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Anexo 4/Appendix 4 - Presentaciones - Presentations

Anexo 4.1/Appendix 4.1 - Las mayores crecidas en la cuenca del Plata
Referencias bibliográficas
Anexo 4.2/Appendix 4.2 - Controle de cheias nos reservatóriso do setor elétrico brasileiro na bacia do alto paraná
Referências bibliográficas
Anexo 4.3/Appendix 4.3 - The Mississippi basin flood of 1993
References
Anexo 4.4/Appendix 4.4 - Programa de mitigación de inundaciones de la cuenca del río Magdalena-Colombia

Anexo 4.1/Appendix 4.1 - Las mayores crecidas en la cuenca del Plata

por Víctor Pochat

RESUMEN EJECUTIVO

El sistema fluvial del Río de la Plata, con una superficie de cerca de 3.100.000 km2, se extiende por los territorios de la Argentina, el Brasil, Bolivia, el Paraguay y el Uruguay, estando formado por tres grandes unidades hidrográficas, el Paraná, el Uruguay y el Paraguay.

Presenta una gran variedad climática, a la cual se agrega la fertilidad de sus suelos, sus reservas minerales, un gran potencial hidroeléctrico y la disponibilidad de vías navegables, lo que ha motivado que se congregue una vasta porción de la población y de la actividad económica de los países que integran su territorio.

Dada su ubicación y extensión, se destaca por su complejidad hidrológica, motivada por notables variaciones en el régimen de precipitaciones y la marcada diversidad geomorfológica, topográfica y de cobertura vegetal de las distintas subcuencas.

La principal fuente de alimentación de los ríos de la Cuenca es pluvial. La precipitación media anual disminuye desde el rango de 2.400-1.400 mm en el este hasta el de 1.000-400 mm en el oeste.

En el norte, el 80% del total anual se concentra en los cinco meses que van desde noviembre hasta marzo, pero este grado de estacionalidad se reduce hacia el sur. En la cuenca del Uruguay casi no hay estacionalidad, siendo la precipitación promedio relativamente uniforme a lo largo del año.

Los caudales medios anuales del río Paraná son de 12.480 m3/s en Posadas y de 16.320 m3/s en Corrientes. En los ríos Paraguay y Uruguay, los valores respectivos son de 3.840 m3/s en Puerto Bermejo y de 4.640 m3/s en Concordia.

La complejidad hidrológica se manifiesta, entre otros aspectos, en la distribución estacional de los caudales anuales. Mientras en Posadas, sobre el río Paraná, esa distribución responde al patrón de precipitaciones, en Puerto Bermejo, sobre el Paraguay, el esquema se revierte totalmente, por efecto del almacenamiento en la zona de expansión denominada Pantanal.

Desde fines del siglo pasado se han registrado crecidas muy importantes, con caudales muy elevados y, en algunos casos, una larga duración.

La mayor parte de esos episodios extremos ocurrieron a partir de mediados de la década del 60, llamando la atención no sólo la magnitud de sus picos (los mayores, 60.200 m3/s en julio de 1983 y 54.000 m3/s en junio de 1992, en Corrientes) - comparable al de las crecidas del siglo XIX y comienzos de este siglo -, sino el aumento de su frecuencia, consecuencia probablemente de los cambios en la incidencia de los sistemas climáticos de gran escala que provocan inundaciones, con implicancias fundamentales en la estimación de los riesgos. En cuanto a la duración, es notable la permanencia del suceso de 1982/3, en el cual los caudales superaron los 30.000 m3/s durante 273 días, en la estación mencionada.

Al tener en cuenta esa realidad, se aconseja basar los estudios estadísticos en muestras posteriores a 1960 y considerar a las crecidas como eventos completos, dando importancia tanto a sus picos como a su duración.

El impacto sobre la actividad social y económica de la región puede evaluarse a partir de las estimaciones de los daños directos e intangibles, los cuales, para las crecidas de 1982/3 y 1991/2 indican valores de 2614 y 513 millones de dólares para los primeros, mientras que para los segundos, cabe mencionar, por ejemplo, 2.350.000 y 3.126.000 ha inundadas, y 234.685 y 122.503 personas evacuadas, respectivamente.

En Argentina, hay actualmente una serie de medidas en curso y previstas para rehabilitar la infraestructura dañada, proteger la vida y propiedad de una gran parte de los pobladores potencialmente afectados, mejorar su calidad de vida, garantizar el normal y pleno desarrollo de las actividades productivas y la integridad, seguridad y funcionamiento ininterrumpido de las vías de comunicación y transporte en el área de influencia de los ríos principales de la Cuenca.

El informe presentado a continuación está dividido en cinco partes:

1. Características Generales
2. Características Hidrológicas
3. Crecidas más Importantes
4. Estimación de Daños por Crecidas
5. Programas de Mitigación

1. Características Generales

El sistema fluvial del Río de la Plata, uno de los mayores del mundo, abarca una superficie de cerca de 3.100.000 km2, que se extiende por los territorios de la Argentina, el Brasil, Bolivia, el Paraguay y el Uruguay (Fig. 1). Las coordenadas extremas se ubican entre los meridianos 67°00' y 43°00', y los paralelos 14° 05' y 37° 37' (Ref. 7).

Dentro del sistema cabe diferenciar tres grandes unidades hidrográficas, el Paraguay, el Paraná y el Uruguay.

La cuenca del río Paraguay abarca 1.095.000 km2, recorriendo 2.550 km. desde la Chapada de Pareéis hasta su desembocadura en el Paraná. La mayor parte se extiende por una inmensa llanura de naturaleza aluvial, de muy escasa pendiente y con extensas planicies de inundación.

En la parte superior de la cuenca, las márgenes del Paraguay son bajas e inundables y presentan una zona de expansión denominada Pantanal, que cubre cerca de 60.000 km2. Este enorme almacenamiento natural tiene una influencia decisiva en el régimen de escurrimiento y en la hidrología de las inundaciones.

El valor medio estimado de la pendiente del río es de cerca de 0,037 m/km.

