Discursos y otros documentos del Secretario General

AL RECIBIR EL PREMIO NACIONAL EMILIO CONDE JAHN OTORGADO POR LA CONFEDERACIN VENEZOLANA DE INDUSTRIALES

12 de julio de 2017 - Caracas, Venezuela

Es un honor para mí recibir el Premio Nacional Emilio Conde Jahn otorgado por la Confederación Venezolana de Industriales. Me habría gustado estar en persona, con todos ustedes y con tantos otros amigos venezolanos. No fue posible en esta ocasión, pero ocurrirá pronto. Me siento honrado por compartir este momento con otros distinguidos galardonados, y con varias personalidades ilustres que recibieron este premio en el pasado. Acepto este reconocimiento con humildad. Es un premio que lleva un gran nombre, un verdadero adalid de la industrialización.

No deja de ser paradójico: Venezuela es un país dotado de vastos recursos económicos, en el que su gente está privada de cosas tan básicas como alimentación y salud. En otras palabras, Venezuela es un país rico, pero su pueblo es pobre. No es casual que el tema de este evento anual sea “Claves para la recuperación económica'
La primera clave para la recuperación económica de Venezuela es el pueblo venezolano. Ningún proyecto político-económico puede olvidarse del pueblo. Es el principal problema del actual Gobierno, su desconexión total con las necesidades del pueblo, con lo que siente y quiere y con lo que pide; la lógica política de tratar al pueblo como una masa amorfa que uno puede moldear a su antojo es probablemente el error más grosero en el que se puede incurrir en la política.

El pueblo es ciudadano, trabajador, consumidor, creador. Variables claves de la economía.

Por ello sin la recuperación del pueblo de Venezuela no existe recuperación posible de la economía.

Como ciudadano el pueblo deberá recuperar cada uno de sus derechos civiles y políticos y tendrá que comenzar a ser escuchado. El país tiene ahí más valor que todos los pozos de petróleo juntos. La gente ha demostrado coraje para reclamar sus libertades, ha desafiado la muerte y la cárcel y la tortura. Ha dejado el cuero y sangre en las calles. Ese, definitivamente, no es un pueblo que pueda ser subestimado.

Denle fuerza a esa voz. Respeto a sus derechos. Paz para construir su futuro. Ese será el principal motor de Venezuela.

El pueblo trabajador de Venezuela deberá asumir sus derechos y sus responsabilidades. El gobierno ha lumpenizado completamente la economía, ha saqueado la riqueza del país y ha enajenado sus recursos. Cuando desaparecen principios y valores el que sufre su ausencia primero que nada es el trabajo.

El trabajador es el primero en sufrir la destrucción de la riqueza. Es imprescindible recuperar las capacidades productivas deterioradas o construir nuevas capacidades frente a la destrucción sufrida como consecuencia de la fuga de capitales y de emigración.

La pérdida más dura que ha sufrido el país es la perdida de trabajadores, es fundamental elaborar caminos de retorno para los que migraron, especialmente de los dos millones de venezolanos que se fueron del país en los últimos 3 años. Es muy difícil para cualquier país afrontar y absorber esa tarea.

Es imprescindible desmontar los mecanismos actuales de discrecionalidad y corrupción en materia de importación de insumos y de bienes que permita la recuperación de la actividad productiva y comercial. Aún existen capacidades productivas que se han mantenido pero que se encuentran ociosas por lo que se deberá trabajar en un sistema de atracción y promoción de inversiones realista sobre la base de la generación progresiva de certezas: jurídicas, de funcionamiento institucional, de previsibilidad de funcionamiento del mercado y de la economía.

El principal origen de los males que sufre un país es cuando su gobierno no respeta ni las leyes del derecho ni las leyes de la economía.

La economía es dependiente del petróleo y seguirá así por mucho tiempo pero será necesario reducir esta dependencia. Por lo tanto es imprescindible trabajar para lograr inversiones en cada uno de los sectores y la diversificación hacia otros productos. Mecanismos de inversión y explotación público-privado con procesos transparentes y competitivos para concesiones y contratos podría ser un mecanismo viable de recuperación.

El deterioro de los derechos sociales y económicos del pueblo ha sido un proceso acelerado. El venezolano hoy sufre privaciones en sus necesidades básicas. Recuperar su capacidad de satisfacer las mismas es un imperativo impostergable para el país, y la economía depende de que ello así suceda.

Será necesario en ese sentido el apoyo internacional y éste deberá canalizarse a través de un sistema de transferencias condicionadas recogiendo las lecciones aprendidas por planes similares adoptados e implementados con éxito en otros países del continente.

La normalización de salarios, la adecuación de estos salarios a las necesidades de las familias es impostergable. La pauperización de los salarios es uno de los principales agravios que puede sufrir una economía.

A los efectos de recomponer la actividad económica en el mediano plazo será necesario garantizar un horizonte de predictibilidad y de reducción de riesgos a las decisiones de consumo, inversión y producción de la población.

Para ello será necesario esquenas de trabajo de la deuda pública y un plan tributario y fiscal que garantice la sustentabilidad de las cuentas públicas.

Pero por sobre todo y eso es nuestro mensaje principal, la democracia es el principal instrumento del desarrollo. Las variables de prosperidad se pegan absolutamente al funcionamiento de la democracia.
Para ello es fundamental reinstitucionalizar el país, darle a cada institución el papel que constitucionalmente le corresponde en el Estado de Derecho. El Estado deberá reconvertirse a un sistema funcional basado en el mérito y el talento de cada uno. Sin instituciones sanas y fuertes y apegadas a derecho es imposible el funcionamiento de la economía. Sin instituciones eficientes es imposible generar eficiencias productivas y de comercio exterior.
Deberán combatir la corrupción despiadadamente. Ningún corrupto es amigo de la democracia. Los corruptos hacen ineficiente a la economía, hacen los costos de producción y comercialización más elevados. Distorsionan la previsibilidad de la economía y los mercados y significan el principal atraso en las mejoras de competitividad que son esenciales para el país. Estimamos al respecto que será absolutamente necesaria la cooperación internacional para enfrentar a este flagelo.

Venezuela tendrá que hacer un esfuerzo durísimo para mejorar las condiciones de seguridad de su gente. El crimen organizado, el narcotráfico y la violencia son un lastre insoportable para el país. La profesionalización de la policía, de fiscales y jueces es un imperativo insoslayable para la recuperación del país. Cuando además la violencia viene del propio Estado y de las instituciones el desafío es todavía mayor, la violencia ejercida en la represión pero también la violencia de la acción y omisión del Estado que ha desatendido las causas de pobreza, que ha desatendido la salud y la educación.

Venezuela para recuperarse necesita primero que nada un gobierno legítimo, necesita elecciones libres, la liberación de todos los presos políticos, el respeto a la Constitución y a las leyes devolviendo sus poderes a la Asamblea Nacional y detener la ilegitima y anti-democrática convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.
Agradezco nuevamente el honor que ustedes me han conferido.

Muchas gracias