Discursos y otros documentos del Secretario General

DEMOCRACIA EN LAS AMRICAS Y EL PAPEL DE LA OEA

16 de agosto de 2016 - Veracruz, Mexico

Construcción de la Democracia

Si bien en las Américas prevalece una preferencia cívica por la democracia, predominan desafíos éticos y estructurales que deben ser atendidos con urgencia, pues hacen a la esencia misma del sistema: la brecha de oportunidades, la desafección y desconfianza de la ciudadanía hacia los partidos políticos y la corrupción que aleja a la ciudadanía y sobre todo a los jóvenes de la participación en política. Como Secretario General de la OEA estas son para mis claras prioridades de acción y las he venido impulsando desde que asumí mi cargo.



Amigas y Amigos todos

Es cierto, vivimos en un continente donde la democracia es concebida como la mejor forma de gobierno, como el sistema ideal para resolver de forma pacífica las disputas en la sociedad y para que los ciudadanos juegan un papel protagónico a la hora de tomar las decisiones que afecten su futuro. Nadie, salvo anecdóticas excepciones proclama un sistema alternativo de gobierno a la democracia, mas allá de que en varios países, los valores democráticos esenciales son violentados de una manera u otra.

La desigualdad de oportunidades de progreso., es uno de los factores que más alimentan el desencanto con la democracia. La erupción de casos de corrupción. de alto perfil, con tratamiento diferencial ante la Justicia, fomenta la percepción de desigualdad y tienen un claro impacto negativo. Por ello, el eje corrupción-democracia ha de trabajarse de forma conjunta, fomentando la integridad, la transparencia y la rendición de cuentas y la evolución más allá de prácticas clientelares.


Pero la democracia en la región también se ve amenazada por la corrupción y la colusión de intereses. La corrupción y la impunidad no pasan desapercibidas hoy. Es que en el mundo de la comunicación al instante y de las redes sociales todo se sabe al final y es bueno que ello sea así. La transparencia, la probidad, la ética republicana de gobierno son aspectos esenciales que devuelven a la gente la confianza en que la política puede cambiar el mundo para bien.

En cambio la colusión del dinero con la política, no hacen otra cosa que aumentar la desconfianza en los políticos y promueven alternativas anti sistema que no le hacen bien a la democracia. Lo esencial es fortalecer las instituciones de manera que los actos irregulares sean sancionados. El delito siempre ha existido, lo que no se puede tolerar es la impunidad. Frente a la corrupción….. Tolerancia Cero seguirá siendo nuestro lema.


Como el mercado, los sistemas políticos democráticos son también imperfectos y hay que mejorarlos día a día para que no se transformen de un ritual electoral cada cuatro o cinco años.
desprovisto de contenido a un sistema pensado y con acciones consecuentes para la búsqueda de las soluciones que la población demanda y a las que la clase política debe responder.

El descontento político, económico y social viene generando protestas populares para expresar su malestar con un sistema que no termina de dar solución a los acuciantes problemas de vive la mayoría de la población. El sistema democrático debe poder articular las diferentes demandas de los ciudadanos, no las de los más poderosos sino las de realmente todos para que realmente se trata de una democracia incluyente.

La democracia requiere canalizar conflictos sociales. Al mismo tiempo que los niveles de confianza en las instituciones se han estancado o empeorado en la última década, la conflictividad social va en alza. Debemos construir sociedades más incluyentes y participativas, a pesar de la coyuntura desfavorable por la que pasa buena parte del nuestro continente, sobre todo en América del Sur.

Los desafíos que tenemos por delante nos exigen defender la democracia como sistema, pero más aún, nos demandan transitar la democracia como forma de vida. De acuerdo al Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP, por sus siglas en ingles), el apoyo a la democracia en la región como forma de gobierno es de 68% en 2014, misma cifra que se registró diez años atrás, en 2004. Esto a pesar de que buena parte de los países gozaron de un periodo de prosperidad.

Los partidos políticos que deberían ser la base fundamental de la democracia, se encuentran en el medio de una clara crisis de confianza de la población de las Américas, con un nivel de aprobación muy baja del 32.3%.

No es casualidad que la política tradicional se vea invadida por outsiders, mucho de ellos enarbolando las demandas más estridentes de grupos de la población, como es el caso del magnate Donald Trump en EEUU.

La confianza en los Congresos y el sistema judicial no sube del 50% en la última década. Por un lado tenemos mejores y más sólidos procesos electorales y por otro un desencanto de la ciudadanía con la política. Cerrar esa brecha y mejorar el nivel de legitimidad y participación, es fundamental para que la democracia se fortalezca.

