Discursos y otros documentos del Secretario General

SESIN INAUGURAL DE LA 45 ASAMBLEA GENERAL DE LA OEA

15 de junio de 2015 - Washington, DC

Gracias a todas y todos. Ustedes saben que hace veinte días asumí este compromiso, que ustedes han acompañado: en el diseño de un plan de trabajo, de un plan de gestión y de fortalecer las variables de presencia de la Organización del hemisferio.

Queremos que la OEA sea reconocida como el foro político hemisférico con participación igualitaria de todos los países, para trabajar responsabilidades que tenemos como sociedad de naciones, sobre las bases y los principios que defendemos de democracia, derechos humanos, seguridad, desarrollo.

Esa responsabilidad del hombre público implica la necesidad de atacar también en este continente la desigualdad, la pobreza, problemas que debemos enfrentar para resolver los principales temas que afligen a nuestra gente. Lo debemos hacer con más conocimiento y más capacidades. Debemos hacerlo sobre la base de una OEA austera en toda la dimensión republicana del término. Debemos llevar una construcción de políticas que no prescindan de estos valores fundamentales, porque si no, tendremos en el mediano y largo plazo un déficit ético que, a la larga, deslegitimará lo que hacemos. Desde nuestra posición, debemos romper lógicas de hablar en abstracto de esa Organización, debemos lidiar con problemas reales. Si no lo hacemos, estaríamos esquivando tambien los problemas reales de la gente, los problemas reales de la protección de los derechos humanos, la promoción de la democracia, protegiendo en todo el continente el voto de nuestra gente. Debemos también abordar los temas globales, tales como el cambio climático. Nuestro continente debe se parte de la solución y debe contribuir en esa dirección.

Desde el punto de vista del desarrollo, somos más de mil millones de personas en este hemisferio: una de cada 7 personas en el mundo es americano. En las Américas se produce más de un cuarto del PIB global. Tenemos enormes recursos y potencialidades.

Al mismo tiempo, estamos en un mundo de redes cada vez más interconectadas entre sí, cuyo uso no es neutral. Podemos perseguir objetivos nobles, como los que persigue la OEA y los organismos multilaterales o ser usados para la destrucción, para la barbarie, pero no podemos estar ausentes de ellas. Debemos saber que esta dimensión representa el mundo de hoy y del futuro.

Es también un mundo de incertidumbre, donde el poder se expresa de las más variadas y cada vez menos tradicionales modalidades, en el que tenemos que avanzar una agenda positiva para colocar a la OEA a la altura de las circunstancias y evitar que el continente vuelva a caer en las prácticas de una guerra fría a la que debemos de todas formas bloquear. Y para ello debemos fortalecer las capacidades de negociación, de mediación y de construcción de consensos en esta OEA que nos alberga a todos los países del continente.

Queremos una OEA que funcione eficientemente en dos niveles de acción y que ello beneficie a todos los países miembros y a sus ciudadanos directamente.

La primera dimensión de la OEA tiene que ver con la prestación de servicios a los países a nivel nacional. Se trata de la OEA como una institución que presta servicios que benefician a los pueblos que la componen.

Es un trabajo que la OEA realiza –las más de las veces desconocido por la opinión pública — en materia de políticas públicas, sea en el área de justicia, drogas y estupefacientes, seguridad cibernética, transparencia institucional, normativa de calidad y estándares para procesos electorales. Son contribuciones que los países demandan y estiman valiosas.

Desde observaciones electorales, pasando por la contribución al proceso de paz en Colombia, o la facilitación de las justicias en zonas de Centroamérica, la OEA puede potenciar este tipo de servicios sobre la base de fortalezas técnicas que posee, sin necesidad de añadir innecesarios mandatos a los que no puede responder ni técnica, ni material ni financieramente.

La segunda dimensión es la OEA como foro político hemisférico. Creo que existen condiciones hoy para procesar un dialogo hemisférico constructivo, en áreas de interés común y en las que hay divisiones, buscar las mejores circunstancias para abrir las puertas cuando éstas aún permanecen cerradas.

