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Capítulo 1. Descripción del medio natural

1.1 Clima
1.2 Geología y geomorfología
1.3 Suelos
1.4 Biogeografia
1.5 Ecosistemas naturales básicos
1.6 Cuencas hidrográficas
1.7 Aguas subterráneas
1.8 Riesgos naturales

1.1 Clima

La localización del país en la zona templada produce inviernos no muy fríos y veranos no muy cálidos, con lluvias normalmente distribuidas durante el año. De acuerdo a la clasificación de Koppen, el clima del Uruguay es: moderado, lluvioso y con temperatura del día más cálido superior a 22°. La insolación media efectiva anual es de 2500 horas en la cuenca de la Laguna Merín y de 2700 horas en el valle del Río Uruguay y costa del Río de la Plata, lo que representa respectivamente el 57 por ciento y 60 por ciento del total de horas de luz. Los vientos predominantes provienen del Este y del Noreste. Sus velocidades medias anuales son del orden de 10 kilómetros por hora en el área central del país, incrementándose en la zona costera a 25 kilómetros por hora. El valle del Río Uruguay queda enmarcado por las líneas de 10 y 15 kilómetros por hora. En las cuchillas y sierras del Sureste la velocidad del viento es mayor.

Las diferencias meteorológicas de las diversas zonas del país no determinan diferencias de clima apreciables pero las formaciones naturales condicionan el desarrollo de cultivos agrícolas o los eventuales usos de los recursos. De acuerdo a la clasificación de zonas de vida de Koppen, debido a que las precipitaciones medias crecen desde los 983 milímetros al Sur del país (Canelones) a 1313 milímetros en el Norte (Artigas), con promedios de temperatura desde 16 grados centígrados en el Sur a 19 grados centígrados en el Norte, el Uruguay tiene características que van desde el bosque seco subhúmedo a bosque húmedo, con un gradiente general de Sur a Norte. Esas características definen un clima básico mesotermal subhúmedo sobre el que se dan grandes diferencias y perturbaciones.

1.2 Geología y geomorfología

La geología del territorio uruguayo (ver Mapa 1-1) es compleja por su antigüedad y naturaleza, encontrándose rocas del período precámbrico (cristalino), del cretácico y jurásico (mantos basálticos eruptivos) y de tipo sedimentario de períodos más recientes. En la base cristalina existen dos formaciones:

a) El zócalo de la cuenca del Río de la Plata, que cubre gran parte del sur del país prolongándose en la Sierra de Aceguá, Isla Patrulla y Minas y la llamada isla cristalina en el departamento de Rivera. En esta última predominan los granitos y los gneises entre otras rocas magmáticas y metamórfícas de unos 2.000 millones de años (cristalino arcaico).

b) El zócalo de la zona Atlántica, que ocupa una faja de 200 kilómetros de ancho al este del área estructural anterior, desde el Atlántico a la frontera con el Brasil. Las rocas predominantes son metamórfícas con una edad de 600 millones de años.

Sobre ambos zócalos del cristalino se apoyan series sedimentarias diversas. Los basaltos ocupan una gran extensión en el noroeste del país y forman parte de un extensísimo manto de lavas que llegan desde el Brasil hasta el Río Negro. Las rocas sedimentarias del cenozoico y antropozoico ocupan extensiones al oeste en zonas litorales de la cuenca del bajo Uruguay, y en el este principalmente en las llanuras bajas de la cuenca de la Laguna Merín. Esta amplia complejidad geológica ha sido mapeada por la Dirección Nacional de Minería y Geología (DINAMIGE), en 1987.

MAPA I-1 GEOMORFOLOGIA

La estructura geomórfíca es la base que define el paisaje y los ecosistemas naturales uruguayos. La riqueza de las formaciones y el material basal han dado suelos y paisajes variados, con estructura ondulada y en algunas partes quebradas. Se identifican 10 regiones geomorfológicas caracterizables por eventos tectónicos mayores. (Mapa 1-1).

1.3 Suelos

La amplia variedad de suelos (ver Mapa 1-2), se origina en la variabilidad de la litología del material madre, en la fisiografía del lugar y en las condiciones del drenaje. Sus rasgos predominantes son: el alto contenido de materia orgánica, la presencia de un horizonte B textural a profundidad variable en la mayoría de los suelos aptos para cultivos anuales y la acidez ligera o moderada en los horizontes superficiales. El sistema nacional de clasificación de suelos es de carácter morfogenético, tendiendo a priorizar los aspectos morfológicos de los mismos. El país cuenta con un conjunto bien elaborado de información básica sobre sus suelos.

1.4 Biogeografia

Biológicamente el territorio uruguayo forma parte de la llamada Provincia Pampeana conformando dentro de ella el Distrito Uruguayense que incluye también el área fronteriza del sur de Brasil y parte de las provincias argentinas de Entre Ríos y Santa Fe (ver Mapa I-3).

La Provincia Pampeana se distingue por una vegetación dominante de estepa y seudoestepa de gramíneas, entre las cuales crecen numerosas especies herbáceas y algunos arbustos. En los montes en galería del norte se verifican elementos de características subtropicales y en el litoral noroeste montes de parque de algarrobos y espinillos.

