Contenido Caracterización

Descripción de la Cuenca

Según la describen los informes del PROCUENCA-SAN JUAN, la CRSJ está ubicada entre 10° y 12° 30’ de latitud Norte y entre 83° 30’ y 86° 15’ de longitud oeste. La CRSJ abarca el sudeste de Nicaragua y el Noreste de Costa Rica. Sus límites están definidos por la cuenca del Lago Cocibolca y sus afluentes, juntamente con el Río San Juan y sus afluentes, y su zona costera conexa (Mapa 2). La cuenca incluye 37 municipios en Nicaragua y 7 cantones en Costa Rica (Cuadro 1).

Cuadro 1: Municipios (Nicaragua) y Cantones (Costa Rica) en la CRSJ.

Municipio Municipio Municipio Municipio Belén
Teustepe San Carlos La Concepcion Diriomo  
Tipitapa El Castillo Masatepe Diria Cantons
San Lorenzo San Juan de Norte Catarina San Juan de Oriente La Cruz
Comalapa Cardenas Nandasmo Graada Upala
Juigalpa Moyogalpa Jinotepe Tisma Guatuso
Acoyapa San Juan del Sur Rivas Santa Teresa Los Chiles
Morrito Altagracia Masaya La Paz  de Carazo San Carlos
El Almendro Potosí Buenos Aires El Rosario Sarapiquí
San Miguelito San Jorge Nandaime Niquinohomo Pococí

La mayor parte de la cuenca se encuentra a menos de 500 metros sobre el nivel del mar y se eleva desde las llanuras de inundación de la costa caribeña de Indio Maíz (en Nicaragua) y Tortuguero (en Costa Rica) hasta las tierras altas entre 1.500 y 3.000 metros al Norte de Costa Rica y apenas algo más de 1.600 metros sobre el nivel del mar en Nicaragua. Esta topografía tiene una gran influencia en la pluviosidad, que está entre 4.000 mm y 6.000 mm anualmente a lo largo de un período de nueve a once meses en las regiones más húmedas y entre 1.000 mm y 2.000 mm en las zonas más secas alrededor del Lago Cocibolca, que tienen una estación seca de cerca de siete meses (Mapa 3, Cuadro 2).

Esta precipitación ha provocado una concentración abundante de aguas subterráneas de alta calidad que, juntamente con el Lago Cocibolca, constituyen la más significativa reserva de agua dulce de América Central. Las temperaturas promedio en esta región están entre 22°C y 24°C, pero en los bosques tropicales, los promedios mensuales están entre 23°C y 28°C. En las regiones más altas de la cuenca fluvial a lo largo de su límite Sur, las temperaturas caen a 9°C en la estación lluviosa y 11°C en la estación seca.

Cuadro 2: Precipitación mensual y anual en la CRSJ (mm)

Estación Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sept Oct Nov Dic Año
NICARAGUA
Lovago
30
9
8
17
147
224
190
217
269
225
107
54
1,497
Granada
7
3
4
12
160
184
153
192
252
250
67
14
1,298
Mandaime
6
2
4
18
235
226
131
156
274
286
81
19
1,437
Juigalpa
8
4
3
7
137
198
125
154
234
209
68
14
1,160
San Miguelito
36
13
5
18
126
253
248
258
302
254
153
91
1,757
La Palma
21
7
6
13
144
196
178
197
260
258
102
28
1,410
El Castillo
147
78
56
69
195
341
436
411
317
321
257
245
2,873
San Carlos
69
35
21
35
148
251
304
276
271
240
155
122
1,927
COSTA RICA
La Fortuna
179
118
80
85
232
351
433
273
338
373
263
222
3,048
La Punta de Cote
268
150
93
97
258
449
511
483
429
457
526
344
4,066
Guatuso
227
189
115
319
371
626
704
584
688
555
496
424
5,297
Caño Negro
346
221
134
131
294
417
536
577
388
536
454
420
4,455
Pueblo Nuevo
179
102
68
73
223
384
423
374
381
457
275
208
3,148
San Miguel
253
174
143
142
267
283
380
392
307
335
321
352
3,250
Upala
114
55
35
57
169
316
316
354
280
280
194
160
2,329

