Reportaje

Nivelando el terreno para todos
  • El Protocolo de San Salvador es una herramienta con la que cuentan los países para ofrecer más derechos a más ciudadanos.

  • Los derechos contenidos en el Protocolo se miden por medio de informes por cada país.

  • Los informes presentan una radiografía detallada de la situación actual de cada uno de los derechos.

  • La primera ronda incluyó los derechos a la seguridad social, la educación y la salud, en donde varios países ya muestran avances.

5 de mayo de 2016

América Latina no es la región más pobre del mundo, pero sí "la más desigual"; una realidad en la que muchos gobiernos, organizaciones y personas han enfocado su preocupación. Desde la perspectiva institucional, la OEA ha promovido el lema de “más derechos para más gente” no solo como una máxima, sino como una vía para lograr “nivelar el terreno para todos”.

Ese es precisamente el espíritu que mueve la labor de quienes trabajan hoy en transformar en realidad los compromisos adquiridos por los países en un documento que se conoce como el Protocolo de San Salvador. Se trata de una serie de deberes que 19 Estados del hemisferio han acordado lograr en materia de derechos económicos, sociales y culturales, más específicamente en los derechos a la seguridad social, la educación, la salud, la alimentación adecuada, el trabajo y los derechos sindicales, el medio ambiente sano y los beneficios a la cultura.

El Protocolo, aprobado en 1988 se ha convertido en la base para hacer seguimiento al progreso logrado en estos temas que inciden directamente en lograr una mayor equidad en la región. En el contexto de la OEA, fueron identificados una serie de indicadores que los países usan hoy como vara de medida. Gracias a un esquema creado por los propios países, hoy esos indicadores permiten no solo informar sobre los avances, sino recibir el apoyo y comentarios de parte de expertos para continuar avanzando en las áreas en las que aún quedan rezagos.

A través de un informe nacional, aquellos Estados que forman parte del Protocolo reportan sobre cada indicador de progreso, es decir: hacen públicas las medidas y acciones que han tomado para garantizar el goce de estos derechos y el impacto que han tenido. Pero el proceso no culmina allí, un grupo de expertos analiza los informes y hace recomendaciones y comentarios que buscan ayudar a cada Estado a continuar avanzando por su ruta positiva, reorganizar o recolectar nuevos datos o reencaminar sus esfuerzos.

 

Algunos logros

“Lo que esperamos fundamentalmente con estos mecanismos de seguimiento es que los países a través del levantamiento de información detallada, a través de la desagregación de datos y la construcción de indicadores específicos puedan ir precisando de mejor manera como están viviendo en particular poblaciones tradicionalmente discriminadas. Las poblaciones que no están en las estadísticas son poblaciones invisibles”.

Rosa María Ortíz

Ex Comisionada de la CIDH y  Experta Suplente del GTPSS (2012-2015)

El proceso de reportes ya inició e incluye los derechos a la seguridad social, la salud y la educación. Hoy, gracias a esta intensiva labor ha sido posible constatar significativos avances en 6 de los 19 países que forman parte de este proceso, entre ellos:

  • Poder constatar cómo en el tema de seguridad social en el Uruguay se dio un aumento en la proporción de cotizantes que pasó de un 73% en 2009 a 80% en 2011. Aumento que no solo se dio en términos de cobertura, sino también tuvo una incidencia en la reducción de la brecha de género.
  • Igualmente, vale la pena resaltar que hoy en Uruguay la cobertura educativa alcanza casi el total de los niños y niñas entre 6 y 11 años y que la misma se ha ido extendiendo en el caso de los niños y niñas de 5 años, y en los adolescentes entre 12 y 13 años.
  • En el caso de Colombia, el informe refleja la creación del Sistema de Seguridad Social el cual obliga a todo empleador a  afiliar a sus trabajadores/as al Sistema.
  • En el tema de salud, Bolivia reportó que la tasa de mortalidad infantil disminuyó de 52 a 40 por cada 1.000 nacidos vivos entre 2006 y 2011; en el mismo período la tasa de mortalidad en niños menores de cinco años se redujo de 65 a 51 por cada 1.000 nacidos vivos.
  • Bolivia también reportó la creación de la unidad de políticas intracultural y plurilingüe, un currículo regionalizado que incorpora al sistema educativo plurinacional saberes, cosmovisiones, valores e historias de las naciones y pueblos indígenas originarios así como la publicación de alfabetos en lenguas indígenas.

Estos son solo algunos ejemplos. Sin embargo, uno de las mayores contribuciones de este sistema de reportes es el uso que otros países pueden hacer de los mismos. Los ejemplos de iniciativas de gobierno que han tenido éxito en sus propias esferas, sirven como lección y modelo para sus vecinos del hemisferio.

 

Algunos desafíos

Los desafíos para lograr que exista una mejor distribución en el acceso a los derechos económicos sociales y culturales no están solo en la parte estructural, de acceso o de creación de políticas. El sistema de indicadores del Protocolo ha revelado que hacer mediciones y tener datos desagregados por género, raza, edad, área geográfica, etc. es un elemento clave para una verdadera “universalización” de cada uno de estos derechos.

Muchas de las recomendaciones que el Grupo de Trabajo presenta a cada país indican la ausencia de datos más precisos que reflejen, por ejemplo, cuantas niñas de la primera infancia en áreas rurales o de recursos bajos, han sido beneficiadas por el aumento de la cobertura de educación en algún lugar remoto del hemisferio. Solo así podemos medir y asegurar que nuestro esfuerzo por lograr más derechos para más gente está siendo efectivo para todos.

Referencia: C-054/16