En el tramo que se extiende desde la desembocadura del río Apa - límite entre el Brasil y el Paraguay - hasta unos 40 km aguas abajo de Asunción, la zona inundable se restringe a un ancho variable de 5 a 10 km y ocupa solamente la margen derecha. El límite inferior de la zona está bien marcado por una quebradura acentuada del perfil longitudinal. Desde este límite hasta el río Paraná, se extiende la zona de desembocadura. En las grandes crecidas el río se desborda sobre las dos márgenes, ocupando una faja de un ancho que varía entre 10 y 15 km.

El Paraná es el río más importante del sistema hidrográfico del Río de la Plata, debido a la magnitud de sus derrames, la extensión de su área tributaria y la longitud de su curso. La superficie de su cuenca abarca 1.510.000 km2, sin contar la de la subcuenca del río Paraguay.

Todo el Paraná superior se encuentra en el Brasil, para ser luego y sucesivamente límite brasileño-paraguayo hasta la confluencia con el río Iguazú, argentino-paraguayo y, finalmente, después de confluir con el río Paraguay, internarse en territorio argentino hasta su desagüe en el Río de la Plata.

Su longitud es de 2.570 km desde la confluencia entre el Paranaíba y el Grande - que le dan origen - hasta su desembocadura, y de 3.740 km, si se le agrega el recorrido del primero.

El lecho de su curso superior tiene un perfil escalonado con dos notorios quiebres de la pendiente en Urubupungá y Guaira. Otras caídas menores y la presencia de rápidos caracterizan su perfil longitudinal, consecuente con la estructura geológica y sus accidentes tectónicos.

Figura 1 - Cuenca del Plata

El lecho es de dimensiones muy irregulares: de 4.000 m aguas arriba de Guaira a únicamente 60 m de ancho en Itaipú. Hasta confluir con el Paraguay - cuyas aguas remansa - su anchura fluctúa entre los 150 y los 2.500 m frente a Posadas. Al oeste de esta ciudad el río Paraná diversificaba su cauce presentando una serie de islas, que determinaban la formación de brazos que dividían el escurrimiento fluvial, situación que ha sufrido modificaciones por la presencia del embalse de Yacyretá.

Luego de unirse al Paraguay, el río desciende con muy leve pendiente, 0,036 m/km, hasta su desembocadura. Su ancho va disminuyendo desde los 4.200 m frente a Corrientes a 2.000 m en Rosario. El lecho de inundación es, sin embargo, bastante mayor y extendido casi totalmente sobre la margen derecha, mucho más baja. Los anchos de esta planicie de inundación, que varían entre 13 km frente a Corrientes y 56 km en la sección Rosario-Victoria, señalan la enorme extensión que puede abarcar el Paraná en sus grandes crecidas.

En este tramo medio e inferior, el cauce principal presenta numerosas islas, diseminadas a lo largo de su curso, las cuales son cubiertas totalmente por las aguas de crecida.

Su delta terminal, con numerosos brazos, se inicia a 320 km de la desembocadura y con un ancho que varía entre los 18 y 61 km, cubre un área de 14.100 km2. El notable avance frontal de este delta, puede explicarse por la extraordinaria cantidad de sedimentos que transporta el río.

El río Uruguay es el segundo sistema fluvial en importancia, con un desarrollo de cerca de 1.600 km. Nace también en territorio brasileño, aproximadamente a 1.800 m de altura.

Algunos kilómetros aguas abajo de la confluencia con el Pepiri-Guazú, donde el río Uruguay pasa a ser límite entre la Argentina y el Brasil, se estrecha entre paredes rocosas, formando cataratas donde el río pasa de 450 a cerca de 20 m de ancho.

La cuenca superior se desenvuelve sobre rocas de origen volcánico. En la parte centro-oeste de la región aparecen otros tipos litológicos entre los que se destaca el aluvión a lo largo de los ríos Santa María e Ibicuí.

Sus afluentes más importantes provienen del este. Son ríos con cuencas relativamente pequeñas, pero de considerable caudal. El Quaraí sirve de límite entre el Brasil y el Uruguay. El mayor tributario del Uruguay es el río Negro, que desemboca a menos de 100 km del estuario del Plata. Luego de esa confluencia, el Uruguay se ensancha convirtiéndose, virtualmente, en una extensión del Río de la Plata, cuya cuenca propia abarca otros 130.000 km2.

Dada su gran extensión, la cuenca del Plata presenta una gran variedad de condiciones climáticas: tropical en la cabecera del río Paraguay; subtropical en las llanuras del Chaco argentino-paraguayo, en el nordeste argentino y en los estados del sudeste brasileño; templado en el sur de la Mesopotamia Argentina - entre los ríos Paraná y Uruguay - en el sur de Brasil y en el Uruguay; seco en las nacientes de los tributarios en Bolivia y en el noroeste de Argentina.

Esta variedad climática, a la cual se agrega la fertilidad de sus suelos, sus reservas minerales, el potencial hidroeléctrico de sus grandes ríos y la disponibilidad de vías navegables, ha congregado una vasta porción de la población y de la actividad económica de los países que integran el territorio de la Cuenca. (Ref. 3)

Figura 2 - Marcha anual de los caudales medios mensuales en porcentaje del caudal medio anual

Rio Paraná en posada 1901-1992

Rio Paraguay en puerto Bermejo 1910-1993

Rio Paraná en Corrientes 1904-1993

Rio Uruguay en concordia 1898-1993

2. Características Hidrológicas

La principal fuente de alimentación de los ríos de la Cuenca es pluvial; sólo nieva en las cabeceras de algunos de ellos, representando un porcentaje muy bajo del total. La precipitación media anual disminuye desde el rango de 2.400-1.400 mm en el este hasta el de 1.000-400 mm en el oeste (Ref. 7). En las cuencas del Iguazú y del Alto Uruguay, las lluvias anuales medias son las más altas de la Cuenca del Plata.

En el norte, el 80% del total anual se concentra en los cinco meses que van desde noviembre hasta marzo, pero este grado de estacionalidad se reduce hacia el sur. En la cuenca del Uruguay casi no hay estacionalidad, siendo la precipitación promedio relativamente uniforme a lo largo del año (Ref.5).

En cuanto a los caudales, se dispone de registros sistemáticos a partir de principios de este siglo. El Cuadro 1 presenta los caudales medios anuales en ciudades de Argentina.