La humedad relativa es también alta; en el bosque tropical, llega a más del 90%, mientras que en la sabana baja del Norte es de 62%. Obviamente, los índices de evaporación varían según la temperatura y la humedad relativa. En la zona nicaragüense de la cuenca, se han registrado índices de evaporación entre 2.376 mm en Altagracia (62 metros sobre el nivel del mar) y 1.748 mm en Boaco (360 metros sobre el nivel del mar).

El único desaguadero del Lago Cocibolca es el Río San Juan.

Como se puede esperar, esta variación en la elevación, la topografía y la distancia del mar ha creado por lo menos 14 diferentes zonas de vida que varían desde un bosque tropical muy seco a un bosque húmedo montano (Mapa 4).

Variabilidad climática en la CRSJ: Se usaron datos y otro tipo de información de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE) del Instituto Meteorológico (IMN) de Costa Rica y del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER) relativos a las amenazas derivadas de la variabilidad climática para describir el clima y la variabilidad climática en la CRSJ. La información proveniente de estas unidades cubre un período de cerca de 100 años e incluye alrededor de 25 años de datos sobre el ENSO, por sus siglas en inglés, El Niño – Oscilación del Sur. La influencia del ENSO sobre la precipitación y la sequía es uno de los puntos principales del debate relativo a la variabilidad climática, aunque se debe indicar que ocurren períodos de sequía sin la presencia de El Niño, como fue el caso del 2001. Las inundaciones, una de las más frecuentes causas de desastres en la cuenca, ocurren prácticamente todos los años en las áreas de menor altitud. A pesar de ello, es común encontrar cultivos, asentamientos humanos de varias clases sociales diferentes y otras construcciones en las áreas propensas a inundaciones. Las inundaciones, igualmente, no siempre dependen de un episodio relacionado con el ENSO y pueden ser causadas por precipitaciones persistentes sobre la misma área, por precipitaciones fuertes aunque ocurran durante períodos cortos, por obstrucción de la corriente provocada por desprendimientos de tierras o por la ruptura de una presa.

Huracanes y tormentas tropicales han pasado directamente sobre la cuenca (Mapa 5) y la influencia de tormentas a distancias de 4.000 y 5.000 kilómetros puede ser importante. A pesar de ello, solamente cuatro de las 37 unidades administrativas tienen un alto nivel de riesgo de huracán con relación al resto de las unidades de la cuenca (Cuadro 3). En realidad, las oficinas municipales ubicadas en la cuenca en muy raras ocasiones informan de daños causados directamente por huracanes, aunque sí dicen que las inundaciones causadas por precipitaciones persistentes, depresiones tropicales y escurrimientos desde áreas deforestadas constituyen problemas para sus comunidades. Sin embargo, como gran parte de la América Central occidental, vastas regiones de la CRSJ sufren regularmente de sequía y 31 de sus 37 municipios y cantones tienen un alto nivel de riesgo de sequía (Cuadro 3).

La variabilidad climática es diferente del “clima”, el cual, en una determinada área geográfica, es el promedio de temperatura, dirección y velocidad del viento, presión atmosférica, humedad y otros varios parámetros meteorológicos calculados a lo largo de un período suficientemente largo para que se los pueda llamar “normales”. En cambio, la “variabilidad climática” depende de condiciones atmosféricas extremas que sobrepasan lo normal. Los fenómenos que provocan estos extremos son frentes fríos altamente organizados, celdas estacionarias secas, huracanes, perturbaciones tropicales y celdas de humedad desproporcionada. Paradójicamente, los eventos meteorológicos extremos pueden ser tanto una pluviosidad excesiva como una sequía prolongada. Como en muchas partes del mundo, a esos fenómenos en esta región se los asocia con el ENSO, El Niño – Oscilación del Sur.

