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ANEXO-DECLARACION |
DECLARACIÓN DE SALVADOR 1. Nosotros, los Ministros participantes en la XIII Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo de la Organización de los Estados Americanos, nos reunimos en la Ciudad de Salvador - Estado de Bahía, República Federativa del Brasil, los días 24, 25 y 26 de septiembre de 2003, para analizar los temas relacionados con la globalización que afectan el empleo y el trabajo en las Américas. 2. Reafirmamos nuestro firme compromiso con los principios de solidaridad y cooperación interamericana de la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA), para unir nuestros esfuerzos para lograr el desarrollo integral, el cual abarca los campos económico, social, educacional, cultural, científico y tecnológico. Enfatizamos que la igualdad de oportunidades, la eliminación de la pobreza crítica, la distribución equitativa de la riqueza y de la renta y la plena participación de los pueblos en las decisiones relativas a su propio desarrollo constituyen, entre otros, objetivos básicos del desarrollo integral. Para lograr dichos objetivos, acordamos dedicar nuestros esfuerzos a la consecución, entre otras metas, de la distribución equitativa del ingreso nacional, del pago de salario justo, de la generación de oportunidades de empleo y de condiciones de trabajo que son consistentes con estándares internacionalmente aceptadas. 3. Recordamos la Carta Democrática Interamericana, aprobada por la OEA, en Lima, Perú, en septiembre de 2001, y en particular el Artículo 10, que reconoce que la promoción y el fortalecimiento de la democracia requieren el ejercicio pleno y eficaz de los derechos de los trabajadores y la aplicación de normas laborales básicas, tal como están consagradas en la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo y su Seguimiento, adoptada en 1998, así como en otras convenciones básicas afines de la OIT. La democracia se fortalece con el mejoramiento de las condiciones laborales, la estabilidad laboral y la calidad de vida de los trabajadores del Hemisferio. Los miembros de la OEA reiteran su compromiso de adoptar e implementar todas las acciones necesarias para generar empleo productivo, reducir la pobreza y erradicar la pobreza critica, tomando en cuenta las distintas realidades y condiciones económicas de los países del Hemisferio, como reconocido en el Artículo 12 de la Carta. 4. Recalcamos nuestro firme compromiso con las metas de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, y en particular la erradicación de la pobreza critica, creando y habilitando personas en todos lugares para encontrar trabajo decente y productivo. Nos comprometemos a las tareas de mejor gobernabilidad y transparencia identificados en el Consenso de Monterrey de la Conferencia Internacional de Financiamiento para el Desarrollo. 5. Nuestras deliberaciones se enmarcan en los compromisos acordados en la Tercera Cumbre de las Américas, celebrada en la Ciudad de Québec, Canadá, en abril de 2001. En esa oportunidad, los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas nos instruyeron a que continuáramos considerando los temas relacionados con la globalización que afectan el empleo y el trabajo, con el objetivo de crear mayores oportunidades de empleo, elevar la calificación de los trabajadores y mejorar las condiciones de trabajo en todo el Hemisferio. 6. Notamos que la
próxima Cumbre Extraordinaria de las Américas en México
se centrará en el crecimiento económico con equidad, desarrollo
social y gobernabilidad democrática. Reconocemos que nuestros esfuerzos
de apoyo al desarrollo integral de nuestros pueblos son consistentes con
los objetivos de la Cumbre Extraordinaria. Nos comprometemos a trabajar
a través del proceso de Cumbres de las Américas, incluyendo
la Cumbre Extraordinaria, para alcanzar nuestros objetivos. 8. Seguimos con atención el desarrollo de los distintos procesos de integración subregional y regional y de los acuerdos bilaterales y multilaterales de libre comercio que se implementan en el Hemisferio, así como sus impactos sociolaborales. Asimismo, observamos que cada uno de esos procesos ha generado instrumentos para promover el desarrollo de la dimensión sociolaboral, conforme las características, tradiciones y voluntad de los Estados componentes y el nivel de participación de los actores sociales nacionales y regionales. En este sentido, reconocemos la existencia de problemas laborales puntuales y sensibles en los referidos procesos, que requerirían la adopción de políticas apropiadas que faciliten una integración hemisférica armónica, con la prioridad exigida por cada situación específica. 9. Reafirmamos nuestro compromiso con la Declaración de la OIT sobre los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo y su Seguimiento, adoptada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1998, que proporciona los elementos para un desarrollo sostenible de base amplia y la justicia social, mediante el respeto integral de los derechos fundamentales del trabajo internacionalmente reconocidos. Recordamos el compromiso de nuestros líderes en adoptar e implementar la legislación y políticas que llevan a la aplicación efectiva de los principios y derechos laborales reconocidos en la Declaración. 