FRA  |  ENG  |  ESP  |  POR 
   
 

PREFACIO

Hay numerosas leyes que rigen la vida cotidiana de los canadienses. Hay leyes que prohíben delitos tales como el robo calificado y el homicidio. Pero hay otras que se aplican a los gestos más corrientes, tales como conducir un automóvil, arrendar un departamento, encontrar un empleo, casarse. De hecho, las leyes abordan la mayor aparte de las actividades de la vida cotidiana.

Numerosas personas estiman que nuestras leyes son demasiado complejas y que sólo los abogados pueden comprenderlas. Es cierto que en un mundo complejo, las leyes pueden ser largas y técnicas. No obstante, si una persona tiene necesidad de ayuda para comprender la manera en que la ley se aplica a un problema particular, siempre puede consultar un abogado. Pero los principios generales del derecho canadiense se basan en el sentido común. Esos principios y conceptos interesan a todos los canadienses, y cada uno debería esforzarse por comprenderlos. ¿Qué es la "ley"? ¿Cuáles son las fuentes de la ley? ¿Cuáles son los objetivos de la ley? ¿Cómo se aplica la ley?

El presente folleto no pretende dar respuestas completas a estas preguntas. Tiene la intención de dar un breve panorama general del sistema de justicia canadiense a fin de desmitificarlo y alentar a la reflexión y el diálogo. En tanto que miembros de la sociedad, nos corresponde determinar las leyes que nos regirán. No obstante, para lograr eso, es necesario comprender los principios fundamentales de nuestra tradición jurídica.

La ley es más que una orden: tiene el objetivo de lograr un equilibrio justo entre los derechos y las obligaciones que son comunes a todos los miembros de la sociedad. Por ejemplo, cuando una ley confiere un derecho a una persona, puede igualmente imponer una obligación a esa persona o alguien más. Por tanto, nuestro sistema de justicia consiste en la repartición general y administración de derechos, deberes, privilegios y poderes.

El buen funcionamiento de nuestro sistema de justicia estará garantizado sólo si los ciudadanos comprenden sus derechos. Pero estos deben igualmente cumplir con las obligaciones que les incumben, como formar parte de un jurado o incluso declarar en un proceso. Pero por encima de todo los ciudadanos en nuestra sociedad democrática deben conocer lo mejor posible las leyes que los rigen y el funcionamiento del sistema de justicia. Ese es uno de los objetivos de este folleto.