Discursos y otros documentos del Secretario General

PERSPECTIVAS DEL DESARROLLO DE AMRICA LATINA Y EL CARIBE

22 de julio de 2016 - Washington, DC

El desarrollo económico con inclusión, anclado en políticas de estabilidad macroeconómica, es parte de un difícil consenso que se ha venido forjando en la región. Por ello, cuando sobrevienen tiempos duros en la economía, no debemos olvidar que no pueden ser los más humildes quienes carguen con el peso del ajuste económico.

Amigos y Amigas,

Hablar de desarrollo en las Américas nos convoca a reconocer nuestros avances, analizar nuestros desafíos pendientes y, sobre todo, a pensar, colectivamente cómo podemos enfrentarlos. Por ello agradezco la participación de mi amigo Luis Alberto Moreno, Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo.

Los datos continúan presentándonos un escenario poco promisorio. Pese a los avances registrados en la década pasada -cuando por primera vez el número de latinoamericanos en la clase media superó al número de pobres- no podemos ignorar que, según cifras de CEPAL, aproximadamente 167 millones de personas viven en situación de pobreza y de éstas, 71 millones se encuentran en situación de pobreza extrema.

La región se sitúa en la actualidad en un punto crítico que pone en riesgo el terreno ganado. La actividad económica se contrajo un 0,7 por ciento en 2015 en América Latina y el Caribe, como resultado del colapso del precio de las materias primas y la desaceleración económica de China. Se proyecta que el crecimiento recién retornará en 2017

Con esta desaceleración económica, la tasa de pobreza, que había caído constantemente desde el 2002, se estancó en el 29,2 por ciento en 2015.

La pobreza no es consecuencia exclusiva de escasos ingresos, sino que en el fondo es la escasez de oportunidades la que contribuye a que la gente no pueda prosperar.

Desde la OEA nos hemos comprometido a bregar por una agenda que promueve cada vez más derechos para cada vez más gente en las Américas.

En ese contexto, celebramos el hecho de que el pasado mes, la Asamblea General adoptó la Declaración Americana de Pueblos Indígenas y el Plan de Acción Regional del Decenio Afrodescendiente. Este colectivo es uno de los más afectados por la pobreza y la falta de acceso a derechos.

Según datos de UNICEF para América Latina y el Caribe, en la región existen 150 millones de afrodescendientes, que representan aproximadamente el 30% de la población del continente.

El 90% de las poblaciones afrodescendientes en los países de las Américas viven en situación de pobreza o pobreza extrema. En muchos casos no gozan de acceso universal a los servicios de salud, educación, vivienda y agua potable.

Con una población de aproximadamente 50 millones de personas, que representa el 10 por ciento de la población total de la región, los pueblos indígenas enfrentan una situación similar de exclusión y discriminación.

Es nuestro deber, mejorar las condiciones de vida de estas poblaciones vulnerables avanzando hacia su plena inclusión en materia de derechos civiles y políticos.

La situación de los afrodescendientes y de los indígenas nos lleva a un mal generalizado, a uno de los mayores desafíos al desarrollo en nuestra región, como es la persistencia de los altos niveles de desigualdad desde todo punto de vista, pero vulnerables lamentablemente en el plan de los derechos y las oportunidades.

No podemos mirar para el costado al constatar que estos son problemas endógenos que tenemos, la falta de oportunidades y la falta de movilidad social que todavía sigue siendo implicada en muchas casos por razones de raza, de género el lugar donde uno nace o la orientación sexual.

Diversos estudios demuestran que un gasto que no llega ni al 1% del PIB en la inversión en políticas y redes de protección social, tiene un impacto significativo y contribuye decididamente a la creación de sociedades más inclusivas y justas.

Desde la OEA, lo que podemos hacer en conjunto con el resto del sistema interamericano, ser una fuerza moral para promover soluciones en el plano del derecho, que acerquen las oportunidades a la gente, que la transformación del acceso a derecho signifique una nueva dinámica de vida, económica y social de nuestra sociedad.

