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MENSAJE DEL SECRETARIO DE ASUNTOS POLITICOS
El Hemisferio Occidental es hoy, casi sin excepciones, una comunidad de democracias. Considerando la tormentosa historia política de buena parte de nuestra región, es este un logro extraordinario. La preservación de los avances democráticos de la última generación, así como su expansión y profundización, constituyen un pilar central del quehacer de la Organización de los Estados Americanos (OEA), particularmente a partir de la aprobación, el 11 de septiembre de 2001, en la ciudad de Lima, Perú, de la Carta Democrática Interamericana. La Carta es más que una declaración de buenos deseos. Es, antes bien, un conjunto de mandatos adoptados soberanamente por 34 países para hacer avanzar una agenda democrática amplia echando mano a los recursos que ofrece el ámbito multilateral.
Fiel a esos mandatos, la Secretaría de Asuntos Políticos de la OEA busca ser un instrumento que ayude a consolidar los logros alcanzados en las Américas en la adopción de características básicas de la democracia, principalmente la celebración de elecciones libres y justas y el control civil de las instituciones gubernamentales. Para ello es preciso prestar atención a vulnerabilidades políticas con profundas raíces en la región –como la corrupción o la exclusión política de determinados grupos sociales—como también a nuevas y más sofisticadas amenazas a la democracia como lo son el extendido desencanto con la política, la erosión de los frenos y contrapesos, la aparición de contextos políticos incompatibles con una competencia electoral justa y la erosión de legitimidad derivada del mal desempeño de las instituciones gubernamentales. Las asignaturas pendientes en la ruta de la profundización democrática de las Américas son casi tan grandes como los logros acumulados.
La Secretaría de Asuntos Políticos aspira a ser, así, un instrumento que asista a los Estados miembros de la OEA en la ardua e inagotable tarea de mejorar la calidad de su gobernabilidad democrática. Como la organización política hemisférica por excelencia, dotada de una experiencia multilateral sin paralelo en el mundo, la OEA ostenta un lugar privilegiado para influir los debates y apoyar los procesos de formulación de políticas públicas en áreas vitales para el desempeño democrático. Estas incluyen el mejoramiento de la calidad de la competencia electoral, la adopción de reformas políticas, el fortalecimiento de las instituciones representativas, la promoción del gobierno electrónico, la universalización del derecho a la identidad civil, el fomento de mecanismos de resolución de conflictos y la diseminación de buenas prácticas de gestión pública. En algunas de ellas la Secretaría ya es un punto de referencia ineludible en las Américas y aspira a seguirlo siendo.
El éxito futuro de la Secretaría de Asuntos Políticos de la OEA al acometer esta agenda dependerá, ante todo, de la fidelidad de nuestro trabajo a los mandatos de la Carta Democrática Interamericana como expresión de la voluntad irreversible de los pueblos del hemisferio de vivir en democracia. Dependerá, asimismo, de nuestra capacidad de trabajar armoniosamente con los Estados miembros para responder a sus necesidades de cooperación y de nuestra voluntad de aunar de esfuerzos con muchos otros gobiernos, instituciones públicas y privadas comprometidas con la promoción de la democracia.
Construir una Secretaría cada vez más clara en su vocación democrática, pero también más ágil, más proactiva, más conectada al mundo y más orientada al servicio de los Estados miembros de la OEA, es el mejor homenaje que nuestro equipo de trabajo puede hacer al invaluable legado democrático que ha sido encomendado a la actual generación de americanos y americanas.
Contribuir al fortalecimiento de los procesos políticos de los Estados miembros, en particular al sostenimiento de la democracia como la mejor opción para garantizar la paz, la seguridad y el desarrollo. La SAP concentra sus acciones en fortalecer el papel de la Organización como eje central del Sistema Interamericano en el campo político y en contribuir activamente al sostenimiento democrático en los Estados miembros.
En cumplimiento de sus objetivos, la Secretaría desempeña funciones encaminadas a ampliar la legitimidad institucional en los procesos políticos y a fortalecer los mecanismos que conlleven al sostenimiento de los mismos.
La Secretaría esta compuesta por la Oficina Ejecutiva del Secretario de Asuntos Políticos y por las siguientes dependencias: