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3.3 Desarrollo agropecuario

3.3.1 Características de los suelos
3.3.2 Capacidad productiva de la tierra
3.3.3 Uso y manejo actual de los suelos
3.3.4 Uso y manejo de los suelos
3.3.5 Mecanización, control de salinidad, selección de semillas, riego y drenaje
3.3.6 Ganadería y avicultura
3.3.7 Análisis económico de la producción
3.3.8 Tamaño de las fincas
3.3.9 Reforma agraria
3.3.10 Empleo y subempleo
3.3.11 Silvicultura

3.3.1 Características de los suelos

3.3.1.1 PROPIEDADES GENERALES

Los suelos de la Línea Noroeste se pueden agrupar en aluviales recientes y residuales, y a su vez, estos últimos se agrupan en terrazas aluviales, suelos calcimórficos no aluviales y suelos de origen ígneo.

i. Suelos aluviales recientes

Los suelos aluviales recientes son de textura mediana a moderadamente fina, o sea que son generalmente de textura franco limosa a franco arcillo limosa y tienen algún contenido calcáreo que les comunica un pH algo alcalino, entre 7.4 y 8.4. Son suelos profundos, de topografía plana, con poca pendiente y la ligera alcalinidad causa una agregación muy favorable al ser trabajados. El drenaje interno es mediano. Casi todos los suelos aluviales recientes pertenecen a la clase II y su uso puede ser bastante intensivo.

Estos suelos no presentan pedregosidad excesiva en ninguna parte ni peligro actual de inundación. La salinidad parece ser moderada, ya que presentan un contenido alto de sodio; la salinidad que se observó fue siempre local, y se origina por drenes que bajan de las montañas o de terrenos con relieve cóncavo. Como es natural, ello causa una acumulación de agua que ha sido retenida por períodos prolongados, con la subsiguiente concentración de sales. Otra zona de concentración de sales ocurre en las proximidades de la costa. Esto se observa en los alrededores de la carretera de Montecristi a Dajabón.

ii. Suelos residuales

Los suelos residuales de la región se agrupan en la forma siguiente:

- Suelos de las terrazas aluviales

Los suelos de las terrazas aluviales son todos calocimórficos, con textura variable, que generalmente va de franco arcillo a arcillo limosa, con poca profundidad efectiva y algún desarrollo genético, que se percibe en la presencia de un horizonte argilico. El drenaje interno es mediano, y los suelos presentan poca o muy ligera erosión. No son suelos pedregosos ni arcillosos, ni hay evidencia de un grado excesivo desalinidad. Son bien estructurados, generalmente con niveles de materia orgánica de mediano a alto, dependiendo del uso a que han estado sometidos. El pH varia de ligeramente alcalino a ligeramente ácido.

- Suelos calcimórficos no aluviales

Los suelos calcimórficos no aluviales son muy variables en sus características. La mayor parte de estos suelos tienen topografía ondulada; se presenta generalmente disectada o muy disectada como resultado de la erosión geológica actual, y ello se debe a la renovación relativamente reciente del ciclo fluvial de la región.

Estos suelos están ubicados en la zona de más baja precipitación y al mismo tiempo han estado sometidos a sobrepastoreo muy intenso, ocasionando una exposición del suelo a la lluvia con la consiguiente erosión acelerada. La mayor parte del perfil ha desaparecido y por eso es muy difícil poder lograr su descripción completa. Sin embargo, una buena parte de sus características más sobresalientes se pueden definir a grandes rasgos.

Estos suelos son de textura generalmente franco arcillo limosa a arcillo limosa, aunque el limo es la fracción predominante. Son bien estructurados, generalmente en forma granular y muy friables, con pH alcalino alrededor de 8. El desarrollo genético es limitado, sin llegar a formarse un perfil bien desarrollado.

Un ejemplar típico de estos suelos son los de la serie Habana.

- Suelos de origen ígneo

Los suelos de origen Igneo están ubicados generalmente en los terrenos con relieve alomado, submontañoso de las cordilleras. Las áreas de suelos de sabana que se encuentran entre Guayubín y Dajabón están formados por aluviones antiguos de origen Igneo.

Estos suelos tienen características muy variables, desde los de la Serie Guáimaro, que se encuentran entre los Almácigos y Loma de Cabrera, hasta los de las series El Cercado y Sabana Larga.

Los suelos de la Serie Guáimaro tienen un desarrollo incipiente; comienzan a formar un horizonte B por acumulación, es decir un horizonte de diagnóstico cámbico, mientras que los de las series El Cercado y Sabana Larga tienen un perfil perfectamente desarrollado. Dicho perfil presenta un horizonte de lixiviación que por regla general es impermeable debido a la concentración de arcillas. La textura de los suelos Igneos es generalmente mediana a gruesa y la profundidad efectiva es variable. El pH de estos suelos es alrededor de 6.5.

3.3.1.2 DESCRIPCION DE LAS SERIES DE SUELOS

Las series de suelos reconocidos en este trabajo son las mismas que aparecen en el "Reconocimiento y Evaluación de los Recursos Naturales de la República Dominicana". En dicho estudio, las series de suelos reciben los nombres y símbolos que se detallan a continuación:

La Cruz

LCr

Guáimaro

G

Buena Vista

BV

El Cercado

EC

Sabana Larga

SL

Carbonera

Ca

Habana

Ha

Quemados

Q

La Canoa

LC

Gurabo

Gu

Guatapanal

Gt

Montecristi

Me

Hatillo

Ht

Maizal

M

Los Caos

LCa



i. Serie La Cruz (LCr)

Los suelos de la serie La Cruz son en su mayor parte de color pardusco con textura franco arenosa muy gruesa, con grava de cuarzo y fragmentos de granodiorita parcialmente meteorizada, muy friable. A 30 cm de profundidad existe una capa de suelo franco arenoso grueso, con gravas angulares de color pardo más claro que el anterior, ya 50 cm se encuentra la diorita basal, de color gris y pardo amarillento, que en su masa contiene bolsones de material con textura franco arcillo arenosa, de color pardo rojizo.

ii. Serie Guáimaro (G)

Los suelos de la serie Guáimaro son muy similares a los de la serie La Cruz, descritos anteriormente, pero la roca basal parece ser más bien una granodiorita.

iii. Serie Buena Vista (BV)

Estos suelos consisten esencialmente en un horizonte franco arenoso, de color pardo, sustentado a 15 cm por un horizonte franco arcillo arenoso de color pardo rojizo, con grava angular, y a los 30 cm por el material originario.

iv. Serie El Cercado (EC)

Son suelos arcillosos de color pardo muy oscuro y de consistencia dura. A los 15 cm pasan a arcilla, plástica cuando está húmeda y dura cuando está seca, de color pardo claro, con alguna grava tobácea de color pardo rojizo, limitada cantidad de perdigón pequeño de color negro y escasos nódulos blancos de naturaleza calcárea. A los 45 cm y hasta profundidades de más de 105 cm están sustentados por una capa de arcilla friable, de color pardo, ligeramente calcárea, que contiene cristales de cuarzo y menor cantidad de nódulos calcáreos que la capa anterior.

v. Serie Sabana Larga (SL)

Estos suelos consisten esencialmente en una capa superior con textura arcillosa, de color pardo muy oscuro, casi negro, muy compacta y con grava angular de naturaleza volcánica, sustentada a poca profundidad por una capa de arcilla olivácea que contiene inclusiones calcáreas; a profundidades de 20 cm se encuentra el material basal, arenoso, friable y con apreciable contenido de gravas de cuarzo.

vi. Serie Carbonera (Ca)

Son suelos derivados de caliza medianamente consolidada y de color rosado.

