Lucha contra la Trata de Personas en las Américas

Los Protocolos de Palermo definen a la trata como “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”.

Los Protocolos de Palermo definen a la trata como “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación”.


En febrero de 2008, un joven de 16 años fue secuestrado en un país al que había viajado en busca de su sueño de ser actor. Le llamaremos “Marco” para proteger su verdadera identidad. Era estudiante de modelaje y había visto un anuncio en su país de origen para el puesto de actor; lo solicitó, fue entrevistado y le arreglaron sus documentos de migración. No era el único, sino que un grupo de 12 o 13 jóvenes había recibido oportunidades similares.

Viajaron en grupo, y alcanzaron su destino sanos y salvos. Pero no los llevaron a un set de película sino a una casa en donde sus secuestradores los drogaron y abusaron de ellos sexualmente. Era una trampa y la organización criminal que los había llevado hasta ahí seguía las reglas de un guión que se ha vuelto demasiado común. Todavía nos deben el dinero que gastamos en traerlos, más les vale que si quieren ver a sus familias algún día hagan todo lo que les digamos”.

Por cuatro meses, Marco fue obligado a prostituirse. El dinero que ganaba se lo quedaban sus secuestradores, quienes alegaban que aún les debía miles de dólares. Su situación parecía sin fin hasta que un día, después de un altercado con uno de los miembros del grupo criminal, Marco se las ingenió para escaparse y buscar ayuda en una iglesia cercana. Cuando contó su historia, fue llevado a un refugio y centro de apoyo para víctimas de trata.

La historia de Marco es extraordinaria por el hecho de que es un hombre, pero los casos de mujeres, niños y niñas explotados sexualmente en todas partes del mundo son ahora demasiado comunes. De hecho cuando Marco llegó al refugio, una joven de su edad, “Carla”, acababa de escapar de una experiencia penosa mucho más larga, un encarcelamiento de dos años en el que también fue forzada a prostituirse.

Carla y Marco son sobrevivientes; sus historias no son tragedias. Las víctimas de trata son de diversa edad y origen nacional; muchas de ellas desgraciadamente permanecen invisibles a las autoridades y más allá de su alcance. Pero los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil desempeñan hoy roles importantes en su búsqueda, en procesar a los culpables e incluso darles a los sobrevivientes las herramientas que necesitan para volver a construir sus vidas. En algunas ocasiones lo están logrando.

La Organización de los Estados Americanos colabora con otros organismos internacionales, gobiernos y con la sociedad civil en sus Estados Miembros para alcanzar estas metas y prevenir futuros crímenes. A través de su Departamento de Seguridad Pública en la Secretaría de Seguridad Multidimensional y de la Comisión de Seguridad Hemisférica de su Consejo Permanente, la OEA ofrece asistencia técnica, entrenamiento y capacitación, e intercambio de información y recursos para contribuir en la prevención, el combate y la erradicación de este tipo de crimen organizado.

¿Qué es la trata de personas?

La trata de personas se manifiesta en varias formas y se encuentra presente en la explotación laboral, la explotación sexual comercial, el matrimonio forzado, el turismo sexual, la mendicidad y el servicio domestico, entre otras.

La trata de personas se manifiesta en varias formas y se encuentra presente en la explotación laboral, la explotación sexual comercial, el matrimonio forzado, el turismo sexual, la mendicidad y el servicio domestico, entre otras.


Tal vez lo más sorprendente de la situación de Marco o Carla es la abrumadora sensación de que todos los aspectos de una vida le han sido robados y se encuentran fuera del control del protagonista. En efecto, muchas víctimas de trata no sólo son explotadas sino retenidas contra su propia voluntad. Se les amenaza que si intentaran escapar ellos o sus familiares serían lastimados o asesinados. Se les remunera tan poco por su trabajo que poca esperanza tienen de pagar sus supuestas deudas con sus secuestradores y así conseguir la libertad.

Por eso es que la trata de personas es considerada una forma moderna de esclavitud. En 2000, la Organización de las Naciones Unidas adoptó el “Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños", en Palermo, Italia, parte de su Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional. El documento se conoce como uno de los “Protocolos de Palermo” o “Protocolo de Trata” y fue el primer instrumento global jurídicamente vinculante y que ofrece una definición universal del problema de la trata de personas.

El Protocolo fue creado para ayudar en la prevención, procesamiento y erradicación del crimen de trata de personas facilitando la cooperación internacional adecuada, y además para proteger y asistir a sus víctimas. La definición que contiene del crimen de trata toca sobre la variedad de formas en que las víctimas son explotadas.

Hoy en día, el Protocolo, que entró en vigor en 2003, tiene 147 signatarios y 159 partes y ha contribuido a la creación de leyes nacionales y regionales para el procesamiento del crimen de trata, al intercambio de información entre gobiernos y a un enfoque más unificado sobre la prevención y erradicación de este crimen.

Es importante diferenciar la trata de personas del tráfico de personas, que se refiere al transporte transfronterizo de un individuo en violación de las leyes de un país pero en general con el consentimiento de la persona a quien se transporta. Mientras que las “víctimas” o “sobrevivientes” del crimen de trata en general han sido sometidos a la coerción o al engaño, el tráfico de personas es usualmente el resultado de un contrato voluntario entre un traficante y un consumidor que se realiza con el consentimiento y el pleno conocimiento de éste último. La relación entre ambos termina en el destino final, un lugar en donde por lo general el migrante busca mejores condiciones de vida, ya sean económicas, políticas o de otro tipo. Finalmente, se puede decir que mientras que en el caso del tráfico de personas la fuente principal de ganancias es el pago del consumidor, en la trata las ganancias se derivan principalmente de la explotación prolongada de las víctimas.