De la democracia esperamos más y exigimos más. Los ciudadanos y ciudadanas de las Américas quieren más oportunidades de progreso. Quieren que el terreno de juego no esté siempre desnivelado a favor de las elites. Las oportunidades tienen que llegar a todos. Mantener los logros económicos y sociales alcanzados en la última década paritar que millones de personas regresen a la pobreza será uno de los temas prioritarios de aquí a 2020.
De no lograrse, se podría generar un retroceso en la movilidad social y como corolario una profundización del desencanto con la democracia.

Un símbolo de esta exclusión de oportunidades, son los 20 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, los llamados, NiNis en América Latina.

A principio de año participé en un evento del Banco Mundial, donde se presentó un reporte sobre la Generación NiNi. 60% de esta generación NiNi provienen de hogares pobres y en situación de vulnerabilidad. Son jóvenes que no han tenido las oportunidades de educación que todos nosotros hemos tenido suerte de obtener.

Son 20 millones de pruebas de la crueldad de las fallas estructurales, de la marginación, la desigualdad, y de las barreras a la movilidad social. Este es uno de los temas que no se pueden ignorar, si queremos hacer de nuestra región una más incluyente. Donde más personas tengan cada vez más derechos.

Nuestra visión de Más derechos para más personas., es más que un eslogan, es una forma de pensar la democracia; los retos de la democracia se resuelven con más democracia, más participación, más inclusión.

La democracia exige mayor tolerancia política. Implica pluralismo, la convivencia pacífica de diversidad de opiniones, diálogo, negociación y acuerdos. En este contexto la OEA ha mostrado que es un actor relevante, como foro político hemisférico, como el verdadero guardián hemisférico de los principios y valores de la democracia y los DDHH en nuestro continente.

Papel de la OEA.

El campo de acción de nuestra Organización, derivado de un proceso realizado por los propios Estados Miembros, se concentra en cuatro pilares fundamentales: democracia, Derechos Humanos, desarrollo integral y seguridad multidimensional. Esta es una visión creada y aprobada por los Estados Miembros. Dicho proceso, liderado por la Misión de México ante la OEA, contribuyo a generar una visión estratégica compartida de la organización.

Conceptualmente, estos cuatro pilares están estrechamente relacionados y se condicionan mutuamente y debemos trabajarlos en conjunto. En otras palabras: sin respeto a la Democracia, al Estado de Derecho y a los Derechos Humanos no puede concebirse una sociedad justa. El desarrollo integral es condición básica y se ampara necesariamente en el respeto a los Derechos Humanos, siempre en el contexto de una sociedad democrática. Finalmente, la paz y la seguridad son condiciones previas, necesarias e imprescindibles para la subsistencia de la democracia, el pleno respeto a los Derechos Humanos y el desarrollo integral de las sociedades.

Así, los viejos y nuevos retos a la democracia se relacionan de una u otra forma a los pilares de la OEA.

En este contexto, el papel de foros multilaterales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) se vuelve todavía más relevante porque representa la vía de interlocución y diálogo hemisférico formal.

La OEA tiende una mano a aquellos países que atraviesan momentos de crispación y antagonismo que a veces sobrepasan los niveles de civilidad a los que la democracia regional debe aspirar. Este es el caso de la erosión de la democracia en Venezuela y la aplicación del proceso de la Carta Democrática Interamericano a partir de la invocación del artículo 20 de la misma, para buscar fórmulas que hagan viable una salida democrática a la crisis del país.

La organización ha realizado esfuerzos en situaciones críticas, como ser el proceso de dialogo entre Belice y Guatemala, las dificultades entre República Dominicana y Haití por la cuestión migratoria. Henos participados como observadores en procesos electorales a lo largo y ancho del continente desde, Guatemala a Paraguay, pasando por Colombia y Perú, para citar algunos casos. Y hemos tenido una activa participación como facilitadores del proceso electoral en el caso de Haití

Somos facilitadores de procesos de diálogo político en el Salvador. y hemos redoblado nuestra acción de apoyo a los países en áreas claves de la gobernabilidad como la transparencia y rendición de cuentas además de apoyar en el terreno el proceso de paz en Colombia.

La OEA debe ser la fuerza de la democracia y de la ampliación de las libertades políticas y DDHH en las Américas.

Respecto a estos principios no hay un camino de neutralidad, no hay una variedad de grises. Son o no son, no hay otra.