La textura más frecuente es franco arcillosa de color pardo, con estructura granular; son friables y sustentados a profundidades de 30 cm por material calizo.

vii. Serie Habana (Ha)

Son suelos de textura arcillo limosa, con unos 20 cm de profundidad y estructura granular; son friables, de color pardo, altamente calcáreos y con gravas calcáreas escasas; sustentados a veces por material calcáreo de color pardo mas claro hasta una profundidad variable, pero no mayor de 50 cm. Más abajo, la roca basal está bastante consolidada y es de naturaleza calcárea.

viii. Serie Quemados (Q)

Estos suelos se han desarrollado a expensas de materiales calcáreos no consolidados, friables y de color pardo claro; la textura es variable, de franco arcillo limosa a arcillo limosa; la estructura es granular y su color es más rojizo que los de la serie Habana. Se parecen un poco a los de la serie Gurabo, pero se diferencian porque éstos tienen una estructura en bloques pequeños y más duros.

ix. Serie La Canoa (LC)

Son suelos arcillosos, de color negro (10YR 2/1), plásticos, calcáreos. A los 50 cm la estructura granular pasa al material basal de textura franco arcillosa, color pardo amarillento claro (2.5YR 6/4) y con gran cantidad de conchas fosilíferas.

x. Serie Gurabo (Gu)

Son suelos residuales de origen calcáreo; se presentan en las terrazas aluviales más antiguas y son de poca profundidad, aunque hay áreas donde son más profundos. La textura es arcillo limosa a franco arcillo limosa, con estructura en bloques subangulares pequeños y color negro, sustentados por una marga calcárea de color pardo amarillento. La profundidad del horizonte A es de unos 45 cm y descansa directamente sobre el horizonte C.

xi. Serie Guatapanal (Gt)

Los suelos de la serie Guatapanal son similares a los anteriores en su origen genético y en los materiales que los componen. Se diferencian de los de la serie Gurabo en que los bloques de la estructura son medianos a grandes y mucho más duros. Esto se debe quizás a que el calcio está más lixiviado, o a condiciones de mal drenaje durante su formación.

xii. Serie Montecristi (Me)

Los suelos de la serie Montecristi se caracterizan por tener un horizonte de unos 20 cm de arena no calcárea, de color pardo (7.5YR 3/3), sobre un horizonte con 20 a 50 cm de espesor, franco arcillo arenoso, pardo rojizo oscuro (5YR 3/2), con estructura en bloques subangulares, muy duros cuando están secos y pegajosos cuando se hallan húmedos; más abajo de los 50 a 80 cm hay arena pardo amarillenta clara (10YR 6/4), con pocos nodulos calcáreos y alguna grava de cuarzo.

xiii. Serie Hatillo (Ht)

Estos suelos muestran de 0 a 30 cm un horizonte franco arenoso fino, calcáreo, de color pardo oscuro (10YR 4/3), con estructura en bloques subangulares, que rompe a terrones medianos que se disgregan fácilmente; de 30 a 40 cm, el suelo es franco arenoso fino, pero más arcilloso; es calcáreo, de color pardo grisáceo muy oscuro (10YR 3/2), con grava calcárea, pequeña, angular o subangular y algunas redora das. De los 40 cm en adelante el material basal está formado por arcilla calcárea.

xiv. Serie Maizal (M)

Los suelos de la serie Maizal presentan un horizonte con 25 cm de espesor, franco arcillo arenoso, muy calcáreo, de color ascuro (7.5YR 4/2). Son suelos friables, con estructura granular; de 25 a 60 cm la textura es franco arcillo arenosa, calcárea, de color pardo oscuro (7.5YR 4/4); más allá de los 60 cm el suelo es franco arcillo arenoso y de color pardo oscuro (7.5YR 4/4), con acumulaciones de nodulos blandos calcáreos.

xv. Serie Los Caos (LCa)

Presentan un horizonte de arena fina calcárea hasta 15 cm de profundidad, de color pardo amarillento (10YR 5/4), con estructura granular friable; de 15 a 45 cm, son franco arcillosos, de color gris muy oscuro (10YR 3/1), plásticos, con estructura en bloques subangulares. De 45 a 60 cm son franco arcillosos, de color pardo, grisáceo muy oscuro (10YR 2/2), con algunas gravas calcáreas. Después de los 60 cm son franco arcillosos, con poco contenido de carbonates de calcio, color pardo oscuro (10YR 4/3), y con gravas cristalinas de caliza dura.

3.3.2 Capacidad productiva de la tierra

El estudio de suelos que aquí se presenta tiene por objeto determinar las clases de capacidad de uso de la tierra que sirvan de base para una planificación agrícola preliminar de la región.

3.3.2.1 DESCRIPCION DE LAS CLASES DE PRODUCTIVIDAD

i. Clase I

Los suelos que corresponden a esta clase de productividad tienen pocas limitaciones para el cultivo. Pueden ser cultivados intensamente, usados para pastos, o dedicados a usos forestales. Los terrenos son profundos, bien drenados y la topografía es llana a casi plana. Son naturalmente fértiles o tienen características físicas que producen buenas cosechas al fertilizarlos. La capacidad de retención de agua es alta. Los suelos de zonas áridas y semiáridas que tienen las características mencionadas pueden incluirse en esta clase si se riegan por un sistema permanente. Estos suelos sólo necesitan prácticas corrientes de manejo para mantener la productividad. Estas prácticas incluyen el uso de fertilizantes y encalado y el retorno o incorporación al suelo de los residuos de la cosecha, incluyendo abonos verdes. Es conveniente hacer rotaciones de los cultivos.

ii. Clase II

Los suelos que corresponden a la clase II tienen pocas limitaciones que restringen su uso o la elección de cultivos, o requieren prácticas moderadas de conservación. Se pueden usar para los mismos cultivos de la clase I, pero no pueden sostener un cultivo tan intensivo como éstos o con la misma intensidad, y requieren prácticas más intensivas de conservación. El uso de los suelos en la clase II puede estar limitado por uno o más de los siguientes factores: pendiente; peligro moderado de erosión; profundidad inadecuada del suelo; estructura del suelo y menor facilidad de manejo; condiciones de salinidad o alcalinidad moderada, y drenaje algo restringido. las prácticas de manejo que se requieren en estos suelos son las mismas que las de la dase anterior.

