La Trata de Personas es una actividad criminal grave y una violación a los derechos humanos que
ocurre en todos los países del hemisferio
occidental. Esta implica la explotación de victimas, generalmente en trabajos forzados o en la actividad comercial sexual, por una organización criminal o “tratante”. La Trata puede implicar el traslado de las victimas por los tratantes de un país a otro, pero ese traslado internacional no es un requisito para su existencia
y ésta puede ocurrir dentro de un mismo país.
La Trata de Personas no es un fenómeno nuevo, y
muchos de sus aspectos se encuentran prohibidos por diversas convenciones internacionales. La comunidad internacional ha definido con precisión y
ha proscrito estas prácticas en el Protocolo contra la Trata de Personas
que complementa la Convención contra el Crimen Organizado de la ONU (Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la Trata de Personas, especialmente mujeres y niños).
La mayoría de los expertos coinciden en que la Trata de Personas es un problema en expansión en el hemisferio
occidental. Pero dada la naturaleza clandestina de esta actividad criminal resulta difícil obtener información precisa al respecto. A medida que una mayor proporción de la población mundial ve la emigración como
una puerta hacia mejores perspectivas económicas, más y más gente migra en busca de oportunidades laborales y mejor calidad de vida. Muchos de estos emigrantes abandonan sus hogares y son vulnerables a la explotación. La Trata de Personas también ocurre en el contexto de las migraciones internas de los países,
en el contexto de migraciones desde áreas rurales hacia los centros urbanos. Resumiendo, tanto las migraciones internacionales como internas producen víctimas de la Trata de Personas, las cuales
están enfrentadas a servidumbre doméstica, trabajos forzados y explotación sexual.
Asimismo, el cruce de fronteras no es un pre-requisito de la Trata de Personas. Frecuentemente, las víctimas de la Trata de Personas son niños (menores de 18 años) quienes terminan involucrados en redes de prostitución organizada y otras formas de explotación sexual como la pornografía infantil. Legalmente, un niño no tiene capacidad para consentir la práctica sexual comercial, organizada por terceros
y la explotación de los niños siempre califica como una forma de Trata de Personas de acuerdo a la convención internacional. La explotación sexual comercial de niños también puede
ocurrir en el contexto del turismo sexual, una creciente preocupación en el hemisferio.
El hemisferio occidental solo recientemente comenzó a abordar el tema de la Trata de Personas. La decisión de la Asamblea General, en sus resoluciones 1948 y 2019, de designar un Coordinador contra la Trata de Personas ha sentado un precedente en la determinación de la región para combatir este flagelo. La OEA ha reconocido la importancia de este tema y el
daño pontencial que la Trata de Personas puede ocasionar. En breve, la Trata de Personas afecta
el bienestar social, la legalidad, la salud pública y la economía de la región y debe ser combatida.
Nuestra Estrategia
La Trata de Personas se ha convertido en un problema creciente para la región, y no puede ser resuelto en forma unilateral. La estrategia para combatir la Trata de Personas requiere combinar esfuerzos nacionales, medidas bilaterales, y la cooperación multilateral. La principal meta de la Sección contra la Trata de Personas es llevar a cabo medidas contra la Trata con una perspectiva regional, lo que permite a la OEA enfocar este problema en una forma difícil de lograr para el gobierno de un solo país. La Sección provee la información logística necesaria para seminarios de entrenamiento, asistencia técnica a gobiernos, intercambio de información, y propuestas. En esta misma línea, la Sección desarrolla nueva información, monitorea nueva literatura sobre el tema, y cataloga los reportes y documentos existentes.
El foco de los esfuerzos contra la Trata de Personas consiste en:
• Concientizar y ampliar el conocimiento sobre el problema de la Trata de Personas;
• Compartir información con los gobiernos y la sociedad civil;
• Identificar políticas que ayuden a disminuir la Trata de Personas;
• Trabajar con funcionarios y oficiales en la implementación de medidas concretas contra la Trata de personas; y
• Identificar nuevos colaboradores y recursos financieros para la lucha contra la Trata de Personas en el hemisferio
Para esto, se trabaja en 4 áreas claves:
• Fomentar acciones de los gobiernos a nivel nacional;
• Promover buenas prácticas más
efectivas en la prevención, protección, investigación y juzgamiento de la Trata de Personas;
• Sumar nuevos aliados para el hemisferio;
• Implementar los proyectos y programas de entrenamiento existentes de la OEA contra la Trata de Personas, así como el desarrollo de nuevos proyectos y programas