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1. Localización y características generales

La Provincia de Loja, ubicada entre las latitudes Sur: 03°19'49" y 04°45'00", constituye la provincia más austral del Ecuador. Tiene una superficie aproximada de 10.790 km2 equivalente al 4% de la superficie del país. El 45% del territorio lojano es de topografía accidentada conformada por rocas, peñones y terrenos muchas veces de difícil acceso. A pesar de presentarse alturas de hasta 4.107 m, no existen nevados. La línea divisoria continental separa la capital del resto de la provincia drenando sus alrededores hacia el Amazonas.

Parece que en Loja termina la avenida volcánica del Norte; este terminal forma un laberinto intricado e inexplicable de elevaciones. Estos últimos ramales de la escalera andina que se cruzan y entrecruzan dejan valles cálidos al fondo. Entre las líneas de cumbres de las cordilleras occidental y central de los Andes, hacia el Sur, se encuentran pequeños valles regados cuyos cauces corren por profundas y estrechas cañadas. Los valles tienen alturas inferiores a los 1.300 m. Entre éstos se destaca el valle del Catamayo, uno de los más extensos. La parte oriental de la región está formada por una serie accidentada de colinas que corresponden a las estribaciones de la Cordillera Oriental de los Andes y la Cordillera del Condor.

La temperatura media anual en la región de estudio fluctúa entre 13°C en Saraguro, por el Norte, y 24°C en Macará en el extremo austral. Aunque la precipitación media anual de la provincia es de 950 mm, las variaciones a lo largo y ancho fluctuan entre un 40 y 250%. Como consecuencia de la gran variedad de temperaturas, de los diversos niveles de pluviosidad y de sus características orográficas, la región en estudio presenta una serie de microclimas.

Los recursos naturales renovables de la provincia de Loja se encuentran en un estado de degradación muy avanzado, dando como resultado la alteración de los ecosistemas. La causa principal de esta situación es la acción antrópica particularmente sobre el suelo, la cubierta vegetal y la calidad y cantidad del agua.

Un ejemplo ilustrativo lo constituye el uso de leña como combustible, por parte del SS % de la población, a pesar de que la provincia se encuentra en estado de deforestación avanzada. Estas acciones antrópicas no compatibles con el ecosistema, han generado pobreza, cuya lógica consecuencia es el abandono del territorio.

La alteración de la vegetación disminuye la capacidad de protección hidrológica del bosque y afecta todas las fases del ciclo hidrológico.

Las prácticas agrícolas son otro ejemplo de lo expuesto, tales como el arado y riego en sentido de la pendiente, el sobrepastoreo, la quema de rastrojos y la tala y quema del bosque protector para obtener más áreas para el cultivo y la ganadera.

La cuenca del Catamayo permite el paso durante la mayor parte del año del aire cálido y seco desde el desierto del sur, provocando el fenómeno de la desertificación más acentuado en los extremos occidental y suroccidental de la provincia.

La destrucción de las especies de animales es inminente por la desarticulación de las cadenas alimenticias. Esto sucede en las montañas de Loja y casi han desaparecido los animales por el seccionamiento de los nichos de vida obligándolos a desplazarse a relictos de monte alto que los defienden y que todavía conservan especies de plantas productoras de alimento.

En las zonas secas de la provincia el ganado caprino destruye el suelo y la vegetación. En esos lugares asoma irreversiblemente el desierto.

La no rentabilidad de la agricultura en la mayoría de las unidades de producción agropecuaria (UPAs), atomizadas al máximo, la falta de apoyo estatal (crédito, asistencia técnica), el inadecuado sistema de comercialización son factores que han generado la migración del campesino, quedando el campo improductivo.

Su población alcanzó, de acuerdo al Censo de 1990, los 390.000 habitantes (4,1% de la población nacional), de la cual aproximadamente una tercera parte reside en la ciudad de Loja. El 60% vive en áreas rurales.

Sus principales ciudades se interconectan con carreteras pavimentadas y a su vez con las capitales de las provincias aledañas, valer decir, Azuay, El Oro y Zamora-Chinchipe.

Las cabeceras cantonales carecen en su mayor parte de un adecuado sistema de suministro de agua para consumo humano. Las localidades menores se abastecen mediante sistemas de agua no tratada. Existen numerosos proyectos preparados por el Instituto Ecuatoriano de Obras Sanitarias, destinados a atender una buena parte de dichas poblaciones. La capital cuenta con un Sistema Regional de Agua Potable cuya ampliación se encuentra en estudio.

En la actualidad existen unos 37 proyectos medianos y pequeños de riego en estudio, construcción y operación, destinados a atender un 33 % de la superficie neta regable de la provincia. Además se cuenta con estudios muy avanzados de dos proyectos de carácter binacional: Puyango-Tumbes y Chira-Catamayo. Ambos están destinados al riego de extensas zonas, en su mayor parte, fuera de la provincia y a la generación de energía hidroeléctrica, cuyas construcciones implicarán fuertes inversiones por parte de Ecuador y Perú que requieren ser adecuadamente protegidas por medio de programas de manejo y conservación de sus cuencas afluentes.

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