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DURANTE EL CONSEJO PERMANENTE: “PROMOCIÓN DEL DESARROLLO SOSTENIBLE E INTEGRAL MEDIANTE UN COMPROMISO RENOVADO CON LA REDUCCIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES, LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL Y LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA”

20 de octubre de 2021 - Washington, DC

Es motivo para nosotros de suma responsabilidad asumir la participación en este Consejo para abordar este tema, uno de los más importantes y relevantes que tiene la región en el contexto actual.

Nuestro trabajo tiene que afirmarse en llevar adelante el desarrollo sostenible integral mediante el compromiso renovado con la reducción de desastres, la seguridad alimentaria y nutricional y la erradicación de la pobreza

El impacto socio-económico negativo del COVID-19 en nuestra región ha colocado a muchos de nuestros ciudadanos en graves situaciones de vulnerabilidad, lo cual se reforzó con el inicio de la variante Delta.

Según las proyecciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas, en América Latina y el Caribe el impacto de la pandemia podría dejar alrededor de 14 millones de personas vulnerables en situación de grave inseguridad alimentaria, lo que merece una atención urgente para salvar vidas. 

La pandemia también ha subrayado la necesidad de fortalecer el sector agrícola en las Américas, en especial cuando las tasas de malnutrición y las facturas de importación de alimentos continúan aumentando. Es vital que los agricultores puedan continuar cultivando de manera segura, mientras se toman medidas para la seguridad y continuidad de la cadena de suministro y los canales de distribución.

Asimismo América Latina y el Caribe tienen el estatus poco envidiable de ser la segunda región más propensa a desastres en el mundo con predicciones constantes en los últimos años de temporadas de huracanes en el Océano Atlántico superiores al promedio.

América Central y el Caribe son la primera frontera de lucha contra el cambio climático. Si tenemos que hablar de adaptación al cambio climático, tenemos que comenzar por apoyar a los países del Caribe y de América Central, año a año estos países sufren temporadas de huracanes y sufren de primera mano la manera más dramática los efectos del cambio climático.

Los organismos de gestión de desastres de nuestros Estados miembros destacan la amenaza por los graves desafíos que resultarían de una combinación de la respuesta a la pandemia actual junto a una respuesta a cualquier otro desastre importante que aparezca repentinamente.

En general, la crisis generada por la pandemia de COVID-19 ha servido como un recordatorio del papel extremadamente crítico que desempeña el gobierno en el fortalecimiento de las redes de seguridad social, el fomento de la actividad económica y la mejora de la resiliencia.

Se necesitan tomar medidas gubernamentales activas y responsables para regular los mercados, reducir la desigualdad y prestar servicios públicos esenciales.

A medida que los gobiernos de la región diseñan e implementan estrategias para salir de las crisis generadas por la pandemia del COVID-19, el imperativo de construir sistemas económicos, sociales y ambientales más resilientes nunca ha sido más urgente.

Las nuevas recomendaciones de política sobre la gestión del proceso de recuperación posterior al COVID-19 destacan las oportunidades para: "reconstruir mejor" (ONU); "identificar los aspectos positivos" y "saltar hacia adelante" (OCDE); y en general persiguiendo una "recuperación diferente que se centre en la sostenibilidad ambiental, social y la resiliencia" (BID).

El consenso es que los gobiernos y sus socios para el desarrollo deben aprovechar la oportunidad que presenta la pandemia para repensar la forma en que se planifica el desarrollo de la región, utilizando enfoques que mejoren tanto la resiliencia como la eficiencia en la búsqueda de un futuro más sostenible y equitativo.

Este enfoque integrado del desarrollo ha sido defendido durante mucho tiempo por la OEA, como se ha articulado claramente en el Capítulo 7 de la Carta de la OEA, la Carta Social y el Programa Interamericano para el Desarrollo Sostenible. La OEA está posicionada para liderar en este tema a través del CIDI, sus diversos procesos ministeriales y programas correspondientes.

Por lo tanto, es imperativo que, al proceder con su recuperación económica, los Estados Miembros garanticen un enfoque coherente de esta recuperación sostenible que no deje a nadie atrás. Nuestro enfoque holístico de esta crisis debe basarse en una planificación integrada a nivel nacional y reflejarse adecuadamente en el contexto multilateral.

No debe haber asistencialismo frente a esto, deben haber políticas claras y esa visión integrada del desarrollo que es tan necesaria para enfrentar los temas de desastres naturales y los temas de seguridad alimentaria

Colegas, al observar este Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, sigamos siendo conscientes de que debemos no sólo centrarnos en la recuperación física de la infraestructura y los ecosistemas económicos, sino sobre todo, en la construcción de fortaleza y de resiliencia de nuestra ciudadanía.

Muchas gracias.