Cuadro 1 CAUDAL MEDIO ANUAL EN DETERMINADAS CIUDADES DE LA CUENCA DE LOS RÍOS PARANÁ, PARAGUAY Y URUGUAY

Río

Sitio

Area de la Cuenca (km2)

Caudal Medio Anual (m3/s)

Paraná

Posadas

933.600

12.480

Paraguay

Puerto Bermejo

1.095.000

3.840

Paraná

Corrientes

2.067.000

16.320

Uruguay

Concordia

249.312

4.640

Fuente: Elaboración propia en base a Ref.5

La complejidad hidrológica de la Cuenca del Plata comienza a surgir cuando se examina la distribución estacional de los caudales anuales (Fig.2). En Posadas, sobre el río Paraná, esa distribución es la esperada en base al patrón estacional de precipitaciones, teniendo en cuenta los efectos de retardo en una cuenca tan grande; los caudales promedio más altos ocurren entre diciembre y abril.

En Puerto Bermejo, sobre el río Paraguay, el esquema se revierte completamente. Los flujos de entrada al Pantanal siguen la distribución estacional esperada, pero su almacenamiento natural modifica el flujo de salida, ocasionando se demore hasta seis meses. Aguas abajo, los caudales promedio más altos ocurren entre agosto y noviembre.

En Corrientes, sobre el río Paraná, la integración de esos dos regímenes de caudal tiene como consecuencia una distribución más pareja del caudal promedio a lo largo del año. Podría suponerse que la compensación de las estaciones de caudales pico en el Paraná y el Paraguay reduce la intensidad del riesgo de inundación aguas abajo de la confluencia. Sin embargo, esto no es enteramente así, ya que la distribución estacional del riesgo de inundación es más compleja que lo que sugiere la marcha anual de los caudales medios mensuales (Ref.5).

En Concordia, sobre el río Uruguay, dicha marcha no parece reflejar, a primera vista, la distribución estacional de precipitaciones para la cuenca superior, que es relativamente uniforme mes a mes, mientras que los caudales se presentan con un período intenso de caudales bajos entre enero y marzo. Esta discrepancia parecería sugerir que en dichos meses el escurrimiento es bajo. Sin embargo, ésta es una conjetura que revela lo poco que se comprende el funcionamiento espacial y temporal de lluvias y su relación con la intensidad y duración de las crecidas.

3. Crecidas Más Importantes

Desde fines del siglo pasado ocurrieron una cantidad de eventos importantes. En el Cuadro 2 se muestran los diez episodios más extremos, en cuanto a caudal pico, en cuatro sitios. De esta información, surge que sobre el río Paraná y el río Paraguay, la mayor parte de los eventos más importantes ocurrieron a partir de 1965 y en cuanto al río Uruguay, cuatro de los eventos más importantes desde 1898 ocurrieron a partir de 1972.

Cuadro 2 - ORDENAMIENTO DE LOS CAUDALES PICO EN CUATRO SITIOS EN LA CUENCA DEL PLATA

Río Paraná en Posadas 1901/2-1991/2

Año(1)

Mes

m3/s

1904/5

Mayo

53.200

1982/3

Julio

50.900

1991/2

Junio

48.800

1989/90

Enero

42.800

1986/7

Mayo

38.800

1935/6

Junio

38.800

1965/6

Febrero

37.900

1922/3

Junio

37.700

1928/9

Marzo

36.000

1983/4

Setiembre

32.700

Río Paraguay en Puerto Bermejo 1910/11 - 1992/3

Año(1)

Mes

m3/s

1982/3

Junio

10.600

1991/2

Junio

9.200

1987/8

Agosto

8.600

1965/6

Marzo

8.400

1992/3

Noviembre

8.400

1981/2

Agosto

8.200

1988/9

Setiembre

8.100

1939/40

Junio

8.000

1911/12

Enero

8.000

1978/79

Junio

8.000

Cuadro 2 - ORDENAMIENTO DE LOS CAUDALES PICO EN CUATRO SITIOS EN LA CUENCA DEL PLATA (Continuación)

Río Paraná en Corrientes 1904/5 - 1992/3

Año(1)

Mes

m3/s

1982/3

Julio

60.200

1991/2

Junio

54.000

1904/5

Junio

50.000

1989/90

Febrero

43.800

1965/6

Marzo

43.800

1928/9

Marzo

39.100

1911/12

Enero

39.000

1986/7

Mayo

38.000

1981/2

Julio

38.000

1922/3

Junio

38.100

(1) Año hidrológico (setiembre a agosto) Fuente: Ref.5

Río Uruguay en Concordia 1898 - 1993

Año (2)

Mes

m3/s

1959

Abril

35.500

1941

Mayo

29.300

1983

Julio

28.300

1986

Abril

28.100

1929

Octubre

27.800

1992

Junio

27.700

1972

Junio

26.600

1899

Setiembre

25.200

1923

Junio

24.900

1907

Setiembre

24.800

(2) Año Calendario

Si el mecanismo de generación de excedentes hubiera sido homogéneo a lo largo del tiempo, estos datos serían estadísticamente improbables. Al no haber sido así, significa que la incidencia de las crecientes en la Cuenca del Plata aumentó en las últimas dos o tres décadas (Ref.5).

Existen referencias sobre crecidas extraordinarias ocurridas en Corrientes en 1612 y 1748, mientras que la disponibilidad de datos en cuanto a niveles fluviales del siglo XIX permite realizar estimaciones del caudal asociado a las crecidas notables del 1812, 1858 y 1878. (Cuadro 3).

