LA NATURALEZA DE LA LEY
La utilidad de la ley
Casi todas nuestras actividades están
regidas de una manera u otra por normas, especialmente, los juegos,
los clubes sociales, los deportes y el trabajo. Las reglas de la
moral y de la costumbre determinan igualmente de manera importante
las acciones que se permiten y las que no se permiten. No obstante,
ciertas reglas -- que son establecidas por el gobierno y los
tribunales -- son llamadas "leyes". Las leyes son parecidas a las
reglas de la moral, pues pretenden controlar o modificar nuestro
comportamiento. Lo que distingue a las leyes de las reglas de la
moral, es que las primeras son aplicadas por los tribunales. La
persona que contravenga una ley -- ya esté de acuerdo con
esa ley o no -- puede ser condenada a pagar una multa o
daños y perjuicios o incluso puede recibir una pena de
cárcel.
¿Cómo sucede que ciertas reglas
sean especiales hasta el punto de tomar la forma de ley?
¿Por qué tenemos necesidad de reglas a las que todos
deben obedecer? En resumen, ¿para qué sirven las
leyes?
Si no viviéramos en una sociedad
organizada, las leyes no serían necesarias. Haríamos
a nuestra real gana, haciendo poco caso de los demás. Pero
desde que los individuos han establecido relaciones entre ellos --
es decir desde que viven en sociedad -- las leyes constituyen el
vínculos que los unen. De tal modo, en Canadá, la ley
obliga a los automovilistas a circular por el lado derecho del
camino. Si las personas fueran libres de elegir al azar, el lado
por donde querían conducir, el manejo de un automóvil
sería desordenado y peligroso. Las leyes que reglamentan los
asuntos comerciales permiten dar por sentado que aquellos con
quienes tratamos respetarán sus compromisos. En cuanto a las
leyes que prohíben las actividades criminales, ellas
pretenden proteger nuestros bienes y nuestras vidas.
Incluso en una sociedad bien organizada,
existen malentendidos y conflictos entre los ciudadanos. La ley
debe estipular un medio para resolver esos conflictos de manera
pacífica. Si dos personas alegan la propiedad de un mismo
bien, no queremos que ese asunto se resuelva por un duelo. Es la
ley y las instituciones, especialmente los tribunales a los que les
corresponde decidir quién es el verdadero propietario y
velar por que los derechos de él sean respetados.
Tenemos por tanto necesidad de leyes que
garanticen una sociedad segura y pacífica en que se respeten
los derechos de cada cual. No obstante, los ciudadanos esperan
más de la ley. Ciertos gobiernos totalitarios tienen leyes
crueles y arbitrarias, que hacen aplicar por policías que
tienen el derecho de arrestar y castigar a una persona sin
someterla a proceso. El empleo de la fuerza puede garantizar mucho
orden, pero nosotros rechazamos esa forma de control. El sistema de
justicia canadiense respeta los derechos individuales al mismo
tiempo que vela por que la sociedad viva de manera ordenada. En
Canadá, creemos igualmente en el predominio del derecho, lo
que significa que la ley se aplica a todos, incluidos los
policías y los demás representantes de la autoridad,
que deben cumplir con sus funciones conforme a la ley.
Los objetivos de la ley
En nuestra sociedad, las leyes no pretenden
solamente regir nuestra conducta: pretenden igualmente asegurar la
realización de políticas sociales. De ese modo,
ciertas leyes prescriben la indemnización de las
víctimas de accidentes del trabajo, el pago de prestaciones
por servicios médicos y la atribución de
préstamos a los estudiantes que de otro modo no
podrían asistir a la universidad.
La ley además debe ser equitativa. Eso
significa que la ley debe reconocer y proteger ciertos derechos
fundamentales, especialmente la igualdad y la libertad. La ley
pretende igualmente impedir que los grupos o personas favorecidas
se beneficien de esa ventaja para explotar a personas menos
favorecidas.
No obstante, a pesar de las mejores
intenciones del mundo, el legislador adopta a veces leyes que
eventualmente son consideradas como injustas o no equitativas. En
una sociedad democrática como la de Canadá, las leyes
no están hechas de hormigón armado; deben tener en
cuenta la evolución de las necesidades de la sociedad. En
una democracia, si una persona cree que una ley particular tiene
lagunas puede, por derecho, decirlo públicamente e intentar,
por todos los medios lícitos, de hacerla modificar.
El sistema de justicia y la ley
La ley es un conjunto de reglas aplicables a
una sociedad dada. Esas reglas pretenden proteger las libertades y
los derechos fundamentales y garantizar a cada persona un
tratamiento equitativo. Esas reglas se dividen en dos grandes
categorías: derecho público y derecho privado.
Derecho público
El derecho público es el conjunto de
reglas que rigen los asuntos tocantes a la sociedad en su conjunto.
En esta categoría entran especialmente el derecho penal, el
derecho constitucional y el derecho administrativo. Esas reglas
rigen ya sea las relaciones entre los particulares y el Estado ya
sea las relaciones entre las diferentes administraciones. Por
ejemplo, se considera que cualquiera que contravenga una
disposición penal causa un perjuicio a la sociedad en su
conjunto y, en tal caso, le corresponde al Estado perseguir al
infractor.
Derecho privado
El derecho privado es el conjunto de reglas
que rigen las relaciones entre particulares y sirve principalmente
para resolver los conflictos entre estos últimos. Las reglas
del derecho privado tratan especialmente sobre contratos, bienes,
los derechos y obligaciones ligados a la familia y la
responsabilidad civil. La demanda presentada por un particular en
contra de otro particular -- llamada una demanda "civil" --
pertenece al derecho privado.
Evidentemente, nuestro sistema de justicia no
se limita a las leyes mismas. Para ser eficaces, las leyes deben
ser interpretadas y aplicadas. El sistema de justicia implica por
tanto un cierto número de instituciones encargadas del
cumplimiento de esas responsabilidades. Por ejemplo, las fuerzas
policiales velan por la aplicación de la ley. Los tribunales
interpretan las reglas de derecho privado y de derecho
público en los casos particulares que les son presentados;
determinan las medidas de reparación y fijan las "penas".
Así la persona que es declarada culpable de un delito puede
recibir una multa, una pena de cárcel o incluso puede ser
objeto de una orden de libertad condicional o de liberación.
Cualquiera que contravenga las reglas del derecho privado, dejando
de cumplir sus obligaciones contractuales, por ejemplo, puede ser
condenado a pagar una indemnización. En caso semejante, los
bienes y el salario de la persona implicada pueden ser confiscados
si rehusa pagar la indemnización.
Para comprender el sistema de justicia
canadiense, es necesario examinar la manera en que la ley es
aplicada concretamente. Es necesario ver lo que sucede cuando una
persona contraviene la ley. Pero primero examinemos las fuentes de
nuestro derecho, es decir ¿de dónde viene "la
ley"?
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