Contenido Caracterización

Presentaciones

En las dos presentaciones principales del taller se describieron las primeras dos actividades del diálogo sobre agua y clima de la Cuenca del Río San Juan. El Ing. Javier López Gutiérrez, Consultor Meteorológico Principal del proceso del Diálogo, estuvo a cargo de ambas presentaciones. La primera de ellas, “Descripción general de los efectos socioeconómicos de la variabilidad climática en la Cuenca del Río San Juan,” pasó revista a la caracterización del clima, la variabilidad climática y las condiciones socioeconómicas de la cuenca que se habían citado previamente, en tanto que la segunda presentó los resultados preliminares de una investigación de campo de las estrategias aplicadas en zonas seleccionadas de la cuenca para enfrentar la variabilidad climática.

Primera presentación: Descripción general de los efectos socioeconómicos de la variabilidad climática en la Cuenca del Río San Juan

Los datos socioeconómicos correspondientes a la cuenca se encuentran disponibles por país, lo que hace que sus subdivisiones sean diferentes a las utilizadas para la variabilidad climática. Las divisiones usadas en el análisis fueron el “sector Norte” (Nicaragua) y el “sector Sur” (Costa Rica).

Se estima que en la cuenca habitan 1.070.000 personas, 780.000 (75%) de las cuales viven en Nicaragua y casi 290.000 (25%) en Costa Rica. Más del 40% de la población del sector nicaragüense radica en cuatro de las 37 municipalidades y, dentro de ellas, en tan solo tres ciudades (Masaya, Granada y Juigalpa). El 55% de la población es rural y, si bien se encuentra dispersa en forma irregular a lo largo de toda la cuenca (en parte debido al número y extensión de los parques y reservas de la misma), la densidad de población en Nicaragua es de 46 hab/km². En el sector costarricense, el 85% de la población es rural y la densidad de la misma, de 22 hab/km².

Todos los indicadores de calidad de vida en ambos sectores de la cuenca son inferiores a sus respectivos promedios nacionales. Los cantones de Upala, Los Chiles, Guatusos y La Cruz en Costa Rica muestran indicadores de desarrollo significativamente menores en lo que respecta a vivienda, educación, electrificación, sistemas de aguas residuales, comunicaciones y salud, habiendo comenzado este último a exhibir un mayor deterioro. Mientras el sector nicaragüense de la cuenca representa el 18.4% de la población nacional, también incluye el 36% de la población en situación de pobreza y el 43.2% del total nacional de indigentes.

En el sector nicaragüense existen 37 municipalidades. Tres de ellas han sido clasificadas como de extrema pobreza, nueve muestran un gran nivel de pobreza y 25 son consideradas pobres (Cuadro 1). El desglose de la población indica que aproximadamente un 23% de la misma vive en condiciones de extrema y gran pobreza.

Las condiciones en el sector costarricense son apenas mejores. Sobre la base de un sistema en el que un indicador de desarrollo social (IDS) de 100 representa la mejor situación, y cero la peor, tres de los siete cantones muestran un puntaje de entre 40 y 46, tres se encuentran por debajo de 20 y uno de ellos por debajo de 10 (Cuadro 2). El indicador se basa en varios parámetros entre los que se incluyen la infraestructura educativa, el acceso a programas de educación especial, la mortalidad infantil, la proporción de los fallecimientos entre las edades de cero y cinco años con relación a la tasa de mortalidad general, la altura de la población que ingresa al primer grado, el uso mensual promedio de la electricidad y los nacimientos de madres solteras.


Cuadro 1: indicadores sociales en el sector Norte de la Cuenca del Río San Juan.

Indicadores Rivas Granada Masaya Boaco Chontales San Juan %
Educación (%)
20.1
25.1
28.1
10.85
10.9
16.8
18.2
Preescolar
86.7
87.3
99.6
73.7
61.6
76.0
80.4
Primaria
21.1
18.9
38.8
16.6
16.4
7.0
25.0
Secundaria
n.d.
1.3
0.05
0.2
0.5
0.4
0.7
Salud
Desnutrición
27.8
26.6
31.8
31.4
23.2
18.1
26.0
Niños pequeños
603
470
887
308
687
1.362
710
Habitantes/cama
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
n.d.
Tratamiento de aguas residuales
Urbano
41
20
41
53
1
31.2
Rural
86
64
85
69
77
17
66.3
Conexión a la red de suministro de agua
Urbana
92
103
92
92
75
64
96.3
Rural
31
44
59
25
35
15
34.8
Vivienda
Ocupantes/vivienda
5.7
5.8
5.7
5.9
6.3
5.9
5.9

Conditions in the Costa Rican Sector are only somewhat better. Based on a system where a social development indicator (SDI) of 100 is best and zero is worst, three of the cantons have a score of between 40-46, three are beBajo 20, and one of these is beBajo 10 (Table 2). The index is based on several parameters including education infrastructure, access to special education programs, infant mortality, deaths between the ages of zero and five relative to the general death rate, height of the population entering the first grade, average monthly use of electricity and births to unwed mothers.

