Introducción
En cumplimiento de lo dispuesto por
el artículo 101 de las Normas Generales para el Funcionamiento de la Secretaría General,
presento a la consideración del Consejo Permanente el Informe Anual sobre las
evaluaciones, auditorías e investigaciones llevadas a cabo en 1996, con atención
particular a las recomendaciones de la Junta de Auditores Externos, así como sobre la
idoneidad de los recursos destinados a la Oficina a mi cargo.
En este segundo Informe Anual se han
introducido modificaciones respecto del primero (CP/doc.2706/96) con el propósito de
ofrecer una visión más completa de las actividades de la Oficina del Inspector General.
En primer lugar, se clasifican las auditorías según su tipo en operacionales, de
cumplimiento y financieras, para mejor comprensión de la forma en que la OIG desarrolla
su labor. Además, a fin de que pueda apreciarse la cobertura de las auditorías, se
brinda una relación de las realizadas por área técnica de la Secretaría General,
usando este término en la misma forma en que se emplea en el programa-presupuesto de la
Organización. En tercer lugar, se cuantifican en ahorros potenciales y realizados los
generados por el trabajo de la Oficina del Inspector General mediante la prevención de
sobrepagos, la recuperación de fondos, las desobligaciones y los ahorros en costos
administrativos. Dentro de este nuevo formato me ha parecido conveniente incluir datos
relativos a 1995, tanto para fines comparativos como en aras de la uniformidad de
presentación.
El proceso de fortalecimiento de la
Oficina del Inspector General se inició en 1994 con la aprobación por la Asamblea
General de la resolución 1279, por la que se encomendó al Consejo Permanente el estudio
de la estructura y funciones de los sistemas de auditoría de la Organización,
especialmente la Oficina del Inspector General, con el mandato de presentar al próximo
período ordinario de sesiones sus recomendaciones para ampliar el alcance y número de
auditorías internas realizadas por esta Oficina y para proporcionarle los recursos y la
independencia estructural necesarios para sus actividades. En su Informe a la Asamblea
General (AG/doc.3206/95), el Consejo Permanente hizo suyo el Informe de la Comisión de
Asuntos Administrativos y Presupuestarios (CP/doc.2592/95), que se fundamentó en el
estudio del Grupo de Trabajo creado especialmente al efecto, y sometió un proyecto de
resolución que incluía una propuesta de modificación referida al Capítulo VII de las
Normas Generales. La Asamblea aprobó esa propuesta en su reunión anual de 1995.
Adicionalmente, la Asamblea General
accedió a mi solicitud de crear dos cargos profesionales que vinieron a sumarse, en el
presupuesto de 1996, al de Subinspector General establecido por el Secretario General en
1995 y al de Auditor Principal, existente por muchos años. Igualmente, la Asamblea
aprobó recursos presupuestarios adicionales en otros rubros para el funcionamiento de la
OIG, como fue solicitado. Deseo destacar que el Secretario General ha transmitido a la
Asamblea, sin modificaciones, los proyectos de presupuesto de la OIG tal como los ha
presentado el Inspector General.
En lo que concierne a la
independencia que es imprescindible para el cabal desempeño de las funciones del
Inspector General, me valgo de esta oportunidad para reiterar que el Secretario General ha
expresado públicamente, en los más altos niveles gerenciales de la Secretaría y en más
de una ocasión, que el Inspector General goza de libertad absoluta para llevar a cabo las
auditorías, evaluaciones, inspecciones e investigaciones que considere convenientes y
para formular las recomendaciones que estime necesarias. Todas las recomendaciones que he
presentado, desde que asumí el cargo en noviembre de 1994 hasta la fecha, han sido
aprobadas por el Secretario General. Con excepción de dos -- uno solicitado por la CAAP y
otro por el Secretario General -- los 31 estudios que dieron origen a esas recomendaciones
respondieron a iniciativas del que suscribe.
En 1996 se logró aumentar el grado
de aceptación con que diversas oficinas de la Secretaría General reciben los informes
del Inspector General. El cumplimiento oportuno de las recomendaciones que de ellos se
derivan, si bien es obligatorio una vez que éstas han sido aprobadas por el Secretario
General, ha presentado algunos problemas que, estimo, se encuentran en vías de
superación. Me complace resaltar, en este aspecto, la colaboración que ha recibido mi
Oficina de parte de la Unidad para la Promoción de la Democracia en la puesta en vigor de
las recomendaciones formuladas en la auditoría sobre MICIVIH; la de la Secretaría
Ejecutiva de la CICAD y la propia UPD, en proveer sin demora las informaciones que
solicitamos en el curso de la auditoría sobre viajes oficiales; y la de la dirección del
Museo de Arte de las Américas y de la Secretaría Ejecutiva de la CIM en las auditorías
que se practicaron en esas dependencias.