Cuadro 3 RIO PARANÁ EN CORRIENTES: ORDENAMIENTO DE LOS SEIS CAUDALES EXTREMOS MÁS IMPORTANTES (1800-1993)

Año

Caudal m3/s

1983

60.200

1812

58.000

1992

54.000

1858

52.000

1878

51.000

1905

50.000

Fuente: Ref.5

Figura 3 - Ríos Paraná y Paraguay, hidrogramas de los cuatro mayores eventos (en términos de pico) registrados en Corrientes, posadas y pto.bermejo (A)

Figura 3 - Ríos Paraná y Paraguay, hidrogramas de los cuatro mayores eventos (en términos de pico) registrados en Corrientes, posadas y pto.bermejo (B)

Figura 3 - Ríos Paraná y Paraguay, hidrogramas de los cuatro mayores eventos (en términos de pico) registrados en Corrientes, posadas y pto.bermejo (C)

Figura 3 - Ríos Paraná y Paraguay, hidrogramas de los cuatro mayores eventos (en términos de pico) registrados en Corrientes, posadas y pto.bermejo (D)

Los valores estimados podrían sugerir que la magnitud de los picos de crecidas recientes no es excepcional, sino que el aumento de la frecuencia de los eventos extremos a partir de 1960 representa un cambio significativo en la incidencia de los sistemas climáticos de gran escala que provocan inundaciones.

En cuanto a la duración de los mayores episodios de inundación de este siglo en la cuenca del río Paraná/Paraguay, es notable la permanencia del suceso de 1982/3 (Figura 3 y Cuadro 4).

Cuadro 4 RÍO PARANÁ EN CORRIENTES: DURACIÓN DE DIVERSAS CRECIDAS REGISTRADAS

Caudales del río Paraná en

Duración en Corrientes (días)

Corrientes (m3/s)

82/3

91/2

05/06

89/90

Caudal > 30.000

273

65

65

40

Caudal > 40.000

165

18

20

9

Caudal > 50.000

62

6

1

0

Fuente: Ref.5

La explicación para la duración del episodio de 1982/3 es la secuencia de lluvias mensuales registradas en un solo período de doce meses. Entre junio de 1982 y mayo de 1983, las precipitaciones de la cuenca en junio, noviembre, enero y mayo fueron las mayores jamás registradas en esos meses desde comienzos del siglo. Por lo tanto, el evento resultante debe considerarse sumamente raro teniendo en cuenta la distribución probabilística conjunta de la magnitud de la lluvia, su duración, y por la poca probabilidad de que cuatro lluvias máximas mensuales ocurran en un mismo año.

Los eventos 1905/06, 1989/90 y 1991/2 representan episodios de inundación más típicos sobre el río Paraná y tienen mucho en común; en especial las inundaciones de 1905/6 y 1991/2. Una característica particular - y llamativa para una cuenca tan grande - es la rapidez con que el hidrograma crece en cada uno de estos eventos. En las dos semanas anteriores al arribo del pico a Comentes, la tasa de crecimiento de los tres eventos es casi idéntica (1.400 m3/s por día). Los hidrogramas son notablemente simples en cuanto a la forma; sólo el correspondiente al episodio de 1992 presenta aportes diferenciables de distintas subcuencas de aguas arriba. En Corrientes, las tasas de recesión también son rápidas, y por lo general constituyen alrededor del 50% de la tasa creciente (700 m3/s por día) (Fig. 3).

Estos datos indican que la respuesta de la cuenca del Paraná aguas arriba de Corrientes, ante lluvias breves (semanas más que meses), es relativamente uniforme. En cambio, las crecidas muy severas se producen por eventos de lluvia en escala sinóptica, por lo que grandes áreas se ven afectadas por precipitaciones inusualmente prolongadas y extensas.

Figura 4 - Rio Uruguay, hidrogramas de los cuatro mayores eventos (en términos de pico) registrados en concordia (A)

Figura 4 - Rio Uruguay, hidrogramas de los cuatro mayores eventos (en términos de pico) registrados en concordia (B)

Figura 4 - Rio Uruguay, hidrogramas de los cuatro mayores eventos (en términos de pico) registrados en concordia (C)

Figura 4 - Rio Uruguay, hidrogramas de los cuatro mayores eventos (en términos de pico) registrados en concordia (D)

Las condiciones más críticas para producir crecidas en Posadas y Corrientes se asocian con lluvias en toda la cuenca del Paraná, provocando caudales de base altos y caudales pico de la parte superior de la cuenca, con posteriores tormentas concentradas en la parte inferior de la cuenca superior, como ocurrió en 1982/3 y 1992 (Ref. 2).

Tal como se ve en la Figura 3, el aporte de los caudales del río Paraguay al pico de caudal en Comentes no es relevante frente a las descargas que llegan desde Posadas. Las inundaciones en la parte inferior de la cuenca del Paraguay, aguas abajo de Asunción, no se relacionan tanto con el caudal en el propio río, sino con el efecto de remanso aguas arriba de la confluencia con el Paraná.

En la Figura 4, se presentan los hidrogramas de los cuatro eventos de crecida del río Uruguay en Concordia, más grandes por su pico, desde 1898. El caudal es mucho más variable que sobre el Paraná, como es de esperarse en una vertiente mucho menor, cuyo almacenamiento natural es tan distinto. La distribución temporal de las lluvias se ve más claramente en la variación de caudales a lo largo del año, y resulta evidente el aporte de los distintos afluentes y subcuencas. La falta de almacenamiento queda manifiesta con los tres episodios de 1983, separados por períodos de caudales mucho menores. Este hidrograma puede compararse con el de Corrientes del mismo año, donde el impacto del almacenamiento aseguró la continuidad de caudales elevados por más tiempo. Aun así, el evento de 1983 sobre el Uruguay, al igual que sobre el Paraná, sigue siendo el de más larga duración de caudales extremos, según indica el Cuadro 5.

Cuadro 5 Río Uruguay en Concordia: Duración de diversas crecidas registradas

Caudales del no Uruguay en Concordia (m3/s)

Duración en Concordia (días)


1959

1941

1983

1986

Caudal > 10.000

74

98

147

92

Caudal > 20.000

10

29

47

11

Fuente: Ref.5

En el Cuadro 6 se muestra el tiempo y la velocidad de traslado de los caudales pico en el río Paraná.

