Cuadragésima Segunda Cátedra

Cuadragésima Segunda Cátedra - 5 de octubre, 2010

‚ÄúDecidiendo Nuestros Destinos‚ÄĚ

Oradora: Angeles Mastretta

Angeles Mastretta:

Embajador, de veras, Muchas gracias. A todos ustedes muchas gracias por estar aquí, por haber traído sus ojos y sus cabezas, su imaginación, su memoria.

Y al Embajador … por recordarme, cómo uno va decidiendo su destino por azar. Mentira que uno decide, Embajador. Hay cientos de agujas que van decidiendo por nosotros. Elegir siempre es abandonar y muchas veces elegimos porque no queda más remedio, muchas veces elegimos con toda claridad. Eso no solamente las mujeres sino los hombres. Pero con más certeza las mujeres porque todavía nos tocó estar educadas en un mundo donde se suponía que alguien iba decidir por nosotras.

Entonces, empezó siendo muy difícil saber a dónde iba yo. Esta clarísimo que fui primero a hacer periodismo y después, bueno, fui a estudiar sociología, estudiando sociología me quedó claro que nunca iba estar yo aquí entre ustedes así que más vale que me imaginara las cosas.

Fui estudiar periodismo y entonces, ah√≠ mi pap√° me hab√≠a hecho el nefasto a favor de morirse, entonces ten√≠a que trabajar y hac√≠a yo muchas trampas. Entregaba las tareas de reportaje y entrevistas ‚Ķ las inventaba. Hasta que tuve un maestro de literatura que era escritor. Entonces me dijo, ‚ÄúEsto lo inventaste! Esto no lo reporteaste!‚ÄĚ. Hab√≠a yo ido entrevistar un gobernador. Dos cosas le entregu√©: una vez entrevistando a un gobernador describ√≠ su oficina. Era un gobernador inaccesible! Pero de todas maneras, yo ‚Ķ y despu√©s, escrib√≠ un choque del que todos mis compa√Īeros hab√≠an descrito los coches, los choques de sus casas, su esquina. Yo cont√© de uno en la carretera donde se mor√≠a gente, hasta unos borregos se murieron! Entonces √©l se dio cuenta y me dijo -¬Ņpor qu√© no estudia literatura? Yo le dije que era imposible. Yo no pod√≠a estudiar nada m√°s que esto.

Y entonces ped√≠ la beca en Centro Mexicano de Escritores, por recomendaci√≥n suya y me la dieron porque yo era fantasiosa y cont√© una novela que nunca pude escribir. Es verdad que mis profesores eran Juan Rulfo y Salvador Elizondo . Juan Rulfo que era absolutamente accesible y cari√Īoso dec√≠a siempre: ‚Äúa mi me encant√≥ lo que escribi√≥ Mar√≠a de los √Āngeles‚ÄĚ. Nunca dec√≠a por qu√© y ten√≠a raz√≥n. Y Salvador Elizondo siempre dec√≠a ‚Äúeso ya lo hizo Joyce mejor‚ÄĚ.

 Entonces yo pas√© diez a√Īos m√°s no escribiendo un libro. Me dediqu√© entonces hacer periodismo y a tener la certeza de que esto de hacer literatura era muy dif√≠cil y yo no lo iba hacer nunca.
Hasta que una noche en la casa justo de Alejandra Moreno Toscano, la hermana de Carmen con quien me dio mucho gusto encontrarme ahora, yo le platiqu√© a Sergio Pitol esta novela y √©l le dijo a mi conyugue de esas √©pocas, ‚Äúoye, ¬°qu√© novela escribi√≥ √Āngeles!‚ÄĚ

Entonces, √©l me dijo, ‚Äúoye, ¬°qu√© barbaridad!, est√° bien que tengamos secretos, pero ¬Ņescribiste una novela?‚ÄĚ
- ‚ÄúNo, pero la voy a escribir.‚ÄĚ
-‚ÄúEs que me dijo Sergio Pitol que escribiste muy bien. Me dijo que es una novela buen√≠sima.‚ÄĚ
-‚ÄúNo, no la he escrito, pero, yo creo que va siendo momento de escribirla‚ÄĚ.

Y en efecto, encontr√© un editor que me pag√≥ por dedicarme escribirla. Pero, eso fue ya en la segunda etapa. Primero me pag√≥ un adelanto que yo guard√© en una azucarera. Y cuando me di cuenta de que no iba a escribir nunca la novela, √©l me dijo, ‚Äúadem√°s no has cobrado‚ÄĚ, en esas √©pocas 15 mil pesos que era como mil d√≥lares.

 

Intervención Completa