13 de enero de 2004 - Monterrey, Mexico
Muchísimas gracias, presidente, muy brevemente.
Una reflexión fundamental: es verdad que a lo largo de la historia se
han producido conflictos que han generado pérdida territorial en
muchos estados, pero la pérdida de acceso libre y soberano al
Océano Pacífico o al mar, en cualquier condición, tiene una
característica de daño mucho mayor y comprensible por todos
ustedes; apelo a las palabras de mi colega de Paraguay el día de
ayer a propósito de los problemas de los países mediterráneos.
No es, por lo tanto, lo mismo una cosa que la otra. Y Bolivia ha
perdido más de 400 kilómetros de costa y más de 120 mil kilómetros
cuadrados en esa contienda bélica.
Coincido en que tenemos que mirar al siglo XXI y mirar al siglo XXI
implica la solución definitiva de un tema en el que Bolivia hace una
reivindicación justa y que no pretende ser la reivindicación de lo que
fue el escenario total de ese problema, sino el acceso libre y
soberano al Océano Pacífico.
Coincido en que la solución de ese problema, de esa manera en
función de una demanda que no tiene otro objetivo que recuperar
una cualidad, que recuperar un acceso útil porque no hay ningún tipo
de ventaja que compare o que pueda ser equiparable a lo que se
perdió, pase por comprender también –como puede entenderse
perfectamente- el impacto que sobre el país, sobre la sociedad
boliviana a lo largo de su historia ha tenido esta mutilación.
Lo que yo estoy proponiendo es la apertura de un diálogo que tiene
como evidencia algo muy claro, que es un país que ha perdido una
cualidad esencial que tuvo en el pasado, que le significó una pérdida
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económica incalculable y un perjuicio incalculable que hoy todavía
tiene.
Y termino indicando que sin duda alguna la reanudación de
relaciones diplomáticas es un deseo que Bolivia tiene
vehementemente y que por supuesto se concretará en el momento
en que se haya resuelto definitivamente el problema.
Y la prueba de que el problema existe es que hoy lo estamos
discutiendo y que muchos de ustedes solidariamente han expresado
su apoyo a Bolivia para la solución definitiva de este problema. Y
quiero agradecer a los miembros de la Comunidad Internacional
Interamericana que nos han dado su apoyo, porque comprenden que
para Bolivia éste es un tema esencial.