El ENSO es un fenómeno cíclico que se inicia con cambios en las temperaturas en el Pacífico tropical (Mapa 6). Las dos fases del ciclo (El Niño, que es la fase cálida, y La Niña, que es la fase fría) influyen en la presión del aire, los totales de precipitación y las temperaturas a nivel mundial, que pueden ser superiores o inferiores a lo normal dependiendo del lugar en que se los mida. Es significativo el hecho de que los episodios de El Niño causan más precipitación a lo largo del Pacífico hasta aproximadamente 86° de latitud oeste y menos precipitación desde ahí hacia el este.


Cuadro 3: Niveles de riesgo de huracanes y sequía en los cantones y municipios de la CRSJ

Nicaragua (Municipios) Amenaza de Huracán Amenaza de Sequía
Teustepe Mediana Severa
Tipitapa Alta Moderada
San Lorenzo Mediana Muy severa
Comalapa Mediana Moderada
Juigalpa Mediana Severa
Acoyapa Baja Muy severa
Morrito Mediana Moderada
El Almendro Baja Moderada
San Miguelito Mediana Moderada
San Carlos Baja Moderada
El Castillo Baja None
San Juan de Norte Baja None
Cardenas Baja Severa
Rivas Mediana Severa
San Jorge Mediana Severa
Moyogalpa Mediana Severa
San Juan del Sur Baja Severa
Altagracia Mediana Severa
Potosí Mediana Severa
Belen Mediana Severa
Buenos Aires Mediana Severa
Nandaime Baja Severa
Diriomo Baja Severa
Diria Baja Severa
San Juan del Oriente Mediana Severa
Granada Baja Severa
Tisma Mediana Severa
Masaya Mediana Severa
La Concepción Mediana Severa
Masatepe Mediana Severa
Catarina Mediana Severa
Nandasmo Mediana Severa
Jinotepe Mediana Severa
Niquinohomo Mediana Severa
El Rosario Mediana Severa
Santa Teresa Baja Severa
La Paz  Carazo Mediana Severa
Costa Rica (Cantones)    
La Cruz Mediana Severa
Los Chiles Mediana Severa
Upala Mediana Moderada
San Carlos Mediana Baja
Sarapiquí Alta None
Guatuzo Alta None
Pococí Alta None

Los episodios de La Niña hacen justamente lo contrario (Figura 1). En consecuencia, puesto que Costa Rica y Nicaragua están en la latitud precisa en que los efectos de El Niño cambian, el impacto del ENSO varía dependiendo del lugar en que uno se encuentra en los dos países. No obstante, sí ocurren efectos bien definidos cuando la intensidad de El Niño es fuerte –por ejemplo, en 1982 y 1997, cuando los totales de pluviosidad en el área fueron muy inferiores al nivel normal. El episodio de 1997 fue probablemente el más fuerte del siglo XX, y la Vertiente del Pacífico y el Valle Central de Costa Rica experimentaron un gran déficit de precipitación, mientras que la Vertiente Atlántica tuvo un incremento del 40% sobre el nivel normal. Es interesante, sin embargo, que durante el 2001 toda América Central sufrió de condiciones de sequía sin la presencia de un evento del ENSO.

Cada fase tiene una periodicidad promedio de alrededor de cuatro años, aunque los registros históricos muestran variaciones que van desde dos a siete años. Generalmente, cada episodio de El Niño dura entre nueve y doce meses, comenzando entre junio y agosto. La mayoría alcanzan el punto de mayor intensidad durante el período de diciembre a abril y decaen durante el período de mayo a julio del siguiente año. Sin embargo, algunos episodios pueden durar dos años o más. Investigaciones recientes también sugieren que el ENSO puede influir en la formación de huracanes: un episodio fuerte de El Niño puede inhibir su formación, mientras que un episodio fuerte de La Niña puede provocar condiciones relativamente más favorables para la formación de huracanes en el Atlántico.

