Discursos y otros documentos del Secretario General

PODERES JUDICIALES Y MEDIO AMBIENTE: ADJUDICANDO NUESTRO FUTURO

23 de agosto de 2018 - Washington, DC

*Cotejar con texto pronunciado*

Frente a amenazas como la degradación y el daño ambiental y el cambio climático el objetivo de la OEA está claro: apoyar a los Estados Miembros en sus esfuerzos para prevenir y combatir los efectos sociales de éstas amenazas, fortaleciendo así la Justicia socio-ambiental y promoviendo la paz y la estabilidad regional.

• Resulta simple expresar nuestras aspiraciones y lo que buscamos. Sin embargo, lograrlo requiere el apoyo de socios claves a quienes agradecemos, como:

o la Comisión Mundial de Derecho Ambiental de la UICN,
o ONU Medio Ambiente,
o el Instituto de Derecho Ambiental,
o el nuevo Instituto Judicial Mundial del Medio Ambiente, además de la cooperación de otros actores claves en los países.

• Es decir que con nuestras acciones, sumemos.

• Hoy tenemos la oportunidad de contar con jueces, científicos, expertos y académicos de lugares tan lejanos como Rwanda, China y Noruega, quienes junto a sus pares de nuestros Estados Miembros intercambiarán experiencias sobre las respuestas y medidas judiciales efectivas que pueden hacer una diferencia en el hábitat y la vida de las personas.

• Puede que la distancia nos separe, pero la realidad es que los problemas ambientales nos unen y son comunes. Al igual que lo es el poder que tienen los jueces como agentes de cambio. Los jueces son grandes aliados en la reducción de la conflictividad y en la lucha por un ambiente sano.

• Los jueces tienen la capacidad y la responsabilidad de crear y promover una ciudadanía ecológica al hacer valer las leyes que sustentan el paradigma que se requiere para alcanzar el desarrollo sostenible basado en la justicia, en la equidad y en la búsqueda de la paz como fin último.

• Cabe destacar que por la naturaleza diversa y compleja de las amenazas que enfrenta nuestra sociedad en la actualidad, el impacto de su trabajo trasciende lo local y repercute en el plano internacional, afectando incluso derechos colectivos y difusos.

• El aumento de la contaminación y de las preocupaciones de los Estados insulares del Caribe ante el incremento de los desastres naturales por el cambio climático, requieren de respuestas hemisféricas adecuadas e integrales con una visión de prevención, centradas en el ser humano y en la justicia, y basadas en el conocimiento.

• Los científicos, académicos y expertos que nos acompañan tienen un gran papel, incluso en romper las barreras y los tecnicismos para apoyar la toma de decisiones.

• En las Américas las respuestas de esta índole han sido y continúan siendo pioneras, tanto en el desarrollo como en la aplicación de principios, leyes y convenios ambientales para la tutela de lugares tan preciados para la humanidad como lo es la región amazónica, pulmón del mundo. El trabajo de nuestros Embajadores de Justicia Ambiental y del Sistema Interamericano de Derechos Humanos en la reciente opinión consultiva 23 de la Corte Interamericana es testimonio de ello.

• En este simposio tenemos la gran oportunidad de intercambiar experiencias sobre estas innovadoras respuestas, y también de aprender e identificar sinergias con los avances e iniciativas de construcción colectiva.

• Por mencionar algunas, quiero destacar la Declaración Mundial sobre el Estado de Derecho Ambiental reconocida por las Naciones Unidas como un aporte al desarrollo del derecho internacional, la iniciativa del Pacto Global para el Medio Ambiente y la reciente Declaración de Brasilia sobre Justicia Hídrica.

• Los desafíos y las amenazas son múltiples:
o la minería y la tala ilegal,
o la seguridad hídrica,
o la contaminación en todas sus variables,
o el daño ambiental, y
o el tráfico ilegal de especies, entre otros.

• Todos afectan la seguridad, la democracia y el goce de derechos fundamentales, entre ellos el derecho al acceso a la información, a la toma de decisiones y a la justicia en cuestiones ambientales.

• Los Estados Miembros de la OEA tienen un gran compromiso con respecto a estos derechos y la legítima labor que realizan todas aquellas personas, grupos y organizaciones que promueven y defienden los derechos humanos en asuntos ambientales.

• Es nuestro deber trabajar conjuntamente para garantizarles un entorno seguro y propicio en el que puedan actuar sin amenazas, restricciones, ataques e inseguridad. Este es un tema en el que nuestro Hemisferio quiere y debe avanzar a ser ejemplo junto a otras regiones. En este sentido, felicito y nos sumamos a la nueva iniciativa que ONU Medio Ambiente lanzará en Río de Janeiro, en unos pocos días sobre la defensa de estos derechos ambientales.

• Los llamados recientes de nuestra Asamblea General y la próxima apertura para firmas y ratificación en la ONU del Acuerdo de Escazú sobre el Principio 10 de Río, hacen de este tema un punto de gran relevancia para los debates de estos dos días hacia la identificación de puntos de convergencia como el papel de la ciencia en las decisiones judiciales.

• Este es un claro ejemplo de cómo podemos convertir los desafíos en oportunidades, apoyándonos en la solidaridad, la equidad y en nuestro aprendizaje colectivo.

• Los científicos, académicos y expertos que nos acompañan, en línea con el pensamiento de Rachel Carson en su “Primavera Silenciosa” nos ayudan a entender los cambios y a abrir los ojos ante las maravillas que tenemos, con preguntas como: ¿Qué pasaría si nunca lo hubiésemos visto o si supiéramos que no lo volveríamos a ver?


• A ustedes los Jueces les toca comprender y analizar preguntas de esta índole para efectivamente cerrar la brecha entre las leyes y su implementación, y continuar siendo pilar fundamental del sistema democrática, de la seguridad y la paz social.

Muchas gracias.
FIN