10. Reafirmamos nuestra convicción de que el trabajo decente, tal como es concebido por los mandantes de la OIT, es el instrumento más efectivo del mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos de nuestro Hemisferio y de su participación en los frutos del progreso material y humano. Acogemos la idea de que el trabajo decente es condición del desarrollo sostenible de cada uno de nuestros países y del éxito de la integración económica hemisférica. Por esa razón, la agenda de trabajo decente debe constituirse en el eje de las políticas nacionales y regionales de desarrollo, junto a la inversión en salud, educación y cultura. Asimismo, reafirmamos nuestro compromiso de integrar la perspectiva de género en el desarrollo e implementación de todas las políticas laborales. 11. Recordamos que el respeto a los principios y derechos reconocidos en la Declaración de la OIT y la promoción del trabajo decente como bases de una globalización inclusiva, fueron temas centrales en la agenda de discusión de la Decimoquinta Reunión Regional Americana, celebrada en Lima, Perú, en diciembre de 2002. 12. Hemos visto con sumo interés las actividades realizadas en la región por la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, y esperamos revisar su informe final. 13. Constatamos con preocupación que el escenario económico adverso predominante en muchos de nuestros países, el desaceleramiento de crecimiento en la economía mundial y la reducción de las inversiones sociales han tenido efectos negativos sobre las condiciones de educación, de salud, de bienestar y de vida de la población trabajadora, su familia y la comunidad. En muchos lugares el aumento del desempleo, el deterioro de las condiciones de trabajo y la reducción del poder adquisitivo de los salarios han contribuido a la profundización de las desigualdades sociales y de género.
15. Notamos, además,
que en gran parte de nuestros países las oportunidades ofrecidas
por las innovaciones tecnológicas y por la difusión de los
recursos de la telecomunicación no siempre se traducen en beneficios
para los trabajadores y sus familias, lo cual puede resultar en el mantenimiento
e incluso en la amplificación de la brecha entre aquellos que participan
del progreso humano y aquellos que se encuentran excluidos del mismo.
17. Estamos convencidos de que el crecimiento económico y el progreso social son aspectos interdependientes e indisolubles del mismo proyecto de construcción de sociedades prósperas, solidarias y equitativas. Atentos a los retos de la generación de empleos decentes y productivos en el contexto de la globalización, nos proponemos juntar las capacidades y los esfuerzos de nuestros Ministerios de Trabajo y otros ministerios, en la búsqueda de conocimientos y prácticas capaces de integrar las dimensiones económica y sociolaboral de las políticas nacionales y regionales en nuestro Hemisferio. 18. Proponemos un papel más activo a ser desempeñado por los Ministerios de Trabajo de la región, que tenga en cuenta la necesidad de integración de las políticas sociolaborales y económicas y las aspiraciones de los países del Hemisferio de profundizar sus relaciones en múltiples campos con base en valores compartidos y en la realización de intereses comunes. Visualizamos ese nuevo rol de los Ministerios de Trabajo en diferentes planos, que son análogos y complementarios: en el plano doméstico, importa establecer y profundizar las relaciones institucionales de los Ministerios de Trabajo con las esferas del Estado a cargo de concebir e implementar las políticas económicas; en el plano regional y hemisférico, se trata fundamentalmente de buscar incorporar ese enfoque dentro de los procesos regionales y subregionales de integración y de libre comercio. Apoyamos, además, la conexión de las políticas laborales con las de educación, salud, cultura, asistencia e igualdad social y económica, ocio y otras, dentro de la concepción de promover el desarrollo integral de la persona humana. 19. Por esta razón, apoyamos y fomentamos los esfuerzos de desarrollo, modernización y fortalecimiento de los Ministerios de Trabajo, mediante una acción regional que tenga en cuenta el importante rol de la cooperación horizontal y de la asistencia técnica. Con el mismo objetivo, aprobamos la propuesta de realización de un estudio de factibilidad de las opciones para establecer un mecanismo, bajo el auspicio de la CIMT, orientado a la modernización de las administraciones laborales, así como a incrementar la colaboración y coordinación internacional en apoyo a dichos objetivos. Estudiaremos asímismo la posibilidad de crear un mecanismo interamericano que promueva el trabajo decente y fortalezca la capacitación. En estos procesos consideraremos las experiencias y recursos disponibles en los Estados miembros y en las organizaciones regionales e internacionales, en especial en la OEA, la OPS y la OIT. Los países de la región, de acuerdo a sus medios, contribuirán al financiamiento de los mencionados proyectos. 