Tratándose de territorios de aprovechamiento agrícola-ganadero, la vegetación original fue modificada, destruida o sustituida por especies de cultivo. Los campos con cobertura de vegetación natural, que son más del 80 por ciento, se hallan muy alterados por la ganadería.

Desde el punto de vista zoogeográfico, las áreas de la Provincia Pampeana contienen especies de las áreas subtropicales provenientes del norte, a través de los bosques ribereños de los grandes ríos que funcionan como corredores de distribución para estas especies y, por otro lado, por las especies propias de la pampa.

1.5 Ecosistemas naturales básicos

Se identifican los siguientes ecosistemas terrestres principales. Ellos son:

a) Los ecosistemas de praderas, predominantes en todo el territorio.

b) Los ecosistemas de montes, de diversas características según las asociaciones vegetales.

c) Los ecosistemas de humedales, diseminados en pequeñas áreas en todo el territorio, pero con una mayor concentración en el sureste del país.

d) Los ecosistemas costeros de los ríos interiores, del Río de la Plata y del Océano Atlántico.

MAPA I-2 SUELOS

MAPA I-3 URUGUAY EN LA BIOGEOGRAFIA DE AMERICA DEL SUR

Ecosistemas de praderas

La pradera es una comunidad herbácea heterogénea de relativa diversidad que depende de la base geológica y de suelos que la sustentan. En ella sobresale las gramíneas, anuales y perennes, con más de 400 especies de ciclos estivales o invernales.

De acuerdo con investigadores sobre el tema, la heterogeneidad de especies, hábitos de crecimiento y ciclos anuales, indican que son comunidades disclimáxicas, en desequilibrio actual con las condiciones de los suelos y del clima. Este desajuste es producido por la influencia de la ganadería y aún no ha encontrado su nuevo equilibrio.

Las formaciones vegetales naturales identificadas se indican en el Mapa 1-4. En las comunidades en las que predominan especies invernales sobresale la Stipa charruana. Al norte, en los suelos arenosos de Rivera y Tacuarembó, predominan especies como Andropogon lateralis.

Las especies perennes de crecimiento estival más frecuentes son de los géneros Paspalum, Panicum, Rotboelia, Andropogon, Chloris, Sporobolus. Las especies perennes de crecimiento invernal más frecuentes son de los géneros Stipa, Piptochaetum, Poa y Bromus.

Hay leguminosas, de reconocida importancia forrajera, como Trifolium polymorphum y Adesmia bicolor. Esas leguminosas son completamente dominadas por la abundancia de las gramíneas.

Las especies de gramíneas más importantes son: Aristida sps. (flechilla), Axonopus sps., Briza sps., Bromus aulecticus (cebadilla), Bromus unioloides (cebadilla), Chloris sps., Coelorachys selloana (cola de lagarto), Eragrostis sps., Eryanthus sps., Paspalum dilatatum (pasto miel), Paspalum notatum (pasto horqueta), Paspalum plicatulum, Piptochaetium sp. (flechilla), Stenotaphrum secundatum (gramillón), Schyzachirium sps., Stipa sps. (flechilla).

Además se encuentran una serie de arbustos y subarbustos, que sobresalen del estrato herbáceo (Eryngium sps., Baccharis sps.) y otras plantas con menor frecuencia y de reducido tamaño.

La incorporación de la ganadería fue el factor fundamental de modificación del medio natural. La calidad y abundancia de las pasturas convirtió esta actividad en uno de los pilares de la economía nacional.

Las áreas de suelos más profundos, poco a poco, fueron siendo modificadas por la agricultura. Este tratamiento se inició en el sur, se extendió luego al litoral y más recientemente llegó al este y norte del país con un impacto aún mayor sobre los ecosistemas. La introducción en las últimas décadas del uso de agroquímicos ha significado alteraciones mayores en las cadenas tróficas y nuevas interferencias sobre el medio biológico tanto terrestre como acuático.

MAPA I-4 VEGETACION NATURAL

La fauna original ha tenido una fuerte competencia con las especies introducidas y ha visto modificado su hábitat y rotas las cadenas tróficas. Algunas han sido afectadas hasta la extinción, tal es el caso del pecarí de collar o el oso hormiguero. Otras se encuentran amenazadas como es el caso del venado de campo, hoy protegido por ley. Es característico de estos ecosistemas la presencia de numerosas especies de aves. Resaltan algunas de particular belleza e interés, como el cardenal, el hornero y el teruteru así como otras muy codiciadas por su carne como las perdices (así llamadas por su similitud con las perdices europeas) y las martinetas.

Unas 80 especies de aves tienen su hábitat en la pradera. Existe una tendencia al fortalecimiento de ciertas especies que se convierten en plagas como las palomas, las cotorras y los tordos en zonas agrícolas, en tanto otras sufren drásticas reducciones de sus poblaciones originales, como es el caso de la seriema y del ñandú - este último también debió ser protegido por ley Muchas de las especies, fundamentalmente las mayores, requieren para su sobrevivencia de la relación pradera-monte. Estas utilizan la pradera para su alimentación y el monte como área de protección y reserva de agua.

La ruptura del sistema ecológico natural ha significado la pérdida de la diversidad vegetal y de la fauna, con el incremento descontrolado de ciertas especies animales y malezas, modificaciones sobre los microorganismos y degradación y empobrecimiento de los medios naturales de sustentación.

