, afrodescendientes, indígenas, campesinas, lesbianas, transexuales e intersexuales, migrantes y refugiadas, entre otras.

El Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará – MESECVI- aprobó la Ley Modelo Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Muerte Violenta de Mujeres y Niñas a fines de 2018, luego de un proceso de análisis junto a ONU Mujeres, y otras expertas.

Esta Ley Modelo que lanzamos hoy busca ser una herramienta para fortalecer la legislación en la región y profundizar las acciones de prevención, protección, atención, investigación, persecución, sanción y reparación integral que garanticen el derecho de las mujeres y niñas a una vida libre de violencia.

La Ley busca que los Estados armonicen su legislación con los estándares de la Convención de Belém do Pará, instrumento suscrito y ratificado por 32 países de nuestro continente.

El compromiso de los Estados Miembros con la igualdad de género se tiene que reforzar con presupuestos asignados que hagan efectivas las políticas y acciones programadas.

En los últimos años, hemos visto el aumento constante de las movilizaciones de las mujeres, con movimientos como #NiUnaMenos y #MeToo, cuya fuerza y poder de convocatoria deja claro que las mujeres están redoblando su lucha por la igualdad y el reconocimiento pleno de sus derechos.


La lucha por la igualdad de género es un derecho humano y forma parte de nuestro buque insignia que es más derechos para más gente. NI UNA MENOS.

Muchas gracias