Discursos y otros documentos del Secretario General

INAUGURACIN 49 ASAMBLEA GENERAL DE LA ORGANIZACIN DE LOS ESTADOS AMERICANOS:INNOVAR PARA FORTALECER EL MULTILATERALISMO HEMISFRICO

26 de junio de 2019 - Medelln, Colombia

Hace 71 años nuestros países innovaron al decidirse a trabajar de manera conjunta para proteger la libertad, la democracia y los derechos humanos en el hemisferio. De hecho, daban nuevos instrumentos a los viejos principios republicanos que se remontaban a la Unión Panamericana. Y aun antes a nuestras constituciones independentistas y al Congreso de Angostura. Fuimos pioneros en decidirnos a preservar nuestros principios y valores desde la solidaridad continental.

No en vano, la OEA es reconocida como la organización regional más antigua del mundo. No en vano, tiene el papel central en el tratamiento de la agenda política del continente.

Señor Presidente de la República, Señora Primera Dama, Marta Lucía, Carlos, Luis, Federico, Néstor, ministras, ministros, jefes de delegación, amigas y amigos,

Para proteger conjuntamente el valor de la vida y de la paz entre las naciones y como expresión máxima de ese reconocimiento el trabajo de la Organización de los Estados Americanos.

Fuimos innovadores en estas tierras desde el inicio, nuestras identidades nacionales se forjaron con lucha, traemos en el ADN el gen de la lucha por la libertad.
La paz de nuestro continente se construyó luchando por la libertad.

Nunca hubo opresión, dictadura, represión, torturas o asesinatos que nos detuvieran.
La única forma de tener paz es que nuestros derechos sean reconocidos.

Solamente cooperando entre todos podemos generar un sistema que nos brinde las garantías necesarias para vivir en paz y para preservar las libertades fundamentales. Es entre todos que podemos asegurar justicia para nuestra gente, esa justicia que tiene que ver con la vida digna, con el bienestar de todos, pero también la justicia que erradica la impunidad.

Esa es la esencia de lo que nos convoca a reunirnos hoy, por cuadragésima novena vez a seguir buscando respuestas y soluciones de manera conjunta: procurar hacer realidad los derechos de los pueblos. Más derechos para más gente, implica también más paz, más soberanía, mas justicia. Esa es la esencia del multilateralismo y esa es la razón de ser de esta organización.

Es bueno hacer este ejercicio de memoria de largo plazo, de sentir el peso de la historia y de nuestro compromiso con la gente, que tiene que estar hoy más vivo que nunca. El riesgo del ejercicio cotidiano y burocrático del multilateralismo que muchas veces se enreda en entelequias y largas discusiones que en vez de acercarnos nos alejan de ese compromiso.

El valor de la innovación hoy en ese sentido es inconmensurable. Defender los viejos principios, las esenciales libertades fundamentales con nuevos instrumentos con herramientas modernas.

Los pueblos hoy quieren y pueden ser escuchados. Necesitan ser escuchados. Las enormes ventajas que nos brinda la innovación tecnológica para seguir acortando distancias y acercándonos a las necesidades de la gente. Tenemos la mejor oportunidad de reforzar esa conexión humana. Por eso entendemos que el tema elegido por Colombia es el tema justo, es una discusión que nos debemos para que la OEA termine de pasar del Siglo XX al Siglo XXI.

Tenemos la mejor oportunidad de reforzar esa conexión humana. Desde la codificación, el acceso a internet, la telefonía inteligente, las nuevas tecnologías financieras inclusivas. La tecnología nos permite escuchar y nos permite resolver, acercarle los derechos a la gente, poner a su disposición instituciones más eficientes, los servicios necesarios para resolver sus denuncias. La gente hoy no puede entender y no debe entender que haya organizaciones multilaterales ciegas, sordas y mudas. Nos exigen asumir nuestra responsabilidad, nos exigen sentir lo que sienten, nos exigen hablar las denuncias. La gente hoy necesita patrones de eficiencia nuevos que les garanticen sus derechos en tiempo real, que ataquen la corrupción en tiempo real, que ataquen al narcotráfico en tiempo real, que ataquen al crimen organizado en un tiempo real.

Nutrir esa conexión es nuestro deber para garantizar de la mejor manera los derechos humanos, necesitamos proteger y promover más que nunca la libertad de expresión.

Lamentablemente nos toca ser testigos de como las peores tiranías buscan amordazar a los pueblos, quebrarlos y mantenerlos en la miseria para que no tengan ni siquiera fuerza para reclamar lo que les corresponde de pleno derecho. Silenciar a la gente es la forma más fuerte de romper la soberanía de los pueblos.

No podemos ser testigos de esa realidad cómodamente y ver al mismo tiempo que los dictadores se valen de las nuevas tecnologías para ejercer de manera cada vez más efectiva la represión, la censura, y para ocultar las aberraciones que ejecutan diariamente.

La Secretaría General de la OEA, la OEA entera viene escuchando las voces de los oprimidos, siendo la voz de los oprimidos, la voz de los discriminados, la voz de los sin voz.

Hemos denunciado las violaciones de los derechos humanos, las ejecuciones extrajudiciales, los juicios sumarios a civiles en tribunales militares, la violencia sexual, la persecución por raza, etnia y de género, los abusos contra pueblos originarios, la discriminación persistente a través de los siglos, por solo citar algunas de ellas.