Ecosistemas de Montes

Los montes naturales cubren alrededor de un 3.5 por ciento del territorio nacional (ver Mapa 1-5). Por sus características y composición, los montes nativos se dividen en:

a) Montes en galería, o ribereños, o selva fluvial.
b) Montes serranos.
c) Montes de quebradas o manchas subtropicales.
d) Palmares.

Montes en Galería. Acompañan los ríos y arroyos de todo el país; en el área que circunda el Río Uruguay, hay una nítida influencia del ambiente subtropical. La vegetación original es exuberante y tiene extrema importancia como hábitat para la dispersión de la fauna. Hacia el sur el bosque va variando su composición y disminuyendo en tamaño y altura. En general, los montes naturales han sido modificados por la presencia de la ganadería y por su explotación por el hombre, fundamentalmente para leña.

Sin embargo, existen algunos montes de cierta extensión y densidad que son los últimos relictos de estas formaciones vegetales en condiciones relativamente originales. Entre ellos se destacan los montes de Mandiyú (Artigas), Rincón de Pérez o Rincón de los Gauchos en el Río Queguay (Paysandú), algunas islas del Río Uruguay y en el Río Negro, los montes de los Ríos Yaguarí y Tacuarembó hasta su desembocadura en el Río Negro y los del Río Cebollatí en el límite entre Treinta y Tres y Rocha. Estos montes se mantienen como hábitat y refugio de importantes especies de la fauna amenazadas y en vías de extinción.

MAPA I-5 MONTES NATURALES

Montes de Quebradas o Manchas Subtropicales. Corresponden a las formaciones que en manchas, cubriendo las quebradas, penetran desde el norte con presencia de especies de este origen. Son característicos los montes de quebradas de los departamentos de Rivera y Tacuarembó: Valle del Lunarejo, Gruta de los Helechos, Valle Edén y la Quebrada de los Cuervos en el departamento de Treinta y Tres. Estos montes se destacan por sus valores biológicos y genéticos y por la variedad y belleza de los paisajes que conforman.

Montes Serranos. Se ubican en las sierras del sur del país y corresponden a montes de menor altura y en general de troncos retorcidos. Al llegar a la ladera, el monte serrano toma un aspecto más achaparrado, que constituye el arbustal. Esos montes se encuentran en la Sierra Mahoma, en el departamento de San José y en las sierras de los departamentos de Lavalleja, Rocha, Treinta y Tres y Cerro Largo.

Palmares. Existen dos grandes áreas cubiertas por palmares: la formada por la llamada palma butiá en los departamentos de Rocha y Treinta y Tres, especie endémica de está zona, y la de la palma yatay en el noroeste (departamento de Paysandú), mancha que se continúa luego en Argentina y alcanza el Paraguay.

Estos palmares aparecen como relictos de comunidades anteriores de las que sólo persisten los ejemplares adultos y de mucha edad. La densidad y la extensión de los palmares posiblemente hayan sido mayores, sin embargo, la regeneración se ha visto impedida por el pastoreo de ganado bovino que se alimenta de las plantas jóvenes.

Las otras especies de palmas, la pindó y la caranday se integran a las formaciones de montes de quebrada y de parques.

Ecosistemas de Humedales

Los humedales constituyen formaciones de tierras bajas inundadas en forma esporádica o permanente, donde las aguas permanecen poco profundas que permite el crecimiento de vegetación emergente de raíz arraigada. Una de las funciones fundamentales de los humedales, además de su excepcional productividad natural, es la de regular el sistema hidrológico y purificarlo, controlar la erosión, apoyar la vida silvestre, en particular de las aves migratorias, exportar nutrientes orgánicos, proveer pasturas y albergar especies de fauna de valor económico.

En Uruguay existen una serie de humedales de dimensiones diversas entre los que se destacan por su extensión, importancia biológica, localización y como recalada de aves migratorias, los llamados bañados del Este, ubicados en la cuenca de la Laguna Merín y costas de Rocha.

Se debe mencionar también los bañados de Farrapos en el litoral medio del Río Uruguay (alrededor de 10.000 hectáreas de propiedad del Instituto Nacional de Colonización), los localizados en la desembocadura del Río Santa Lucía, muy afectados en parte por los desarrollos industriales y urbanos vecinos, y los que se encuentras en las costas bajas del Río de la Plata en el departamento de Colonia.

Los bañados componen hábitats fundamentales para la fauna y para mantener su diversidad. En ellos se encuentran el 47 por ciento de la totalidad de las especies de anfibios, el 58 por ciento de las especies de reptiles, el 42 por ciento de las aves y el 51 por ciento de los mamíferos. El conjunto del área de humedales, considerando el litoral costero y sus lagunas, permite identificar 20 combinaciones diferentes de hábitat, base para la recalada de aves migratorias procedentes del norte y del sur. Las Lagunas de Rocha y de Castillos son las áreas que albergan mayor cantidades y variedad de aves. En enero de 1976, fueron contadas en Rocha más de 7500 aves como permanentes, 5.000 de ellas gallaretas (Fúlica armillata y Fúlica leucoptera). Entre las migratorias se destacan la presencia de más de 7000 ejemplares de cisnes de cuello negro, unos 3000 de cisne coscoroba y unos 70 flamencos chilenos.