No exigimos menos de la democracia y para ello contamos con el compromiso de los Estados miembros de la Organización y una serie de instrumentos interamericanos incluyendo la Carta Democrática Interamericana que cumplirá 15 años de su adopción el mes próximo.

Dentro de la OEA la promoción y fortalecimiento de la democracia se afianzó en la década de los noventas con la aprobación de la Resolución 1080 y el Compromiso de Santiago en 1991.

El hecho más significativo ocurrido dentro de la Organización en materia de democracia fue la aprobación de la Carta Democrática Interamericana, CDI, en 2001.
Es reconocida como el instrumento interamericano más completo, promulgado hasta ahora para la promoción y fortalecimiento de los principios, prácticas y cultura democráticas entre los Estados del continente. Hasta 2016 el Capítulo IV de la Carta Democrática fue invocado diez veces. En siete casos ella se aplicó de manera preventiva para evitar el escalamiento de crisis político-institucionales que podrían haber puesto en riesgo el proceso democrático o el legítimo ejercicio del poder y derivar en rupturas del orden democrático. En otros dos casos la Carta se aplicó en momentos considerados como rupturas del orden democrático. Y recientemente y por primera vez se aplicó la carta en función del artículo 20.

Veamos caso por caso,

● Venezuela 2002-2004.
: el 12 de abril se produjo en Venezuela un golpe de estado en contra del Presidente constitucional Hugo Chávez. Se abolió la Constitución y se disolvieron los poderes del Estado, incluyendo la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia. El 14 de abril, Hugo Chávez fue restituido como Presidente. El Consejo Permanente de la OEA se reunió el 13 de abril de 2002 y aplico por el Capítulo IV de la CDI, específicamente el Articulo 20, y aprobó la Resolución 811, condenando “la alteración del orden constitucional”. En 4 de junio de 2002 fue adoptada la “Declaración sobre la Democracia en Venezuela”, incentivando “al Gobierno de Venezuela a que explore las posibilidades que ofrece la OEA en la promoción del diálogo nacional”. De inmediato el entonces Secretario General, César Gaviria, se trasladó a Venezuela donde residió por siete meses para facilitar la negociación entre el Gobierno y la oposición. Como conclusión se aprobó llevar a cabo un Referendo Revocatorio presidencial en 2004 y la OEA fue invitada y envió una Misión de Observación Electoral.

● Nicaragua 2005.: en junio de 2005 la OEA envió un Misión especial a Nicaragua a pedido del Presidente Enrique Bolaños, con el objeto de facilitar el diálogo entre el Gobierno y los principales partidos políticos, en medio a una crisis que se inició tras la negativa del Presidente de publicar una reforma de la Constitución por un nuevo equrio de poder entre el Legislativo y el Ejecutivo. La Misión acompañó el diálogo político que derivo en la aprobación de la Ley Marco para la Estabilidad y la Gobernabilidad del País. La ley incorporo acuerdos entre las fuerzas políticas y suspendió la reforma constitucional, generando así las condiciones para el desarrollo normal del proceso electoral que se llevó a cabo en marzo y noviembre de 2006.

● Ecuador 2005.: el Secretario General de la OEA, en respuesta a la solicitud del Gobierno del Ecuador, estableció una Misión Especial para acompañar el proceso de selección de los integrantes de la Corte Suprema de Justicia durante los meses de junio a noviembre de 2005.

● Bolivia 2008 .: la actuación en Bolivia se dio a pedido del Gobierno del Presidente Evo Morales, con el objeto de facilitar el diálogo con la oposición durante los enfrentamientos que se generaron en torno a la nueva Constitución Política.

● Guatemala 2009.: en se presentó el asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y se quiso responsabilizar de su muerte el Presidente Álvaro Colom. Ante las protestas generadas y para evitar la instabilidad del orden constitucional democrático, el Consejo Permanente aprobó una resolución que respaldó al Gobierno constitucional de Guatemala.

● Paraguay 2009.: desde la toma de posesión del Presidente Fernando Lugo en 2009, la OEA se puso a disposición del Gobierno de Paraguay en aras de promover la gobernabilidad democrática del país. Después de dos visitas del Secretario General fue enviada una Misión a Paraguay con el propósito de apoyar los esfuerzos del Gobierno en la realización de un diálogo político con distintos sectores de la sociedad para sobrellevar los obstáculos en la implementación de sus políticas y abordar las incipientes amenazas a la estabilidad democrática, pero al final el diálogo no se concretó.

