Discursos

JOSÉ MIGUEL INSULZA, SECRETARIO GENERAL DE LA ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS
MESA REDONDA – OBJETIVOS DEL MILENIO

8 de septiembre de 2010 - Washington, DC


Estoy de acuerdo que este tema de los Objetivos del Milenio tiene una importancia política en sí, en la medida de que permite también ordenar nuestras prioridades y nuestro trabajo social. Estamos a punto de publicar una Carta Social donde se ha planteado, por ejemplo, el tema de la necesidad de que vaya acompañado de un plan de acción. Creo que un plan de acción tendría que ir en torno a estos objetivos. La virtud que tuvieron los Objetivos del Milenio es que concretaron la política de las organizaciones internacionales para resolver estos problemas, sin perjuicio de que existen muchos otros.

Aquí se mencionó recién el tema de la criminalidad y de la violencia, que es un tema tremendo en América Latina y que afecta también el desarrollo y la pobreza, pero no estaba entre los Objetivos del Milenio. Estará en los próximos, pero lo importante es que estamos trabajando y obteniendo conclusiones sobre esto.

Las dos preocupaciones más grandes que hay son, primero, la brecha entre los países que van adelante, los que ya iban adelante desde antes -como dicen algunos- y los que se están quedando más atrás. Este es un tema que se ha mencionado poco, pero está explicitado en el informe. La política de los últimos años, lejos de producir un avance en este sentido, ha ensanchado la brecha. Haití es un caso extremo, pero hay otros países en los cuales los objetivos tampoco se van a cumplir y hoy en día son comparativamente más pobres que el resto de la región; más pobres incluso de lo que eran antes de comenzar los Objetivos del Milenio. Corremos el riesgo entonces de tener una América que, estando ya un poquito dividida en dos, ahora esté dividida en tres, con la distinción de estos países realmente pobres. Cuando se dice que América Latina es un continente fundamentalmente de recta media, lo que se señala es que en el promedio de las naciones no somos la región más pobre ni mucho menos, pero hay países muy pobres en América Latina; países que deberían ser objeto de un tratamiento especial, y esa preocupación francamente yo todavía no la veo.

En segundo lugar, me preocupa el objetivo menos cumplido de todos. No es un objetivo social sino que político, y me refiero a la alianza mundial contra la pobreza, que está más atrasada que cuando empezaron los Objetivos. Algunos han avanzado en todos ellos, otros un poco y otros han avanzado menos, pero hay uno en el cual no se ha avanzado nada, salvo la toma de conciencia de la que aquí se ha hablado. Está claro que la meta no se va a cumplir. Ahora, si se consiguiera mejorar el rendimiento, es decir, ir más cerca de la meta, lo más probable es que esa operación estaría destinada principalmente al África, que es la región que más lo necesita, y tal vez a Haití. Como región, tenemos un problema en ese sentido.

Tenemos el problema de que hay países que no están en condiciones de hacer un despegue como lo han hecho otros, y probablemente se vayan quedando irremediablemente atrás. Hay un tema que me preocupa al respecto –y sé que hay cifras sobre esto, pero no tienen por qué tenerlas en este informe- y que quisiera plantear. América Latina, y sobre todo algunos países hacia el sur, están creciendo a buen ritmo, pero a mí me preocupa, porque en una reunión que tuvimos hace poco, nuestro amigo Nicolás Eyzaguirre señaló su temor de que ese crecimiento nuevamente diera lugar a lo que él llamó una “conducta rentista”, es decir que sirva para gastar mucha plata y no invertir en nada. Vamos a crecer y probablemente la brecha va a disminuir un poco más, porque va a haber más servicios para los más pobres, pero la cuestión se plantea en lo que dice relación con la productividad, la aceleración y creación de empleos permanentes y, finalmente, con las tasas de inversión, que en nuestras economías siempre han sido una lacra; la baja tasa de inversión actual puede seguir estancada aunque haya más riqueza, porque finalmente algo se distribuye.

Creo que eso tiene que ver con lo que se ha dicho acá sobre la distribución del ingreso. Creo que es muy difícil –con nuestras actuales tasas de distribución del ingreso- que nosotros hagamos realidad lo que se ha dicho respecto de fomentar la solidaridad entre los países. Cuando en una sociedad el uno por ciento de los ciudadanos de más alto ingreso contribuye al producto geográfico bruto lo mismo que el 90 por ciento más bajo, las posibilidades de obtener grados de solidaridad relevantes son escasas. Por eso los temas fiscales y otros que se han hablado sobre distribución del ingreso son serios y graves; porque realmente los niveles de desigualdad a los que hemos llegado efectivamente lo son, y no sólo en la sociedad latinoamericana, aunque probablemente nosotros estamos más mal que a nivel mundial.

Por último, el informe es muy bienvenido, sobre todo porque marca un cambio en los muchos años que llevamos trabajando en esto. Finalmente la pobreza en el mundo ha disminuido en los últimos 30 años, y mucho. En América Latina no había disminuido en los 25 años anteriores, entonces que hoy tengamos tasas significativas y visibles de disminución de la pobreza me parece un logro fenomenal, porque esto se compara con las dos décadas y media previas, en las cuales no pasó casi nada en materia de reducción de la pobreza, donde los pobres de América Latina iban de 230 o 240 a 200, por ahí, mientras en el mundo entero disminuían a la mitad de lo que eran antes.

Lo más valioso que tienen los logros alcanzados no tiene que ver con la distribución o la cantidad de servicios que faltan, sino con la disminución de la pobreza, donde realmente parece que esta vez sí vamos por el buen camino. Ojalá podamos resolver algunos de los problemas que se han planteado; me preocupan mucho algunas alusiones que se han hecho -la hizo Arturo y de alguna manera también Cyntia- a los obstáculos y problemas institucionales en América Latina. Sin duda son obstáculos serios para alcanzar nuestras metas, pero también hemos construido una cantidad importante de cosas, porque todos estos programas mencionados finalmente son instituciones, son recursos que se han desarrollado.

Muchas gracias.