Cuadro 6 Río Paraná: Tiempos medios de tránsito de los caudales y velocidades en determinados tramos

Zona

Distancia (km)

Tiempo (días)

Velocidad (m/s)

Jupia - Guaira

499

4

1,4

Guaira - Posadas

664

2

3,8

Posadas - Corrientes

376

5-6

0,75-0,9

Corrientes - Rosario

788

30

0,3

Fuente: Ref. 5

Para el río Paraguay, la incidencia estacional de las inundaciones concuerda con la distribución de los caudales medios mensuales, aunque podría haberse esperado que la frecuencia de los picos de caudal en Puerto Bermejo fuera mayor más avanzado el año. El hecho de que estos picos se limiten al período entre mayo y julio refleja el impacto del almacenamiento en el Pantanal y la atenuación relativamente constante de los caudales de crecida.

En cuanto a la estacionalidad, el régimen de crecida más complejo es el del Uruguay, donde se dan dos estaciones de crecida bien diferenciadas, y donde la mayor probabilidad de que el pico de caudal máximo anual ocurra es en octubre (Ref. 5). El Uruguay y el Paraná están, por lo general, desfasados en cuanto a la ocurrencia de crecidas en un año determinado, hecho que se relaciona, sin duda, con el tamaño de la cuenca, la diferencia de almacenamiento natural y el régimen pluvial.

Sin embargo, este panorama de la distribución estacional de los caudales pico anuales resulta inconsistente con la ocurrencia de los mayores eventos registrados. De las diez mayores crecidas registradas en Posadas desde 1900, seis ocurrieron entre mayo y julio (ver Cuadro 2), cuando la probabilidad promedio de que haya aguas altas es relativamente baja. Esto se entiende por el hecho de que los eventos más extremos son la consecuencia de estados de caudal iniciales muy altos que deberían ocurrir en febrero y marzo. Además, se agregan los volúmenes provenientes de tormentas tardías, que tienden a generar los estados más críticos, tal como ocurrió en 1904/5, 1982/3, 1991/2, 1986/7, 1922/3 y 1928/9.

Sobre el Uruguay, existe una discrepancia similar entre la ocurrencia, en un año, de los estados de crecida "promedio" y extremas. Sólo uno de los diez eventos más importantes ocurrió en octubre, y siete tuvieron el pico entre abril y julio, aparentemente la menor de las dos estaciones de caudales altos.

Cualquier evento de crecida mayor en una cuenca significa apartarse del estado promedio, pero la ocurrencia y la duración de dicho apartamiento, por lo general, sigue un modelo, que a pesar de ser variable, es razonablemente bien definible. En base a este análisis de la historia y las características de la incidencia y la severidad - dada por la magnitud de los picos - de las crecidas, es evidente que éste no es el caso de la Cuenca del Plata, ya que su hidrología de las crecidas es muy compleja, tanto en el espacio como en el tiempo.

El cambio en el régimen hidrológico regional se puede ver claramente graneando los caudales medios mensuales de las cuencas principales antes y después de 1960 (Figura 5). Los resultados son altamente significativos, tanto en el contexto estadístico como hidrológico. Hay una gran consistencia en distintos puntos dentro de la extensa cuenca, lo cual sólo puede justificarse por un cambio sistemático del régimen pluvial regional, tanto en cantidad total como en el patrón de estacionalidad.

Desde el punto de vista de las crecidas y de su ocurrencia, una consecuencia fundamental es que, en promedio, los caudales extremos partirán de caudales iniciales más altos que antes. Por lo tanto, se espera que aumenten los picos de caudal y la duración de los eventos (Ref. 5).

En un estudio del Banco Mundial (Ref. 2) se analizan tres cambios importantes que ocurrieron a partir de la década del '60, los que podrían haber afectado la hidrometeorología de la cuenca: cambios en el uso de la tierra, en especial la desforestación, que pudieron haber aumentado el escurrimiento; el desarrollo hidroeléctrico, principalmente en el Alto Paraná en Brasil, que provocó una mayor regulación y un régimen de caudales bajos más alto, y las precipitaciones durante la estación húmeda, que han sido más altas por lo menos desde 1960, y hacen suponer cambios climáticos, que pueden estar inducidos por el hombre.

Luego de un análisis sistemático de los datos sobre caudal (principalmente en Posadas y Corrientes), sus autores han concluido que las inundaciones fueron más frecuentes y más severas en la segunda mitad de este siglo; que, en el mismo período, los caudales bajos extremos han sido menos frecuentes y menos agudos; que el derrame anual total aumentó y la distribución estacional cambió; que las variaciones pluviales son las mayores responsables de los cambios en los caudales y en las inundaciones; que los cambios en la distribución estacional de los caudales también parecen estar relacionados con los cambios en el régimen pluvial, además del impacto de la operación de los embalses de aguas arriba y, finalmente, que no se encontró ninguna evidencia consistente, ni estadística ni de otro tipo, de que los cambios en el uso de la tierra hayan influido significativamente en el aumento de la incidencia y la severidad de las crecidas recientes.

También se suele considerar que el fenómeno de El Niño de 1982/3 fue el más importante del siglo. En el estudio citado (Ref. 2) se indica que cuando la corriente de El Niño es anómala, las aguas cálidas ecuatoriales del Pacífico se encuentran mucho más hacia el este de lo usual, provocando el típico modelo de intensas lluvias sobre la Cuenca del Plata y a lo largo de la costa norte de Perú, haciendo que el clima se torne más seco en la región noreste de Brasil. En la última década ha habido eventos de El Niño moderados e importantes en 1982/3, 1986/7 y 1991/2, correspondientes a la mayoría de los episodios de crecida en los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay. Se puede concluir que es conveniente conocer las cuestiones climáticas asociadas a dichos episodios, a fin de poder predecir crecidas, si bien se debe anotar que las características espaciales y temporales de las anomalías climáticas no son del todo coherentes ni se han explicado suficientemente.

Figura 5 - Caudales medios mensuales, serie completa y serie 1960-1992

Rio Paraná en posadas

Rio Paraguay en Puerto Bermejo

Rio Paraná y Paraguay en Corrientes

Rio Uruguay en concordia

Ya se ha visto que, en general, ha aumentado la incidencia de las crecidas; el paso siguiente será establecer si la severidad cambió a través del tiempo. Existen evidencias de cambios en la severidad de los picos de crecida sobre el Paraná, pero se limitan a las cuencas media e inferior. En Jupiá y Guaira, las cantidades posteriores a 1960 caen dentro del intervalo de confianza del 90% de las cantidades estimadas de la muestra total. Esto no sucede ni en Posadas ni en Comentes, ni sobre el río Uruguay (Ref. 5).

