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Acerca
de los MiSAmA
INICIATIVA DE LOS MINISTROS DE SALUD Y AMBIENTE DE LAS AMERICAS (MiSAmA)
La primera reunión de los Ministros de Salud y Ambiente de
las Américas se llevó a cabo del 4 al 5 de marzo de
2002 en Ottawa, Ontario, Canadá. La reunión fue organizada
por los Departamentos de Salud y Ambiente de Canadá, con la
cooperación de la Organización Panamericana de la Salud
(OPS) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA). Veintinueve Ministros de Salud y/o de Ambiente de los países
de las Américas estuvieron presentes durante la reunión,
donde también se dieron cita más de 150 representantes
de organizaciones gubernamentales, intergubernamentales y no gubernamentales,
y agencias de las Naciones Unidas.
La reunión tuvo como objetivo crear enlaces entre los sectores
de salud y ambiente con el fin de abordar temas de interés
común, fortalecer las capacidades de los países para
la gestión eficiente de temas de salud y ambiente, establecer
mecanismos de seguimiento y para contribuir a la Cumbre Mundial de
Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en 2002. Para alcanzar
estas metas,
se celebraron Sesiones Plenarias enfocadas en crear enlaces entre
los sectores de salud y ambiente y establecer una dirección
futura; establecer temas de interés común y metas compartidas;
crear y compartir capacidades para responder a las amenazas ambientales
a la salud humana.
La reunión concluyó con la adopción del Comunicado
Ministerial de salud y ambiente que sirvió como aporte para
la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible y el proceso de las Cumbres
de las Américas.
El Comunicado estableció una agenda y un proceso de trabajo
continuo en temas de ambiente y salud.
La iniciativa de los Ministros de Salud y Ambiente fue reconocida
también durante la Cumbre Extraordinaria de las Américas
mediante la “Declaración de Nuevo León”.
Al apoyar esta iniciativa los líderes de las Américas
dieron instrucciones a los ministros de salud y ambiente para “desarrollar
una agenda de cooperación para prevenir y minimizar los impactos
negativos al medio ambiente y a la salud humana.”
Reunión de Ministros de Salud y
Ambiente de las Américas
04 al 05 de Marzo de 2002 | Ottawa,
Canadá COMUNICADO
MINISTERIAL
• Introducción
• Estableciendo
direcciones futuras para la salud y el medio
.. ambiente en las Américas
• Temas de preocupación
común y metas compartidas
• Desarrollando y compartiendo
nuestras capacidades para
.. responder a las amenazas para la salud
humana y el medio
.. ambiente
• Mensajes para la Cumbre Mundial Sobre Desarrollo
Sostenible
• Mensajes finales
Introducción
Nosotros, los ministros de salud y medio ambiente de las Américas
procediendo en consecuencia con el compromiso alcanzado durante la
Cumbre de las Américas celebrada en la ciudad de Québec
en abril de 2001, reconocemos los diferentes niveles y patrones de
desarrollo de nuestros países, su diversidad cultural y la
diversidad de los ecosistemas dentro del hemisferio. Somos conscientes
de la relación existente entre el medio ambiente y factores
socioeconómicos tales como la pobreza, las viviendas insalubres,
las pautas de producción y de consumo insostenibles, las desigualdades
en la distribución de la riqueza y el peso de la deuda y su
impacto sobre la salud. Particularmente notamos el efecto extremadamente
negativo que tiene el terrorismo sobre la vida humana, la salud humana
y el medio ambiente y rechazamos el terrorismo en todas sus formas.
Si bien se ha logrado progreso en el intento de resolver los problemas
de salud y medio ambiente de la región, desafíos económicos,
sociales y diversos otros desafíos, tales como la falta de
infraestructura y planificación urbana y rural adecuadas, contribuyen
a la persistencia de ciertas enfermedades tales como la diarrea y
las enfermedades respiratorias. Además, las enfermedades crónicas
y agudas pueden surgir por la exposición inapropiada a agentes
químicos y por los otros aspectos negativos del desarrollo.
