Discursos y otros documentos del Secretario General

EN LA CRCEL, POR QU? LA PERSISTENTE CRISIS DE LOS PRESOS POLTICOS EN CUBA

16 de octubre de 2018 - Naciones Unidas, Nueva York

Desde hace mucho tiempo, el régimen cubano ha empleado esquemas para silenciar, de manera sistemática, a todos aquellos que se atreven a expresar opiniones contrarias a las políticas del gobierno, a través de un sistema de represión y, específicamente, del encarcelamiento sistemático por motivos políticos. Actualmente, no solamente reprime a sus ciudadanos dentro del país, sino que exporta la experiencia y gestión de la represión a Latinoamérica.

El régimen ha promulgado leyes penales que definen de manera muy general, aspectos tales como resistencia, ataques, sedición, desorden público e incluso el absurdo cargo de “peligrosidad social predelictiva”, con la finalidad de poder usarlos prácticamente en cualquier circunstancia para silenciar a los críticos con una justificación mínima, o sin justificación alguna, y encarcelar a los presos políticos.

La mayoría de los cargos presentados contra activistas y las condenas de presos políticos tienen lugar en virtud de esta legislación represiva flexible y fabricada a la medida.

También hay otras leyes que respaldan este ambiente de persecución y pueden aplicarse sin ningún cargo formal contra figuras opositoras. Por ejemplo, la persona puede ser detenida hasta siete días sin comparecer ante un tribunal y sin poder recurrir a un abogado.

Estos arrestos de corta duración están concebidos expresamente para limitar las actividades de las figuras de la oposición y disidentes- Para silenciarlas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, en ocasión de sus más recientes audiencias, celebradas en Boulder, Colorado, hace solo dos semanas, escuchó testimonios directos sobre la grave situación que están padeciendo los presos políticos encarcelados en Cuba precisamente en estos momentos.

Miriam Cardet Concepción, la hermana del Dr. Eduardo Cardet Concepción, Coordinador del Movimiento Cristiano Liberación, habló en un vídeo grabado sobre sus infructuosos intentos por liberar a su hermano. Su hermano fue golpeado violentamente por agentes de seguridad y se encuentra detenido como preso político desde el 30 de noviembre de 2016, por haber hecho declaraciones críticas de Fidel Castro en la radio, poco después de su fallecimiento.

Las autoridades cubanas no le permitieron a Miriam que participara en las audiencias de Boulder. Le impidieron que abordara un avión en La Habana, todo como parte de una modalidad más amplia de represión e intimidación a fin de evitar que los activistas cubanos recurran a los sistemas interamericanos y universales de protección de los derechos humanos.

Blanca Reyes, fundadora de las Damas de Blanco y, en la actualidad, representante de esa organización en los Estados Unidos, habló sobre la crueldad del gobierno contra las mujeres de Cuba y especialmente contra las Damas de Blanco, quienes, de manera pacífica, abogan por la democracia y la liberación de los presos políticos detenidos en más de 200 cárceles en todo el país.

Habló acerca de la represión contra ellas y los miembros de sus familias y se refirió concretamente a los casos de cinco miembros que se encuentran actualmente en la cárcel por su activismo: Marta Sánchez González, Nieves Caridad Matamorro González, Aimara Nieto Muñoz, Yolanda Santana Ayala y Xiomara de las Mercedes Cruz.

A través de los años, nuestra Comisión de Derechos Humanos ha señalado reiteradamente que en Cuba no se ha registrado ninguna mejora con respecto a las violaciones de los derechos a la libertad e integridad, las restricciones arbitrarias del derecho a votar y participar en el gobierno, la libertad de expresión y difusión de ideas, las violaciones de las garantías legales y las restricciones ilegales al ejercicio del derecho de residencia y tránsito, entre otros derechos.

Las condiciones carcelarias de los por lo menos 130 presos políticos en Cuba son deplorables. Los presos se encuentran hacinados. Human Rights Watch informa que se les obliga a trabajar hasta 12 horas diarias y, según ex presos políticos, si no cumplen con las cuotas de producción, se les castiga. Aquellos que critican al gobierno o participan en huelgas de hambre y otras formas de protesta están sujetos a reclusiones prolongadas en régimen de aislamiento, golpes, restricciones de visitas de familiares y se les niega la atención médica.