Estudios realizados en 1989 comprobaron que la población de aves de la Laguna de Rocha había disminuido en más de un 80 por ciento. La importancia de está área como hábitat de aves, en particular de aves migratorias, motivó que Uruguay se adhiriera al Convenio de Ramsar de 1971 (Convención en Materia de Bañados de Importancia Internacional en Especial como Hábitat de Aves Acuáticas), incorporando oficialmente 325.000 hectáreas de los bañados del Este a dicho Convenio, el que fue ratificado el 22 de mayo de 1984 (ver Mapa I-6).

Existen ejemplos demostrativos de los efectos negativos que produce la desecación de humedales. El caso más típico es la desecación realizada en la década de los 70 de los bañados de Carrasco, en el límite entre los departamentos de Montevideo y Canelones. Está área no solo se encuentra muy afectada por las acciones destinadas a su desecación sino que las aguas del Arroyo Carrasco, que anteriormente se purificaban al atravesar los bañados, contaminan las playas y costas vecinas a su desembocadura, han degradado sus márgenes y afectado el valor inmobiliario de los terrenos adyacentes.

Ecosistemas Costeros

Se trata de los ecosistemas de la interfase terrestre-acuática distribuidos a lo largo de los litorales del Río de la Plata y del Océano Atlántico generalmente caracterizados por la presencia de suelos arenosos y de turbas o afloramientos rocosos.

Las especies existentes en los arenales son: Hydrocotyle bonaerensis (redondita del agua), Panicum racemosum (pasto dibujante), Paspalum sp., Senecio crassiflorus (senecio), Spartina coarctata (espartillo). En algunas zonas de suelos más firmes aparecen ciertas formas de montes achaparrados de tamarices, guayabos y coronillas.

Las especies de la avifauna tales como las gaviotas, petreles y gaviotines, son las más características de la fauna que tiene su hábitat en estas áreas: dependiendo en su alimentación del comportamiento costero.

Se trata de ecosistemas muy intervenidos y modificados debido a la urbanización, la construcción de puertos, y el uso turístico balneario. Quedan escasas áreas que mantienen sus características originales con modificaciones menores, tales como algunas costas aisladas que se encuentran sobre todo en el litoral atlántico del departamento de Rocha.

MAPA I-6 COBERTURA DEL AREA DEL CONVENIO RAMSAR ESTUDIO AMBIENTAL NACIONAL

En la costa oceánica, los ecosistemas se ven enriquecidos por la presencia de una sucesión de lagunas y bañados asociados, algunos de aguas dulces y otros con intrusión salina, que constituyen particulares hábitats de interés por su riqueza biológica. Resaltan en este sentido la Laguna de Rocha, por la riqueza de especies acuáticas que se desarrollan en un gradiente de aguas dulces a salobres. Ello determina la presencia de una avifauna particularmente atractiva, de aves permanentes y migratorias (cisnes de cuello negro, gansos blancos y flamencos, chorlos y patos de diversas especies). La presencia del camarón es particularmente importante en las lagunas y arroyos que llegan al mar, como es el caso del arroyo Valizas. Existen 400 especies de peces de aguas continentales, (ríos y arroyos) y de mar. La fauna ictícola de ríos y arroyos se ve afectada por los problemas de erosión y sedimentación, vertimiento de aguas servidas, y la presencia de agroquímicos y de residuos químicos de la industria, los que modifican en forma directa o indirecta las cadenas tróficas.

En las islas e islotes de la costa oceánica habita una colonia muy importante de lobos marinos. El Uruguay los ha logrado mantener gracias al esfuerzo de administración de las diezmadas poblaciones. Particular interés presentan las islas oceánicas, las áreas de Cabo Polonio y su entorno, y las áreas de Punta Palmar y Punta Loberos.

Fauna Nativa

Las características biogeográficas del territorio antes señaladas dan lugar a una fauna de vertebrados de endemismo casi nulo. No obstante es necesaria su conservación por su diversidad taxonómica y condición de recurso natural.

Se han identificado unas 930 especies de vertebrados, los cuales se dividen aproximadamente en: 350 peces, 34 anfibios, 56 reptiles, 400 aves y 90 mamíferos. La lista de mamíferos presentes incluye 4 especies de marsupiales, 17 de murciélagos, 5 de edentados, 17 de carnívoros, 2 de artilodáctilos, cerca de 20 de roedores y 18 de cetáceos. Entre esos mamíferos autóctonos hay algunas especies introducidas como el ciervo Axis axis, el Dama dama, la Lepus europaeus (liebre) y Sus scrofa (jabalí). Estas especies de mamíferos tienen las áreas de montes como abrigo, siendo crucial para su supervivencia la presencia de los ecosistemas naturales antes descritos.

En relación a las aves se identificaron 404 especies, 161 géneros con 244 especies no-paseriformes y 105 géneros con 160 especies de paseriformes. De ese total, más de la mitad se hallan en ambientes acuáticos, como los bañados, aguas marinas, estuario platense, lagunas y desembocaduras. Un poco más de 100 especies son de hábitat de monte como las quebradas, mientras que en los campos y praderas habitan solamente 80 especies.