iii. Clase III

Tienen severas limitaciones que reducen las posibilidades de elección de cultivos, o bien es necesario hacer prácticas especiales de conservación. Los cultivos a que se adaptan son los mismos que los de las clases anteriores. Los cultivos que proveen cobertura del suelo, tales como hierbas y leguminosas deben ser los más prominentes en las rotaciones. Las limitaciones en el uso surgen de factores tales como: pendientes con inclinación moderada; serios peligros de erosión; permeabilidad o drenaje interno muy lento; poca profundidad efectiva o zona radicular restringida; poca retención de humedad; baja fertilidad inherente; salinidad o alcalinidad moderada, y estructura inestable. Requieren prácticas especiales de conservación. En algunos casos pueden usarse las mismas prácticas que en las clases anteriores, pero en combinación con la restricción en las clases de cultivos. En otros casos pueden exigir prácticas de drenaje.

iv. Clase IV

Los suelos de esta clase pueden usarse para cultivos pero existen limitaciones muy severas para la elección de dichos suelos. Los usos alternativos de esos suelos son más limitados que en los de la clase III. Los cultivos que cubren la superficie deben ser usados extensivamente y los cultivos en surcos en muchos casos no son recomendables. La elección de los cultivos puede estar limitada a exceso de humedad o a riesgos de erosión. Los factores limitantes principales en estos suelos pueden ser los que se describen a continuación: pendientes inclinadas o pronunciadas; susceptibilidad severa a la erosión; erosión severa; poca profundidad efectiva; baja capacidad de retención de agua; drenaje pobre, y salinidad o alcalinidad severa. Es necesario hacer notar que las prácticas de conservación son más intensas que en los suelos de las clases anteriores.

v. Clase V

Por lo general estos suelos no son aptos para un gran numero de cultivos agrícolas. A menudo el uso más adecuado son los pastos que pueden mejorarse. Los suelos de esta clase están limitados en su uso por riesgos que no tienen que ver con la erosión. Los ejemplos más comunes de los factores limitantes en esta dase son: frecuentes inundaciones; períodos de crecimiento muy cortos; pedregosidad o rocosidad, y drenaje impedido. En algunos suelos de la dase V, donde los problemas de drenaje son el factor limitante, el cultivo del arroz puede desarrollarse con éxito.

vi. Clase VI

Los suelos correspondientes a esta dase presentan limitaciones similares a las de la dase anterior pero en grado más severo, lo que restringe aún más su uso agrícola. Los usos más adecuados son los pastos y los cultivos permanentes, como los frutícolas, o el uso forestal. En muchos casos, el uso más recomendable está determinado más por consideraciones económicas que técnicas.

vii. Clase VII

Los suelos que se incluyen en esta dase están severamente limitados para el cultivo por factores principalmente de pendiente, riesgo de erosión y profundidad, lo que hacen recomendable su utilización para cultivos arbóreos permanentes, pastos y usos forestales. Corresponden a esta dase los diversos suelos con topografía muy alomada a montañosa y su adaptación a uno u otro uso recomendado dependerá del grado de la pendiente, de la profundidad y fertilidad inherente de los suelos, y del grado existente de erosión y costo de las prácticas intensivas para controlar la erosión.

viii. Clase VIII

Los suelos correspondientes a esta dase están afectados por factores limitantes tan severos que hacen impracticables su utilización para fines agrícolas o forestales. Su uso más recomendable es para fines recreativos, aunque también pueden utilizarse como áreas de protección de las cuencas fluviales o como barreras de protección contra la intrusión salina. En esta dase se han incluido las áreas de ciénaga costera, generalmente cubiertas por vegetación de manglar y algunas zonas montañosas indiferenciadas de los terrenos de la dase VII, cuyas limitaciones de pendiera te escarpada o escasa profundidad de los suelos no permite una explotación económica.

3.3.2.2 CRITERIOS BASICOS DE CLASIFICACION

En un recorrido preliminar de la región se agruparon los suelos en dos grandes categorías, determinadas principalmente por un criterio de posición: terrenos aluviales recientes, y terrenos residuales de posiciones más altas.

Siendo la topografía uno de los factores limitantes de mayor predominancia en la región, se tomó ésta como una característica inicial de clasificación a fin de separar, por métodos de fotointerpretación, unidades topográficas y geomórficas en base a la pendiente.

Esta clasificación inicial fue más tarde refinada con base en otras características observadas en el examen directo de los suelos. Estas características incluyen la textura y profundidad efectiva del suelo, el escurrimiento y drenaje interno de los terrenos y su grado de erosión, así como la rocosidad de la superficie y la presencia de indicios de salinidad, y finalmente el riesgo de inundaciones.

El conjunto de esta información fue evaluado y expresado en una fórmula fraccionaria que, conjuntamente con el numero de la Clase de Productividad y el símbolo de la serie correspondiente de suelos, describe en forma esquemática las características predominantes de cada unidad identificada en el mapa correa pendiente y los factores limitantes más críticos para el uso agrícola de los suelos. Esta fórmula fraccionana está compuesta por tres valores iniciales y un quebrado. Los tres valores corresponden a la clase, la serie y la topografía, y el quebrado expresa el tipo, la profundidad y el escurrimiento, en el numerador, mientras que el denominador expresa el grado de intensidad de los diversos factores limitantes en valores numéricos, incluyendo el drenaje interno, la erosión, la rocosidad, la salinidad y el riesgo de inundaciones.

Las clases de productividad son: I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII.

3.3.2.3 TOPOGRAFIA

Las unidades topográficas se representan así:

P

Piano aluvial

T

Terraza

Td

Terraza disectada

LL

Llano

MO

Moderadamente ondulado

MOd

Moderadamente ondulado, disectado

MOmd

Moderadamente ondulado, muy disectado

O

Ondulado

Od

Ondulado, disectado

Omd

Ondulado, muy disectado

A

Alomado

mA

muy Alomado

Ad

Alomado, disectado

Amd

Alomado, muy disectado

mAd

muy Alomado, disectado

mAmd

muy Alomado, muy disectado

AP

Altiplano o meseta

M

Montañoso

Hay unidades en las que aparece una combinación de dos o más símbolos; como ejemplo se puede citar: APMO = altiplano o meseta, moderadamente ondulado.

3.3.2.4 TIPOS DE SUELOS

El tipo o textura superficial de los suelos se agrupó en cinco grados que aparecen representados por símbolos .

Tipo

Clase

Símbolo

Arenas



Arena franca

gruesa

g

Franco arenoso



Franco arenoso fino

Moderadamente gruesa

mg

Franco arenoso muy fino



Franco



Franco limoso



Limo

mediana

m

Franco arcilloso



Franco arcillo arenoso



Franco arcillo limoso

Moderadamente fina

mf

Arcillo arenoso



Arcillo limoso



Arcilla

fina

f

3.3.2.5 PROFUNDIDAD EFECTIVA

Los grados de profundidad efectiva son los siguientes:

Muy poco profundo

de 20 cm

0

Poco profundo

20-45 cm

1

Profundo

45-70 cm

2

Muy profundo

70-110 cm

3

Extremadamente profundo

de 110 cm

4

3.3.2.6 ESCURRIMIENTO

Los grados de escurrimiento se expresan en esta forma:

Empozado

0

Muy lento

1

Lento

2

Medio

3

Rápido

4

Muy rápido

5

3.3.2.7 DRENAJE INTERNO

Los grados de drenaje interno se expresan a continuación:

Impedido

0

Muy lento

1

Lento

2

Mediano

3

Rápido

4

Muy rápido

5

3.3.2.8 EROSION

Los grados de erosión son los que se detallan a continuación:

Sin erosión

0

Ligeramente erosionados. Pocos surcos o manchas. Parte del horizonte A erosionado.