En consecuencia, puedo informar al
Consejo Permanente que el proceso de fortalecimiento de la OIG, en dos años y medio, ha
dado resultados positivos y comprobables. Pienso, no obstante, que aún queda por hacer.
Simultáneamente con la presentación de este Informe, estoy proponiendo al Secretario
General varias medidas administrativas que en mi opinión asegurarán la completa
independencia de la Oficina del Inspector General en materia presupuestaria y de recursos
humanos. Aspiro a interpretar así las orientaciones que los cuerpos gobernantes de la
Organización, la Junta de Auditores Externos y el propio Secretario General han dado para
el desempeño efectivo de las responsabilidades que se me han confiado.
28 de
enero de 1996
Guillermo A. Belt
Inspector General (e)
La OIG está encargada de velar por
el fiel cumplimiento de las normas y reglamentaciones de la Secretaría General, tanto en
términos financieros como operacionales y administrativos. Tiene así mismo la
responsabilidad de examinar y analizar los procedimientos operativos y las transacciones
financieras que se llevan a cabo en la sede de la Secretaría General y en las Oficinas de
la Secretaría en los Estados Miembros, a fin de:
La Oficina del Inspector General
responde directamente al Secretario General y se rige por los artículos de las Normas
Generales para el Funcionamiento de la Secretaría General antes citados; la Orden Ejecutiva No. 95-05; y el Reglamento Presupuestario y
Financiero, Capítulo XV. La OIG tiene acceso a todo funcionario, registro, documento o
papel, en la sede o fuera de la sede, que considere necesario para la eficaz conducta de
sus exámenes. La Oficina está compuesta en la actualidad por cinco funcionarios: el
Inspector General, el Subinspector General, un Auditor Principal y dos Auditores. Teniendo
en cuenta a los funcionarios de la Secretaría General registrados bajo los Objetos 1 y 2
del Programa-Presupuesto de 1996, la proporción entre éstos y el número de auditores es
de 131:1. En comparación, en las Naciones Unidas esta proporción es de 346:1, y en el
Gobierno Federal de los Estados Unidos, es de 125:1.
1 de noviembre de 1994, el Secretario
General nombró al actual Inspector General, en calidad de encargado, quien inició un
proceso de readaptación de las funciones de la OIG a fin de responder con mayor eficacia
a los nuevos programas y estructura de la Organización. En consecuencia, la OIG ha
modificado sus prioridades, haciendo mayor énfasis en las auditorías operacionales, de
verificación de cumplimiento y de evaluación de riesgo (risk assessment). En el Cuadro No. 1 se presenta el número de auditorías llevadas a cabo por
la OIG en 1996, clasificadas según el tipo de informe. Para fines comparativos se incluye
también información relativa a 1995.
Recomendaciones de la Junta de Auditores Externos
En los últimos informes anuales
presentados por la Junta de Auditores Externos se han mencionado cuatro áreas principales
de preocupación respecto de la Oficina del Inspector General: la cobertura de las
auditorías, la dotación de personal, la independencia de la OIG y el seguimiento de las
recomendaciones de las auditorías.
La Oficina del Inspector General
continúa realizando todos los esfuerzos para atender las preocupaciones expresadas por la
Junta de Auditores Externos. En ello ha contado con el decidido apoyo del Secretario
General y de la Comisión de Asuntos Administrativos y Presupuestarios del Consejo
Permanente de la Organización.
Cobertura de las Auditorías.
En este aspecto, durante los años
1995 y 1996, respondiendo a las observaciones de la Junta de Auditores Externos y al nuevo
enfoque que el Inspector General le está dando a la Oficina, se incrementó
considerablemente el número de las auditorías en la sede de la Secretaria General. Estas
auditorías han abarcado prácticamente todas las dependencias de la Secretaría General,
como se puede apreciar en el siguiente cuadro.
Cuadro No. 2 Auditorías Realizadas por Area Técnica
Area
Técnica |
1995 |
1996 |
| Asamblea General y Otros
Organismos |
3 |
1 |
| Organismos Especializados |
- |
1 |
| Oficinas Ejecutivas |
2 |
2 |
| Secretaría Ejecutiva para
Asuntos Económicos y Sociales |
- |
- |
| Secretaría Ejecutiva para la
Educación, Ciencia y Cultura |
- |
1 |
| Oficinas de la Secretaría Gen.
en los Estados Miembros |
4 |
5 |
| Subsecretaría de Asuntos
Jurídicos |
- |
- |
| Subsecretaría de Administración |
6 |
4 |
| Servicios Comunes |
2 |
- |
| Total |
17 |
14 |
Personal
Para fortalecer el personal de la OIG
se han tomado acciones concretas. En 1995 el Secretario General nombró a un Subinspector
General, y en junio de 1996 el Inspector General obtuvo la incorporación a la Oficina de
un funcionario reclutado internamente, llenando así el nuevo cargo que a su pedido
aprobó la Asamblea General en el presupuesto de ese año. Además, en la Asamblea General
realizada en Panamá se aprobó la resolución AG/RES.3396 (XXVI -O/96) por la cual se
solicita al Secretario General que establezca el cargo permanente de Subinspector General,
lo que regularizará la planta de personal de la OIG. Esta dotación de personal le
permite a la OIG contar con un número razonable de auditores para desempeñar sus
funciones.