La carga de la degradación ambiental sobre la salud afecta
a la generación actual y puede intensificar su impacto sobre
las generaciones futuras. En particular, afectan más a las
poblaciones más vulnerables como son los niños, los
adultos mayores y las mujeres así como los grupos menos protegidos
tales como las poblaciones indígenas, poblaciones rurales y
los más pobres. Expresamos una grave preocupación por
esta situación y reconocemos la necesidad de focalizar nuestros
esfuerzos hacia objetivos comunes al interior de los países
y regionalmente, de manera que abran amplias oportunidades de igualdad
para un desarrollo sostenible en toda la región a fin de lograr
mejores condiciones de salud y mejorar el nivel de vida para nuestros
pueblos.
Damos las gracias al Gobierno de Canadá, el Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA – ORAN, PNUMA
- ORPALC) y a la Organización Panamericana de la Salud (OPS),
por su participación activa y su pericia técnica en
la preparación y la organización de esta reunión.
Estableciendo direcciones futuras para la salud
y el medio ambiente en las Américas
Reafirmamos nuestros compromisos alcanzados durante la Conferencia
Panamericana sobre Salud y Medio Ambiente en el Desarrollo Humano
Sostenible, celebrada en Washington D.C., en 1995, que produjo la
Carta Panamericana sobre Salud y Medio Ambiente en el Desarrollo Sostenible
y el Plan Regional de Acción. Hemos tomado en cuenta, con el
fin de cumplir plenamente esos compromisos, la urgente necesidad de
afianzar planes de acción de conformidad con responsabilidades
comunes pero diferenciadas tal como se establece en el Principio 7
de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo de 1992. Los países deberían intentar movilizar
más recursos para su implementación y seguimiento.
Reconocemos que la acción comienza en nuestros países,
donde nos comprometemos a trabajar en cooperación con todos
los niveles de gobierno, el sector privado y la sociedad civil, alentando
una mayor participación comunitaria. Cada país tiene
la responsabilidad primaria de adoptar decisiones y de invertir en
salud y la calidad del medio ambiente, reconociendo la interdependencia
de los ecosistemas de toda la región. Esas inversiones son
una precondición crítica para reducir las desigualdades
y aliviar la pobreza llevando finalmente a mejorar la calidad de la
vida y la justicia social dentro del contexto del desarrollo sostenible
para todos los pueblos de las Américas.
Reconocemos la necesidad de fortalecer más y consolidar la
coordinación entre los ministerios encargados de salud y del
medio ambiente. Además, el construir puentes entre los sectores
de salud y el medio ambiente así como de éstos con otros
sectores de gobierno es una parte vital de la ayuda para asegurar
que la salud y el bienestar se vean crecientemente reconocidos y traducidos
sistemáticamente en políticas y programas nacionales.
Estamos comprometidos a mejorar las comunicaciones, avanzar en la
colaboración, y poner en ejecución medidas internas
comunes en salud humana y medio ambiente, construyendo sobre la base
de los planes de acción y las estrategias ya establecidos o
por aprobarse. Estos esfuerzos pueden contribuir a nuestro objetivo
común de promover el desarrollo sostenible en la región.
Reconocemos el progreso significativo en el mejoramiento de la salud
humana y el medio ambiente en la región desde la aprobación
de la Carta Panamericana y el Plan Regional de Acción. Con
una mejor comprensión de las oportunidades y desafíos,
subrayamos el valor, la importancia y la necesidad de que los sectores
de la salud y del medio ambiente trabajen más de cerca en la
definición de los problemas, la identificación de las
soluciones y en la instrumentación de iniciativas conjuntas
con la participación del sector público y el sector
privado así como de la sociedad civil. En este sentido, instamos
a la OEA, la OPS, el PNUMA, el BID y otras organizaciones pertinentes
a que continúen tomando medidas para integrar oficialmente
los asuntos de salud y medio ambiente en sus respectivos programas
de trabajo y refuercen la cooperación interinstitucional de
modo que sea parte de su modus operandi.