1

Moderadamente erosionados. Manchas abundantes. Erosionado el horizonte A y aflora bastante el B

2

Severamente erosionados. Manchas muy abundantes aflorando bastante el horizonte C

3

Muy severamente erosionados. Casi todo el suelo ha desaparecido y tiene muchas cárcavas profundas

4

3.3.2.9 ROCOSIDAD

Sin rocas

0

Poco rocoso. Tiene piedras o gravas, pero no interfieren con el cultivo

1

Rocoso. Las piedras o gravas interfieren con el cultivo

2

Muy rocoso. Las piedras o gravas impiden el cultivo

3

3.3.2.10 SALINIDAD

Los grados de salinidad son los que se detallan a continuación:

No salino

0

Ligeramente salinos. Menos de 3% de sodio

1

Salino-alcalino. 3-15% de sodio

2

Alcalinos. Más de 15% de sodio

3

3.3.2.11 SUSCEPTIBILIDAD A INUNDACIONES

Sin riesgo de inundaciones

0

Las inundaciones son raras y ocurren cada pocos años

2

Las inundaciones son poco frecuentes y ocurren casi todos los años

4

Las inundaciones son frecuentes y ocurren todos los años

6

3.3.2.12 UNIDADES DE CAPACIDAD PRODUCTIVA Y USO POTENCIAL

La determinación del uso potencial de la tierra se expresa por medio de un mapa de clases de productiva dad que indica solamente el valor relativo de cada una de las unidades mapeadas. El numero de orden de estas unidades permite hacer referencia al cuadro de recomendaciones y ubicación de las unidades.

La mayor parte de las unidades tienen dos o más alternativas de uso, para el caso de que, por condiciones que no sean agronómicas, una de las recomendaciones no sea factible. (Cuadro 3-25). Por su parte, el Cuadro 3-26 muestra los resultados de los análisis y la ubicación de las muestras de suelos.

3.3.3 Uso y manejo actual de los suelos

3.3.3.1 USO ACTUAL DE LA TIERRA

El uso de los suelos en la Línea Noroeste no es siempre el más indicado debido a la gran variedad de unidades que presenta la región; ello es consecuencia del desconocimiento en la potencialidad de estos suelos. La acción de replantar requiere contar por lo menos con un mapa semidetallado de suelos o un mapa de unidades de capacidad de uso de la tierra .

El presente estudio del uso actual de la tierra es un análisis general de cada línea de producción y de las características generales de los suelos, el tamaño de las parcelas y el estado de los cultivos o explotaciones agropecuarias.

Para los fines generales del análisis del uso actual de la tierra se han considerado cuatro zonas principales de uso, que corresponde a la utilización predominante para fines agrícolas, pecuarios, forestales y otros.

3.3.3.2 ZONAS AGRICOLAS

Estas zonas sustentan los principales cultivos agrícolas de la región y están compuestas principal mente por suelos correspondientes a las clases de productividad I, II y III, aunque también incluyen áreas de las clases I y V, pero con resultados de poca importancia.

Los cultivos predominantes en la región, en orden decreciente de importancia económica actual son tos siguientes:

a) Cultivos temporarios

- Arroz
- Maní
- Tabaco
- Yuca
- Maíz
- Tomate
- Batatas y habichuelas

b) Cultivos permanentes

- Plátano y guineo
- Cacao, café y coco
- Caña de azúcar
- Otros

Las prácticas de manejo empleadas en estos cultivos son bastante rudimentarias, pero susceptibles de ser mejoradas con el fin de obtener rendimientos más altos y mejores beneficios económicos (Cuadro 3-27).

3.3.3.3 ARROZ

El arroz se siembra en las terrazas y planos aluviales del río Yaque. Los suelos de estas terrazas corresponden, en algunos casos, a la dase IV, apropiada para el cultivo del arroz, pero en otros son suelos de textura media con buen drenaje interno y alta permeabilidad, que tos hace inapropiados para este cultivo. Esto ocasiona un uso excesivo de agua que pudiera aprovecharse en otras áreas.

Casi todo el piano aluvial del río Yaque se está usando para el cultivo del arroz; sin embargo, las texturas de muchos de estos suelos son franco limosas, inapropiadas para este cultivo. Este plano aluvial reciente del río Yaque, donde se cultiva el arroz, corresponde a suelos de dase II.

El cultivo es todo lo rudimentario que pueda esperarse. El arroz se cosecha dos veces por año, en terrazas que reciben riego por inundación. Las tierras se preparan por fangueo, el cual se realiza de la manera siguiente:

Las terrazas se encuentran con los restos de la cosecha anterior, es decir, con abundante paja. La paja unas veces se quema y otras no; pero aun en el caso de que se queme, siempre quedan los restos dejados por el corte a unos 15 cm de altura sobre el nivel del suelo. El agua es drenada del campo y si llega a secarse es posible que pueda ararse con tractores; si permanece húmedo, la aradura tiene que hacerse con bueyes. Tanto el tractor como los bueyes se usan para las labores, dependiendo esto de las facilidades del empresario. Se rehacen después los diques rotos accidentalmente o a propósito para facilitar la aradura. Las terrazas se llenan de agua a continuación de la aradura, e inmediatamente se comienza el fangueo. Una vez tangueado se hace el trasplanté.

Este sistema tiene el inconveniente de que no se da tiempo a la descomposición de la paja, y como consecuencia, el nitrógeno no es fijado por los microorganismos; dio causa una deficiencia de este elemento en la planta, que es muy prominente en la región. Esta deficiencia se manifiesta aún en el caso de que se efectúen prácticas de fertilización, ya que en lugar de ser aprovechado por las plantas, el nitrógeno sirve sólo para nutrir los microorganismos presentes en el proceso de destrucción de la paja, que es muy alta en carbohidratos.

Las terrazas abarcan áreas de poca extensión, por lo que el número de días es considerable. Esto se debe a veces a la pendiente pronunciada, pero en la mayoría de los casos se debe más bien a la fuerza de la costumbre. Habría que emplear agrimensores para ubicar diques que formen terrazas de mayor extensión.

No se pudo observar ningún tipo de rotación con d arroz, aun los más recomendables.

