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EL PORVENIR DEL DERECHO EN CANADÁ

Una sociedad en mutación

Nuestro sistema de justicia le ofrece a la sociedad canadiense un marco único y de gran valor. Se basa en principios de la primacía del derecho, la libertad, la democracia y el respeto del otro. Nuestras tradiciones en materia de derecho y de justicia constituyen un precioso patrimonio para todos los canadienses. A medida que la sociedad evoluciona, es necesario asegurarse de que esas tradiciones permitirán enfrentar los desafíos del porvenir.

Vivimos en un mundo donde el cambio se considera algo obvio. Cada día oímos hablar de cuestiones sociales nuevas, de hechos nuevos en el campo de la medicina y de nuevas tecnologías. Hace veinte años, apenas se podían imaginar las cuestiones éticas y jurídicas que nos interesan en la actualidad. Estamos cada vez más conscientes de los efectos de la sociedad moderna sobre nuestro medio ambiente y de los inmensos peligros de la contaminación y el despilfarro de recursos. Las actitudes con respecto a un gran número de cosas -- y con respecto a la sociedad misma -- están cambiando.

La evolución de la ley

Los cambios en la manera de vivir y trabajar pueden tener repercusiones sobre los fundamentos mismos de nuestro sistema de justicia. Las leyes antiguas pueden caer en desuso o pueden surgir nuevas situaciones que no están contempladas en las leyes existentes. De modo que la información es mucho más importante en nuestra sociedad moderna de lo que era en el pasado. Los progresos logrados en el campo de la informática permiten que una persona "robe" más fácilmente informaciones contenidas en el computador de otra persona. Pero cuando el legislador adoptó disposiciones legislativas relativas al robo, no podía preveer tal evolución. No se trata sino de un ejemplo entre muchos donde la evolución tecnológica y social hace necesaria la modificación de nuestras leyes.

Es posible que en el futuro no baste la adopción de nuevas leyes. Quizás tendremos que modificar el sistema de justicia mismo. Numerosas personas estiman que nuestro sistema judicial no está adaptado a la sociedad actual. Desde la adopción de la Carta, muchos más asuntos son presentados a los tribunales. En una sociedad compleja, la solución de los conflictos puede tomar meses e incluso años. Eso significa que los recursos del sistema son utilizados al máximo. Muchos plantean que los procedimientos más informales son necesarios a fin de alentar a la gente a resolver las cosas en forma amistosa. En la actualidad, ciertos conflictos son resueltos por árbitros siguiendo un procedimiento informal.

Otros afirman que nuestro sistema de justicia se preocupa únicamente de castigar a los infractores y descuida a las víctimas. Convendría según ellos que procedamos a una reforma del sistema de justicia a fin de tratar a las víctimas en forma más justa.

Hay numerosos otros asuntos que suscitan debate. Por ejemplo, se plantea la pregunta de si nuestro sistema de justicia es discriminatorio con respecto a las mujeres, las minorías visibles y las personas discapacitadas. ¿Deberían tener los indígenas el derecho de concebir sus propias leyes y de poner en práctica su propio sistema de justicia? ¿Tienen los niños derechos especiales cuando se divorcian sus padres? Es evidente que se podrían hacer modificaciones considerables a nuestras leyes en el futuro.

La Ley: producto de la voluntad popular

En una sociedad en evolución, la ley debe continuar evolucionando. Pero, )cómo vamos a determinar los cambios que debemos imponer?

Los juristas del gobierno federal y de los gobiernos provinciales examinan constantemente nuestras leyes con el objeto de encontrar formas de mejorarlas.

Sin embargo, no se puede encargarles a los legisladores, abogados y funcionarios que hagan el trabajo de modificar las leyes. En una sociedad democrática, es al pueblo al que le corresponde, a fin de cuentas, decidir lo que será la ley y definir el sistema de justicia que tenemos en Canadá.