Por ejemplo, la sequía regional de 1997-98 en América Central fue un evento de El Niño, mientras que los dos huracanes importantes más recientes que azotaron América Central (Cesar en 1996 y Mitch en 1998) ocurrieron cuando el fenómeno de La Niña estaba activo. El Huracán César fue uno de los más destructivos en la historia de Costa Rica y el Huracán Mitch es considerado el más destructivo en toda América Central, habiendo provocado millares de muertes y lesiones y miles de millones de dólares en daños a viviendas, infraestructura, agricultura, ganadería y pesca, lo cual continúa inhibiendo el desarrollo socioeconómico en toda la región. Aunque el impacto de este huracán –uno de los peores que haya azotado a América Central– se sintió de manera más severa a una gran distancia al Norte de la CRSJ, sus efectos fueron considerables en la cuenca. A manera de ilustración, la Figura 2 muestra el incremento de pluviosidad en varias estaciones en Nicaragua durante el mes de octubre de 1998. De las 14 estaciones que aparecen en la lista, Masatepe, Nandaime, Rivas, Ocotal, Muy Muy, San Carlos y Juigalpa están ubicadas en la cuenca o muy cerca de ella.

No hay duda de que las personas y las comunidades en la cuenca están inadecuadamente protegidas contra la variabilidad climática –y sufren en una medida proporcional a dicha falta de protección. Debido a la pobreza, que magnifica los efectos negativos de los extremos climáticos, casi nunca se cuenta con los recursos adicionales necesarios para evitar o mitigar adecuadamente los problemas ocasionados por la variabilidad climática. Sin embargo, antiguas y nuevas comunidades permanecen en la cuenca y, aunque insuficientes, evidentemente existen mecanismos para enfrentar estos problemas que parecen tener cierto grado de éxito.

Figura 2:

Precipitación en varias estaciones en Nicaragua correspondiente a
octubre de 1998, comparada con los promedios históricos

Hidrología en la CRSJ: La red hidrográfica (Mapa 7) muestra que los ríos del sector Norte de la cuenca son de poca longitud, generalmente orientados de Norte a Sur, y en algún punto encuentran su curso hacia el Lago Cocibolca. La mayoría de los ríos del sector Sur de la cuenca nacen en Costa Rica, en la Cordillera de Guanacaste hacia el oeste, y a altitudes de hasta 3.000+ metros en la Cordillera de Tilarán hacia el este. Los altos niveles de precipitación a lo largo del flanco Norte de la sierra de Tilarán aportan aproximadamente el 54 % del caudal total del Río San Juan registrado en la confluencia con el Río Sarapiquí.

Los caudales estimados del río son de 475 m3/s en San Carlos, en el desaguadero del Lago Cocibolca. Éstos se incrementan a 833 m3/s justamente antes de la confluencia con el Río Sarapiquí, y a 1.308 m3/s en su desembocadura en el Caribe. El 26% del caudal total del río en su desembocadura se origina en el Lago Cocibolca; el 6,5% proviene de afluentes entre San Carlos y El Castillo; y el 67,5% entre El Castillo y Sarapiquí.

Las aguas subterráneas en la CRSJ son abundantes y de alta calidad, excepto en la planicie costera del Caribe, en donde son salinas. Se han encontrado acuíferos con aguas de alta calidad entre 45 y 105 metros en los límites Sur y oeste de la cuenca, y entre 8 y 40 metros en las planicies interfluviales en ambos costados del Río San Carlos, en donde suministran agua potable a las poblaciones locales.

