Speeches and other documents by the Secretary General

DURANTE EL SIMPOSIO SOBRE “PROMOCIÓN Y FORTALECIMIENTO DEMOCRÁTICO”. UNITED STATES INSTITUTE OF PEACE

30 de mayo de 2024 - Washington, DC

Cada vez que me invitan a hablar sobre la Carta Democrática Interamericana la leo de nuevo y, verdaderamente, es una lectura enriquecedora. Vale mucho esa lectura y vale mucho este instrumento.

En este tiempo que llevo en la Organización hemos implementado acciones de la Carta: por ejemplo, los artículos 17 y 18 por lo menos lo hemos hecho once, doce veces en distintos países. Hemos aplicado el Artículo 20, hemos pedido acciones concretas que han sido refrendadas en el Consejo Permanente y la Asamblea General.

Hemos hecho transiciones democráticas complejas, la última en Guatemala, pero la anterior en Guyana fue compleja, en Suriname fue muy complejo y lo fue también la transición en Perú.

Siempre la acción de la Organización estuvo basada en este instrumento fundamental que es la Carta Democrática Interamericana, que pone sobre nosotros responsabilidades, obligaciones que son importantísimas. Si obviamos las obligaciones, por supuesto no vamos a ir a ningún lado, tenemos instrumentos, herramientas que debemos aplicar y con las que debemos actuar.

La Carta es un instrumento formidable que no necesita una discusión ulterior y no amerita que se abra una discusión sobre la misma. Sí creo que tenemos que hablar de otros elementos que han aparecido en este tiempo y que no aparecen contemplados en la Carta, como lo es el crimen organizado que es uno de los ataques más frontales y directos que hay a la democracia, probablemente, el mayor peligro que ella sufre.

Las principales violaciones de derechos humanos hoy, aparte de las tres dictaduras -Cuba, Nicaragua y Venezuela-, aparecen realizadas por el sector del crimen organizado, Las principales masacres, los asesinatos de periodistas, los secuestros, la extorsión, todo afectando a los derechos humanos fundamentales. El sistema interamericano hoy está diseñado para violaciones de los derechos humanos por parte de los Estados, no está diseñado para violaciones por parte del crimen organizado, y ahí es necesario un completo reenfoque, una completa nueva visión que permita garantizar la defensa de los derechos humanos de la gente. Seguimos teniendo las peores masacres, seguimos teniendo más que nunca asesinatos de periodistas, seguimos teniendo una influencia absolutamente negativa a través del dinero, de protección de intereses por parte del crimen organizado.

Cuando hablamos de democracia y la promovemos es porque en definitiva queremos el bien para ese país, porque pareciera que, en las urgencias de hoy, a veces esto parece obviarse, pero cada país que se va quedando sin democracia, cada país que se queda sin democracia, los que se quedaron sin democracia, los vemos y son claramente proyectos fallidos que han producido las peores crisis humanitarias y migratorias en la región, que han afectado las peores dinámicas de violaciones sistemáticas de derechos humanos y de crímenes de lesa humanidad en una región que todavía no está libre de crímenes de lesa humanidad, y eso es acción propia de las dictaduras. Y ahora además tenemos la violación de derechos humanos por parte del crimen organizado.

Los instrumentos que tenemos son estos, porque la democracia implica esencialmente el fortalecimiento de la ciudadanía, fortalecimiento de las instituciones. Mejores capacidades y condiciones de las instituciones. y si vemos en este continente, en este Hemisferio, cuanto mejor funciona la democracia mejor es el nivel de desarrollo, mejores son las condiciones de acceso a derechos y equidad e incluso mejores son las condiciones de seguridad. Mejor funciona la democracia, mejor se logra atracción para hacer funcionar todo eso.

Tenemos este instrumento fundamental: la Carta Democrática Interamericana, que es una Constitución de las Américas, una Constitución que debe ser fundamental. Y es tan fundamental que, en esa actuación positiva a la que he hecho referencia -once, doce veces que hemos aplicado la Carta Democrática, los artículos 17 y 18, más las veces que hemos aplicado el Artículo 20-, que también el que deja de ser democrático deja de sentir que pertenece a la Organización de los Estados Americanos. La Organización de los Estados Americanos es aún hoy, y debe preciarse de serlo, una comunidad de democracias, somos una comunidad de democracias y el que no es demócrata se autoexcluye, sale, no se sienta ahí. Y esto es Bolívar y el Congreso de Angostura. Somos una comunidad de democracias y el que no lo entienda o no lo aplique, no lo sienta y crea en otro sistema, queda al costado de la ruta.

Pero el desarrollo al progreso, a la igualdad, a la justicia social no se va por la cuneta, se va por la avenida principal y la avenida principal es la de la democracia, es la de la Carta Democrática Interamericana.

Valoro mucho las presentaciones que se realizaron hoy sobre diversos y aspectos de la democracia. Nos falta todavía algo que otras democracias han alcanzado: democratización. Somos todavía una región absurdamente desigual, estratificada, hemos tenido los problemas de la discriminación, de la desigualdad y la pobreza en países ricos durante 200 años -no cuento la época de la Colonia porque creo que debemos asumir las responsabilidades que tenemos desde nuestra independencia para que eso no sea así.

Sin democratización, sin justicia social, sin igualdad, sin equidad es muy difícil hacer avanzar la democracia. La democracia va a ser siempre un tema que va a generar todavía desconfianza y malestar en muchos casos, hasta que se pierde. Cuando la perdemos, cuando se pierde -crecí en un país que había perdido la democracia- se siente porque siempre se está peor en una dictadura.

Nos quedan deudas pendientes. Las democracias de la región, la tercera ola de la democracia tiene deudas pendientes con nuestras sociedades, más vale que lo sepamos y que lo asumamos, esos problemas han estado acá frente a nuestros ojos los últimos 200 años, no los hemos resuelto, seguimos siendo desiguales, discriminadores. Seguimos teniendo problemas hasta para generar condiciones básicas como equidad de género, una cosa básica a estas alturas que ya no debería ser una discusión, para enfrentarnos a temas como cambio climático. Es la necesidad de dar soluciones, pero viendo en el camino los sistemas fracasados de los que se salen, de los que a veces ponen dos ruedas en la cuneta y a veces se van las cuatro al precipicio de las dictaduras, saber que ése otro camino no es admisible, no es válido, no es justo y no nos da las soluciones que queremos y que tenemos que tener: mejores condiciones de eficiencia, mejores condiciones de institucionalidad, una institucionalidad más fuerte que es fundamental dentro de los parámetros de la democracia.