Table 2: Social Development Index for Costa Rican Sector of the SJRB.

Canton Population Extension (km²) SDI
San Carlos
107,194
3,347.98
45.5
Upala
39,760
1,580.67
17.4
Los Chiles
22,292
1,358.86
8.9
Guatuso
14,968
758.32
40.5
Sarapiquí
42,848
2,140.54
28.5
La Cruz
14,830
1,383.90
16.4
Pococí
99,856
2,403.49
43.8

De acuerdo con los datos climáticos, la cuenca puede dividirse en cuatro sectores (Mapa 2). Ellos son: 1) la zona árida que rodea al Lago Cocibolca, 2) las zonas tropicales húmedas a lo largo del Río San Juan y sus afluentes, 3) la zona costera muy húmeda y 4) la selva tropical sobre las laderas septentrionales de las montañas centrales de Costa Rica. Por sí mismo, el Lago Cocibolca representa el 21% del área cubierta por el proyecto .

En términos generales, el aumento de las precipitaciones se produce de oeste a este y de norte a sur (Mapa 3). El promedio anual de lluvias se ubica entre 1.500 mm en los sectores septentrional y occidental, y 6.000 mm en las elevaciones mayores y a lo largo de la costa. Las temperaturas son relativamente elevadas durante todo el año (26ºC), reduciéndose levemente durante las estaciones lluviosas (23ºC a 25ºC), y en forma más significativa en las zonas de mayor altura (17ºC). Estas condiciones dan origen a 14 zonas de vida según la definición de Holdridge, que abarcan desde los bosques tropicales secos a las selvas tropicales y montañosas (Mapa 4).

Los huracanes, inundaciones, sequías y la escasez de precipitaciones, así como los tornados (conjuntamente con los terremotos y los volcanes), siempre han estado presentes y han afectado la vida en la cuenca (Mapa 5). Sin embargo, la intensidad y la frecuencia de reaparición de estos fenómenos se incrementa en forma periódica, atribuyéndose gran parte de esa variabilidad climática al fenómeno ENOS .

Los fenómenos ENOS se rigen por el calentamiento y enfriamiento recurrentes de las corrientes oceánicas en el Pacífico ecuatorial, con ciclos que varían entre dos y siete años, siendo cuatro años el intervalo más común. Lo que ello significa para la cuenca es que La Niña generalmente aporta precipitaciones más abundantes y una mayor probabilidad de huracanes (y en consecuencia de inundaciones), en tanto que el episodio El Niño habitualmente causa períodos de sequía más intensos y prolongados. Por ejemplo, la reaparición del Niño en 1997-98 generó una prolongada sequía en gran parte de la cuenca, seguida casi inmediatamente por un período de La Niña y por el huracán Mitch en octubre de 1998. Si bien el impacto de este huracán, uno de los peores que han golpeado a América Central, se percibió con mayor intensidad muy al norte de la Cuenca del Río San Juan, sus efectos sobre la cuenca fueron considerables. Por ejemplo, la Figura 1 muestra el aumento de las precipitaciones medido en varias estaciones de Nicaragua durante el mes de octubre de 1998. De las 14 estaciones mencionadas, las de Masatepe, Nandaime, Rivas, Ocotal, Muy Muy, San Carlos y Juigalpa se encuentran dentro o muy cerca de la cuenca.

 

 

Figura 1:

precipitaciones medidas en varias estaciones de Nicaragua en octubre de 1998, y su comparación con los promedios históricos

Las descripciones de la situación y las emergencias socioeconómicas generadas por la variabilidad climática constituyen alarmantes indicaciones sobre el peligro en que se encuentra gran parte de la población de la cuenca, especialmente en las municipalidades que rodean al Lago Cocibolca por la amenaza de sequías, y en las municipalidades y cantones a lo largo de la costa por el riesgo de huracanes (Cuadro 3).


Cuadro 3:
niveles de riesgo de huracanes y sequías en los cantones y municipalidades de
la Cuenca del Río San Juan

Nicaragua (Municipality) Hurricane Threat Drought Threat
Teustepe Medio Severo
Tipitapa Alto Moderado
San Lorenzo Medio Muy severo
Comalapa Medio Moderado
Juigalpa Medio Severo
Acoyapa Bajo Muy severo
Morrito Medio Moderado
El Almendro Bajo Moderado
San Miguelito Medio Moderado
San Carlos Bajo Moderado
El Castillo Bajo No existe
San Juan Del Norte Bajo No existe
Cardenas Bajo Severo
Rivas Medio Severo
San Jorge Medio Severo
Moyogalpa Medio Severo
San Juan del Sur Bajo Severo
Altagracia Medio Severo
Potosi Medio Severo
Belen Medio Severo
Buenos Aires Medio Severo
Nandaime Bajo Severo
Diriomo Bajo Severo
Diria Bajo Severo
San Juan del Oriente Medio Severo
Granada Bajo Severo
Tisma Medio Severo
Masaya Medio Severo
La Concepción Medio Severo
Masatepe Medio Severo
Catarina Medio Severo
Nandasmo Medio Severo
Jinotepe Medio Severo
Niquinohomo Medio Severo
El Rosario Medio Severo
Santa Teresa Bajo Severo
La Paz de Carazo Medio Severo
Costa Rica (cantones)
La Cruz Medio Severo
Los Chiles Medio Severo
Upala Medio Moderado
San Carlos Medio Bajo
Sarapiquí Alto No existe
Guatuzo Alto No existe
Pococí Alto No existe