Los sedimentos fluviales se originan en las partes superior y media de las vertientes de la cuenca y son el resultado de lluvias fuertes, la fragilidad de muchos suelos volcánicos, la deforestación, la construcción vial y el desarrollo agrícola y ganadero. El Lago Cocibolca es el depósito de los sedimentos que acarrean sus afluentes. También recibe escurrimientos laminares y drenajes subterráneos que acarrean pesticidas y fertilizantes disueltos o en suspensión. Poco se conoce del volumen de sedimentos que llega al Lago Cocibolca. En la estación Terrón, sobre el Río San Carlos en Costa Rica, se calculó un aporte de sedimentos de 817 toneladas/Km2/año; en Peñas Blancas, 700 toneladas/Km2/año; en Punta Viejo y Veracruz, sobre el Río Sarapiquí, el cálculo fue de 216 toneladas/Km2/año. En la estación Guatuso, sobre el Río Frío, se calculó un aporte de 298 toneladas/Km2/año. En Nicaragua, la actividad agrícola y la deforestación han provocado problemas de erosión y, en consecuencia, inundaciones y el desvío de los cauces de los ríos. No se han tomado muestras periódicas de sedimentos en suspensión en las estaciones principales; sin embargo, se puede verificar la sedimentación puesto que algunos lechos de ríos se han llenado de sedimentos, con los consiguientes problemas de desbordamiento, inundación y formación de nuevos bancos de arena y lodo.

Recursos naturales y actividades productivas en la CRSJ: Tanto en Costa Rica como en Nicaragua ha habido un crecimiento de las actividades agrícolas y pecuarias en sus respectivas porciones de la CRSJ. Los bosques naturales de las tierras bajas, que son generalmente terrenos planos no inundables, son ahora utilizados para la agricultura y, con excepción de las reservas biológicas más significativas, los bosques naturales restantes han sido objeto de tala selectiva o se han perdido por haber sido destinados a agricultura migratoria o por haber sido desbrozados para la producción pecuaria. Se estima que apenas el 8,5% de la región nicaragüense y el 8,0% de la región costarricense permanece como bosque primario o secundario. Como resultado de esta pérdida de los bosques, un gran número de hectáreas de terreno ha quedado expuesto a lluvias tropicales de alta intensidad y a la consiguiente pérdida del suelo.

Las tierras agrícolas constituyen el 60% del territorio. En Nicaragua, la cuenca produce el 26% del frijol cultivado en el país, casi 21% del sorgo y un poco más del 16% del maíz y la caña de azúcar. En el sector costarricense, se produce el 54% del frijol cultivado en el país, 11% de su caña de azúcar, 6% de la producción de maíz y banano y 90% de la producción de tubérculos y raíces. La frontera agrícola en Nicaragua sigue ampliándose –frecuentemente en tierras de baja capacidad de producción y en tierras que forman parte de áreas protegidas (la frontera agrícola se está ampliando hacia el este y amenaza a la Reserva Biológica Indio-Maíz). En Costa Rica, el cambio productivo de los bosques hacia la agricultura ya ha ocurrido y también existe presión por la colonización de áreas protegidas.

Las causas de este proceso radican en una combinación de factores relacionados con el carácter de subsistencia de la agricultura, el desbroce de bosques para la ganadería, el uso ineficiente de los recursos naturales y la reciente llegada de inmigrantes que buscan tierras para establecerse. La extracción de madera ha sido con frecuencia un factor adicional, que proporciona acceso vial y aporta gente al proceso de colonización. Las tecnologías de producción, que son en muchos casos inapropiadas, y el uso intensivo de agroquímicos en ciertos cultivos han afectado negativamente la calidad del agua.

La agricultura en la CRSJ tiene claras asimetrías con respecto al número de productores y las áreas de tierra disponible. Los productores comerciales representan el 11% del número total de explotaciones agrícolas pero ocupan el 55% de las tierras agrícolas, mientras que los pequeños productores y aquellos que se dedican a la agricultura de subsistencia representan el 89% de las explotaciones agrícolas en apenas el 45% del total del área agrícola.

La ganadería desempeña un papel fundamental en ambos sectores de la cuenca, en donde se encuentra cerca del 20% de los rebaños de cada uno de los países. Sin embargo, el tipo de ganado difiere, puesto que en Nicaragua es generalmente de doble propósito –de carne y leche–, mientras que en Costa Rica la producción es especializada. El mejoramiento genético del ganado es una prioridad, al igual que el saneamiento y el manejo de praderas y pastizales.

