La región fue la
primera en adoptar, en 1997, un instrumento regional para el
control de la fabricación y el tráfico ilícito de armas de fuego: la
Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícito de
Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros
Materiales Relacionados (CIFTA).
La CIFTA pone de
relieve la necesidad de obtener autorizaciones y licencias para
la exportación, la importación y el tránsito de armas de fuego; el
control reforzado en los puntos de exportación, entre otras cosas.
La Convención busca promover y facilitar la cooperación y el
intercambio de información y de experiencias entre los Estados.
La Convención
estableció un Comité Consultivo,
constituido por un representante de cada Estado Parte, con el
fin de garantizar su
implementación, promover el intercambio de información,
facilitar la cooperación y fomentar el entrenamiento entre
países.
Estado de firmas y ratificaciones de la CIFTA.