Estamos de acuerdo en la necesidad de considerar un proceso de seguimiento
que ayude a cada país a promover, a nivel nacional y regional,
nuestro trabajo en la prevención y mitigación de las
amenazas ambientales a la salud humana. Con este espíritu,
acordamos reunirnos regularmente antes de la Cumbre de las Américas
para fijar direcciones y evaluar el progreso. A este respecto, acordamos
la formación de un Grupo de Tarea compuesto por países
de las diversas regiones de las Américas, para que propongan
un proceso de seguimiento que no duplique los esfuerzos de las organizaciones
internacionales y regionales existentes. También acordamos
que este grupo de tarea aproveche los foros existentes – tales
como los Consejos Ministeriales de la OPS, las Oficinas Regionales
del PNUMA, así como otras organizaciones internacionales, regionales
y subregionales pertinentes – a objeto de mantener el impulso
en la realización de nuestros objetivos. Además, notamos
el papel fundamental de la OEA y el BID en este asunto vital e instamos
a que continúen participando en estos esfuerzos, y continúen
también dando su apoyo a las estrategias y programas que los
países miembros tienen en relación al desarrollo sostenible
en el hemisferio.
Temas de preocupación común
y metas compartidas
Si bien reconocemos la existencia de diferencias entre nuestros países,
también nos damos cuenta de que tenemos muchas preocupaciones
comunes en cuanto a las amenazas para el medio ambiente y la salud
humana y reconocemos que estas preocupaciones pueden ser abordadas
de manera más eficaz cuando definimos y perseguimos metas comunes.
En el espíritu de proteger nuestros ecosistemas como proveedores
de servicios para el desarrollo, acordamos que las siguientes áreas
de prioridad exigen una acción concertada en toda la región
a fin de proteger la salud y el medio ambiente:
| a) |
Manejo integral de los recursos hídricos,
incluida la contaminación del agua y saneamiento básico; |
Como metas iniciales, acordamos considerar trabajar por:
| a) |
Avanzar hacia las metas para 2015
y 2025 de la Visión 21 del Consejo de Colaboración
del Abastecimiento de Agua Potable y el Saneamiento Ambiental
hacia la cobertura y la higiene universal; y adoptar las metas
de la Cumbre del Milenio relacionadas con el agua y desarrollar
y emplear tecnologías prácticas relacionadas con
el agua y el saneamiento. |
| b) |
Prevenir y reducir la contaminación del
agua de fuentes urbanas, industriales y agrícolas a través
del manejo integral de los recursos hídricos y mediante
esfuerzos por cumplir con los compromisos alcanzados en la Declaración
de Montreal de 2001 sobre el Programa de Acción Mundial
para la Protección del Medio Marino frente a las Actividades
Realizadas en Tierra (PAM). |
| c) |
Realizar una evaluación económica
y técnica de los sistemas de alcantarillado y depuración
de las aguas en la región, que incluya un análisis
comparativo de las mejores y financieramente más accesibles
prácticas en la aplicación de instrumentos (económicos,
legales, de políticas) y la valoración de los
beneficios para la salud con el objeto de promover pleno acceso
a servicios e internalizar progresivamente los costos en una
forma justa y equitativa. |
| d) |
Investigar y emplear las mejores prácticas
para mejorar la eliminación de desechos sólidos
(incluyendo los desechos biomédicos). |
| e) |
Cumplir con nuestro compromiso de eliminar gradualmente
el plomo en la gasolina e impulsar este trabajo mediante la
elaboración de estrategias nacionales para la eliminación
gradual del plomo de otras fuentes. |
| f) |
Elaborar planes de acción nacionales para
reducir las emisiones atmosféricas provenientes del transporte
incluyendo medidas destinadas a disminuir el azufre en la gasolina
y el diésel. |
| g) |
Elaborar estrategias para mejorar la calidad
del aire en los espacios cerrados de los hogares, los lugares
de trabajo y en las instalaciones públicas. |
| h) |
Poner en vigor el Convenio de Estocolmo, centrando
la atención sobre el desarrollo de inventarios de COP
y en particular reducir la dependencia del DDT y buscar alternativas
a éste. |
| i) |
Crear registros de emisiones y transferencias
de contaminantes, como una herramienta para manejar la exposición
a las liberaciones de productos químicos. |
| j) |
Elaborar planes de prevención, preparación
y respuesta en los casos de emergencias y desastres a fin de
reducir la vulnerabilidad de las poblaciones. |
| k) |
Emprender iniciativas de investigación
científica destinadas a mejorar nuestra comprensión
de los efectos sobre la salud y el medio ambiente de la variabilidad
del clima, incluyendo las enfermedades transmitidas por vectores,
y del cambio climático. |
| l) |
Intensificar los esfuerzos del PNUMA, PNUD, OPS,
CEPAL, en la formulación de una propuesta regional sobre
la ética del desarrollo sostenible que se deberá
presentar a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible.