Actividades industriales relacionadas se desarrollan en la cuenca, en donde funcionan 70 aserraderos (10 en Nicaragua y 60 en Costa Rica). En el lado costarricense, cuatro compañías bananeras están localizadas en Pococí, una planta procesadora de cítricos en Los Chiles, tres ingenios azucareros y cooperativas lecheras en la ciudad de Quesada y San Carlos y numerosas plantas procesadoras de café dispersas en las áreas productoras de café. En el sector nicaragüense, las actividades agroindustriales son los ingenios azucareros en el Departamento de Rivas, una planta procesadora de tomate en el municipio de Nandaime, una planta extractora de aceite de palma en El Castillo y varias plantas procesadoras de café.

Condiciones socioeconómicas: La población estimada de la cuenca es de 1.070.000 habitantes, 780.000 (70%) en Nicaragua y alrededor de 290.000 (25%) en Costa Rica. Más del 40% de la población del sector nicaragüense vive en apenas cuatro de los 37 municipios y, dentro de éstos, en apenas tres ciudades (Masaya, Granada y Juigalpa). El 55% por ciento de la población es rural y, aunque está dispersa irregularmente en toda la cuenca (en parte, debido al número y tamaño de los parques y reservas de la cuenca), la densidad de población en Nicaragua es de 46hab/km2. En el lado costarricense, el 85% de la población es rural y la densidad de población, de 22hab/km2, menos de la mitad de la de Nicaragua. La mayor parte es generalmente muy pobre y no tiene acceso a agua potable y adecuados servicios sanitarios. Además, todos los indicadores económicos y de calidad de vida de estas poblaciones son significativamente inferiores a los promedios nacionales de ambos países. Debido a un desequilibrio en las oportunidades de empleo y generación de ingresos entre los dos países, la migración hacia el sector costarricense de la cuenca en tiempos difíciles sobrepasa la capacidad de las instituciones locales existentes de satisfacer las necesidades que esto crea. El Cuadro 4 es ilustrativo con respecto a este tema:

Cuadro 4: Cifras comparativas de uso de tierras para Costa Rica y Nicaragua en la CRSJ

Tipo de Productor Nicaragua Costa Rica Total CRSJ
Hectáreas % Hectáreas % Hectáreas %
Agricultura de Subsistencia
183,996
12.0
183,996
6.5
Pequeño Productor
735,984
48.0
480,112
37.0
1,216,096
43.0
Productor Comercial
601,620
39.2
794,766
61.2
1,396,388
49.3
Agroindustrial
11,700
0.8
22,720
1.8
34,420
1.2
Subtotal
1,533,300
100.0
1,297,598
100.0
2,830,900
100.0
Usos no agrícolas*
1,046,300
132,100
1,178,400
Total 2,579,600   1,429,698   4,009,300  

*Incluye lagos y áreas de conservación y protección.

La población de la cuenca ha mantenido tradicionalmente fuertes vínculos sociales y comerciales a través de la frontera. Es común encontrar relaciones familiares entre ellos. Sin embargo, como en muchas partes de la región, el crecimiento de la población en los últimos 20 años en ambos lados de la frontera ha traído “forasteros” y cambios –no siempre positivos. Todos los indicadores de calidad de vida son más bajos en ambas partes de la cuenca que sus respectivos promedios nacionales. Los cantones de Upala, Los Chiles, Guatusos y La Cruz, en Costa Rica, tienen indicadores de desarrollo social significativamente más bajos en vivienda, educación, electrificación, alcantarillado, comunicaciones y salud –el último inclusive en deterioro en los últimos años. Mientras el sector nicaragüense de la cuenca tiene el 18,4% de la población nacional, también tiene el 36% de la población pobre y el 43,2% de los indigentes del país.