Existen 56 especies de reptiles identificadas. Entre ellas, el Caimán latirostris (yacaré) en particular, tiene graves dificultades para sobrevivir debido a la reducción de su hábitat y a su persecución por la caza. Las poblaciones de muchas especies también han disminuido por la persecución a que han sido sometidas. El ejemplo más evidente es el de los ofidios, sean o no venenosos.

Entre los anfibios, hay 34 especies catalogadas, todas dependientes de los humedales que deben ser protegidos. De acuerdo a estudios realizados, los bañados son los hábitats que albergan la mayor diversidad de la avifauna. Los montes en galería son de extrema importancia desde el punto de vista de la radicación y dispersión de la fauna de vertebrados no voladores, (mamíferos terrestres), de invertebrados y de otros grupos.

La legislación para la protección de la fauna en el país es muy antigua y ha sido poco eficaz para evitar su depredación. Además de la degradación de sus hábitats las especies son perseguidas por su valor alimenticio (casos de los patos, la perdiz, la martineta, el carpincho), por sus plumas o huevos (como el ñandú) y por su piel (la nutria).

Han desaparecido ya ciertas especies del territorio como: el jaguar, el pecarí, el tamanduá, el oso hormiguero y el ciervo de los pantanos. Otras se encuentran amenazadas como los gatos montés y pajero, los zorros, el guazubirá o los lobos de río. Entre las aves, la seriema y la pava de monte, han declinado en forma importante su población.

La creación del Centro de Recría de Fauna Nativa de Pan de Azúcar, de la Intendencia Municipal de Maldonado, constituye un esfuerzo de máxima importancia e interés para estudiar el manejo en semi cautiverio y la reproducción de algunas de estas especies amenazadas. Su existencia, si bien permite la conservación de especies, no puede sustituir la necesidad de asegurar la preservación de los hábitats naturales que garanticen la permanencia de las condiciones originales de los ecosistemas naturales.

El Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) cuenta dentro de la Dirección de Recursos Naturales Renovables (DRNR), con una Estación Experimental de Fauna con 50 hectáreas en Toledo, departamento de Canelones. La Intendencia de Durazno ha creado un centro de recría de fauna y se propone la reintroducción de especies.

1.6 Cuencas hidrográficas

El territorio del país se desarrolla sobre seis grandes cuencas hidrográficas, de las cuales cuatro corresponden a cuerpos de agua compartidos con los países limítrofes (ver Mapa 1-7). La del Río Santa Lucía es enteramente nacional y la del Río Negro sólo tiene una mínima porción en territorio brasileño. Estas cuencas se han subdividido en subcuencas para su monitoreo hidrológico y de calidad del agua.

Se estima un escurrimiento medio anual de aguas de lluvia de 65.000 millones de metros cúbicos y un coeficiente medio de 0.35. Dadas las mayores precipitaciones en el norte (1.300 milímetros) que en el sur (1.000 milímetros) existe una red hídrica diferenciada, con mayor riqueza de escorrentía al norte del país, lo que determina diferencias en las características de la vegetación y de los suelos.

Cuenca del Río Uruguay

El Río Uruguay junto con el Paraná son los dos principales formadores de la cuenca del Plata. Recorre más de 1.800 kilómetros desde sus nacientes en Brasil hasta su desembocadura en el Río de la Plata.

El último tramo de 540 kilómetros es compartido con Argentina. De los 365.000 kilómetros cuadrados de cuenca total, el 51 por ciento ocupa territorio brasileño, 15.5 por ciento territorio argentino y 33.5 por ciento territorio uruguayo. La superficie de su cuenca dentro del país tiene una extensión de 115.000 kilómetros cuadrados, incluyendo la cuenca del Río Negro, y de 45.051 kilómetros cuadrados sin ella. Al entrar a territorio uruguayo, el río drena un área de 207.000 kilómetros cuadrados.

MAPA I-7 CUENCAS HIDROGRAFICAS

Su caudal medio es de casi 6.000 metros cúbicos por segundo, con una variación de 20.000 metros cúbicos por segundo de caudal máximo y 600 metros cúbicos por segundo de mínimo.

El río y sus ecosistemas asociados, están fuertemente condicionados por la represa de Salto Grande, la que determina aguas arriba un sistema de aguas quietas, cuya altura varía con el estado del embalse. Aguas abajo las descargas del embalse regulan la altura del agua cuando los caudales son inferiores a los medios. La propia presencia de la represa provoca un comportamiento diferenciado del río. Entre Salto y Concepción del Uruguay, funciona en régimen de canal; hasta Fray Bentos continua la influencia de las descargas de la represa, la descarga del Río Negro, el nivel del Río de la Plata y el sistema de islas que reducen su velocidad en ese tramo. Desde la ciudad de Fray Bentos hasta la desembocadura, el río está regulado más por los niveles del Río de la Plata que por su caudal específico.

Los importantes volúmenes de agua que transporta, le confieren alto poder de autodepuración y dilución. A cada lado del canal existen brazos definidos, más o menos profundos, y con flujos más lentos, que determinan no sólo la hidráulica del río, sino también su comportamiento frente a los contaminantes.

El río en su tramo compartido con la República Argentina, es administrado por el ente binacional: Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), que dictamina sus diversos usos, los volúmenes de extracción admisibles, coordina la investigación científica en relación al río y todas las actividades de prevención de contaminación y represión de ilícitos en el mismo.