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Desarrollando y
compartiendo nuestras capacidades para responder a las amenazas para
la salud humana y el medio ambiente
Reconocemos que el conocimiento científico y el saber tradicional
pertinente son el fundamento de una acción eficaz para enfrentar
las amenazas a la salud humana y el medio ambiente. Una de las más
altas prioridades de nuestra agenda es el compromiso de ampliar y
mejorar nuestra comprensión respecto a los vínculos
entre la salud y el medio ambiente; así como mejorar la disponibilidad,
la comprensión y el uso de la información a escala regional,
nacional y comunitaria, incluido el conocimiento tradicional y local
pertinente. Con el fin de promover el desarrollo de esta capacidad
en la región:
| a) |
Acordamos mejorar nuestra vigilancia
y seguimiento de la salud de las poblaciones y de los ecosistemas.
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| b) |
Acordamos apoyar la elaboración, por medio
de la formación de capacidad, de evaluaciones integradas
de la salud y el medio ambiente de la región, basándonos
en el conocimiento existente y reconociendo que la capacidad
de realizar evaluaciones científicas es clave para la
adopción de decisiones y la creación de consensos
en torno a acciones regionales y nacionales. |
| c) |
Acordamos desarrollar más, armonizar,
cuando sea apropiado, emplear indicadores para informar a los
encargados de adoptar decisiones relativas a la gestión
del medio ambiente y la salud, así como en materia de
política pública nacional, tanto dentro de cada
país como a nivel del hemisferio, sobre el estado de
cosas actual y el progreso alcanzado. A manera de primer paso,
trabajaríamos juntos con la finalidad de elaborar un
conjunto de indicadores relativos a la salud de los niños
y sobre el medio ambiente y la calidad del agua. |
| d) |
Acordamos ampliar los intercambios y la difusión
del conocimiento mediante todos los mecanismos posibles incluyendo
conferencias y otros foros. |
| e) |
Acordamos examinar la capacidad de nuestras instituciones
pannacionales a fin de determinar sus habilidades para asesorar
a las naciones y examinar las capacidades de países individuales
para acceder, comprender y emplear el conocimiento con el fin
de abordar los problemas comunes y singulares que existen en
cada país y en la región en su conjunto.
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| f) |
Acordamos explorar y recomendar medios para mejorar
las maneras de compartir e intercambiar información para
la acción y sobre las mejores prácticas, con énfasis
en la tecnología de la información y de las comunicaciones.
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| g) |
Acordamos cooperar en programas de capacitación
y desarrollo en la región en su conjunto porque para
la investigación, el análisis y las actividades
de difusión necesarias es fundamental contar con recursos
humanos capacitados. |
| h) |
Estamos de acuerdo en que uno de los mecanismos
más eficaces para avanzar en las metas de mejorar tanto
la salud como el medio ambiente es que la población comprenda
los vínculos existentes y las medidas necesarias. Por
lo tanto, acordamos mantener programas de educación pública
y concientización del público, particularmente
en lo que tiene que ver con alentar el cumplimiento y aplicación
de las leyes y reglamentos.
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Mensajes para la Cumbre Mundial Sobre
Desarrollo Sostenible
Renovamos nuestra determinación de cumplir los compromisos
aprobados en la CNUMAD, la Declaración de Río y el Programa
21, en particular del Capítulo 6, “Protección
y fomento de la salud humana”.
