Hace unos veinte años, se formó un
consenso internacional con la visión eminentemente
humanitaria de eliminar la amenaza de las minas terrestres a
las poblaciones y a las repúblicas de Centroamérica a medida
que estas intentaban superar una década de conflictos y
luchas internas Una coalición de Estados afectados por las
minas, de Naciones donantes, de organizaciones
internacionales y no gubernamentales, concibió un esfuerzo
multilateral, coordinado por la Organización de los Estados
Americanos, para lograr lo que entonces parecía una misión
imposible. En el 2010, gracias en gran parte a la
perseverancia de estos socios y al librarse Nicaragua de
minas, se logra el objetivo de convertir Centroamérica en
una subregión libre de minas. Este significativo hito
representa más que un logro importante en la promoción de
los objetivos de paz y la seguridad en las Américas. El
éxito del programa AICMA en América Central representa un
desafío para continuar ampliando la visión de una región
libre de la amenaza de las minas a otros Estados Miembros de
la OEA y para expandir el mandato del programa procurando la
eliminación de la amenaza de más de una sola clase de arma.
Grandes retos quedan por superar
para lograr la meta de convertir las Américas en la primera
zona libre de minas antipersonal en el mundo, tal como se
expresa la Asamblea General de la OEA en su Resolución AG/RES
2559 (XL-O/10). Los grupos armados ilegales en Colombia
continúan utilizando minas y artefactos explosivos
improvisados que cobran vida y salud a la población civil,
así como al personal militar. En zonas remotas de la
frontera común entre Ecuador y Perú aún existen miles de
minas diseminadas que requieren remoción para posibilitar la
recuperación total de los conflictos pasados y la
reinserción económica. Estos esfuerzos requieren
sostenimiento por varios años en el caso del la frontera
Perú-Ecuador y una década o más en el caso de Colombia.
América Central ha luchado contra grandes
obstáculos con el fin de ser reconocida como la primera
subregión del mundo libre de minas. Sin embargo, esta
distinción por sí sola no restaura a los ciudadanos de estos
países el nivel deseado de seguridad y tranquilidad debido a
otras amenazas igualmente perniciosas. Viejos almacenes de
armas y municiones obsoletas y en deterioro perduran mucho
después del fin de los conflictos para los que fueron
destinados, presentando una amenaza a las comunidades
aledañas y a la vez representando un botín para elementos
criminales o antigubernamentales en la obtención de sus
armas por medios ilegales. Asimismo, la proliferación de las
armas legales e ilegales alimenta el problema de la
violencia armada en muchos países en las Américas, llevando
a la Asamblea General a reconocer la necesidad de esfuerzos
para ayudar a los miembros de la OEA en las áreas de control
y destrucción de armas y
municiones en el marco de la
Convención Interamericana Contra la Fabricación y el Tráfico
Ilícitos de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Otros
Materiales Relacionados (CIFTA).
Más allá de la finalización de la
remoción de minas en América Central y la transición hacia
un incremento en el apoyo a los Estados Miembros de la OEA
en el área de control y destrucción de armas, municiones y
otros materiales explosivos, el trabajo desarrollado por la
Oficina de Acción Humanitaria contra Minas Antipersonal a
través de sus dos programas, ha evolucionado en otros
aspectos. Durante el año pasado, el apoyo para la acción
contra las minas en Colombia ha adquirido un carácter cada
vez más integrado a medida que el gobierno colombiano
trabaja para incorporar las operaciones de desminado
humanitario por parte de organizaciones civiles no
gubernamentales con su capacidad nacional existente,
capacidad esta representada por unidades de desminado
humanitario proporcionadas por sus fuerzas militares.
Ecuador y Perú han buscado colaborar más estrechamente entre
sí, mientras que al mismo tiempo perfeccionan su capacidad
para planificar, coordinar y apoyar sus esfuerzos nacionales
para cumplir, para el 2017, los respectivos compromisos con
los mandatos de la Convención de Ottawa. En América Central,
a pesar que Nicaragua ha logrado el cumplimiento de su Plan
Nacional de Desminado, aun se requiere mantener un elemento
de respuesta rápida para responder a las denuncias de
contaminación por residuos de minas y artefactos explosivos
sin explotar. Las denuncias de contaminación se reciben en
un promedio nacional de alrededor de cinco artículos
explosivos al mes.