Cuadro 3-25 UNIDADES DE CAPACIDAD PRODUCTIVA Y USO POTENCIAL (Ubicación y Recomendaciones)

No Unidad

Símbolos

Ubicación

Recomendaciones de cultivos

48

I (A) P g 40/50002

Al sur de Guayabín

Tabaco, maní, maíz, habichuelas, sorgo, yuca, batata, frutales, soya, hortalizas, pastos

52

1 (Mc)LL mfl3/30000

Al este de Martín García


32

II (A)T mf42/30000

De Matas de Sta. Cruz a los Conucos


33

II (A)P m42/30000

Aluvial reciente del Yaque del Norte

Tabaco, maní, maíz, habichuelas, yuca, batata, frutales, soya, hortalizas, tomate, guineo, girasol

35

II (A)T mf2/30000

Al norte de Palo Verde


39

II (A)T mf42/30000

Al este de Pato Verde


46

II (Mc)LL f42/30000

Al oeste de Guayubín


49

II (Gu)T m41/40000

Al sur de Guayubín


5

III (EC)LL mf11/10000

Alrededor de Dajabón

Arroz, sorgo, soya

14

III (SL)M0 mf12/21000

En Carbonera

Sorgo, maní, habichuelas, yuca, batata, tomate, pastos

15

III (SL)M0 mfll/30000

En Sabana Larga

Sorgo, maní, habichuelas, yuca, batata, tomate, pastos

16

III (Ha)M0 mf12/31000

Al norte de Sabana Larga

Sorgo, maní, habichuelas, yuca, batata, tomate, pastos

18

III (SL)M0 mf12/31000

Al sur de Carbonera

Sorgo, arroz, soya, pastos

20

III (Gu)T mf12/30000

Al sur de Carbonera

Maíz, sorgo, habichuelas, yuca batata, pastos

24

III (Gt)M0 mf12/30000

En Santa María

Sorgo, habichuelas, yuca, batata y pastos

25

III (Gt)M0 mf12/31000

En Carnero


26

III (Ha)M0 f12/31000

En Altiplano al sur de Carnero

Sorgo, maní, habichuelas, yuca, batata y pastos

36

III (Ha)M0 f12/31000

Cerca de Montecristi


41

III (Mc-Ht)T0M mf23/32000

Al norte de Villa Sinda

Sorgo, habichuelas, girasol, batata, yuca, soya, pastos

45

III (Gu)T mf12/30000

Al oeste de Guayubín

Maíz, sorgo, habichuelas, yuca, batata, pastos

47

III (Ht)LL mf42/32000

Al oeste de Guayubín

Sorgo, maíz, habichuelas, batata, pastos, soya

50

III (Gu)M0 f34/31000

Al este de Guayubín

Sorgo, maíz, habichuelas, soya, batata, pastos

53

III (SL)M0 mgl3/31000

Al este de Martín García

Maní, sorgo, habichuelas, yuca, tabaco, batata, pastos

56

III (LC)M0 mf13/32000

Al oeste de Martín García

Sorgo, habichuelas, tabaco, batata, soya, pastos

58

III (SL)M0d mg13/21000

Al sur de Martín García


59

III (SL)M0d mg13/31000

Al sur de Martín García

Maní, sorgo, habichuelas, yuca, batata, soya, tabaco, pastos

62

III (SL)M0d mg13/31000

Al sudoeste de Martín García


65

III (SL)M0d mg13/31000

Al sur de Martín García


64

III (SL)M0d mg13/31000

Al sur de Martín García


66

III (Ha)M0 m03/32000

Al sur de Martín García

Sorgo, maní, habichuelas, yuca, batata, pastos

70

III (Gu)Tmd mf42/31000

Al este de Pocito

Sorgo, habichuelas, yuca, soya, pastos

72

III (Gu)T inf02/30000

Al este de Pocito


74

III (Mc)LL mf32/32000

Al norte de Mao

Sorgo, habichuelas, maíz, tomate, batata, pastos

75

III (Ht)M0 mg33/22000

Al norte de Mao

Caña, sorgo, maíz, habichuelas, batata, pastos

76

III (A)Tmd in42/31000

Al norte de Mao

Caña, sorgo, maíz, habichuelas, batata, pastos

77

III (Mc-Ht)TM0 m33/41000

Al norte de Jaibón

Sorgo, maíz, soya, habichuelas, yuca, batata, pastos

79

III (Gu)T mf12/30000

Al oeste de Mao, faja que se extiende por la carretera Mao-Guayubín

Sorgo, habichuelas, soya, yuca, pastos

80

III (M)T mg32/31000

Al este de Maizal

sorgo, habichuelas, maíz, soya, yuca, tomate, batata, pastos

83

III (SL)M0 mgl3/31000

Al oeste de Santiago Rodríguez

Maní, sorgo, habichuelas, yuca, batata, soya, tabaco, pastos

84

III (SL)M0 mg13/32000

Al oeste de Santiago Rodríguez


85

III (SL)M0 mg13/31000

Al oeste de Santiago Rodríguez


98

III (A)LL mf32/31000

Al sur de Mao

Sorgo, habichuelas, yuca, batata, pastos

1

IV (G)0md mg04/23000

Al norte de Loma de Cabrera, oeste y sudeste de Loma de Cabrera y una faja hacia el este por la carretera de Peñita