La OEA tiene que ser fuerza moral para la promoción del estado de derecho, la democracia y los derechos humanos, elementos fundamentales en el camino del desarrollo.
El mundo nos impone realidades, tenemos que trabajar sobre esa base. Nos impone hoy, pasado, presente y futuro y lo que podemos hacer desde nuestra región de América Latina y el Caribe, es lo que hemos hecho hasta ahora, tratar de acomodarnos lo mejor posible a ello. Para cambiar nuestro futuro tenemos que ser más eficientes en la forma que interactuamos con la realidad. Debemos ser más eficientes en los ajustes y en los cambios que necesitan nuestros sistemas productivos que definitivamente son dinámicos, como lo señalaba Luis Alberto.

Muchos de los empleos, probablemente el 50% de los que hoy existen, en veinte años no van a existir, es más, van a existir otros para los que nuestras sociedades van a tener que estar preparados. Por eso las políticas públicas en materia social que han pasado de muchos extremos en los últimos años, con resultados desiguales sin importar su signo.

En la OEA hemos estado presentes en todas las fases del camino, y eso constituye definitivamente un acervo jurídico y político extraordinario para continuar avanzando hacia sociedades más inclusivas.

Tenemos que definitivamente que ocupar un papel de acompañamiento de cada uno de nuestros países, y debemos también tener en cuenta cada uno de estos derechos, cada una de estas acciones las tenemos, las dinámicas de las mismas deben ser trasladadas del papel a la acción.
Los objetivos que plantea el plan de acción de la carta social, que independiente de sus posiciones políticas son el reflejo de asignaturas pendientes que tenemos que atacar.

Debemos Reducir la desigualdad para crecer económicamente y crecer para seguir generando oportunidades de progreso".
Tenemos que tener el compromiso de que debemos priorizar la equidad con el fin del desarrollo para la inclusión social, que definitivamente más Derechos Económicos Sociales y Culturales, es una estrategia para lograrlo.

El desarrollo nos propone que tengamos una transformación de la realidad actual. El desarrollo tiene que llevar las mejores formas de organización social, mejorar nuestras condiciones de producción con mayor eficiencia en el funcionamiento del mercado y la mejor calidad de vida de las personas.

Fundamentalmente garantizar el goce de los derechos de toda la gente, brindarle los mejores servicios a través de estructuras institucionales que potencien los beneficios de la redistribución y reasignación de la riqueza, salvaguardando derechos fundamentales, pero cubriendo todas las necesidades básicas del pueblo.

El desarrollo debe responder a condiciones sociales económicas a partir de la generación de la riqueza, para ello debe resolver mejor que ningún otro sistema la ecuación: distribución, producción, en la medida que aumenten los beneficios que se dan a la gente, los derechos a las mejores condiciones de vida y de trabajo y que ello todo junto significa un estímulo de crecimiento de acuerdo a las leyes de la economía. Esto implica variables de democracia y democratización absoluta. La participación mayoritaria de la población se puede instrumentar para que la sociedad definitivamente impulse esta más plena vigencia y los mejores intereses para cada grupo social dentro de la misma y para la sociedad. Transversabilizar esos intereses, transversabilizar las visiones corporativas, agremiadas, empresariales.

El compromiso y responsabilidad electa que tenemos que tener atreves de los mecanismos que implican salvaguardar la fuerza de decisiones políticas que implementen esas condiciones de igualdad. Y esas garantías de igualdad solamente pueden surgir de las sociedades esencialmente libertarias faltando premisas esenciales de ejercicio de libertad política lo cual es requisito sine qua non para las decisiones solidarias. La sociedad definitivamente mediatiza soluciones, la clase políticas los medios el poder económico financiero la burocracias empiezan a hacerse más cómodas y a defender el statu quo y trancan evolución hacia el desarrollo. La ineficiencia del estado es otras de las características que encontramos en nuestra región. Se ha reformado muchas veces en contra mecanismos en el motor del cambio y del desarrollo.

Muchas gracias