Hemos documentado al detalle estos abusos y los hemos puesto a disposición de todos para que tomemos las decisiones que correspondían. Hemos visibilizado los ataques muchas veces, hemos podido detenerlos. Pero debemos de tener en cuenta que nuestra peor amenaza es la polarización, la fragmentación y la vulnerabilidad.

La OEA debe de evitar la polarización interna, debe de evitar las trampas que las dictaduras y los autoritarismos nos han tendido en el pasado y nos tienden en el presente para enfrentarnos a nosotros, a todos los que estamos acá, enfrentarnos entre estados democráticos. Tenemos que evitar cualquier forma de polarización, tenemos que tener cada día más presentes los principios y valores que nos unieron hace ya más de un siglo porque al hundirnos por posiciones políticos coyunturales, nos hacemos débiles y vulnerables. La corrupción y los abusos se nutren de la debilidad institucional que generan las agresiones a la democracia y a los principios básicos de la misma como la separación de poderes.

Esta es nuestra mejor oportunidad para trabajar desde el consenso moral que nos hace crear el sistema interamericano como fuente de protección y desarrollo para nuestros pueblos.

No nos podemos olvidar de la razón por la que estamos hoy aquí. No nos podemos acortar la memoria y siempre debemos reconocer a ellos que han sufrido en carne propia, en un centro de detención, en un calabozo o en el desarraigo forzado del exilio. Aquellos que han sufrido la tortura Aquellos que han sufrido la detención, los familiares de las víctimas.

¿Qué compromiso bilateral puede tener más valor que la vida de millones de personas? ¿Qué circunstancia personal puede ser mas urgente que la desesperación de un pueblo oprimido? ¿Qué clase de negocio puede justificar darle la espalda a los que están en situación de vulnerabilidad extrema?

Esta es la agenda del día a día. Esta es la agenda de la que a veces el multilateralismo nunca debe esconder. Nuestra responsabilidad como organización es acercar la justicia a los discriminados, a los oprimidos. Recordar hoy también que nadie en esta mesa, nadie en esta sala está por encima de la justicia.

Que la impunidad y el terrorismo de estado nos indignan tanto hoy como hace 40 años Que la gente no se olvidará nunca de nuestros errores y omisiones y que la única forma de avanzar como sociedades democráticas es con memoria, verdad y justicia. Que el sufrimiento humano no tiene ideología, color político ni afiliación corporativa. Que NUNCA MAS no es un slogan de campaña es NUNCA MAS. Pero que debemos luchar día a día para que NUNCA MAS.

Es importante recordarlo además, gracias a la innovación y a las tecnologías a nuestro alcance, no hay prensa cooptada ni censura que valga, porque la comunicación están en manos de la gente que es capaz de hacer tambalear las estructuras corruptas de todos.

Estamos a la altura de nuestro compromiso con la gente, estenos a la altura de ese compromiso en el multilateralismo hemisférico con las nuevas herramientas, los nuevos instrumentos que debemos utilizar de manera cada vez más eficiente para marcar este ingreso al Siglo XXI.

Es un honor para nosotros ser recibidos en Colombia, un país que ha dado pasos fundamentales para absorber las variables de migración venezolana, para resolver temas de seguridad como los que planteaba el alcalde Federico, para luchar contra el narcotráfico y que hoy felicitamos porque hoy reduce por primera vez en ocho años la cantidad de hectáreas cultivadas. Por ese compromiso permanente de erradicar la violencia que la sustitución de cultivo está funcionando porque la incautación de marihuana y cocaína está funcionando porque la destrucción de laboratorios y de las estructuras del crimen organizado está funcionando sigue haciendo acciones que acercan seguridad a la gente.

Nuestro reconocimiento por la reducción en un 32 por ciento de los crímenes contra líderes sociales y defensores de derechos humanos y el reconocimiento al compromiso de gobierno es que mientras haya un crimen hay mucho trabajo pendiente. Se han reducido en un 96 por ciento del territorio, estos crímenes se han concentrado en un 4 por ciento del territorio, eso es un gran avance.

Han atacado en temas estructurales de los que se basa todavía esta criminalidad de estos asesinatos.

La minería ilegal, los grupos armados de acciones de terrorismo, los cultivos ilícitos. Debemos seguir apoyando, porque definitivamente se necesitan acciones que traigan seguridad y paz para todos los colombianos.

Seguir Colombia el camino al desarrollo, dar ese salto al desarrollo del cual está cada vez más cerca y del cual tiene cada vez más esperanza de alcanzarlo. Y ese compromiso con el sistema interamericano a través de la MAPP OEA, mi reconocimiento al Jefe de la Misión, a toda la Misión por el trabajo hecho en estos últimos 15 años acompañando este proceso de paz, un proceso de paz que es indetenible y en el que también reconocemos los compromisos asumidos por el gobierno.

Agradecemos a la ciudad de Medellín por recibirnos, a esa ciudad que hoy es centro de innovación tecnológica, que va recuperando la seguridad, que va generando oportunidades para todos y que cada vez definitivamente tiene mejores posibilidades de vida y de bienestar para su gente.

Es un honor volver aquí, es un honor estar en Colombia, es un honor que esta Asamblea General se haga en un país tan inmensamente comprometido con el multilateralismo.