Discursos y otros documentos del Secretario General

XV ANIVERSARIO DE LA CARTA DEMOCRTICA INTERAMERICANA

13 de septiembre de 2016 - Washington, DC

La Carta Democrática Interamericana constituye una verdadera Constitución de las Américas, definitivamente la dimensión sistémica de defensa de la democracia está plasmada en el mejor instrumento del mundo. La Carta contempla los derechos y libertades fundamentales, así como los mecanismos para hacer frente a las condiciones de crisis, o de ruptura o de alteración de los órdenes constitucionales de la región.

Contar con el mejor instrumento -que varios de los integrantes de esta mesa contribuyeron a moldear y a construir-, puede provocar siempre un doble sentimiento: el orgullo de tener este documento, de tener este instrumento, y la pena o el pesar de tener que aplicarlo en algunas ocasiones en las cuales tenemos que asumir la responsabilidad de que el funcionamiento sistémico de los Estados puede no ajustarse a lo que hemos plasmado en la Carta Democrática Interamericana.

Ha sido un proceso gradual llegar a esta Carta Democrática Interamericana. Y es muy importante señalar que la Carta Democrática Interamericana dice que los pueblos de las Américas tienen derecho a la democracia, y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla. Ese es un compromiso de los Estados Miembros de la OEA que lo consagraron ejemplarmente en el artículo 1 de la Carta Democrática Interamericana. Este derecho pertenece a los pueblos, es el derecho de los pueblos a la democracia, y ese derecho definitivamente nos hace responsables a todos y a cada uno de nuestro trabajo.

Hay veces en que podríamos plantearnos lo que se planteaba Martin Luther King, quien señalaba que la cobardía lleva a preguntarse, ¿es seguro?, la conveniencia lleva a preguntarse, ¿es político?, y la vanidad lleva a preguntarse, ¿es correcto? Y llega el momento en que uno debe tomar una posición que no es ni segura, ni política, ni popular. Lo cierto es que uno debe tomarla porque es correcta. Y ese es el compromiso que tenemos con la Carta Democrática Interamericana. Tiene que ver obviamente con la inclusión, porque la democracia es un instrumento para la democratización, para la lucha contra la pobreza, y para la eliminación de la pobreza crítica, como señala la Carta Democrática.

La promoción y protección de los derechos humanos es fundamental para la existencia de una sociedad democrática, reconociendo la importancia que tiene el continuo desarrollo y fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos para la consolidación de la democracia; es en este sentido que también tenemos que formar cada día mejores ciudadanos. La propia Carta señala que la educación es un medio eficaz para fomentar la conciencia de los ciudadanos con respecto a sus propios países. Es un mecanismo de acción colectiva, es un mecanismo que está implementado para los casos en que se produzcan interrupciones abruptas, irregulares o alteraciones constitucionales. En ese sentido debemos materializar los procedimientos que la Carta establece, que son procedimientos constructivos, procedimientos que van edificando soluciones, y, en los cuales, definitivamente se procura trabajar la apertura de los países y de los estados.

La misión de la Organización no se limita a la defensa de la democracia, en los casos de quebrantamiento de sus valores y principios fundamentales, dice la Carta, si no que requiere además una labor permanente y creativa dirigida a consolidarla, así como el esfuerzo permanente para prevenir y anticipar las causas mismas de los problemas que pueden afectar a los sistemas democráticos de gobierno. Esto implica que nuestro trabajo es diario, es permanente, es constante y también es de anticipación.

Su artículo 1, como señalé, establece el derecho de los pueblos de este continente a vivir en democracia. Desconocerlo es definitivamente el primer acto de violación de los principios establecidos en la Carta de la Organización y en la propia Carta Democrática Interamericana. Lo precisamos, porque esto es lo que va a construir el desarrollo social, el desarrollo político y económico de nuestros pueblos de las Américas. Porque las variables de democracia están ligadas a nuestro desarrollo, a nuestra seguridad y al acceso a derechos y equidad de nuestra gente.

Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. La política no puede prescindir de los derechos de la gente, está para asegurar los derechos de la gente y para construir libertades. Otro principio fundamental es el que señala el artículo 3 y que refiere al acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho. Tenemos que crear condiciones de respeto mutuo basadas en principios y valores, porque los políticos no pueden actuar como una banda de gorilas que toma una presa cuando toma el poder. Es esencial, es fundamental que nos ajustemos a la legalidad y a los principios y valores fundamentales de esa legalidad. Implica la libertad de expresión, implica el respeto a cada una de las libertades fundamentales. Implica el reconocimiento al poder, a la capacidad y al derecho de disentir, que es la forma más amplia y más profunda de patriotismo.

El régimen plural de partidos y de organizaciones políticas, la separación e independencia de los poderes públicos son vitales, porque de otro modo surgen disfuncionalidades cuando la separación e independencia de poderes afecta la integralidad del sistema y repercuten directamente sobre las garantías de los ciudadanos. La democracia también es esencialmente el ejercicio con transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública. Es por eso que la lucha contra la corrupción es un instrumento fundamental de preservación y de confianza en el sistema democrático.

Siempre termino diciendo una frase que me gusta mucho porque sintetiza esencialmente el pensamiento político que debemos tener, los principios y los valores que nos deben animar. Es una carta que dice así: “Es por eso, hermano, que estoy donde estoy y aquí estaré al morir, en el bando de los administradores de buena fe, en el partido de las probidades presidenciales, junto a aquellos que suben y bajan pobres del poder. La patria es algo más de lo que tú supones. La patria es el poder que se hace respetar por el prestigio de sus honradeces y por la religión de sus instituciones no mancilladas. La patria es el conjunto de todos los partidos en el amplio y pleno uso de sus derechos, la patria es la dignidad arriba y el regocijo abajo”. Esta es una carta de Aparicio Saravia a su hermano Basilicio, en Caraguatá (Tacuarembó, Uruguay), el 6 de mayo de 1897.

La libertad obviamente significa responsabilidad y eso tiene que ver con la participación de la ciudadanía. Tal como está contemplado en el artículo 6 de la Carta: la participación de la ciudadanía en cada una de las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y es una responsabilidad y lo debemos asumir en ese sentido. La democracia consiste en poner bajo control al poder político como decía Karl Popper. Es nuestra responsabilidad para que cada uno de esos derechos y esos principios estén vigentes cada día.

Quiero felicitar a cada uno y a todos los que hicieron este admirable instrumento jurídico, que implementaron estos mecanismos tan fuertes y tan contundentes, porque constituyen el mecanismo esencial de lo que debe ser nuestra cooperación y solidaridad. Estamos obligados cada día a honrar y a respetar esta Constitución de las Américas. Y también felicito a los integrantes de esta mesa, que trabajaron tanto en su construcción, en su elaboración, y en cada uno de los principios que están aquí señalados.

Muchas gracias.