Cuenca del Río Negro

Está cuenca, tributaria de la del Río Uruguay y considerada independientemente por razones metodológicas, cubre una superficie aproximada de 67.936 kilómetros cuadrados. Aunque sus nacientes se ubican en el Brasil, muy próximas a la frontera con Uruguay, su curso medio e inferior y prácticamente la totalidad del curso superior están dentro del territorio uruguayo. Geográficamente recorre un eje noreste-sudeste, dividiendo claramente al país en una zona norte y otra sur.

En su curso medio están las represas de Rincón del Bonete y de Baygorria y sus embalses respectivos y en el curso medio-inferior la Represa de Palmar. Dada la importancia para la generación eléctrica, la empresa Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE) tiene potestad legal para administrar el recurso agua de está cuenca.

Cuenca del Río de la Plata

Es el cuerpo receptor de las cuencas del Uruguay y del Paraná y de un pequeño sistema tributario al sur del país. Debe destacarse su gran caudal, su amplia apertura al Océano Atlántico y la importancia de constituir el asiento costero de las ciudades de Montevideo y

Buenos Aires. Su cuenca en Uruguay cubre la zona más densamente poblada del país y tiene 12.643 kilómetros cuadrados.

Cuenca del Océano Atlántico

La cuenca del Océano Atlántico corresponde a los arroyos y pequeños cursos de agua que van a desaguar directamente en el océano y en la cadena de lagunas que caracterizan a está franja litoral, desde la Laguna del Sauce de Maldonado hasta la localidad del Chuy en la frontera con Brasil. En conjunto suma una superficie de 9.266 kilómetros cuadrados.

El estudio del cuerpo de agua oceánico es responsabilidad de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo. En el presente trabajo, el análisis se realiza solamente sobre la inferfase costera (Uruguayo-Argentina).

Cuenca de la Laguna Merín

Es un cuerpo de agua compartido con Brasil, su cuenca se caracteriza por una densa red de ríos y arroyos, así como por el lento drenaje de las aguas de los humedales y esteros que cubren, en Uruguay, importantes zonas del departamento de Rocha y Treinta y Tres.

Se trata de tierras bajas del litoral atlántico al noreste del territorio, ocupando la cuenca una superficie aproximada de 27.800 kilómetros cuadrados.

Cuenca del Río Santa Lucía

El Río Santa Lucía nace en la zona de serranía del departamento de Lavalleja, en un ramal de la Cuchilla Grande, que separa la cuenca de este río con la del Cebollatí. Los principales ríos tributarios de la cuenca son el Santa Lucía Chico, el río San José y diversos arroyos, entre los que se destaca el Arroyo Canelón Grande. La cuenca cubre 13.413 kilómetros cuadrados.

La reserva hídrica de la cuenca del Río Santa Lucía es la única fuente de abastecimiento de agua para consumo humano del sistema Montevideo, que comprende ésta capital y catorce ciudades del departamento de Canelones. Suministra agua al 57 por ciento del total de la población del país (más de 1.470.000 habitantes).

El punto de captación del agua que abastece la planta de tratamiento de Obras Sanitarias del Estado (OSE), esta localizado en la presa de Aguas Corrientes, sobre el mismo Río Santa Lucía.

En el Río Santa Lucía Chico está la Reserva de Paso Severino, con una capacidad de 70 millones de metros cúbicos de agua. Este embalse tiene un área de 20 kilómetros cuadrados, profundidad media de 3,5 metros, y área de drenaje de 2.500 kilómetros cuadrados.

1.7 Aguas subterráneas

Los principales grupos de acuíferos detectados en el país se encuentran asociados a rocas porosas o a fracturas de las rocas cristalinas.

Dentro del primer grupo - el de mayor importancia hidrológica - se destaca el Acuífero Tacuarembó con una extensión de 1.540.000 kilómetros cuadrados en su cobertura total que alcanza extensiones importantes en Brasil, norte Argentino y Paraguay. El acuífero Tacuarembó tiene aproximadamente 40.000 kilómetros cuadrados de buena permeabilidad dentro de Uruguay. Es el acuífero más importante del país, tanto por la superficie que ocupa como por su potencialidad de almacenamiento. Los análisis realizados indican una calidad de agua apta para todo uso. Los parámetros hidrodinámicos dependen de las características del acuífero, ya sea este libre o confinado, los valores de transmisividad varían entre 20 y 60 metros cuadrados por día y caudales específicos superiores a 4 metros cúbicos de agua por hora y por metro en la zona de afloramiento de Rivera y Tranqueras, bajando los mismos a la mitad en los alrededores de Tacuarembó. En la ciudad de Artigas se han medido transmisividades de 360 metros cuadrados por día y caudales específicos superiores a 10 metros cúbicos de agua por hora y por metro.

El Acuífero Mercedes, ha sido menos estudiado. Se considera potencialmente importante por su carácter continuo, de extensión local a regional, permeable, de poca profundidad y en general de buena calidad de agua.

En los sedimentos marinos del Río de la Plata y litoral atlántico, existen acuíferos costeros continuos de extensión local a semiregional, libres o semilibres, a profundidades menores de 35 metros y en general de buena calidad química. Elmás importante es el del Chuy.

