Los derechos humanos y la violencia contra las mujeres

Desde su creación en 1928, la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) ha jugado un papel protegónico en la protección de los derechos humanos de las mujeres de las Américas. LOs resultados concretos de este rol incluyen la adopción de las Convenciones Interamericanas sobre la Nacionalidad de la Mujer, los Derechos Civiles de la Mujer y los Derechos Políticos de la Mujer, así como la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belem do Pará). Estos instrumentos jurídicos vinculantes han sido fundamentales para el reconocimiento de las mujeres como sujetos de derechos humanos y agentes activos de la democracia y el desarrollo.

Los países de América Latina y el Caribe han adaptado gradualmente sus leyes y políticas nacionales al sistema jurídico universal e interamericano sobre derechos de la mujer.

A pesar de estos avances, persisten numerosos obstáculos a la plena realización de los derechos y de la ciudadanía de las mujeres – desde su acceso a la educación, al empleo con remuneración y beneficios igualitarios, a la salud y otros servicios sociales, hasta la capacidad de las mujeres de negociar sus relaciones sexuales y su autonomía reproductiva, de protegerse contra la violencia, incluyendo en sus propios hogares, y de incidir en la toma de decisiones en los ámbitos político, económico y social

En este contexto, la CIM se ha enfocado en las siguientes líneas de acción prioritarias:

  • Gestionar un proceso de diálogo político participativo e incluyente sobre las políticas para apoyar los derechos de las mujeres
  • Fortalecer las capacidades de monitoreo integral del ejercicio de los derechos de las mujeres
  • Apoyar la incorporación de la Convención de Belem do Para en la jurisprudencia interamericana, y fortalecer su monitoreo a nivel nacional
  • Promover una visión intercultural de los derechos de las mujeres dentro de un contexto de gobernabilidad democrática.