Frutales y pastos

7

IV (G)0d mf04/33100

Al norte de Partido


9

IV (Ha)M0d f13/23000

Al sur de Sabana Larga


11

IV (G)0d mf03/11200

Al norte de Partido


13

IV (SL)M0 m01/31000

Al noroeste de Dajabón

Arroz, sorgo, pastos

73

IV (A)T fll/10000

Al oeste de Mao

Arroz con mucho drenaje y pastos con drenaje

55

IV (Ha)0md f 05/23000

Al este de Guayubín


60

IV (Ha)0d mf04/32100

Al oeste de Martín García

Pastos sembrados; frutal o forestal

61

IV (SL)0md mg13/31000

Al oeste de Martín García


65

IV (Ha)M0d m03/32000

Al sudeste de Martín García

Pastos sembrados

67

IV (Ha)0md f05/23000

Al este de Martín García

Frutal o forestal

68

IV (Ha-Ca)AP/M0 mf13/32100

Al este de Martín García

Pastos sembrados o forestal

69

IV (Mc-Ht)0d f24/12300

Al sudeste de Guayubín

Pastos sembrados o forestal

71

IV (Mc)M0 mf02/42300

Al este de Pocito

Pastos sembrados o forestal

82

IV (SL)0md m13/32000

Al oeste de Santiago Rodríguez


87

IV (Ha)0md f05/23000

Al este de Santiago Rodríguez

Pastos sembrados o forestal

90

IV (SL)0md mg13/32000

Al este de Santiago Rodríguez


17

IV (Ha)M0 mg12/32000

Al sur de Laguna Saladilla

Sorgo, maní, pastos

23

IV (Ha)0d mf04/32100

Al sur de Santa María


27

IV (Ha)0d mf13/31100

En Pepillo Salcedo


28

IV (Ha)M0 mf14/32000

Al sur de Escalante, junto al Río Maguaca

Pastos y algo de frutales

34

IV (Ha)0d mf04/32100

En Montecristi


37

IV (Ha)0d mf03/32000

Al norte de Pato Verde


51

IV (Ha-Ca)M0 mf13/32100

Al sudeste de Guayubín

Frutales, maní, habichuelas, yuca, pastos

91

IV (Ha)M0d f03/32000

Al este de Santiago Rodríguez


93

IV (Ha-Ca)AP/M0 mf13/32l00



94

IV (Ha-Ca)T0 mf13/31000

En terrazas alrededor de Monción

Pastos sembrados o forestal y algunos frutales

96

IV (Ha-Ca)M0d m13/32000

Al norte de Monción


97

IV (Ha-Ca)0d mf13/32000

Al norte de Monción


29

V (A)P m11/11012

En El Rincón, entre Copey y Montecristi

Pastos con mucho drenaje y control de salinidad

30

V (A)P m11/11033

Entre Pepillo Salcedo y Montecristi


44

V (A)T mf41/20000

Al oeste de Guayubín

Pastos con mucho drenaje

3

VI (Q)mA mg24/34200

Al sudoeste de Loma de Cabrera

Pastos

8

VI (G)0md mf04/21000

Al oeste de La Gorra

Forestal

10

VI (Ha)0md mg04/23000

Al sur de Sabana Larga


57

VI (Ha)0md mf04/23000

Al sudoeste de Martín García


81

VI (Ha)Amd mf05/13000

Al oeste de Santiago Rodríguez

Forestal o pastos mejorados

89

VI (Ha)Amd mg04/23000

Al sur de Santiago Rodríguez


95

VI (Ha-Ca)0md mf04/23000

Al norte de Monción


2

VII (TM)M m24/34200

En la montaña, al sur de Loma de Cabrera


6

VII (EC-SL)M g14/23100

Al sudoeste de Dajabón y siguiendo una faja que se extiende por el norte de la carretera Santiago de la Cruz-Santiago Rodríguez


12

VII (Ca-Ha-Q)M g34/33000

Al sur de Palo Blanco

Forestal

21-22

VII (TM)Amd-mAmd m34/33200

Al norte de Sabana Larga


40

VII (Ca-Ha-Q)mAmd mf35/33100

En Cordillera Septentrional


42

VII (Ha)A0 f05/23100

Al sur de Villa Sinda


43

VII (Ha)mA mf14/23100

Al norte de Villa Sinda


54

VII (Ha)Amd mf15/33100

Al este de Martín García


88

VII (TM)M mf25/34200

En zona alomada al sur de Santiago Rodríguez


92

VII (Ha-Ca)mAmd mf05/24200

Al sur del poblado Las Caobas Tomando como base esta unidad para toda la parte montañosa


31

VIII (CgC)P mf40/00036

Estero Balsa y Laguna Lajagua

Sin uso agrícola

Cuadro 3-26 RESULTADOS DE ANALISIS Y UBICACION DE MUESTRAS DE SUELOS

Cuadro 3-26 RESULTADOS DE ANALISIS Y UBICACION DE MUESTRAS DE SUELOS (cont.)

Cuadro 3-27 VARIEDADES EMPLEADAS EN LA LINEA NOROESTE

Maní

Arroz

Tomate

Plátano

Sorgo

Guineo

RF 123
Valencia Rojo

Toño Brea (pringanilla)
Toño Brea 439
Búfalo
Inglés Largo
Inglés Mediano
Gigante
Yabacoa
Chianung
Blue Bonnet 50
Belle Patna
Juma 1
Fidelia
Nilo 1
Nilo 2

Roma
Roma VF
VF 198
Chico 111

Maiden
Enano Francés
Enano
Hortón
Enano Clomi

Bravis R-82009
Fiare 62023-1
Rico 62262-3
Rochet B-62277-2
Double TX 62268-1
Dorado M-82021
Loyola H-99
P-25
Bravis R-6201-8

Robusta
Kichange
My Sore
X
IC-2
Antigua
Cavendishii


Maíz

Tabaco



Francés Largo

Amarillo Parado
Amarillo Punta de Lanza
Virginia


Nota: De todas estas variedades mencionadas, hay un sinnúmero que están en experimento esperando los cosecheros el resultado para conseguir mejores cosechas y mejor aceptación en el mercado tanto nacional como exterior.

La fertilización es muy deficiente cuando se usa, y los procedimientos empleados son inadecuados.

i. Prácticas recomendadas de manejo

El estudio realizado de los suelos hace recomendable una reconsideración de las áreas de cultivo o, mejor expresado, la ejecución de un replante del cultivo arrocero.

Las áreas más adecuadas para el cultivo del arroz son las siguientes:

a) La terraza aluvial ubicada al norte y este de La Esperanza, en la margen norte del río Yaque.

b) La terraza aluvial ubicada al este de Mao, que se extiende hasta el río Gurabo, en la margen sur del río Yaque.

c) Las terrazas y planos aluviales en las proximidades de Dajabón.

d) Parte de la terraza ubicada entre el río Yaque y Santa María, es decir, al sur de Palo Verde. Esta región fue formada por un derrame del río Chaguey en un curso que se abrió en dirección hacia Copey. No toda esta región de terraza es apta para el cultivo del arroz. La extensión de estas áreas aptas para el cultivo arrocero se desconoce, por lo que sólo se indica su existencia.

Todas las demás áreas que se están cultivando con arroz deberían desaparecer como tales, ya que los suelos no son aptos para este cultivo; de ello resulta no sólo un uso inapropiado del agua, sino que los rendimientos son muy bajos.

Se hace también necesario eliminar las variedades que se están cultivando y que no sean apropiadas para la región. Los ensayos realizados en la Estación de Juma permiten efectuar una selección de las variables y usar las más convenientes.

El fertilizante empleado en el cultivo del arroz, si se aplica a voleo, debe ser del tipo de pellet, lo que aparentemente se hace sólo con carácter limitado.

Es muy recomendable la rotación de cultivos como medio de controlar muchas de las plagas en el cultivo del arroz. Se puede ensayar en estas rotaciones el cultivo de la soya, aunque esto parece algo difícil ya que el fangueo ha afectado mucho las condiciones físicas del suelo haciéndolo inapropiado para la mayor parte de los usos agrícolas que no sean el arroz y los pastos. Sin embargo, el pasto mejorado se puede usar en la rotación y destinarse a la producción de heno, posibilidad que no se debe ignorar. El heno de pagola es de buena calidad y puede producirse con éxito en la región.

3.3.3.4 MANI

El maní se cultiva en varias zonas dispersas de la región. Es indudable que existen áreas de gran concentración de cultivo del maní y otras áreas donde no se cultiva por razones varias.

El maní se cultiva en tierras hasta de clase VII con topografía alomada en la zona de San José de las Matas y Mención, así como en la parte sur de Santiago Rodríguez y Loma de Cabrera. Por supuesto, los rendimientos son muy bajos, afectando los rendimientos promedios de la región.

La zona de Loma de Cabrera presenta suelos de clase IV, con topografía ondulada y muy disectada, correspondientes a la serie Guáimaro, que son suelos arenosos donde se cultiva el maní. Aunque la textura de estos suelos los hace apropiados para ese cultivo, la topografía les impone un factor limitante.

Las proximidades de Santiago Rodríguez presentan suelos con características muy apropiadas al cultivo del maní. Estas incluyen las zonas de Martín Pérez, Partido, La Gorra y Aminoras, donde los suelos de clase III son predominantes y los de la clase IV no son tan favorables. Estos suelos son predominantemente de la serie Santiago Rodríguez.