Los fondos destinados para Contratos
por Resultado, bajo el Objeto 8 del presupuesto, representan un apoyo muy importante para
las operaciones de la OIG, ya que a través de la contratación de consultores externos se
puede abarcar muchos más temas y a diferentes niveles técnicos, especialmente en materia
de evaluación de operaciones. La cantidad presupuestada es menor de lo que se requiere,
previendo el nivel de auditorías que el Inspector General quiere llevar a cabo en 1997.
En 1996 este rubro resultó insuficiente, pues se agotó a fines de septiembre. No
obstante, el Inspector General continuará trabajando dentro de los parámetros
presupuestarios generales que han sido fijados para la Organización.
Independencia
Se ha logrado un progreso importante
con respecto a la preocupación de la Junta de Auditores Externos sobre la independencia
de la Oficina del Inspector General. El Inspector General prepara su plan de auditorías
de manera totalmente autónoma, sin perjuicio de incluir en él las que le soliciten el
Secretario General y el Consejo Permanente (este último en función de lo que dispone el
artículo 98 de las Normas Generales). El Inspector General presenta el presupuesto para
el funcionamiento de la OIG directamente al Secretario General, quien hasta el presente lo
ha aprobado sin modificaciones y lo ha remitido a la Asamblea General por la vía
reglamentaria. El Secretario General ha reiterado que el Inspector General actúa de
manera absolutamente independiente cada vez que se ha pretendido limitar sus facultades, y
ha aprobado todas las recomendaciones que el Inspector General le ha presentado hasta la
fecha.
En el Consejo Permanente, varios
Representantes han tenido a bien felicitar al Inspector General por su trabajo, en más de
una ocasión. La Comisión de Asuntos Administrativos y Presupuestarios, por su parte, ha
manifestado su apoyo a la labor del Inspector General, y su Grupo de Trabajo sobre el
Fortalecimiento de la Oficina del Inspector General desempeñó un papel de suma
importancia en ese tema, que culminó con la aprobación de las medidas que el Grupo
recomendó, primero por el Consejo Permanente y luego por la Asamblea General reunida en
Haití.
Sin embargo, aún hay cierta
resistencia por parte de algunos departamentos administrativos de la Secretaría General,
que en el pasado llegaron a tratar a la OIG como si fuera un departamento operativo más,
sobre todo en materia de personal y presupuesto. Durante el año 1995 el Inspector General
tuvo en varias ocasiones que dedicar su atención a asuntos administrativos rutinarios,
que no ameritaban tal uso de su tiempo, debido a esa resistencia. Por ejemplo, dentro del
ejercicio presupuestario se le solicitó a la OIG que presentara un detalle de los viajes
programados para realizar auditorías en las Oficinas de la Secretaría en los Estados
Miembros. Está de más decir que la confidencialidad de los programas de trabajo de la
OIG es la mejor forma de asegurar resultados efectivos en sus auditorías. Por
consiguiente, el Inspector General resolvió dar una información general sobre viajes,
suficiente para fines de programación presupuestaria, sin revelar detalles
inconvenientes. Asimismo, la OIG fue incluída en el proceso de reubicación de
funcionarios que resultó del ejercicio de reducción de personal (RIF), a pesar de que el
personal de la OIG ha sido seleccionado por sus calificaciones específicas para
desempeñar las funciones de auditoría, colocando a éstos en riesgo de ser desplazados
por otros funcionarios que hubieran sido asignados a la OIG por su antiguedad.
Por consiguiente, el Inspector
General redoblará sus esfuerzos para lograr la completa autonomía de la OIG, tanto en
términos presupuestarios como de personal, para asegurar que el funcionamiento de su
Oficina se vea libre de todo tipo de presión por parte de cualquier área operativa de la
Secretaría General..