Subrayamos la necesidad de establecer un diálogo que conduzca
a la creación de una ética del desarrollo sostenible.
Reconocemos, como ministros de salud y de medio ambiente, la relación
entre pobreza, calidad ambiental y salud humana. Reconocemos el importante
proceso de preparación que está realizándose
actualmente con antelación a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible (CMDS) que se celebrará en Johanesburgo, Sudáfrica
en agosto y septiembre de 2002. Subrayamos la importancia de las inversiones
en salud como un componente clave para lograr el desarrollo sostenible
en cada país, en el hemisferio y el mundo.
Reconocemos que el manejo integral de los recursos hídricos
es un asunto de especial importancia en la relación entre salud
y medio ambiente y subrayamos la importancia de establecer los mecanismos
económicos y financieros para mejorar nuestra capacidad de
asegurar la cantidad, suministro y calidad de los recursos hídricos.
| a) |
a los líderes de la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Sostenible a que reconozcan de manera
explícita la necesidad de hacer que la integración
de medidas prácticas y planteamientos a la salud humana
y el medio ambiente sean un foco de atención del desarrollo
gracias a la construcción de puentes más fuertes
entre los ministerios encargados de salud y de medio ambiente
nacionales y de éstos con otros ministerios. Esto puede
lograrse mediante una mejora de las comunicaciones, una colaboración
fortalecida y la elaboración de agendas compartidas;
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| b) |
más específicamente, a los líderes
en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible a que le den
una alta prioridad a la protección de las poblaciones
vulnerables, especialmente de los niños, por cuanto ellos
representan nuestro futuro; |
| c) |
a las instituciones de cooperación técnica
y financiera a movilizar especialistas y recursos para apoyar
la elaboración e implementación de programas y
políticas dirigidas a las poblaciones vulnerables.
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Anhelamos comunicar los resultados de nuestros esfuerzos. Instamos
a los líderes presentes en la Conferencia Mundial sobre Desarrollo
Sostenible a conseguir que la formación de capacidad, el intercambio
de información y mejores prácticas se convierta en una
prioridad. Recordamos y apoyamos la reafirmación de los siguientes
principios y compromisos hechos en la Plataforma de Acción
de Río de Janeiro hacia Johannesburgo, del 23-24 de octubre
de 2001(*).
Mensajes
finales
Ponemos énfasis sobre el importante papel de la sociedad civil
y de otros interesados en la conformación de las acciones nacionales
y regionales para prevenir y mitigar las amenazas para la salud humana
y el medio ambiente. Nos comprometemos a asegurar que la sociedad
civil y otros interesados estén apropiadamente involucrados
en el desarrollo e implementación de las estrategias nacionales.
Reconocemos la importancia de los esfuerzos internacionales actuales
para movilizar y administrar mejor los recursos financieros para promover
el desarrollo sostenible. Instamos a los líderes a que participen
en la Conferencia Internacional de las NU sobre Financiamiento para
el Desarrollo (FpD) que debe de celebrarse en Monterrey, México,
del 18 al 22 de marzo de 2002, a que se pongan de acuerdo sobre un
camino para avanzar en el financiamiento de un desarrollo que sea
sostenible y cumpla con las metas pertinentes de salud y medio ambiente
del Programa 21 y hagan hincapié sobre el financiamiento del
manejo integral de los recursos hídricos.
Esta Reunión de Ministros de Salud y de Medio Ambiente de las
Américas nos ha brindado la oportunidad de establecer una agenda
hemisférica que refleja nuestras preocupaciones comunes. Estamos
dispuestos a impulsar acciones de esta agenda que nos permitan, en
un marco de integración estratégica regional, contribuir
al mejoramiento de la calidad de vida de nuestros pueblos en el camino
hacia el desarrollo sostenible de toda la región.
(*) Estados
Unidos no participó en la negociación de la Plataforma
de acción de Rio camino de Johanesburgo. No siendo participante
en la Plataforma de Río, Estados Unidos no puede reafirmar
todos los principios y compromisos contenidos en ella.
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