Este año, la OEA conmemora un hito histórico: el Décimo Aniversario de la Carta Democrática Interamericana.
En la Declaración de Québec (abril de 2001), los Presidentes y Primeros Ministros de la Región, reunidos durante la III Cumbre de las Américas, reafirmaron su compromiso compartido con la democracia, e instruyeron a sus Ministros de Relaciones Exteriores para que prepararan una Carta Democrática Interamericana con el fin de reforzar los instrumentos de la OEA que ya existÃan en materia de defensa de la democracia representativa. Los instrumentos que existÃan en ese momento eran: la Carta de la OEA (1948); el Protocolo de Cartagena (1985); la resolución de la Asamblea General AG/RES. 1080 (XXI-O/91) adoptada en Santiago, Chile, en 1991; y el Protocolo de Washington (1997).
Es la afirmación que la democracia es y debe ser la forma de gobierno compartida por los pueblos de las Américas y que ella constituye un compromiso colectivo de mantener y fortalecer el sistema democrático en la región. El artÃculo 1 establece claramente que "Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla".
El propósito principal de ese instrumento interamericano es fortalecer y preservar a las instituciones democráticas de las naciones de las Américas. La Carta define los elementos esenciales de la democracia y su relación al desarrollo integral y al combate a la pobreza; también establece cómo deberÃa ser defendida cuando está bajo amenaza. Además, promueve una cultura democrática, asà como las misiones de observación electoral.
La Carta define un conjunto de valores y derechos esenciales, entre los cuales se encuentran:
La Carta Democrática Interamericana fue aprobada por los Estados Miembros de la OEA durante una Sesión Extraordinaria de la Asamblea General que se llevó a cabo el 11 de septiembre de 2001 en Lima, Perú.