Seguimiento
En lo referente al seguimiento de las
recomendaciones presentadas en los informes de auditoría interna, en 1996 la Oficina del
Inspector General ha incrementado sus gestiones en la materia. En primer lugar, se han
hecho esfuerzos para convencer a los funcionarios de la Secretaría General de la
necesidad de dar pronto cumplimiento a las recomendaciones del Inspector General. La
mentalidad tradicional ha sido restarle importancia a las recomendaciones de la OIG, lo
que ha resultado en demoras excesivas para ponerlas en ejecución. Mediante contactos a
todo nivel dentro de la Secretaría General, la OIG está logrando hacerle ver a los
funcionarios que sus recomendaciones están encaminadas a perfeccionar el sistema
administrativo y de control interno, mejorar los sistemas operativos, corregir
deficiencias y errores, y aumentar la efectividad en la ejecución de los distintos
programas y proyectos de la Organización. Con el fin de facilitar el cumplimiento de las
recomendaciones, respondiendo a cualquier duda que pudiera surgir por parte de los
funcionarios a quienes están dirigidas, el Inspector General designó a uno de sus
funcionarios como Oficial Encargado del Seguimiento a las Recomendaciones presentadas en
los informes de auditoría. Esta función, que se conoce como Compliance Officer, logrará
acelerar el proceso de respuesta a las recomendaciones hechas por la OIG.
En 1995 se comenzó a notar progreso
en este aspecto, que como se ha visto ha sido motivo de especial atención por la Junta de
Auditores Externos. A pedido del Inspector General, el Secretario General envió un
memorándum, en noviembre de 1994, a los principales funcionarios de la Secretaría y como
resultado se cumplieron todas las recomendaciones pendientes de años anteriores. Al
comienzo de 1996, había 112 recomendaciones pendientes; al terminar el año , este
número se ha reducido a 93, incluyendo las 183 nuevas recomendaciones que se hicieron en
los informes de auditoría realizados durante 1996. Una gran proporción de las
recomendaciones que estaban pendientes desde hace un año, o más, han sido atendidas,
eliminando de las recomendaciones pendientes todas aquellas anteriores a 1995. En la
opinión del Inspector General, esta es una evolución favorable que se debe destacar.
Reseña de
las auditorías realizadas
A partir de la designación del actual
Inspector General, o sea, entre el 1 de noviembre de 1994 y el 31 de diciembre de 1996, la
OIG ha realizado un total de 31 auditorías, incluyendo inspecciones, investigaciones y
auditorías de seguimiento. El trabajo se ha concentrado en auditorías operacionales, de
cumplimiento y de evaluación de riesgo. Asimismo, durante este período se le ha dado un
mayor énfasis a la realización de auditorías en la sede, respondiendo a la sugerencia
de la Junta de Auditores Externos.
Sin embargo, el Inspector General
está programando en 1997 la realización de varias auditorías fuera de la sede, ya que
la OIG tiene la obligación de examinar las áreas de mayor riesgo para la Organización.
Las Oficinas de la Secretaría General en los Estados Miembros, debido al proceso de
reestructuración por el que atraviesa la Secretaría, así como a la percepción de
aislamiento que tienen estas oficinas,presentan esta característica, y existe un mayor
riesgo de que los funcionarios que prestan servicios fuera de la sede no cumplan con las
normas y reglamentaciones de la Secretaría General.
Otro factor que influye en la
decisión de continuar llevando a cabo auditorías fuera de la Sede es la ejecución en
los Estados Miembros de proyectos de gran envergadura, que tienen una especial importancia
para la Secretaría General en términos de los nuevos objetivos que se han trazado. Estos
proyectos, tales como la MICIVIH, la CIAV y las misiones de observación electoral,
requieren que la OIG realice inspecciones con regularidad.
Por tipo
de auditoría
Durante el período comprendido en
este informe, la OIG realizó auditorías en las oficinas de Guatemala, St. Kitts and
Nevis, Santa Lucía, Ecuador, Antigua y Barbuda, Grenada, Trinidad y Tobago, y Jamaica. A
través de estas auditorías la OIG pudo constatar el grado de efectividad del desempeño
de las funciones de estas oficinas y el cumplimiento de los reglamentos aplicables. El
problema principal que encontró la OIG es el aislamiento que perciben los funcionarios
que prestan servicios en las oficinas fuera de la sede, sentimiento que se ha visto
acentuado en los últimos dos años debido a la reestructuración por la que atraviesa la
Organización. El resultado ha sido, en general, la interpretación del reglamento a su
manera, y hasta en algunos casos se le ha llegado a ignorar por completo. Esto ha
producido situaciones serias de conflicto de intereses, que han dado lugar a medidas
disciplinarias, desde la censura hasta la separación de funcionarios de estas oficinas.
Durante este período se practicó un
número de auditorías operativas. El propósito de este tipo de auditoría es identificar
áreas o sistemas que pueden ser mejorados , incrementando su eficiencia o corrigiendo
defectos. Bajo este enfoque se examinaron áreas tales como Conferencias, Inventario de
Activos Fijos, la MICIVIH, el Internet, Llamadas de Larga Distancia, Viajes Oficiales
desde la Sede, y otras. El
se presentan los ahorros potenciales
y realizados que ha obtenido la OIG a través de las recomendaciones formuladas en sus
informes de auditoría.