Algunas áreas de suelos aluviales recientes y las terrazas del río Yaque se están utilizando en el cultivo del maní. Estos suelos corresponden a las ciases II y III. Casi todos tos terrenos aluviales recientes del río Yaque son apropiados para el cultivo del maní.

El cultivo del maní presenta serios problemas en el manejo del suelo. La preparación de las tierras en la región parece ser muy buena. Los campos parecen estar siempre limpios de matas hierbas. El sistema de cultivo, sin embargo, parece ser inadecuado debido a que las tierras que se usan para el cultivo del maní tienen pendientes bastante inclinadas. Esto se ve agravado por el hecho de que casi todas las tierras usadas para este cultivo presentan texturas medias y moderadamente sueltas. La topografía de casi todas las tierras dedicadas al cultivo del maní varían de moderadamente onduladas a onduladas. Las araduras y surcos de siembras están orientados a lo largo de la pendiente, a pesar de los grandes riesgos que esto representa para la erosión. Las pérdidas anuales de suelo por esos motivos son de grandes proporciones. Todos los campos presentan el efecto de las cárcavas incipientes, y la perdida del horizonte A y parte del B se manifiesta por las manchas más claras que son evidentes en todas partes.

En su mayor parte los campos son cultivados con maní dos veces al año, lo que presenta serios inconvenientes y desventajas para el uso más eficiente del suelo.

El maní se cultiva en las siguientes zonas agrícolas: San José de las Matas, Monción, Santiago Rodríguez, Martín García, Aminilla, La Gorra, Los Almácigos. Loma de Cabrera, Dajabón y otras zonas muy diseminadas en las partes alomadas de la región.

Algunas de estas regiones son muy buenas mientras que otras resultan totalmente inapropiadas para el cultivo del maní.

Los suelos que se aprovechan para este cultivo son muy variables en sus características morfológicas, así como en sus caracteres externos. La mejor forma de describir estos suelos es en referencia a las regiones o zonas donde se encuentra ubicado el cultivo.

- San José de las Matas

Las características de los suelos en San José de las Matas son muy variables, pero lo más peculiar es su topografía alomada. Esta zona está ocupada por suelos de dase VII, que son aptos sólo para uso forestal. La necesidad ha llevado a los campesinos de la zona a efectuar tumbas de monte en las laderas con pendientes hasta de más de 100% y dedicar los terrenos al cultivo de maní, aprovechándolos unos tres años como máximo; cumplido este período, los abandonan para ocupar otros.

- Monción

Los suelos de Monción tienen características similares a los de San José de las Matas, y lo dicho anteriormente es válido para Monción.

- Santiago Rodríguez

Estos suelos son muy variables; los que se encuentran en las proximidades a la población corresponden a la clase III y son apropiados para el cultivo del maní. Sin embargo, debido a la topografía y a la erosión, no se están usando actualmente. Estos suelos corresponden a la serie Santiago Rodríguez. Otros suelos que se usan para el cultivo del maní son los de la serie Habana, con topografía moderadamente ondulada. La zona ubicada más al sur de Santiago Rodríguez presenta también suelos de la serie Santiago Rodríguez, pero con topografía ondulada.

- Martín García

En Martín García existen dos grupos de suelos; los de la serie Guayubín, ubicados en el plano aluvial del mismo río, y una parte de los suelos de la serie Santiago Rodríguez.

- Aminillas

Los suelos de Aminillas, usados para el cultivo del maní, son de la serie Santiago Rodríguez, con topografía moderadamente ondulada y con erosión leve a moderada.

- La Gorra

Casi todos los suelos en la zona de La Gorra son similares a los de la serie Dajabón. a su vez parecidos a los de Sabana Larga.

- Los Almácigos

Los suelos de Los Almácigos corresponden mayormente a la serie Guáimaro y en parte a la serie Santiago Rodríguez, con topografía ondulada.

- Loma de Cabrera

El maní se cultiva específicamente en suelos de la serie Guáimaro, con topografía ondulada, disectada y muy disectada. Los lotes son pequeños y ocupan laderas que a veces tienen fuertes pendientes. Los suelos de esta región son apropiados para el cultivo del maní con encalados .frecuentes, pero la topografía los hace a veces inapropiados para este cultivo.

- Dajabón

Casi toda la producción de maní que se cultiva en la zona agrícola de Dajabón se obtiene en suelos de la serie El Cercado, Sabana Larga y Guáimaro. Los suelos parecen ser en general apropiados para este cultivo.

i. Practicas recomendadas de manejo

a. Suelos

Es muy probable que el 50% de las áreas de cultivo del maní sean zonas marginales para este cultivo. El factor limitante mas pronunciado es la topografía ondulada, disectada y muy disectada, con erosión moderada a severa. Ello se debe, probablemente, a que se obtengan bajos rendimientos de maní. Las áreas que presentan mayores problemas de pendientes y erosión son San José de las Matas, Monción y Loma de Cabrera, donde no hay suelos apropiados para el cultivo del maní. Sin embargo, hay extensas áreas que son muy apropiadas para este cultivo y que no están siendo aprovechadas. Casi todas estas áreas forman parte de las terrazas aluviales y del plano aluvial reciente del río Yaque. Existen extensas áreas en las proximidades de Castañuelas, Matas de Santa Cruz, La Pinta, Santa María, Palo Verde, y el río Yaque, cuyos suelos son apropiados para el cultivo del maní pero que carecen de agua.

El plano aluvial del río Guayubín es apropiado para este cultivo debido a que presenta una textura moderadamente gruesa. La mayor parte del área ocupada por el plano aluvial de este río no se está usando para este cultivo.

Si se exceptúan los suelos de la serie Habana, todos los suelos que se usan para el cultivo del maní son ácidos. Sin embargo, no se pudo comprobar la existencia de programas de encalado para beneficiar el cultivo. Es altamente recomendable realizar ensayos sobre los diferentes niveles. Si se efectuara la necesaria corrección de los suelos, causaría probablemente un aumento significativo en los rendimientes y en la calidad del producto.

b. Variedades y semillas

Las dos variedades que más se usan en la región son la Valencia Roja y la RF-123. La que más se cultiva es la primera, debido probablemente a la costumbre establecida en la región. Sin embargo, la RF-123 está sustituyendo progresivamente a la Valere da Roja por sus mejores características.

Los agrónomos de Industrias Lavador y de Sociedad Industrial Dominicana seleccionan los campos que parecen mejores para obtener la semilla de la siguiera te cosecha. Una vez traída la semilla a las plantas de la empresa, proceden a efectuar una nueva selección; se descascara, se clasifica mecánicamente y por ultimo se selecciona a mano. Esta semilla se trata con "Femasen" en la proporción de 1 1b/300 kilos de semilla.

c. Preparación de las tierras

La maquinaria que se usa en el cultivo del maní procede principalmente de dos industrias: la Sociedad Industrial Dominicana y las Industrias Lavador. Ambas empresas cuentan con tractores, sembradoras, cosechadoras y despalilladoras.

Cuando se preparó este estudio, el precio por el uso de la maquinaria era de RD$0.90 por tarea para la rotura; RD$0.60 para el cruce; RD$0.25 para la grada y RD$0.45 para la siembra.