Sector Costarricense: El “Índice de Desarrollo Social” de Costa Rica se basa en una serie de variables, incluidas la infraestructura educativa, el acceso a programas de educación especial, la mortalidad infantil, las muertes entre los cero y cinco años de edad con relación a la tasa de mortalidad general, estatura de la población que ingresa a primer grado, uso promedio mensual de electricidad y nacimientos de hijos de madres solteras. El índice puede variar entre 0 y 100 y las cifras más altas indican mejores condiciones sociales. Con respecto a los cantones ubicados en la CRSJ, las cifras del índice tienen un promedio de 28,7, con un máximo de 45,5 y un mínimo de 8,9. Cuatro de los cantones cayeron por debajo de 30 y tres estuvieron sobre 40 (Cuadro 5).

Debido a la falta de empleo en Nicaragua, los obreros tienden a emigrar de Nicaragua a Costa Rica, donde existen más oportunidades de trabajo. Este flujo migratorio es mayor durante los períodos de cosecha de caña de azúcar y, puesto que muchos de éstos se convierten en inmigrantes permanentes, un acuerdo entre los dos países regula este fenómeno.

Cuadro 5: Índice de Desarrollo Social para el Sector Costarricense de la CRSJ.

Cantón Población Extensión (km²) IDS
San Carlos
107,194
3,347.98
45.5
Upala
39,760
1,580.67
17.4
Los Chiles
22,292
1,358.86
 8.9
Guatuso
14,968
758.32
40.5
San Carlos
42,848
2,140.54
28.5
Sarapiquí
14,830
1,383.90
16.4
Pococí
99,856
2,403.49
43.8

Sin embargo, la población en el sector costarricense se ha duplicado en los últimos 20 años. Actualmente, la población rural representa el 85% del total, y la población económicamente activa es el 44%. El sector primario, en donde el pago tiende a ser acorde a la productividad, emplea a cerca del 73% de éstos. En las últimas décadas, salvo en la agricultura, los salarios reales han mostrado una tendencia decreciente y casi nunca resultan suficientes para satisfacer las necesidades básicas.

La población en las áreas rurales está dispersa y la mayoría carece de servicios básicos y sanitarios. El 99% de las viviendas en los centros poblados tiene suministro público de agua. En cambio, solamente el 62% de las viviendas en las áreas rurales tiene servicio de suministro de agua. El agua en la CRSJ se suministra por medio de tanques de almacenamiento y un sistema de distribución, manantiales, pozos perforados y cavados a mano, cisternas para captación de agua de lluvia o directamente del río. Solamente la primera fuente es de calidad garantizada; las fuentes restantes son, en el mejor de los casos, riesgosas.

El 61% por ciento de la población usa tanques sépticos y el resto usa letrinas. Cualquiera de estos sistemas es susceptible de desbordamiento durante inundaciones que ocurren en la estación lluviosa (especialmente en las áreas bajas), lo que causa contaminación de los pozos, arroyos y ríos, ocasiona enfermedades intestinales y otras causadas por parásitos y propaga vectores transmisores de enfermedades que pueden provocar epidemias de dengue y malaria.

Los servicios de recolección de desechos sólidos llegan apenas al 32% de la población urbana y al 0% de la población rural. Por consiguiente, casi la totalidad de los desechos sólidos terminan en el río.

La educación básica es limitada –hay aproximadamente 640 centros de educación de nivel primario y 40 de nivel intermedio en toda la región costarricense de la cuenca. Por esta razón, y debido a la necesidad de comenzar a trabajar en una edad temprana, la tasa de alfabetización es de 84,6%, alta para muchas partes del mundo, pero baja para Costa Rica.

La cobertura de salud es también deficiente, con apenas 24 centros de hospitalización (clínicas y hospitales) para una población de alrededor de 290.000 habitantes. El área tiene, adicionalmente, puestos de salud rurales, centros infantiles que ofrecen atención completa de salud y centros de educación en salud y de nutrición que proporcionan servicios ambulatorios.