Como Secretario General, mi compromiso con Ustedes, y los ciudadanos a quienes Ustedes representan, es buscar los mejores caminos para que la OEA sea esa plataforma hemisférica de diálogo político que, por su configuración, ningún otro instrumento puede generar.

Para ello, será fundamental que la legitimidad necesaria que la institución necesita expandir devenga de una actuación de defensa irrestricta de la Democracia y los Derechos Humanos, sin dobles discursos ni dobles estándares.

La democracia y los Derechos Humanos son valores que están por encima de tiendas políticas, porque a la hora de perderlos, somos todos los que los perdemos, es la sociedad entera la que pierde. Me importa tanto mi derecho a decir mi verdad como el derecho de mi opositor a decir la suya.

Como Secretario General de la OEA, soy gobierno y soy oposición. Debo ser el más acérrimo defensor de derechos, debo ser el más pobre en términos económicos, debo ser el que sufre la desigualdad desde abajo, debo ser el que no tiene voz o aquel cuya voz no es escuchada. Debo ser el discriminado, debo ser el que sufre de antisemitismo, debo ser el que sufre la exclusión por ser indígena o afrodescendiente, debo ser el que no puede decidir. Debo ser el que sufre la falta de protección de derechos civiles, o políticos o económicos o sociales y culturales. La estructura de la Secretaría General de la OEA no puede estar sin instrumentos esenciales a la hora de promover la igualdad y la equidad.

Abogamos por una agenda amplia, que se asienta en la imperiosa necesidad de que todos tengamos las mismas oportunidades, independientemente de nuestro origen social, raza, género, orientación sexual, edad o discapacidad.

Una OEA comprometida en asegurar todas las libertades. Debemos atacar las bases de la impunidad en cualquiera de sus formas, corrupción, discriminación o crímenes de lesa humanidad.

Por ello hemos insistido en que MAS DERECHOS PARA MAS GENTE es el camino que nos lleva a ensanchar las oportunidades para todos los ciudadanos en las Américas.

En esta Asamblea podría aprobarse la convención para asegurar los derechos de los adultos mayores, un ejemplo claro de hacia dónde queremos ir.

La OEA puede entonces convertirse en una usina generadora de bienes públicos hemisféricos centrándose en sus cuatro pilares de acción. Por ello, creemos que las iniciativas que hemos planteado contribuyen a centrar el trabajo de la organización en esta dimensión hemisférica. Abordemos los temas sustanciales como:

• Seguridad Ciudadana, un tema que está entre los 2 o 3 primeros en la preocupación de los pueblos en este hemisferio.

• Escuela de Gobierno, que fortalezca las capacidades de los funcionarios públicos y de la sociedad civil en transparencia, rendición de cuentas, y generación de consensos para reformas.

• Prevención de conflictos sociales. Facilitando el dialogo entre inversionistas de fuera y dentro de la región, con los estados y las comunidades, en aquellos sectores productivos claves que generan riquezas y conflictos

• Sistema Panamericano de Educación. Una iniciativa que nos permita pasar de los logros en acceso a la educación a tener un mayor impacto en los resultados de la educación a nivel superior.

• Prevención y gestión de desastres naturales en el Caribe y Centroamérica.

• Interconectividad en el Caribe. Desarrollo para todos nuestros países.

Debemos procurar impulsar el dialogo interreligioso en las Américas como instrumento esencial de paz y estabilidad regionales. Debemos cooperar más fuertemente en esta dimensión hemisférica para evitar ataques terroristas como los que sufrió nuestro continente en el pasado.

Estas iniciativas que están en proceso inicial de diseño, cuentan con apoyo de otras agencias, han contado con el apoyo de Ustedes en los diálogos que hemos mantenido.

Amigas y amigos, Los invito entonces a utilizar al máximo la oportunidad que tenemos frente a nosotros para delinear el futuro común de la OEA, una hoja de ruta de modernización de esta Organización para que esté a la vanguardia de otras organizaciones a nivel mundial.

Muchas gracias