20. Los desafíos socioeconómicos no pueden ser enfrentados exclusivamente por medio de políticas sociales, y se debe dar consideración adecuada a las políticas económicas y las políticas necesarias para crear la capacidad de introducir y sostener la agenda social. Una agenda social y laboral es parte integral del crecimiento económico y es una manera de asegurar la distribución equitativa de beneficios. Diversos factores, como la inestabilidad y el conflicto político, las débiles políticas y marcos institucionales, la corrupción, la falta de programas integrales de salud, de educación y seguridad social, la falta de infraestructura y acceso a los cambios tecnológicos y un clima adverso para la inversión conducen a la pobreza y a la desigualdad. Un marco integrado de política, que combine políticas económicas y sociales, debe tomar en cuenta las realidades económicas que enfrentan los países para implementar una agenda social integral. 21. La integración de los objetivos económicos y sociales del desarrollo también requiere formas más fuertes de interacción entre gobiernos y ciudadanos en el nivel interno, regional y hemisférico. La libertad de asociación y el derecho a organizar al diálogo social, al tripartismo y a otros medios institucionales de participación social, son críticos para generar consensos sobre estos asuntos. Valoramos altamente la participación del Consejo Sindical de Asesoramiento Técnico (COSATE) y de la Comisión Empresarial de Asesoramiento Técnico en Asuntos Laborales (CEATAL) en la CIMT(1). La Carta Democrática Interamericana declara que la participación de los ciudadanos en su propio desarrollo es fundamental para el ejercicio y el fortalecimiento de la democracia. El diálogo social es la manera de lograr los indispensables acuerdos para asegurar el trabajo decente y el respeto de los derechos inherentes a la dignidad de las personas. Deseamos intensificar el diálogo y la cooperación con organismos regionales e internacionales que actúan en el campo del desarrollo y del trabajo en las Américas, principalmente la Organización Internacional de Trabajo (OIT), la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), la Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo del Caribe (BDC), la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco Mundial. 22. Seguimos con interés las negociaciones para la formación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en el marco del proceso de Cumbre de las Américas, la cual tiene el objetivo de facilitar la contribución de la integración económica al fortalecimiento de la democracia, la creación de prosperidad, la generación de empleos, la reducción de la pobreza, el desarrollo sostenible y la realización del potencial humano. Enfatizamos la importancia de considerar los componentes sociolaborales de la integración hemisférica durante todas las etapas del proceso de negociaciones de manera que se les de el tratamiento debido. En este proceso, los Ministerios de Trabajo deben desempeñar un papel esencial. 23. Según señala el párrafo cinco de la Declaración de la OIT sobre los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo y su Seguimiento, rechazamos el uso de normas laborales para fines proteccionistas.Asímismo, recordamos que la Declaración de la Séptima Reunión de los Ministros de Comercio del Hemisferio, que tuvo lugar en Quito, Ecuador, en noviembre de 2002, señala que la conformación del ALCA, para viabilizar sus objetivos, debe promover políticas orientadas al desarrollo económico, al fomento del empleo y a la operación efectiva del mercado de trabajo en el Hemisferio. En el mismo documento, los Ministros de Comercio también reconocen la necesidad de mayor participación de los varios sectores de la sociedad civil en la iniciativa hemisférica. Estamos contentos de ver progreso en la participación de la sociedad civil en este proceso. 24. Reconocemos que las actividades llevadas a cabo por los dos Grupos de Trabajo establecidos por el Plan de Acción de Ottawa han contribuido sumamente a un mejor entendimiento de las dimensiones sociolaborales de la globalización y de la modernización de los Ministerios de Trabajo. Hemos repasado sus informes y notado con gran interés las áreas de consenso y los temas que requieren trabajo adicional. Adoptamos las recomendaciones de los dos informes. Dichos avances representan una excelente base para implementar políticas y programas destinados a promover el trabajo decente y a fortalecer las administraciones laborales. 25. Reconocemos la
importancia de implementar más plenamente los compromisos laborales
expresados por nuestros Jefes de Estado y de Gobierno en las Declaraciones
de las Cumbres de las Américas de Miami, Santiago y Québec.
Reconocemos que el tener convergencia entre el Proceso de Cumbres de las
Américas y las negociaciones para una Área de Libre Comercio
de las Américas es beneficioso. (1) La Declaración conjunta CEATAL-COSATE con ocasión de la XIII Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo se adjunta a esta Declaración.
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