Discursos y otros documentos del Secretario General

CONECTIVIDAD Y LIBERTAD DE EXPRESIN EN LAS AMRICAS

28 de septiembre de 2017 - Washington, DC

La revolución digital nos ofrece una plataforma ideal para expandir la democracia, pero para sacar real provecho de sus innovaciones principales, es esencial hacer llegar la conectividad a todos, eso es ir haciendo realidad el lema de más derechos para más gente.

Amigas y Amigos,

Lograr un entorno de conectividad universal de las telecomunicaciones es clave para expandir las democracias en beneficio de más personas. Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) son herramientas habilitadoras de derechos, al igual que la libertad de expresión y de prensa, y favorecen la participación ciudadana plena.

La conectividad a través de nuevas tecnologías nos presenta una serie de oportunidades sin precedentes para expandir derechos. La lógica es sencilla: más conectividad significa más derechos y oportunidades para la gente en las Américas.

Esta lógica es especialmente relevante en el contexto de la actual Revolución Digital, en donde los liderazgos políticos, económicos y sociales a nivel nacional e internacional, tienen la obligación de adaptarse a la aceleración de los tiempos, y construir un ciclo virtuoso de conectividad y derechos.

Con el objetivo de aportar a un debate que contribuya a alcanzar la conectividad universal y a fortalecer el ejercicio de la libertad de expresión en la región, la OEA realiza este seminario sobre “Conectividad y libertad de expresión en las Américas: Lecciones de política pública y regulatoria”, para ir generando una hoja de ruta que pueda garantizar acceso y uso democrático de las plataformas digitales.

Y en las Américas, la región más desigual del mundo, tenemos la obligación además de alcanzar estos objetivos sin dejar a nadie atrás, debemos ser incluyentes.

Otro factor revolucionario que tiene la conectividad simultánea que nos brinda la revolución digital es que las elites gobernantes hoy más que nunca están obligadas a la rendición de cuentas, o las redes sociales darán cuenta de las elites gobernantes.

Fortalecer las democracias por la vía la expansión de conectividad y las nuevas tecnologías pasa por al menos dos dimensiones. Primero, las políticas deben de ser incluyentes—dando acceso a grupos de ciudadanos históricamente marginados. Y segundo, las políticas deben estar guiadas para la facilitación del uso de las plataformas digitales para justamente expandir la libertad de expresión, los derechos de índole económico-social, culturales y de acceso a servicios básicos (agua, vivienda, educación de calidad)

Es decir, una de las patas de la democratización digital debe de alcanzar la conectividad universal de telecomunicaciones, y la otra debe de contemplar el goce de derechos fundamentales en la práctica cotidiana.

El desafío inicial se presenta en términos de cantidad, hay que elevar el acceso a más personas a través de la interconectividad abierta y transparente. América Latina y el Caribe tienen un acceso a Internet muy cercano al promedio global, que se estima en alrededor de 48 por ciento.

El informe Estado de la banda ancha 2016 de CEPAL concluyó que en cinco años se duplicó el número de hogares conectados a Internet en América Latina y el Caribe, para alcanzar 43,4 por ciento en 2015. El desarrollo es aún más notable cuando analizamos el acceso a banda ancha móvil, que creció 802,5 por ciento en el mismo período.

Sin embargo, millones de personas siguen sin acceso. La conectividad, hasta el momento, no es equitativa. Persisten desafíos de calidad del acceso y desigualdad según la ubicación geográfica y la situación socioeconómica de las personas.

Para lograr la conectividad universal que habilite derechos son claves la voluntad y acciones concretas de diversos actores. Principalmente el sector privado, que invierte en las nuevas tecnologías, y los Estados que a través de sus entes reguladores generan el marco de gobernanza del mercado.

La única forma de garantizar que las nuevas tecnologías lleguen a más personas, incrementando sus derechos online, es a través de un ambiente de competencia efectiva, que brinde los incentivos adecuados para la inversión, y reduzca los costos de acceso para los usuarios.

En particular, corresponde a los órganos reguladores de cada país diseñar e implementar medidas para compensar o subsanar las fallas de mercado que resultan contrarias a la competencia y la innovación.

La discusión sobre la función del Estado y de otros actores para cerrar la brecha digital se ha dado en otras regiones del mundo. Existen experiencias internacionales exitosas de política regulatoria que promueven los incentivos y competencia necesaria para lograr la conectividad universal.

Se trata de promover modelos de gobernanza de la comunicación consecuentes con los modelos de democracias basadas en la expansión de derechos.

En nuestra región, existen lugares en donde el atropello a la libertad de expresión y asociación es sistemático, tanto en la comunicación tradicional como la digital, pero en esta última la represión sistémica es más compleja.

La disidencia se refugia en las redes para informarse e informar. La conectividad, aunque limitada, ofrece un canal de expresión a los opositores que de otra forma no tendrían.

Para procurar que la interconectividad lleve a la expansión de la libertad de expresión, deberíamos promover criterios de justicia en la gobernanza de la comunicación y un ambiente que celebre la innovación y el emprendimiento.

De poco sirve el progreso si las nuevas voces se convierten en ruido en el vasto océano digital, o en ecos en su propia caja de resonancia. La Revolución Digital también tiene usos poco democráticos. En efecto, el mundo de hechos alternativos o la llamada post-verdad, o de las fake news, o noticias falsas, son claro ejemplo de una interconectividad dirigida a desinformar y confundir a la opinión pública.

Prevenir que no se desvirtúe la deliberación sobre temas de interés público, requiere un mínimo de regulación que garantice el derecho a todas las opiniones pero que genere limites a quienes pretenden desvirtuar el debate público a través de la mentira sistemática, que no hace otra cosa que polarizar a la sociedad moderna.

El debate, presente y futuro, acerca de cómo transformar la Revolución Digital en una revolución que nos permita perfeccionar nuestras democracias y extender el acceso a derechos es lo que nos reúne hoy.

Amigos y amigas, les doy la más cálida bienvenida a la Casa de las Américas que es vuestra casa. Mi especial reconocimiento, a los expertos regionales e internacionales de gobierno, academia, industria de TICs, que hoy compartirán sus opiniones en los diferentes paneles de discusión.

En este Siglo XXI caracterizado por la era digital, cuenten …..con una OEA… que ha hecho de la defensa y la expansión de la democracia y los derechos de las personas --a través de los espacios tradicionales y los de la era digital ---------su razón de ser.

Muchas gracias