●Honduras 2009-2010.: el 28 de junio un golpe de Estado destituyó por la fuerza al Gobierno constitucional del Presidente José Manuel Zelaya Rosales. En el mismo día el Consejo Permanente aprobó una resolución mediante la cual condenó el golpe. Invocando el Artículo 20 de la CDI, la OEA encomendó al Secretario General impulsar todas las consultas necesarias entre los Estados Miembros para promover la normalización de la institucionalidad democrática. La Asamblea General aprobó una resolución para que las gestiones diplomáticas pudieran restaurar la democracia, el Estado de derecho y regresar al Presidente Zelaya a su cargo. El rechazo de dicha resolución por parte del gobierno de facto y la agudización de la crisis llevaron a la suspensión de Honduras de la OEA. En junio de 2010 la Asamblea General instruyó al Secretario General conformar una Comisión de Alto Nivel que analizara la evolución de la situación política del país. En 2011, una vez cumplidas las recomendaciones de la Comisión, y gracias a las gestiones de Colombia y Venezuela, se levantó la suspensión y Honduras quedó restituida a la OEA.

● Ecuador 2010.: el 30 de septiembre de 2010 estalló una asonada policial en Ecuador. Los Estados Miembros de la OEA aprobaron una resolución donde repudiaron los hechos y expresaron su respaldo al Gobierno constitucional del Presidente Rafael Correa. El Secretario General viajó al Ecuador para manifestar su apoyo y solidaridad al Presidente. Tanto la reacción inmediata del Consejo como la del Secretario General contribuyeron para contener la situación de crisis y disuadir a los sectores desestabilizadores.

● Haití 2010-2011: a pedido del Gobierno de Haití, la OEA, junto con la Comunidad del Caribe (CARICOM), desplegaron una Misión de Observación Electoral Conjunta (MOEC) el 3 de agosto de 2010 de cara a las elecciones presidenciales y legislativas de noviembre 2010.

● Venezuela 2016.: el Secretario General invocó la Carta Democrática Interamericana el 31 de mayo debido a la crisis en Venezuela, y solicitó a una sesión urgente del Consejo Permanente. Dicha reunión se llevó a cabo el 23 de junio, en la cual el Secretario presentó un Informe sobre la situación en el país, iniciándose así la aplicación del Carta, que se encuentra en este caso en el tercer paso, o sea la evaluación colectiva de la situación imperante en dicho país.

En cuanto a la prevención y resolución de conflictos., la labor de la OEA en países como Nicaragua (1990-1997), Guatemala (1996-2003), Haití (1993-98; 2016), Surinam (1992-2002) y Colombia (2004- actualidad), ha radicado principalmente en la búsqueda, mantenimiento, y construcción de la paz. No sólo se han acompañado procesos claves de desmovilización, repatriación, desarme, reparación de víctimas, investigación forense, reintegración y relocalización, sino también se han sentado importantes precedentes para la implementación de iniciativas más avanzadas a nivel democrático, como lo es el programa de Facilitadores Judiciales en Nicaragua.

Asimismo, la promoción de una cultura de diálogo político ha caracterizado la labor de la OEA en relación a diversos conflictos interestatales, como por ejemplo Colombia y Ecuador (2008-2010), Costa Rica y Nicaragua (2010), El Salvador y Honduras (2002-2004), y Belice y Guatemala (2000- actualidad).; y al fortalecimiento institucional de sus países miembros, donde se ha trabajado con los poderes legislativos del sistema interamericano.

MAPP-OEA.: desde 2004 la OEA se encuentra trabajando directamente en el conflicto armado interno de Colombia. Hasta el momento, la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (MAPP), la cual se encuentra presente en 230 municipios y posee 15 oficinas en dicho país, ha monitoreado y verificado aproximadamente, la desmovilización de 32.000 personas, la dejación de 19.000 armas y acompaña de manera permanente a las comunidades más afectadas por el conflicto. Ante la inminencia de la firma de los Acuerdos de Paz el gobierno de Colombia

Belice y Guatemala.: la OEA provee asistencia técnica y política en relación con la disputa entre estos dos países. El fondo de Paz ha facilitado las negociaciones que tienen lugar en el marco del "Acuerdo para Establecer un Proceso de Transición y Medidas de Confianza entre Belice y Guatemala" del 7 de febrero de 2003 y el "Acuerdo sobre un Marco de Negociación y Medidas de Fomento de la confianza entre Belice y Guatemala" del 7 de septiembre de 2005. Asimismo, el 8 de diciembre del 2008, los Cancilleres de Belice y Guatemala firmaron el "Acuerdo Especial para someter el reclamo Territorial, Insular y marítimo de Guatemala a la Corte Internacional de Justicia". En la actualidad, ambos países están tomando las medidas necesarias requeridas por sus sistemas internos para someter a consulta popular la decisión de llevar este caso a la Corte Internacional.

Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH).: el 19 de enero de 2016 se firmó un acuerdo con el gobierno de Honduras, que ha permito el despliegue de la MACCIH que se instaló en dicho país desde abril. Actúa en cuatro frentes: prevención y combate a la corrupción; reforma de la justicia penal; reforma político-electoral y seguridad pública, al tiempo que investiga casos emblemáticos junto a la fiscalía.

Se trata de abatir la corrupción y la impunidad reinante en Honduras y transformar el actual sistema de justicia en uno que realmente sirva a los intereses del pueblo hondureño, ya harto de tanta corrupción, LA MACCIH, integrada con juristas internacionales de vasta experiencia certificará a jueces y fiscales hondureños que actuarán en los casos de corrupción y colaborará activamente en el desmantelamiento de las redes de corrupción.

Desde 1962 la OEA ha desplegado más de 240 Misiones de Observación Electoral (MOE) en 26 países del continente, 184 de ellas en los últimos 20 años. Esta es una de las principales herramientas con las que cuenta la Organización para promover el fortalecimiento de la democracia en la región.

A través de Departamento para la Cooperación y Observación Electoral (DECO) de la Secretaría para el Fortalecimiento de la Democracia , la OEA desarrolló herramientas técnicas y metodologías que permiten a las MOE realizar recomendaciones sobre las elecciones en temas claves como organización y tecnología electoral, financiamiento político-electoral, el rol de los medios de comunicación, igualdad de género y participación de los pueblos indígenas y afrodescendientes. Las Misiones también observan aspectos de los procesos electorales relacionados con justicia electoral, seguridad y delitos electorales, participación de personas con discapacidad y voto de ciudadanos residentes en el exterior.

En definitiva, no nos hemos ocultado ante los problemas.

Papel de México.


México es un Estado miembro de la OEA que conoce profundamente lo que conlleva un proceso de instalación de una democracia cada vez más representativa, porque es un pueblo que ha luchado por instalar la democracia. Luchó en su momento, a través de la vía de la Revolución y luchó después, durante muchos años, por instalar una democracia electoral que representara a todos.

Algunos sugieren que la primera fisura al sistema de partidos hegemónico se dio en el marco del movimiento del ’68, por las presiones de las protestas estudiantiles al gobierno federal. Otros sugieren que la liberalización política adquirió fuerza con la incepción de una sociedad civil organizada que surgió para atender las necesidades sociales posteriores al trágico terremoto de 1985.

Lo cierto es que la gradual transición a la democracia plural en este gran país se dio en parte por consensos alcanzados al más alto nivel, y por la incansable lucha en pos del pluralismo y la competencia electoral por parte de la ciudadanía de este país.

La reformas políticas del ’77, del ‘86 y en especial la de 1996, introdujeron cambios al sistema electoral que permitieron mayor representación. El impacto de las reformas no fue menor. Una democracia competitiva y plural comenzó a materializarse: A finales de los ochenta una primera gubernatura fue liderada por un partido de oposición; se creó y fortaleció un órgano electoral autónomo, el IFE -ahora el INE; en 1997, por primera vez en casi 70 años, el partido oficial no obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados; y en 2000, por primera vez en 70 años un partido de oposición ganó la elección presidencial.

Hoy México es mucho más que una democracia electoral; es una democracia joven pero sólida. Es un país donde la institucionalidad democrática se ha fortalecido; donde la forma de gobierno respeta las libertades civiles y los derechos políticos; donde la sociedad civil se ha hace cada vez más robusta.

La democracia mexicana, así como otras democracias en la región, enfrentan complejos desafíos para continuar enriqueciendo el sistema y hacerlo más receptivo a las demandas ciudadanas. México, un aliado esencial de la OEA, tiene un papel fundamental en la promoción de valores democráticos en la región, como país que conoce de primera mano lo que cuesta llegar a instalar una democracia y mantenerla. Contamos con una fuerte presencia mexicana en nuestra Secretaria General a partir de nuestro colega Paco Guerrero, quien es un gran descodificador del funcionamiento de la democracia mexicana.

Amigas, Amigos,

Construir democracias vivas, pujantes, que respondan a las demandas de la ciudadanía, es tarea de todos, pero especialmente de los jóvenes, que han de ser quienes deberán seguir portando los estandartes de una democracia integral, en lo político, económico y social, que contribuya a mostrar al mundo que una democracia para todos si es posible.
Gracias.