Por lo expuesto, se concluye que el régimen de crecidas de la Cuenca del Plata ha cambiado en forma significativa por lo menos a partir de 1960, tanto en cuanto a la incidencia como a la severidad de las inundaciones. La magnitud de dichos cambios es tal que sólo pueden explicarse por un cambio sistemático a nivel de la circulación atmosférica, lo que influye en el régimen pluvial.

El hecho de que existan evidencias estadísticas e hidrológicas fuertes sobre la discontinuidad del régimen de crecidas en la Cuenca del Plata tiene consecuencias fundamentales en la estimación del riesgo de inundación.

Los estudios estadísticos recientes (Ref. 5) se basan solamente en las muestras posteriores a 1960, considerando que estos datos representan el régimen hidrológico contemporáneo de las cuencas en estudio. No puede determinarse si los cambios posteriores a 1960 son permanentes o no, pero es conveniente señalar que podrían deberse a cambios inducidos por el hombre. Teniendo en cuenta esta posibilidad, no es aconsejable estimar el riesgo de caudales extremos usando todos los datos de los registros, ya que se subestimaría la magnitud del riesgo de crecida. Tal como se indica en el Cuadro 7, si se asocia un período de retorno al pico del evento de 1982/3 con el registro completo, los errores no serían menores.

Cuadro 7 RÍOS PARANÁ Y URUGUAY. PICOS DE CRECIDA E INTERVALOS DE RETORNO ASOCIADOS, CONSIDERANDO LA POBLACIÓN MUESTRAL COMPLETA Y EL REGISTRO POSTERIOR A 1960

Río

Ciudad

Pico de crecida de 1982/3

Intervalo de Retorno Estimado (años)



(m3/s)

Todos los datos

Datos Posteriores a 1960

Paraná

Jupiá

28.160

98

93

Paraná

Guaira

39.850

184

84

Paraná

Posadas

50.882

123

94

Paraná

Corrientes

60.216

164

56

PROMEDIO

140 años

82 años

Uruguay

Concordia

28.310

30

23

Uruguay

Paso de los Libres

35.990

92

54

Uruguay

San Javier

46.010

90

42

Uruguay

Santo Tomé

27.970

210

38

PROMEDIO

105 años

40 años

Fuente: Ref. 5

Por otra parte, no es suficiente usar solamente los caudales pico de las crecidas para describir el riesgo de inundación en cuencas muy extensas. La duración del suceso puede ser tan importante como el caudal, en especial en cuanto al daño económico. En el análisis multivariado de la incidencia y de la severidad de la inundación, resulta fundamental distinguir entre el pico de crecida, definido sólo por la crecida máxima, y el evento completo, definido por el hidrograma total, que incluye el pico de crecida más su duración más su volumen.

Al considerar la crecida como un evento, el intervalo de retorno de ese evento puede ser muy diferente al del pico. Dos eventos con los mismos picos de crecida pueden tener distintos intervalos de retomo, si uno de ellos tuvo más duración y por lo tanto más volumen.

El tema clave para encontrar una solución estadística operativa para el análisis de las crecidas como eventos, es que el volumen y la duración están íntimamente relacionados. Esto reduce el problema analítico a la identificación y estimación de un modelo de valores extremos bivariado del caudal pico y el volumen.

El Cuadro 8 compara el intervalo de retomo estimado del pico con el del evento de crecida total para los tres mayores eventos. Estas estimaciones sobre el riesgo integral resultan intuitivamente más interesantes que aquéllas basadas sólo en los picos; en especial, demuestran la combinación de pico y volumen de lo sucedido en 1982/3, que lo hacen tan excepcional en la historia de las crecidas.

Cuadro 8 COMPARACIÓN ENTRE LOS INTERVALOS DE RETORNO DE EVENTOS COMPLETOS Y DE CAUDAL PICO

Sitio

Año del Evento

Intervalo de Retomo (años)

del evento

del pico

Posadas

82/3

> 200

40


04/5

160

50


91/2

70

33

Comentes

82/3

>200

56


04/5

110

20


91/2

50

35

Concordia

1983

140

10


1941

80

11


1972

50

-

Fuente: Ref. 5

4. Estimación de los Daños por Crecidas

La información histórica disponible permite estimar los daños directos de las inundaciones de 1982-83 y 1992, aunque con importantes salvedades respecto al grado de error y de comparabilidad entre los valores obtenidos (Ref. 5).

Estas salvedades se refieren a superposiciones en la contabilidad de algunos daños, o bien a daños que habrían sido omitidos por información incompleta; al empleo de metodologías que arrojan errores de cálculo significativos; a cambios importantes en la década del 80 respecto al grado de desarrollo de recintos y defensas para los núcleos urbanos más afectados; a falta de coincidencia, en varios casos, entre los valores aportados, por diversas fuentes, y a ausencia de cierta información.

Organismos oficiales y privados, investigadores, periódicos, etc., provinciales y nacionales, han realizado estudios y evaluaciones valiosas y aportado datos muy importantes.

Esta información y estudios, si bien dispersos y no siempre coincidentes en sus conclusiones, merecerían ser compilados y analizados, a fin de compensar el volumen de información directa sobre daños, que se perdió y que es irrecuperable como tal.

En las ciudades es donde hay que concentrar los esfuerzos, para mayor precisión en las evaluaciones de daños, por ser las áreas donde se concentra la mayor riqueza regional y la mayor parte de la población afectada.

Los valores básicos de los daños por las crecidas de 1982/83 y 1992 son los que figuran en los Cuadros 9 y 10.