Los avances alcanzados durante el primer
semestre del 2010 se evidencian por varios logros:
-
En abril, Nicaragua concluyó el 100%
de su Plan Nacional de Desminado con la remoción y
certificación de casi 179,000 minas en 1,021 objetivos,
habiendo sufrido 1,272 victimas en registro.
-
Durante julio, Colombia concluyó el
despeje del último de 35 campos minados bajo el control
y jurisdicción de las Fuerzas Militares.
-
AICMA amplió sus proyectos de
asistencia a víctimas en Colombia para incluir la
supervivencia de la comunidad a través de proyectos
productivos a una escala local. Los proyectos se
benefician con micro-financiamiento para el
restablecimiento de las estructuras socioeconómicas
fracturadas. Estos proyectos demuestran la evolución
real del programa dada su adaptación a las necesidades
de la población local.
-
En la frontera de Perú-Ecuador, por
la Cordillera de Cóndor, continuó la remoción de minas
en 14 sitios de la zona de Teniente Ortiz, en la
provincia ecuatoriana de Morona-Santiago y en 3
objetivos en las cercanías de Chiqueiza en el
departamento de Amazonas del Perú.
-
Más de 350 toneladas de municiones en
deterioro y obsoletas destruidas en Guatemala a fin de
eliminar el peligro de accidentes catastróficos en los
almacenes situados en proximidad a zonas residenciales y
comerciales de la ciudad capital.
-
Se tomaron medidas iniciales para
comenzar con un proyecto de remoción de minas utilizando
técnica mecánica en el cauce del río Chira/Río Catamayo
en la frontera de Perú-Ecuador, en preparación para el
inicio de las operaciones en octubre de 2010.
-
Se avanzó significativamente en la
asistencia a las víctimas y en la integración
socioeconómica de las comunidades a través del apoyo a
pequeños proyectos productivos en áreas recientemente
despejadas en Colombia y Nicaragua.
Estos logros fueron posibles
gracias al apoyo financiero de los gobiernos de Bélgica,
Canadá, España, Estados Unidos, Holanda, Italia, y Noruega
así como por las contribuciones de los propios países
afectados. A pesar de los resultados positivos de los
esfuerzos de la OEA hasta la fecha, la sustentabilidad de
este esfuerzo y el fomento de las condiciones de vida segura
para las personas en todas partes del hemisferio dependerán
del compromiso permanente de los Estados Miembros afectados
y del apoyo de la comunidad internacional.
Mientras que gran cantidad de
comunidades continúan enfrentando la amenaza diaria de la
presencia de minas antipersonal, pobladores en otros lados
encuentran sus vidas y su bienestar en situación de riesgo
debido a la proliferación incontrolada de armas de fuego o
la retención de municiones y otros explosivos hoy en día
innecesarios para la defensa nacional o la seguridad
pública. Varios Estados Miembros han procurado asistencia de
la OEA para llevar a cabo esfuerzos encaminados al control
de armas disponibles y municiones con el fin de acrecentar
la seguridad pública. Los métodos del éxito logrado por la
OEA en la acción integral contra las minas son transferibles
y aplicables a estos temas de seguridad pública, llevando
por consiguiente a la expansión de su mandato para
desarrollar soluciones adecuadas al respecto.
Las propuestas incluidas en este
Portafolio reflejan la necesidad de continuar con los
esfuerzos en la acción humanitaria contra minas para
asegurarse que cada Estado Miembro de la OEA afectado pueda
superar el complejo y difícil problema causado por las minas
y a la vez aplicar experiencias y lecciones aprendidas en la
acción contra minas para desarrollar acciones para mitigar
la amenaza a la seguridad pública que plantea la utilización
ilícita y el tráfico de armas y municiones. Cada proyecto
aborda una necesidad específica que ha sido identificada en
coordinación con las autoridades nacionales y ofrece a los
donantes interesados un concepto general del apoyo
necesario. Detalles adicionales sobre las propuestas de
proyectos están disponibles a petición y pueden ofrecerse
según requisitos específicos de los donantes. Para más
información sobre este Portafolio o proyectos individuales,
favor contactar:
Secretariado General de la Organización
de los Estados Americanos
Departamento de Seguridad Pública
Atención: Oficina de Acción Humanitaria
contra Minas
1889 F Street, N.W.
Washington, DC 20006
Teléfono: +1 (202) 458-3631
Fax: +1 (202) 458-3545
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