En algunas partes de las áreas de siembra se usa la maquinaria en grado variable de limitación. Las labores de preparación incluyen generalmente la rotura, el cruce y la grada.

Muy pocos agricultores efectúan el cruce. Si se usan bueyes para la preparación de la tierra, las labores se reducen a la rotura, con la aradura y siembra al mismo tiempo. La segunda aradura previa a la siembra es muy superficial.

Una gran parte de los cosecheros ara con bueyes primero y luego usa la grada con tractores.

La preparación de la tierra puede parecer decadente a simple vista, pero la textura de los suelos es tal que, con pocas labores, se puede preparar adecuadamente para el cultivo.

La corrección del pH es una cuestión de trascendental importancia ya que, siendo una leguminosa, el maní requiere suelos ligeramente alcalinos. A pesar de esto, el pH no está siendo regulado en la región. Otro asunto relacionado con la regulación del pH son los requerimientos de caldo del maní, que son altos. El mismo encalado que provee la regulación del pH suministra las cantidades liberales de caldo que se necesitan.

Casi todo los suelos que se usan para el cultivo del maní son de topografía moderadamente ondulada y alomada. Estos últimos son inapropiados para este cultivo; la razón principal son los bajos rendimientos que a veces se observan. Los suelos de topografía ondulada son marginales y sólo aquellos que tienen pendientes simples muy largas y que presentan disectadón y poca erosión pueden utilizarse con éxito para este cultivo.

La semilla se suministra al campesino a crédito y a razón de RD$9.25/quintal, y la paga con el producto de la siguiente cosecha.

Las cantidades que se siembran son de 10 a 12 libras por tarea aproximadamente. Las distancias de siembra son muy variables, especialmente cuando la siembra se efectúa a mano. Las distandas de siembra más frecuentes son de 18 pulgadas entre surcos y de 3 pulgadas entre plantas.

Es probable que el 60% de todas las áreas se siembre con sembradoras suministradas por la Sociedad Dominicana e Industrias Lavador.

Las observaciones de campo mostraron que gran cantidad de las plantaciones de maní se siembran intercaladas con el maíz, a veces con yuca y otras con habichuelas. Parece que menos del 40% de las áreas de siembra incluye cultivos intercalados. En el 80% de las áreas se obtiene dos cosechas por año.

Las variedades, semillas y métodos de siembra empleados parecen ser muy adecuados. Los campos en crecimiento presentan buena densidad, y los que presentan deficiencias no es por la variedad, semillas o métodos de siembra sino por problemas asociados con el suelo y la pendiente.

d. Calendario agrícola

Por lo general se hacen dos siembras de maní al año; la siembra de primavera, que se efectúa durante los meses de marzo a abril y se cosecha durante los meses de julio a septiembre, y la siembra de otoño, que tiene lugar durante los meses de agosto a septiembre y se cosecha desde noviembre a enero.

Cualquier variación que se introduzca en el calendario agrícola no es probable que resulte en cambios positivos de significación en los rendimientos.

e. Rendimiento y calidad

El maní cosechado en la región parece ser de buena calidad. Los rendimientos no se conocen con exactitud, pero parecen variar entre 1.5 y 2 quintales por tarea. Los rendimientos han venido mejorando por las razones siguientes:

- Ha llovido más en los últimos años;

- Se aplica fertilización en un mayor número de tareas, alcanzando el 60% aproximadamente del área cultivada;

- Se ha incrementado el área de siembra en un 5% aproximadamente por año, incorporando nuevas tierras.

No se observó ningún programa de conservación de suelos en las áreas de cultivo del maní. Estos programas deben estar asociados a la preparación de la tierra y al manejo del suelo. Debido al uso de suelos con topografía ondulada y moderadamente ondulada, así como a la textura ligera de los mismos, se observa mucha erosión. Los suelos con topografía ondulada presentan una erosión severa, mientras que los de topografía moderadamente ondulada sólo presentan una erosión moderada.

Casi todas las tierras se trabajan y siembran en el sentido de la pendiente. Es muy recomendable que el cultivo del maní se haga en fajas siguiendo las curvas de nivel. Las ventajas de este sistema son las siguientes:

- Provee un medio eficaz de evitar que la erosión continúe destruyendo las tierras aptas para este cultivo.

- Todas las operaciones agrícolas son efectuadas con más facilidad.

- Se obtiene una retención mayor de la humedad proveniente de las lluvias. La conservación de esta humedad se hace más necesaria en esta región debido a la falta de una precipitación adecuada a la mayor parte de los cultivos.

Si se siguen las prácticas de conservación de suelos por medio de cultivos en fajas y otros medios, significará un aumento considerable en los rendimientos y se asegurará la disponibilidad de tierras adecuadas para las generaciones futuras.

f. Control de plagas

Las prácticas en uso para el control de plagas están encaminadas solamente al control de los insectos. La mayor parte de los insectos que afectan al cultivo del maní en la región son gusanos masticadores de los géneros Prodenia y Anticarcia. Se observan también insectos chupadores, pero la incidencia de éstos es baja.

La mayor parte de las aplicaciones se hace con insecticidas comerciales mezclados con azufre al 50%. Las cantidades que se aplican son aproximadamente de 3 a 4 libras por tarea. Los insecticidas usados son muy variables.

Las plantaciones observadas parecían en muy buen estado fitosanitario. Los bajos rendimientos en el cultivo del maní no parecen ser causados por plagas o enfermedades.

g. Labores de cultivo

Casi todos los empresarios agrícolas efectúan dos limpiezas de hierbas durante el crecimiento de las plantas. El deshierbo se efectúa con azada. El 40% aproximadamente de los agricultores da un pase de cultivadora. Esto parece suficiente, ya que las plantaciones se observan limpias de maleza. h. Fertilización

Los problemas de fertilización son evidentes en los cultivos observados. Los elementos que parecen escasear más son el fósforo y algunos otros menores. Hace algunos años se efectuaron análisis de suelos en la región, pero parece que en los últimos tres años se han descontinuado.

Los agricultores que usan fertilización hacen una aplicación de superfosfato triple en cantidades que varían de 20 a 30 libras por tarea, o aplican igual cantidad por tarea de una fórmula 10-20-5. Hasta donde ha sido posible averiguar, no se aplican elementos menores al suelo.

Los programas de fertilización parecen ser muy inadecuados, tanto en la cantidad como en las fórmulas que se aplican. Las aplicaciones parecen hacerse mayormente antes o durante la siembra.

j. Cosechas

La cosecha se efectúa arrancando las plantas a mano. El despalille se efectúa posteriormente a mano o con despalilladoras provistas por una de las dos industrias principales. El precio del despalille es de RD$0.45 por saco de 42 kilos.

La máquina despalilladora cuesta alrededor de RD$6 000.00 y usa para su operación un tractor cuyo precio es de unos RD$10 000.00.

k. Transporte

El maní cosechado y despalillado se embolsa en bultos de 42 kilos. Estos bultos son transportados a centros de recolección como Los Almácigos, Martín García y La Luisa, donde las industrias se hacen cargo de su transporte a las plantas procesadoras. El maní es transportado a las plantas en cascara.

l. Regadío

El maní se pro