Cuadro 9 DAÑOS POR LAS CRECIDAS 1982-83 DE LOS RÍOS PARANÁ, PARAGUAY Y URUGUAY (MILLONES DE DÓLARES DE AGOSTO 1983)

Tipo de Daño

Misiones

Formosa

Chaco

Provincia Corrientes

Santa Fe

Entre Ríos

Totales

* Evacuación y emergencia

0,2

24.5

16,2

4.6

7,8

2,3

55,6

* Viviendas y ed. Públicos

25,0

80,8

93,8

37,4

20,6

33,3

290,9

* Agricultura

17,8

29,3

27,2

34,6

11,7

33,4

154,0

* Ganadería

-

21,9

8,8

22,6

8,4

34,4

96,1

* Ind., Com. y Servicios

35,6

102,4

107,7

114,4

16,8

43,1

420,0

* Infraestructura









- Vial

4,9

62,9

8,2

20,8

83,8

70,3

250,9


- Ferroviaria

-

-

1,4*

-

-

36,8*

38,2


- Navegación

-

-

-

-

-

-

179,2

- Agua Potable y cloacas

0,6

1,8

2,6

0,4

4,1

0,8

10,3

- Infraestructura urbana

0,3

2,3

1,3

3,4

4,4

2,8

14,5**

* Mayores costos por corte de rutas

-

-

-

0,2*

-

4,2*

4,4







Total

1514,3

* Estimación
** Incluye 0,2 x 106 U$S en Buenos Aires Fuente:

Elaboración propia en base a Ref. 6

Cuadro 10 - DAÑOS POR LA CRECIDA 1992 DE LOS RÍOS PARANÁ, PARAGUAY Y URUGUAY (En millones de US dólares de diciembre 1992)

Sector

Misiones

Formosa

Chaco

Provincia Corrientes

Santa Fe

Entre Ríos

Buenos Aires

Totales

Porcentajes sobre

V. Abs.
(%)

V. Abs.
(%)

V. Abs.
(%)

V: Abs.
(%)

V: Abs.
(%)

V. Abs.
(%)

V. Abs.
(%)

V. Abs.
(%)

512,96 x 106

Evacuación y emergencia

1,35
(8,9)

4,04
(2,67)

1,85
(12,21)

2,70
(17,83)

1,35
(8,92)

1,35
(8,91)

2,50
(1,65)

15,14 (100)

2,94%

Agricultura y ganadería

0,00
(0,00)

62,00
(33,58)

35,60
(19,28)

41,70
22,57)

32,00
(17,32)

13,40
(7,25)

0,00
(0,00)

184,60
(100)

35,97 %

Industria, comercio y servicios

26,20
(9,32)

75,10
(26,71)

53,00
(18,85)

81,00
(28,81)

13,50
(4,80)

32,40
(11,52)

0,00
(0,00)

281,20
(100)

54,86 %

Gastos para ejecución de obras de defensa

2,50
(7,83)

16,00
(50,13)

3,00
(9,40)

2,00
(6,27)

5,12
(16,04)

2,50
(7,83)

0,80
(2,51)

31,92
(100)

6,23 %

Totales (%sobre total)

30,05
(5,85)

157,14
(30,54)

93,45
(18,25)

127,40
(24,84)

51,97
(10,13)

49,65
(9,67)

3,30
(0,60)

51296

100,0 %

Fuente: Ref. 5

La información disponible global sobre la crecida de 1992 es menos completa que en el caso de la crecida 1982/83 y, por lo tanto, los datos sobre daños directos pueden tener un grado de error mayor.

Sena útil contabilizar los daños para las diferentes crecidas a un mismo nivel de la actividad económica (Cuadro 11). Sin embargo cabe aclarar que se trata de una estimación, ya que no se cuenta con información económica suficientemente desagregada, que muestre la evolución de la economía en las áreas realmente afectadas. Sólo es posible disponer de esa información por provincias, a nivel departamental y en algunos casos y períodos.

Cuadro 11 - DAÑOS DIRECTOS PARA DIFERENTES CRECIDAS, PARA EL NIVEL DE ACTIVIDAD ECONÓMICA DEL AÑO DE CADA CRECIDA (en millones de dólares, de diciembre de 1992)

 

Crecida

1982/83

1992

Daño (106 US$, de 1992)

2614

513

Fuente: Ref. 5

El único ajuste que se puede realizar, con relativa confiabilidad, a los daños históricos, es el referido a la moneda, calculando los daños en moneda constante a una fecha dada (Ref. 5).

El valor de los daños por la crecida de 1992 resulta significativamente bajo, para la segunda crecida en importancia en cuanto a pico, siendo sensiblemente inferior, incluso, al de la crecida de 1966 (856 x 106 US$ de 1992) para un pico menor (Ref. 5).

Se podría explicar en parte este resultado teniendo en cuenta la corta duración de la crecida y la existencia de recintos en la mayoría de los principales centros urbanos más amenazados por crecidas anteriores (Clorinda, Formosa, Goya, Resistencia, Santa Fe, Ibicuy y Paranacito) sobre el río Paraná.

Este segundo factor ha sido sustantivo para reducir los daños en que esos núcleos urbanos, salvo en los casos de Clorinda e Ibicuy, donde las aguas atravesaron o sobrepasaron las defensas urbanas, que no eran consideradas definitivas.

No se ha podido esclarecer si esta cifra baja de daños directos se debe exclusivamente a la presencia de tales recintos, o habría también errores de sub-evaluación de los daños.

Existe también información referida a daños intangibles, en particular respecto a áreas inundadas (Cuadro 12) y población evacuada (Cuadro 13).

Cuadro 12 - AREAS INUNDADAS SEGUN DISTINTAS CRECIDAS

Provincia

Crecidas (Áreas inundadas, en ha) 1982/83

1992

Formosa

s/d

177.000

Comentes

310.000

227.000

Chaco

400.000

220.000

Santa Fe

1.600.000

1.232.000

Entre Ríos

40.000

1.270.000

Misiones

s/d

s/d

Buenos Aires

s/d

s/d

Total

2.350.000

3.126.000

Fuente: Ref. 5

Cuadro 13 POBLACION EVACUADA SEGUN DISTINTAS CRECIDAS

Provincia

Crecidas (Población Evacuada) 1982/83

1992

Misiones

13.900

1.556

Corrientes

20.170

16.359

Chaco

90.352

5.249

Santa Fe

24.900

37.100

Entre Ríos

18.500

13.700

Formosa

67.043

47.423

Buenos Aires

s/d

1.296

Totales

234.865

122.503

Fuente: Ref. 5

Estas cifras reflejan, aunque de un modo limitado, el verdadero significado de los daños no medibles económicamente, pero que afectan las estructuras sociales y la calidad de vida de los sectores poblacionales más directamente afectados, al incidir en los parámetros de salud, de alimentación, de ocupación, etc.