El grupo de Acuíferos Salto y Raigón, de carácter continuo y extensión variable, aparecen libres o semiconfínados a profundidades menores de 50 metros, con buena calidad de aguas, pero con riesgos medios de salinización si usada para riego. El Acuífero de Raigón tiene 264 metros cuadrados por día de transmisividad y un coeficiente de almacenamiento de 1.8 x 10-3 con caudales superiores a 4 metros cúbicos por hora.

Las unidades de Tres Islas, San Gregorio, La Paloma y Cerrezuelo son acuíferos de carácter local o semirregional de profundidad variable, con moderados volúmenes de caudal y elevado contenido de sales y de residuo seco, por lo cual resultan poco aptos para el riego.

El segundo grupo de unidades locales -de importancia hidrológica menor- asociado a fracturas de rocas cristalinas, se ubica en las regiones noroeste, este y sur del país, en las unidades geológicas de Arapey, Puerto Gómez y Basamento Cristalino. Presentan aguas de calidad química variable. Se destaca en los alrededores de Montevideo el sistema de fracturas del Basamento Cristalino con rendimientos superiores a 20 y 50 metros cúbicos por hora. La calidad del agua en el área aflorante no presenta limitación alguna. La explotación futura de la zona confinada, podría satisfacer el abastecimiento público y el riego.

No obstante, en zonas de contacto con la Formación San Gregorio-Tres Islas, como en la ciudad de Guichón, cuya agua tiene un residuo seco superior a 6000 partes por millón, aparecen relaciones iónicas anómalas con altas concentraciones de sulfates y bicarbonatos, de calcio y de magnesio. Estas aguas mineralizadas, muy aptas para centros termales, no resultarían en cambio aptas para uso industrial o agrícola.

Varias perforaciones geológicas realizadas durante campañas de exploración petrolera entre los años 1957 y 1958, alumbraron aguas termales que dieron lugar a cuatro balnearios en el noroeste del territorio. Su localización y profundidades respectivas son: Termas del Daymán (1.450 metros), Arapey (1.200 metros), Guaviyú (960 metros) y Almirón (924 metros). Hidrológicamente los tres primeros pozos alumbran agua del Acuífero Tacuarembó. Los análisis de las aguas de estos pozos no acusan diferencias importantes: poseen bajo contenido de sales, poca dureza y total potabilidad.

El pozo de Almirón obtiene aguas de un acuífero diferente, el Yaguarí, que posee características geoquímicas diferenciadas con alto contenido de sales particularmente sulfatos y cloruros, alto tenor de calcio y medio de magnesio, apropiadas para uso medicinal. La temperatura del agua es de 32 grados centígrados en Almirón y oscila entre 40 y 46 grados centígrados en Arapey, Guaviyú y Daymán.

Los Acuíferos Tacuarembó y Raigón fueron estudiados por DINAMIGE en 1990 y se encuentra en marcha un Proyecto conjunto de su División de Aguas Subterráneas y la Agencia de Cooperación Canadiense, para el estudio de los acuíferos de la cuenca del Río Santa Lucía, incluidos los aspectos de contaminación. Asimismo, DINAMIGE está preparando actualmente el Mapa Hidrogeológico del área balnearia de Canelones que incluye aspectos de calidad y contaminación de acuíferos.

1.8 Riesgos naturales

Los riesgos naturales son fundamentalmente los vinculados a los eventos climáticos. Estos riesgos deben ser considerados, por un lado, como parte de la estructura y funcionamiento de los ecosistemas y, por otro, como causantes de daños y desastres que generan interferencias con las actividades humanas.

Dentro de los riesgos naturales de mayor ocurrencia encontramos los originados en: desviaciones importantes de la precipitación respecto a sus valores normales (sequías, inundaciones), regímenes de temperatura (helada, olas de calor), y fenómenos atmosféricos de micro a meso escala como granizo, tornados, turbonadas y rayos.

Precipitaciones

La variabilidad es una característica importante en las precipitaciones de Uruguay. Ello comprende tanto a la frecuencia (número de días de lluvia), a sus valores (diarios y mensuales) como a sus intensidades (milímetros por hora). El país tiene períodos de ocurrencia de precipitaciones que exceden notablemente a las normales y también períodos altamente deficitarios en relación a éstas. Ambos fenómenos pueden ocurrir simultáneamente en el territorio uruguayo: una región acumula precipitaciones muy por encima de los valores esperados mientras que simultáneamente, otra registra déficit importante dentro del mismo lapso.

La mayoría de las precipitaciones en el país están originadas en el aire cálido asociado a superficies frontales o a depresiones (ciclones), donde coexisten masas de aire de orígenes y propiedades físicas diferentes: polar, tropical, y también marítimo, cuando proceden de regiones cálidas oceánicas.

El vapor de agua, proviene en su mayor parte, del Océano Atlántico y de la cuenca del Río Amazonas, y es trasladado por el aire tropical en su desplazamiento hacia el sur. Otras precipitaciones generalmente menos importantes en volúmenes y de duraciones más breves, ocurren dentro de una misma masa de aire asociadas a zonas de inestabilidad atmosférica, y a persistente circulación desde el océano al continente. En ciertos casos la ocurrencia de precipitaciones están acompañadas de otros fenómenos atmosféricos, tales como turbonadas, tormentas eléctricas, eventuales tornados, vientos muy fuertes, etc.