Es igualmente importante destacar el caso de los niños y niñas que son víctimas de trata. Según el Protocolo de la ONU que se citó anteriormente, cualquier persona menor de 18 años sometida a la explotación será considerada víctima de trata, hayan sido empleadas o no cualquiera de las medidas en su definición de trata.

Cómo la OEA combate la trata de personas

Los esfuerzos de la OEA por combatir a la trata de personas se concentran en tres áreas, las tres Ps: Prevención, Procesamiento de criminales y Protección de victimas. A través de la colaboración con organizaciones no gubernamentales y con gobiernos en sus Estados Miembros, la Organización ofrece capacitación, intercambio de información y otras maneras de asistir a las agencias de policía, oficiales de inmigración, jueces, legisladores y demás en la creación de leyes para combatir la trata de personas, la promoción de iniciativas de gobierno para identificar los casos existentes, el procesamiento de criminales y la protección de sus victimas.

En 2003, la Asamblea General de la OEA aprobó la resolución 1948, “Combate al delito de la trata de personas, especialmente mujeres, adolescentes, niñas y niños”, un importante paso a nivel interamericano en la prevención y combate de este crimen. Entre otras cosas, el texto de la Resolución instruye a la Secretaria General de la OEA a facilitar el intercambio de información y asistir a los Estados Miembros de la Organización en la prevención y combate de esta amenaza.

Hoy en día, la OEA ofrece capacitación y asistencia a oficiales de policía en los países de la región para prevenir y enfrentar la trata de personas, enfatizando siempre que es una forma moderna de la esclavitud y una violación a los derechos humanos de la persona, que frecuentemente impone la explotación sexual comercial, el trabajo forzoso y la servidumbre involuntaria. Por ejemplo, la OEA, a través de su Departamento de Seguridad Pública actualmente implementa en 13 países caribeños de habla inglesa el programa titulado “Fortalecimiento de la Capacidad de las fuerzas de orden público, jueces y fiscales en el Caribe para identificar y combatir la trata de personas, especialmente mujeres y niños”, un seminario de capacitación de dos días liderado por expertos de la OEA en contra de la trata de personas. Entre otras áreas, el programa se concentra en la distinción entre la trata y el contrabando; la gestión de la escena del crimen; la identificación de las víctimas, asistencia y protección; los procedimientos operativos estándar para el control de la inmigración; la comprensión de la perspectiva de género como parte del marco de derechos humanos; y cómo la trata de personas afecta a hombres, mujeres, niños y niñas de diferentes maneras. Además, la OEA ofrece un curso de capacitación a las fuerzas de paz de Naciones Unidas en cinco de los centros de capacitación de dichas fuerzas en las Américas, así como a oficiales de consulado y diplomáticos en países del continente antes de ser asignados a misiones en el extranjero.

Más recientemente, en 2010, la Asamblea General de la OEA resolvió hacer suyo el Plan de Trabajo contra la Trata de Personas en el Hemisferio Occidental, adoptado por la Comisión de Seguridad Hemisférica, y exhortó a los Estados Miembros a tomar las medidas detalladas en el Plan. También invitó a otros sectores de la sociedad a respaldar dichas actividades.

El Plan de Trabajo es un marco de referencia para orientar las acciones de los Estados Miembros y de la Secretaría General de la OEA en las áreas de prevención, procesamiento y protección de victimas de trata durante 2010-2012. Recomienda posibles actividades que los Estados Miembros puedan implementar, como evaluar la disponibilidad de legislación, políticas y/o programas para la protección de derechos humanos, la reducción de la pobreza y la prevención de la violencia contra la mujer y los niños y niñas; identificar grupos vulnerables de trata de personas y desarrollar medidas de protección, entre otros.

El Plan de Trabajo emite mandatos a la Secretaría General de la OEA, entre otros: elaborar materiales para aumentar la conciencia y capacitar a fuerzas de seguridad, funcionarios encargados del cumplimiento de la ley, autoridades de migración, fiscales y jueces de la región; identificar oportunidades para incorporar la temática de la trata de personas y módulos de capacitación a la currícula de las academias de policía; tomar medidas con miras a la capacitación en materia de trata de personas de los operadores del sistema de justicia; y presentar a los Estados Miembros una propuesta para establecer redes nacionales, subregionales y regionales de intercambio de información sobre programas de capacitación y sensibilización.

Un nuevo futuro

No cabe duda de que la trata de personas es un problema grave de proporciones globales que presenta diversos retos. Sin embargo, las estrategias implementadas por la OEA y sus aliados han tenido éxito en las vidas de muchos sobrevivientes. No es solamente una cuestión de semántica afirmar que a través del trabajo de colaboración entre gobiernos locales, regionales y nacionales, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones internacionales como la OEA, algunas “víctimas” se han convertido en “sobrevivientes” y hoy en día han encontrado la manera de reconstruir sus vidas.

Hoy en día, “Carla” y “Marco” están haciendo justamente eso. Durante su estadía en un albergue para víctimas de trata de personas recibieron protección, asesoramiento y apoyo educativo. En unos cuantos años, Marco logró alcanzar el puesto de gerente en un restaurante de comida rápida. Por su parte, Carla, quien fue forzada a prostituirse a la edad de 14 años, actualmente asiste a clases en una universidad local comunitaria al mismo tiempo que educa a sus dos hijos al lado de su esposo. Tal vez más importante sea el hecho de que finalmente se encuentre fuera de peligro y algún día pueda ayudar a personas vulnerables como ella lo fue alguna vez. Se encuentra cursando estudios para ser trabajadora social.