Asimismo, la superposición de mapas que muestran los centros poblados y los focos de inundación (Mapas 6 y 7), demuestra que gran parte de la población de la cuenca habita en las llanuras inundadas. El Mapa 8 demuestra que la ruta de muchos huracanes y otras tormentas tropicales ha pasado directamente a través de la cuenca.

Segunda presentación: resultados preliminares de una investigación de campo sobre los métodos identificados en una selección de municipalidades y cantones de la Cuenca del Río San Juan para enfrentar los problemas asociados a los cambios climáticos.

El Ing. Javier López Gutiérrez también estuvo a cargo de la segunda presentación, en la que resumió los métodos utilizados en la investigación. Brindó resultados preliminares de las entrevistas de campo realizadas con respecto a las prácticas aplicadas por distintos sectores en la Cuenca del Río San Juan para enfrentar la variabilidad climática. Los sectores que abordaron las personas a cargo de las entrevistas fueron el agua potable, la salud, los gobiernos municipales, las comunidades rurales, los productores (agrícolas y ganaderos), el riego y la industria. El género y la migración se consideraron como aspectos interrelacionados con los anteriores. Se entrevistó a representantes de las comunidades e instituciones de los siete cantones de Costa Rica y de 16 de las 37 municipalidades de Nicaragua (Cuadro 4).

Cuadro 4: municipalidades y cantones en la zona de estudio

Sector Norte (municipalidades) Sector Sur(cantones)
Cuadrante noreste
Cuadrante sudeste
San Carlos Cárdenas La Cruz
Morrito Rivas Los Chiles
San Miguelito San Jorge Upala
Acoyapa Potosí San Carlos
Juigalpa Nandaime Sarapiquí
San Lorenzo Granada Guatuzo
Teustepe San Juan de Oriente Pococí
Tipitapa Catarina  

Se presentaron algunos de los resultados más interesantes de la caracterización. Por ejemplo, a menudo han surgido conflictos con respecto al uso del agua en varias de estas localidades, fundamentalmente debido a que las fuentes de agua potable con frecuencia se encuentran en manos privadas y sus propietarios limitan el acceso a ellas, causando así molestias, cuando no penurias, a quienes no les está permitida la entrada. Se detectó que esos conflictos eran más graves aún durante los períodos de sequía. Afortunadamente, se están poniendo en vigencia normativas legales para la resolución de tales conflictos.

En Costa Rica existe un número creciente de comités locales vinculados al uso del agua que, además de brindar sus servicios en condiciones “normales”, aparentemente también proporcionan asistencia en períodos de emergencia. Varias comunidades disponen de programas para la limpieza y mantenimiento de las fuentes de agua, y se realizan frecuentes campañas para sensibilizar a las comunidades sobre la necesidad de la conservación y cuidado de los recursos hídricos. Algunas comunidades han intentado adquirir nuevas tierras, para captar así nuevas fuentes de agua. Las familias que viven en los sectores más áridos de la cuenca recogen y ahorran agua, especialmente cuando se pronostica un prolongado período de sequía. Otras comunidades cuentan con programas especiales para el almacenamiento, uso y distribución de agua durante épocas de escasez. La coordinación entre instituciones durante las emergencias va en aumento. Se están elaborando inventarios de refugios potenciales, así como de personas incapacitadas (enfermos, ancianos, jóvenes, personas con discapacidades) y, a pesar del elevado número de personas que se ven desplazadas por las inundaciones y los huracanes, se están realizando esfuerzos para disponer de refugios provisorios.

La salud siempre constituye un problema durante las emergencias, pues a menudo se producen fugas de aguas residuales durante las inundaciones y las sequías. Estos elementos contaminantes se concentran en el cauce inferior de ríos y arroyos. Por tal motivo, algunas comunidades han organizado campañas especiales para impartir enseñanzas sobre la forma adecuada de lavar los vegetales, bañarse y utilizar la escasa agua disponible para otros fines domésticos. Otras comunidades disponen de instalaciones para el control de la calidad del agua y su mejoramiento mediante filtrado o clorado. La planificación territorial y el cuidado de las zonas que nos rodean constituyen importantes acciones preventivas dirigidas a mantener fuera de peligro a los seres humanos y sus recursos.

 

MINAE MARENA GEF UNEP OAS