Inundaciones

Las inundaciones son comunes y recurrentes y sus daños son variables dependiendo de la intensidad del fenómeno y de su localización. A lo largo de un año normal, se observan crecidas en otoño e invierno y estiajes en verano, en las cuencas principales del país. No obstante el régimen de los ríos es muy irregular y aún en el período de verano (noviembre-marzo) pueden producirse crecidas de cierta magnitud. El 85 por ciento de la superficie del país no está sujeta a inundaciones.

Las consecuencias mayores son de carácter social en la medida en que afectan a las poblaciones localizadas en áreas inundables, y también económico en lo que respecto a pérdidas agropecuarias y en infraestructura, con incidencia principalmente en el transporte y las comunicaciones.

En la historia del país la inundación de más graves consecuencias fue la del año 1959. La inundación con reconocimiento internacional (aquellos desastres con solicitud de asistencia a la comunidad internacional) fue la de agosto de 1967, en la cual hubo 38.000 personas afectadas en el centro y oeste del país y causó daños por más de US$ 39.000.000. La otra inundación con reconocimiento internacional fue la de agosto de 1986, que afectó los departamentos del sur y este del país, y requirió la evacuación de más de 16.000 personas en la zona del Río Santa Lucía, dejando 2.300 personas sin vivienda.

Sequía

Las sequías afectan intensamente al sector agropecuario, por la carencia que el país tiene de áreas cultivables bajo riego y por la dependencia de la producción ganadera de las pasturas y aguadas naturales. Se han registrado varios períodos de sequía que han causado pérdidas a la economía nacional, entre ellos se puede destacar los de 1891-1894, 1916-1917, 1942-1943, 1964-1965 y, más recientemente, en 1988-1989.

Por falta de estudios detallados y sistemáticos no es posible identificar con profundidad si existen áreas más susceptibles que otras a la sequía. La sequía de 1988-1989 afectó unas zonas más que otras. Fue particularmente severa en cuencas del Río Negro, donde se ubica el sistema hidroeléctrico nacional, y del Río Santa Lucía. Los efectos de la sequía fueron diversos:

a) Pérdidas en el sector agropecuario, con arrastre hacia años subsiguientes.

b) Disminución de las existencias vacunas en 15,6 por ciento.

c) Carencia de energía (cortes y racionalización en el uso de electricidad) e incremento sustancial en los costos por concepto del aumento de la demanda de petróleo para habilitar el funcionamiento de las centrales térmicas. Esto ultimo es consecuencia de la estructura altamente dependiente de la hidroenergía que tiene Uruguay y de la limitación que la sequía impuso al funcionamiento de las presas del Río Negro y a la presa binacional de Salto Grande.

d) Carencia de agua potable con situaciones críticas en capitales departamentales (Trinidad y Melo fueron las más afectadas), ciudades importantes y poblaciones del centro, este y sur del país.

e) Incidencia del fenómeno en el sector industrial por vía directa (escasez de agua para uso industrial) e indirecta (limitación energética).

f) Incidencia negativa sobre los ecosistemas naturales, favoreciendo los incendios forestales y de campos, incrementando el sobre pastoreo de praderas empobrecidas y provocando la muerte de especies de la fauna nativa amenazadas o en riesgo de extinción.

g) Incremento de la contaminación de los cuerpos de agua por una drástica disminución de sus caudales, con incidencia en el abrevado de ganado y usos recreativos de la población, ruptura de cadenas tróficas, etc.

Granizo

El granizo es un meteoro que puede causar importantes daños en la producción agrícola y en las construcciones. Se trata de un fenómeno meteorológico que tiene características muy locales y es de difícil predicción. Los daños ocasionados son más importantes en los cultivos intensivos, como viñedos, huertas y montes frutales.

Heladas

Las heladas tienen una fuerte incidencia en la producción agrícola. Este es un fenómeno normal en el régimen climático, pero sus efectos sobre la producción pueden ser benéficos (control de plagas en determinados cultivos agrícolas como el trigo y el sorgo) o perjudiciales, sobre todo cuando se producen fuera de los meses característicos de la estación invernal (junio y julio). El mayor número de heladas se produce en áreas mediterráneas, con una zona de mayor incidencia ubicada en la zona ganadera entre las ciudades de Melo, Durazno, Tacuarembó y Mercedes. También se producen heladas tardías en el mes de setiembre en San José y Canelones, área de producción hortifrutícola que puede ser afectada negativamente por las mismas.

La Dirección Nacional de Meteorología cuenta con un servicio de alarma de heladas para el período de esquila, ya que este fenómeno puede llegar a producir fuerte mortalidad en las majadas.

Tornados y Ciclones

El tornado es uno de los más espectaculares y destructores fenómenos que puede llegar a desbastar completamente una zona limitada, poner en riesgo la vida de personas y aniquilar y destruir cultivos y producir pérdidas materiales importantes, entre otras afectaciones. Ocurren cuando existen tormentas muy severas y desarrolladas, en condiciones de predominio de aire cálido húmedo e inestable, asociado al borde occidental del Anticiclón del Atlántico, con flujo de viento norte y con una acentuada disminución de la presión atmosférica a nivel del suelo. El período cálido del año es el más propicio para la formación de tormentas críticas algunas de las cuales incluyen manifestaciones de tornados con vientos registrados superiores a los 250 km/h.

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