Sector Nicaragüense: También ha habido un significativo crecimiento de la población en el sector nicaragüense durante los últimos 30 años, de 300.000 habitantes en 1971 a una cifra estimada de 780.000 en la actualidad. Las tasas de desempleo y subempleo en la cuenca son más altas que en el resto del país. Casi la mitad de la población es menor de 15 años de edad.

Todos los indicadores sociales registran valores significativamente bajos (Cuadro 6). Aproximadamente el 93% de la población urbana y el 39% de la población rural cuentan con servicio de agua potable –principalmente de fuentes subterráneas, debido a la presencia de los centros poblados al este del Lago Cocibolca. El agua se suministra a través de sistemas urbanos y rurales de distribución por tubería y pozos con bombeo manual. Puede ocurrir una reducción en el servicio durante períodos intensamente secos.

Cuadro 6: Indicadores sociales seleccionados para el sector nicaragüense de la CRSJ.

Indicadores Rivas Granada Masaya Boaco Chontales San Juan %
Escolaridad (%) 20.1 25.1 28.1 10.85 10.9 16.8 18.2
Preescolar 86.7 87.3 99.6 73.7 61.6 76.0 80.4
Escuela Primaria 21.1 18.9 38.8 16.6 16.4 7.0 25.0
Escuela Secundaria n.d. 1.3 0.05 0.2 0.5 0.4 0.7
Salud              
Desnutrición 27.8 26.6 31.8 31.4 23.2 18.1 26.0
Primera infancia 603 470 887 308 687 1.362 710
Habitantes/cama n.d. n.d. n.d. n.d. n.d. n.d. n.d.
Tratamiento de aguas servidas
Urbanas 41 20 41 53   1 31.2
Rurales 86 64 85 69 77 17 66.3
Conexión a servicio de agua
Urbano 92 103 92 92 75 64 96.3
Rural 31 44 59 25 35 15 34.8
Vivienda              
Ocupantes por unidad familiar
5.7 5.8 5.7 5.9 6.3 5.9 5.9

El 22% de la población urbana cuenta con sistemas de alcantarillado. Gran parte de la población rural usa letrinas –entre 38 y 79% dependiendo del área, aunque el Departamento del Río San Juan tiene una tasa de cobertura de apenas 17%. Los desechos sólidos son recolectados solamente en las áreas urbanas, pero el sistema es limitado en cuanto a equipos y eficiencia de las operaciones.

La tasa promedio de alfabetización es de aproximadamente 80%, y en las áreas rurales llega apenas al 55%. Los servicios de salud son deficientes; la relación promedio es de 710 habitantes por cama, y el Departamento del Río San Juan, con 1.362 habitantes por cama, está muy por debajo del resto de la cuenca. El número promedio de habitantes por unidad familiar es seis.

Condiciones Político-administrativas: El Mapa 8 muestra las divisiones político-administrativas de la CRSJ. En Costa Rica, la división político-administrativa es por provincias y cantones –siete de los cuales se encuentran enteramente en la CRSJ (La Cruz, Upala, Guatuso, Los Chiles, San Carlos, Sarapiquí y Pococí). Algunos otros están sólo parcialmente dentro de la cuenca y han sido excluidos del proyecto. En Nicaragua, las unidades político-administrativas son los departamentos y municipios. Uno de aquellos, el Departamento del Río San Juan, se ubica enteramente dentro de la cuenca, al igual que partes de otros cinco (Masaya, Granada, Boaco, Chontales y Rivas). Dentro del área del proyecto, estos departamentos se subdividen en 37 municipios. La mayor parte de la información disponible para describir la cuenca proviene de datos obtenidos a nivel municipal, cantonal, provincial, departamental y nacional. Muy poco de la información requerida en esta caracterización proviene de datos recopilados dentro de límites físicos o biográficos.

2-El mapa es de NWS MLB Digest de febrero-abril de 2002, que está disponible en www.srh.noaa.gov/ mlb/digest/issue20/ninonote.html

MINAE MARENA GEF UNEP OAS