Cabría agregar consideraciones en relación a daños indirectos como, por ejemplo, los impactos de las pérdidas agrícolas sobre la industria procesadora de alimentos y luego sobre otros sectores, que pueden ser significativos. Se han ideado algunas metodologías para estimarlos, basadas en el cálculo de pérdidas de valores agregados para las distintas actividades económicas (Ref. 5).

5. Programas de Mitigación

Ante la grave situación producida por la crecida de 1992, el Gobierno de la República Argentina solicitó ayuda al Banco Mundial, aprobándose el Programa de Rehabilitación para la Emergencia de las Inundaciones por un monto de u$s 318 millones, con financiamiento parcial del Banco mencionado y aportes del Estado Nacional y de las provincias afectadas (Ref. 4).

El Programa se ejecuta en el ámbito de la Secretaría de Asistencia para la Reforma Económica Provincial del Ministerio del Interior, estando a cargo de la Subunidad Central de Coordinación para la Emergencia (SUCCE) la supervisión y coordinación del accionar de Subunidades Provinciales, organismos encargados de su ejecución.

Su objetivo principal es restaurar la normal actividad económica y social de aproximadamente 4 millones de personas, en la región afectada por las inundaciones y suministrar un marco institucional sólido para la coordinación e implementación del programa global, con la finalidad de rehabilitar la infraestructura dañada por esas inundaciones.

Entre las acciones que abarca, cabe señalar la rehabilitación de obras de infraestructura (esencialmente de transporte, salud, educación y saneamiento) y de obras provisorias de atenuación ante crecidas; la reparación y construcción de viviendas para los pobladores ribereños de bajos recursos; el mejoramiento del sistema de pronóstico y de alerta hidrológico y la definición de los términos de referencia de los estudios básicos para el diseño de una solución integral al problema de las inundaciones en la región.

Como complemento indispensable del Programa de Rehabilitación, se encuentra en preparación un Proyecto de Protección contra las Inundaciones, a ser llevado a cabo entre 1996 y 2001, por un monto de US$ 760 millones, con un financiamiento donde también interviene el Eximbank de Japón.

Tiene como objetivos proteger la vida y propiedad de 5,5 millones de habitantes y mejorar su calidad de vida, y garantizar el normal y pleno desarrollo de las actividades productivas y la integridad, seguridad y funcionamiento ininterrumpido de las vías de comunicación y transporte en el área de influencia de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay.

Como acciones a desarrollar, se prevén, entre otras, reforzar o complementar defensas y obras hidráulicas complementarias en lugares seleccionados; mejorar y ampliar los cauces naturales, para drenajes superficiales de las áreas urbanas protegidas y a proteger; definir pautas de planificación e implementación de las medidas de mitigación y el perfeccionamiento en la recolección y uso de la información, para el proceso de análisis y planificación; regular el uso del suelo para la planificación regional y local; establecer los aspectos institucionales y legales que garanticen el manejo integrado de la llanura de inundación; mejorar las medidas de alerta de crecidas, para hacer frente a futuras inundaciones, en particular, en zonas de menor prioridad económica.

AGRADECIMIENTOS

El presente trabajo ha sido elaborado en base a valiosos estudios sobre la Cuenca del Plata, entre los cuales se destaca el preparado por un equipo integrado por la consultora Sir William Halcrow & Partners Ltd. y profesionales independientes, para la Subunidad Central de Coordinación para la Emergencia de la Secretaría de Asistencia para la Reforma Económica Provincial del Ministerio del Interior de la República Argentina (Ref. 5).

Referencias bibliográficas

1. Aisiks, E.G., La gran crecida del río Paraná de 1983, Revista de la Organización Techint, Buenos Aires, 1984.

2. Anderson, R.J., N. da Franca Ribeiro dos Anjos y H.F. Díaz, An Analysis of Flooding in the Paraná/Paraguay River Basin, The World Bank, Latin America & the Caribbean Technical Department, LATEN Dissemination Note 5, Washington, D.C., 1993.

3. Barberis, J., La Plata River Basin, United Nations Interregional Meeting on River and Lake Basin Development with Emphasis on the Africa Region, Addis Abeba, 1988.

4. Ministerio del Interior, Subunidad Central de Coordinación para la Emergencia, Programa de rehabilitación para la emergencia de las inundaciones. Informe descriptivo, estado de avance y estadísticas al 31/8/95, Buenos Aires, 1995.

5. Ministerio del Interior, Subunidad Central de Coordinación para la Emergencia, Estudio de regulación del valle aluvial de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay para el control de las inundaciones, Buenos Aires, 1994.

6. Ministerio de Obras y Servicios Públicos, Secretaría de Recursos Hídricos, Informe de daños. Crecida 1982-83 de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, Buenos Aires, 1984.

7. Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos, Cuenca del Río de la Plata. Estudio para su planificación y desarrollo. Inventario de datos hidrológicos y climatológicos, Washington, D.C., 1969.

Anexo 4.2/Appendix 4.2 - Controle de cheias nos reservatóriso do setor elétrico brasileiro na bacia do alto paraná

Por Alcides Lyra Lopes e Vinicius Forain Rocha

RESUMO

O objetivo deste trabalho é relatar a experiencia do Setor Elétrico Brasileiro na área de controle de cheias na bacia do Alto Paraná. Sao apresentadas as causas mais relevantes que sensibilizaram esse setor a incluir, no planejamento da Operação energética, medidas para a reduçao dos impactos das inundaçoes nas áreas de influência dos seus reservatórios. É feita uma descriçao sucinta das principais características físicas dos aproveitamentos hidroelétricos e dos problemas inerentes ao conflito entre a geraçao de energía e o controle de cheias.

O trabalho da ênfase as metodologías de cálculo dos volumes de espera e ás regras de operaçao estabelecidas pelo GCOI, assim como relata outras medidas para aumentar a eficiencia do controle de cheias. Sao apresentados alguns resultados práticos positivos, obtidos em eventos de cheias