Discursos

JOSÉ MIGUEL INSULZA, SECRETARIO GENERAL DE LA ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS
INAUGURACIÓN IV FORO DE LA DEMOCRACIA LATINOAMERICANA

9 de octubre de 2013 - México DF


Lo que podemos constatar en el Foro de la Democracia Latinoamericana es que cada año se adhieren más gente y participantes a este evento. La verdad es que las personas presentes no habrían cabido en ninguno de los lugares en que lo hicimos con anterioridad. Le agradezco al Colegio de México que haya agrandado el escenario y la venida porque creo que la cantidad de público que tenemos así lo merece.

Todos los años cuando celebramos este proyecto conjunto y al cual se adhieren cada vez más instituciones, partió de un constato diciendo de que existe un desarrollo inusitado de la democracia en las Américas. Eso ha sido una realidad indudable. Durante el transcurso de este foro vamos a discutir todas las limitaciones y debilidades de nuestra democracia pero la verdad es que nunca habíamos tenido un periodo como este en la región.

No solamente porque tenemos sistemas electorales plenamente válidos, que por lo demás, realizan elecciones que son limpias, transparentes, concurridas y los resultados son reconocidos. Muchas veces sucede algo que antes no pasaba en nuestra región de que el gobierno que se elige es de un color distinto del gobierno que se va. Por lo tanto, tenemos mucha más estabilidad democrática, lo recordábamos esta mañana, por lo menos durante mi gestión en la OEA solamente dos gobiernos no han terminado su mandato; uno por el golpe de Estado en Honduras y otro en Paraguay por la destitución del presidente mientras que antes era un gobierno al año más o menos que terminaban prematuramente su mandato.

Yo creo también que ha habido un progreso en materia de derechos humanos y desde luego todavía tenemos muchas dificultades. Creo que la condición de la mujer todavía es muy insuficiente y sigue siendo una de nuestras prioridades. Hemos tenido una serie de progresos importantes en estos años, han sido unos años de un conjunto de logros democráticos que nos parece importantes señalar y destacar.

Ahora, la verdad es que a pesar de esto, de que las Américas es la otra región democrática del mundo, junto con Europa, y a pesar de que hemos tenido años de bonanza económica como se ha recordado varias veces esta mañana, tenemos ciertamente una situación que parece paradójica. xiste en las Américas una sensación de insatisfacción con la democracia y una exigencia creciente de muchos ciudadanos es, que se mejore sustantivamente no sólo el funcionamiento de la democracia, sino que también su rendimiento.Es decir, que esta democracia sea capaz de dar a cada ciudadano las condiciones de vida que se merece, lo que Dante Caputo, -a quien debía haber mencionado anteriormente por que es el padre de toda esta iniciativa- llama la democracia exigible.

Ahora, ¿esto por qué ocurre?, yo diría que la incertidumbre que tenemos hoy día sobre nuestras democracias ocurre primero por algo que creamos nosotros mismos. No hay nadie más responsable de esta situación que los gobiernos de las Américas quienes el 11 de septiembre de 2001 suscribieron la Carta Democrática Interamericana que en su artículo 1° declara a todos los ciudadanos de las Américas que tienen derecho a la democracia y que los gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla. Acto seguido, esa misma Carta Democrática, lejos de limitar la democracia a solamente un tema electoral, crea también -lo decía Dante Caputo esta mañana- un concepto muy amplio de ciudadanía, que abarca lo político, lo humano y lo social y plantea que para tener un gobierno democrático no solamente hay que ser elegido democráticamente, sino hay que gobernar democráticamente, con respeto a los derechos humanos, con respeto a la libertad de expresión, con una efectiva separación de poderes, con pluralismo político, con transparencia, sin discriminación y así sucesivamente.

Posteriormente dice que los ciudadanos tienen derecho al desarrollo, que la ciudadanía incluye una ciudadanía social que va de la mano con nuestro esfuerzo democrático y nuestro esfuerzo de desarrollo. Naturalmente, esto es una tarea en la cual si bien hemos avanzado, es todavía un desafío pendiente. Hay en América -seguramente- situaciones incompatibles con el concepto de una democracia, la existencia inaceptable de niveles de desigualdad, la existencia inaceptable de niveles de violencia que son incompatibles con una sociedad que no tiene guerras y que supuestamente no debiera tener conflictos entre sus ciudadanos. También subsiste una visible insatisfacción por el nivel de confrontación e ingobernabilidad que a veces se producen en nuestros países por obra y gracia del disenso político. Si la democracia exige algo es un consenso mínimo entre sus autoridades, exige que más allá de las confrontaciones que siempre hay en la política, haya un espacio en que los demócratas se pongan de acuerdo, sobre todo cuando se trata de realizar grandes cambios para sus sociedades.

Pienso que no hay aquí un gran rechazo a la política, la paradoja precisamente está en que mientras más avanza la democracia hay más adhesión a ella. Las encuestas muestran que más ciudadanos de las Américas responden más favorablemente a la pregunta que si creen que la democracia es la mejor forma de gobierno. Sin embargo, hay un rechazo, no a la política, sino a esta actitud auto referente, individualista y confrontacional que muchas veces nos afecta.

La política, dijo algún distinguido intelectual de este país, Camín, a quien cité ya hace muchos años por primera vez y de cuya frase me he apoderado como si fuera mía que dijo: “La política existe para resolver los problemas de los ciudadanos y no para creárselos”.

Y por esas razones nosotros asignamos tanta importancia al tema de los consensos del diálogo político, por eso le saludamos, señor Secretario, con entusiasmo.

El Pacto por México marca un camino que otros gobiernos de las Américas deberían seguir y por eso estamos aquí para dialogar, para discutir entre nosotros, para discrepar entre nosotros, pero para sacar conclusiones útiles.

“La idea política que no se puede poner en práctica no es útil”. Nosotros tenemos la obligación de dialogar sobre nuestras democracias de manera práctica para hacerlas cada día mejores.

Ese es el objeto y les agradecemos a todos su presencia el día de hoy.

Muchas gracias.