Pero como si la situación de los presos políticos no fuera lo suficientemente horrible, Cuba está exportando descaradamente su mecánica operativa de represión en el continente.

Durante muchos años, miles de cubanos han actuado en Venezuela, muchos de ellos, como funcionarios de inteligencia. Se estima que por lo menos 22.000 cubanos se infiltraron en el régimen venezolano. Ocupan cargos importantes en varios organismos gubernamentales de Venezuela y especialmente en los servicios de seguridad e inteligencia, del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional o SEBIN, el principal aparato de lucha contra el supuesto “enemigo interno”, el cual se refiere simplemente a los ciudadanos que reclaman sus derechos humanos y políticos básicos.

Los cubanos están trabajando arduamente para mantener el régimen de Maduro en el poder. En un momento en el que los venezolanos están viviendo la mayor crisis humanitaria que este continente haya sufrido en el lapso de nuestras vidas, con una escasez de alimentos y medicamentos sin precedentes, Maduro continúa enviando millones de barriles de petróleo crudo subsidiado a sus jefes políticos en Cuba, en lugar de usar esos recursos para alimentar a su población.

Los venezolanos han adoptado el cuaderno de estrategias cubano sobre represión y tortura. El gobierno de Maduro ha puesto en práctica un patrón de abuso sistemático contra aquellos que se atrevan a expresar una opinión contraria a la del gobierno.

Los adversarios políticos y los críticos del gobierno continúan enfrentando la posibilidad de ser encarcelados. El gobierno arresta, detiene y pone en libertad a sus oponentes a voluntad. Se han registrado detenciones arbitrarias, retenciones de personas sin que tengan acceso a su familia o al asesoramiento jurídico, desapariciones forzadas, detenciones secretas, torturas, asesinatos de manifestantes e incluso ahora la defenestración.

El “efecto de puerta giratoria”, por el cual algunos presos políticos son puestos en libertad y un número similar encarcelados, manteniéndose el promedio mensual más o menos constante, fue exportado desde La Habana.

Últimamente hemos visto el modelo cubano de represión y opresión exportado a Nicaragua, con las mismas formas de abuso, represión, asesinato y tortura. Los crímenes que documentamos en nuestro informe como posibles crímenes contra la humanidad en Venezuela, también están ocurriendo ahora en Nicaragua.

Contamos con el testimonio jurado de un estudiante víctima de la represión del gobierno de Daniel Ortega, que fue brutalmente torturado por el régimen, con fuertes golpizas, asfixia simulada y violación con un objeto contundente. Se dirigieron a él porque estaba transportando agua, alimentos y provisiones médicas a los estudiantes que tomaron las universidades en protesta contra el Régimen. Él identificó concretamente como cubano al dirigente del centro en el cual fue torturado.

Siempre he dicho que las malas prácticas se propagan.

Y las peores prácticas que vemos hoy en día en nuestro Hemisferio, que vemos hoy en día acá en el caso de Venezuela y Nicaragua, provienen de Cuba.

Venezuela y Nicaragua no se convirtieron en dictaduras de la noche a la mañana. Fue un proceso lento, de gobiernos democráticamente elegidos que, desesperados por aferrarse al poder, desmantelaron una por una, sus instituciones democráticas con el activo apoyo e impulso de La Habana. Ahora, como en Cuba, continúan en el poder a través de la fuerza bruta y el miedo.

Hoy la democracia en América Latina está pagando el precio por no haber prestado atención cuando los políticos ávidos de poder atentaban contra los derechos democráticos de sus ciudadanos.


Seguiré defendiendo enérgicamente la liberación de todos los presos políticos, sean ellos los 130 presos detenidos hoy en Cuba, o o los más de 400 en Venezuela

No hay duda de que la existencia de presos políticos en un país determinado es un indicio determinante de que existe una dictadura en el gobierno.

El uso de la represión y la opresión es inaceptable, moralmente equivocado e ilegal, de acuerdo con el derecho internacional que rige los derechos humanos.

La comunidad internacional no puede desentenderse de esta situación y debe exigir también la liberación de estos prisioneros.


Muchas gracias